Enfermedades y afecciones
Lesiones comunes de rodilla
La rodilla es una articulación compleja con muchos componentes, lo que la hace vulnerable tanto a la artritis como a diversas lesiones. Entre las lesiones de rodilla más comunes se encuentran los esguinces de ligamentos, las fracturas y las luxaciones.
Muchas lesiones de rodilla pueden tratarse con éxito mediante medidas sencillas, como el uso de rodilleras y ejercicios de rehabilitación. Otras lesiones pueden requerir una intervención quirúrgica para su corrección.
Anatomía
La rodilla es la articulación más grande del cuerpo y una de las que se lesionan con mayor facilidad. Está formada por cuatro estructuras principales: huesos, cartílago, ligamentos y tendones.
- Huesos. Tres huesos se unen para formar la articulación de la rodilla: el fémur (hueso del muslo), la tibia (hueso de la espinilla) y la rótula. La rótula se encuentra en la parte delantera de la articulación y le proporciona cierta protección.
- Cartílago articular. Los extremos del fémur y la tibia, así como la parte posterior de la rótula, están recubiertos de cartílago articular. Esta sustancia resbaladiza ayuda a que los huesos de la rodilla se deslicen suavemente unos sobre otros al doblar o estirar la pierna.
- Menisco. Dos piezas de cartílago meniscal con forma de cuña actúan como amortiguadores entre el fémur y la tibia. A diferencia del cartílago articular, el menisco es resistente y elástico, lo que ayuda a amortiguar y estabilizar la articulación. Cuando se habla de una rotura de cartílago en la rodilla, normalmente se hace referencia a una rotura de menisco.
- Ligamentos. Los huesos están unidos entre sí por ligamentos. Los cuatro ligamentos principales de la rodilla actúan como cuerdas resistentes que mantienen unidos los huesos y garantizan la estabilidad de la rodilla.
- Ligamentos colaterales. Se encuentran a los lados de la rodilla. El ligamento colateral medial está en la parte interna de la rodilla, y el ligamento colateral lateral, en la parte externa. Controlan el movimiento lateral de la rodilla.
- Ligamentos cruzados. Se encuentran en el interior de la articulación de la rodilla. Se cruzan entre sí formando una X, con el ligamento cruzado anterior en la parte delantera y el ligamento cruzado posterior en la parte trasera. Los ligamentos cruzados controlan el movimiento hacia delante y hacia atrás de la rodilla.
- Tendones. Los músculos están unidos a los huesos mediante los tendones. El tendón del cuádriceps une los músculos de la parte anterior del muslo con la rótula. El tendón rotuliano, por su parte, va desde la rótula hasta la tibia.
Lesiones comunes de rodilla
Las lesiones de rodilla más comunes incluyen desgarros de los tejidos blandos (por ejemplo, ligamentos, menisco), fracturas y luxaciones. En muchos casos, las lesiones afectan a más de una estructura de la rodilla.
El dolor y la hinchazón son los síntomas más comunes de una lesión de rodilla. Además, la rodilla puede atascarse o bloquearse. Algunas lesiones de rodilla (por ejemplo, la rotura del ligamento cruzado anterior) provocan inestabilidad, es decir, la sensación de que la rodilla se te va a doblar.
Lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA)
El ligamento cruzado anterior suele lesionarse durante la práctica deportiva. Las lesiones del LCA son más frecuentes en deportistas que practican deportes que implican cambios bruscos de dirección y giros, como el fútbol, el fútbol americano y el baloncesto. Un cambio rápido de dirección o un aterrizaje incorrecto tras un salto pueden provocar la rotura del LCA.
Aproximadamente la mitad de todas las lesiones del ligamento cruzado anterior se producen junto con daños en otras estructuras de la rodilla, como el cartílago articular, el menisco u otros ligamentos.
Más información sobre las lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA):
- Lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA)
- Lesión del ligamento cruzado anterior: ¿es necesaria la cirugía?
Lesiones del ligamento cruzado posterior (LCP)
El ligamento cruzado posterior suele lesionarse tras recibir un golpe en la parte delantera de la rodilla, mientras esta se encuentra flexionada. Esto suele ocurrir en accidentes de tráfico y en contactos durante la práctica deportiva. Las roturas del ligamento cruzado posterior suelen ser parciales y pueden curarse por sí solas.
Más información sobre las lesiones del ligamento cruzado posterior (LCP):
Lesiones de los ligamentos colaterales
Las lesiones de los ligamentos colaterales suelen estar provocadas por una fuerza que empuja la rodilla hacia un lado. A menudo se trata de lesiones por contacto.
Las lesiones del ligamento colateral medial suelen estar provocadas por un golpe directo en la parte exterior de la rodilla y, a menudo, están relacionadas con la práctica deportiva.
Los golpes en la parte interna de la rodilla que empujan la rodilla hacia fuera pueden lesionar el ligamento colateral lateral (LCL). Las roturas del ligamento colateral lateral son menos frecuentes que otras lesiones de rodilla.
Más información sobre las lesiones de los ligamentos colaterales:
Roturas de menisco
Las roturas agudas de menisco suelen producirse durante la práctica deportiva. Las roturas de menisco pueden ocurrir al girar, cambiar bruscamente de dirección, pivotar o recibir una entrada.
Las roturas de menisco también pueden producirse como consecuencia de la artritis o del envejecimiento. Incluso un movimiento torpe al levantarse de una silla puede ser suficiente para provocar una rotura si los meniscos se han debilitado con la edad.
Más información sobre las roturas de menisco:
Roturas de tendones
Los tendones del cuádriceps y rotulianos pueden sufrir distensiones y roturas. Aunque cualquiera puede lesionarse estos tendones, las roturas son más frecuentes entre las personas de mediana edad que practican deportes que implican correr o saltar. Las caídas, los golpes directos en la parte delantera de la rodilla y los aterrizajes mal ejecutados tras un salto son causas habituales de las lesiones en los tendones de la rodilla.
Más información sobre las roturas de tendones:
Fracturas
El hueso que se fractura con mayor frecuencia en la zona de la rodilla es la rótula. Los extremos del fémur y la tibia, donde se unen para formar la articulación de la rodilla, también pueden fracturarse. Muchas fracturas en la zona de la rodilla se deben a traumatismos de gran intensidad, como caídas desde alturas considerables y accidentes de tráfico.
Más información sobre las fracturas más comunes de rodilla:
Luxación
Una luxación se produce cuando los huesos de la rodilla se desplazan de su sitio, ya sea total o parcialmente. Por ejemplo, el fémur y la tibia pueden perder su alineación, y la rótula también puede salirse de su sitio.
Las luxaciones pueden deberse a una anomalía en la estructura de la rodilla.
En las personas con una estructura normal de la rodilla, las luxaciones suelen estar provocadas por traumatismos de gran intensidad, como caídas, accidentes de tráfico y choques durante la práctica deportiva.
Más información sobre la luxación de rodilla:
Tratamiento de las lesiones de rodilla
Cuando te lesiones por primera vez, el protocolo RICE puede ayudarte a acelerar tu recuperación:
- Descansa. Evita apoyar el peso sobre la rodilla que te duele.
- Hielo. Aplica compresas frías durante 20 minutos cada vez, varias veces al día. No apliques el hielo directamente sobre la piel.
- Compresión. Envuelve ligeramente la zona lesionada con una venda suave o una venda elástica.
- Elevación. Para reducir la hinchazón, mantén la zona lesionada por encima del nivel del corazón mientras descansas.
Asegúrate de acudir al médico lo antes posible, sobre todo si:
- Oír un chasquido y sentir que la rodilla se te dobla en el momento de la lesión
- Tener un dolor intenso
- No puedo mover la rodilla
- Empieza a cojear
- Tengo hinchazón en la zona de la lesión
El tipo de tratamiento que te recomiende el médico dependerá de varios factores, como la gravedad de la lesión, tu edad, tu estado de salud general y tu nivel de actividad.
Algunas lesiones pueden aumentar el riesgo de desarrollar artritis, por lo que es importante acudir al médico si los síntomas afectan al estado o al funcionamiento de la rodilla, o si no desaparecen por sí solos.
Tratamiento no quirúrgico
Muchas lesiones de rodilla pueden tratarse con medidas sencillas, como:
- Inmovilización. Es posible que tu médico te recomiende una rodillera para evitar que la rodilla se mueva. Si te has fracturado un hueso, es posible que te pongan una escayola o una rodillera para mantener los huesos en su sitio mientras se curan. Para proteger aún más la rodilla, es posible que te den muletas para que no apoyes el peso sobre la pierna.
- Fisioterapia. Una serie de ejercicios específicos te ayudarán a recuperar la movilidad de la rodilla y a fortalecer los músculos de la pierna que la sostienen.
- Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Los medicamentos antiinflamatorios como el ibuprofeno y el naproxeno alivian el dolor y reducen la inflamación.
Tratamiento quirúrgico
Muchas fracturas y lesiones en la zona de la rodilla requieren una intervención quirúrgica para recuperar por completo la funcionalidad de la pierna.
En algunos casos —como ocurre con muchas roturas del ligamento cruzado anterior (LCA)—, la intervención quirúrgica puede realizarse por vía artroscópica, utilizando instrumentos de tamaño reducido y pequeñas incisiones. Más información: Artroscopia de rodilla
Las fracturas, por su parte, suelen requerir una intervención quirúrgica abierta con una incisión más grande, lo que permite al cirujano tener una visión más directa y un acceso más fácil a las estructuras lesionadas.
FUENTE: Departamento de Investigación y Asuntos Científicos, Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos. Rosemont, IL: AAOS; febrero de 2014. Basado en datos de la Encuesta Nacional sobre Atención Médica Ambulatoria, 2010; Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.
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