Enfermedades y afecciones
Artritis de rodilla
La artritis es la inflamación de una o varias articulaciones. El dolor, la hinchazón y la rigidez son los síntomas principales de la artritis. La enfermedad puede afectar a cualquier articulación del cuerpo, pero es especialmente frecuente en la rodilla.
La artritis de rodilla puede dificultar la realización de muchas actividades cotidianas, como caminar o subir escaleras. Es una de las principales causas de bajas laborales y discapacidad grave para muchas personas.
Los tipos más comunes de artritis son la osteoartritis y la artritis reumatoide, pero existen más de 100 formas diferentes. Aunque la artritis es principalmente una enfermedad de adultos, algunas formas afectan a los niños.
Aunque no existe una cura para la artritis, hay muchas opciones de tratamiento disponibles que ayudan a controlar el dolor y a mantener a las personas activas.
Anatomía
La rodilla es la articulación más grande y resistente del cuerpo. Está formada por:
- El extremo inferior del fémur (hueso del muslo)
- El extremo superior de la tibia
- La rótula
Los extremos de los tres huesos que forman la articulación de la rodilla están recubiertos de cartílago articular, una sustancia lisa y resbaladiza que protege y amortigua los huesos al doblar y estirar la rodilla.
Dos piezas de cartílago con forma de cuña, llamadas meniscos, actúan como «amortiguadores» entre el fémur y la tibia. Son resistentes y elásticas, lo que ayuda a amortiguar la articulación y a mantenerla estable.
La articulación de la rodilla está rodeada por una fina capa denominada membrana sinovial. Esta membrana secreta un líquido que lubrica el cartílago y reduce la fricción.
Descripción
Los principales tipos de artritis que afectan a la rodilla son la artrosis, la artritis reumatoide y la artritis postraumática.
Artrosis
La osteoartritis es la forma más común de artritis en la rodilla. Se trata de un tipo de artritis degenerativa, debida al desgaste, que afecta con mayor frecuencia a personas de 50 años o más, aunque también puede aparecer en personas más jóvenes.
En la osteoartritis, el cartílago de la articulación de la rodilla se desgasta progresivamente. A medida que el cartílago se desgasta, se vuelve irregular y rugoso, y el espacio protector entre los huesos se reduce. Esto puede provocar que los huesos rocen entre sí y genere espolones óseos dolorosos.
La osteoartritis suele desarrollarse lentamente, y el dolor que provoca empeora con el tiempo.
Artritis reumatoide
La artritis reumatoide es una enfermedad crónica que afecta a múltiples articulaciones de todo el cuerpo, incluida la rodilla. Es simétrica, lo que significa que suele afectar a la misma articulación en ambos lados del cuerpo.
En la artritis reumatoide, la membrana sinovial que recubre la articulación de la rodilla comienza a inflamarse. Esto provoca dolor y rigidez en la rodilla.
La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune. Esto significa que el sistema inmunitario ataca a sus propios tejidos. El sistema inmunitario daña los tejidos sanos (como el cartílago y los ligamentos) y debilita los huesos.
Artritis postraumática
La artritis postraumática es un tipo de artritis que se desarrolla tras una lesión en la rodilla. Por ejemplo, una fractura ósea puede dañar la superficie articular y provocar artritis años después de la lesión. Las roturas de menisco y las lesiones de ligamentos pueden causar inestabilidad y un mayor desgaste de la articulación de la rodilla, lo que, con el tiempo, puede derivar en artritis.
Síntomas
Una articulación de la rodilla afectada por la artritis puede provocar dolor e inflamación. Por lo general, el dolor se desarrolla de forma gradual con el tiempo, aunque también puede aparecer de forma repentina. Existen otros síntomas, además:
- La articulación puede enrarecerse e inflamarse, lo que dificulta doblar y estirar la rodilla.
- El dolor y la hinchazón pueden ser más intensos por la mañana, o después de estar sentado o en reposo.
- La actividad física intensa puede provocar un recrudecimiento del dolor.
- Los fragmentos sueltos de cartílago y otros tejidos pueden dificultar el movimiento fluido de las articulaciones. La rodilla puede bloquearse o atascarse al moverse. Puede crujir, hacer clic, chasquear o producir un ruido de roce (crepitación).
- El dolor puede provocar una sensación de debilidad o de que la rodilla se doble.
- Muchas personas con artritis notan que el dolor articular aumenta con los cambios de tiempo.
Revisión médica
Durante la consulta, el médico hablará contigo sobre tus síntomas y tu historial médico, te realizará un examen físico y es posible que te pida pruebas diagnósticas, como radiografías o análisis de sangre.
Exploración física
Durante la exploración física, el médico comprobará lo siguiente:
- Hinchazón, calor o enrojecimiento en las articulaciones
- Sensibilidad en la zona de la rodilla
- Amplitud de movimiento pasivo (asistido) y activo (autodirigido)
- Inestabilidad de la articulación
- Crepitación (sensación de roce dentro de la articulación) al moverla. Descubre otras causas por las que las rodillas hacen ruido.
- Dolor al apoyar el peso sobre la rodilla
- Problemas con la marcha (la forma de caminar)
- Cualquier signo de lesión en los músculos, tendones y ligamentos que rodean la rodilla
- Afectación de otras articulaciones (un indicio de artritis reumatoide)
Pruebas de diagnóstico por imagen
- Radiografías. Estas pruebas de diagnóstico por imagen proporcionan imágenes detalladas de estructuras densas, como los huesos. Pueden ayudar a distinguir entre los distintos tipos de artritis. Las radiografías de una rodilla artrítica pueden mostrar un estrechamiento del espacio articular, cambios en el hueso y la formación de espolones óseos (osteofitos).
- Otras pruebas. En ocasiones, puede ser necesario realizar una resonancia magnética (RM) o una tomografía computarizada (TC) para determinar el estado del hueso y los tejidos blandos de la rodilla.
Pruebas de laboratorio
Es posible que tu médico te recomiende también análisis de sangre para determinar qué tipo de artritis padeces. En algunos tipos de artritis, como la artritis reumatoide, los análisis de sangre ayudan a establecer un diagnóstico adecuado.
Tratamiento
No existe cura para la artritis, pero hay varios tratamientos que pueden ayudar a aliviar el dolor y la discapacidad que puede provocar.
Tratamiento no quirúrgico
Al igual que con otras afecciones artríticas, el tratamiento inicial de la artritis de rodilla no es quirúrgico. Es posible que su médico le recomiende varias opciones de tratamiento.
Cambios en el estilo de vida. Algunos cambios en tu vida diaria pueden proteger la articulación de la rodilla y frenar el avance de la artritis.
- Reduzca al mínimo las actividades que agraven la afección, como subir escaleras.
- Se recomienda hacer ejercicio en caso de osteoartritis para aliviar el dolor y mejorar la movilidad. Pasar de actividades de alto impacto (como correr o jugar al tenis) a otras de menor impacto (como nadar o montar en bicicleta) te permitirá mantenerte activo sin ejercer tanta presión sobre la rodilla. Los ejercicios de equilibrio, agilidad y coordinación, combinados con el ejercicio físico habitual, pueden ayudar a mejorar la movilidad y la velocidad al caminar.
- Bajar de peso puede reducir la tensión en la articulación de la rodilla, lo que se traduce en una disminución del dolor y una mejora de la movilidad.
Fisioterapia. Hay ejercicios específicos que pueden ayudar a aumentar la amplitud de movimiento y la flexibilidad, además de fortalecer los músculos de la pierna. Tu médico o un fisioterapeuta pueden ayudarte a diseñar un programa de ejercicios personalizado que se adapte a tus necesidades y a tu estilo de vida.
Dispositivos de apoyo. El uso de dispositivos como un bastón, o el uso de una ortesis o una rodillera, puede resultar útil. Una ortesis ayuda a la estabilidad y la función, y puede resultar especialmente útil si la artritis se concentra en un lado de la rodilla. Existen dos tipos de ortesis que se utilizan a menudo para la artritis de rodilla: una ortesis «descargadora» desvía el peso de la parte afectada de la rodilla, mientras que una ortesis «de soporte» ayuda a soportar toda la carga de la rodilla. No se recomienda colocar cuñas en el calzado para aliviar las molestias en la rodilla.
Otros remedios. La aplicación de calor o hielo, o el uso de vendajes elásticos para sujetar la rodilla, pueden aliviar en cierta medida el dolor.
Medicamentos. Existen varios tipos de medicamentos que resultan útiles para tratar la artritis de rodilla. Dado que cada persona responde de forma diferente a los medicamentos, su médico colaborará estrechamente con usted para determinar cuáles son los medicamentos y las dosis más seguras y eficaces en su caso.
- Los analgésicos y antiinflamatorios de venta libre que no son narcóticos suelen ser la primera opción terapéutica para la artritis de rodilla. Al igual que todos los medicamentos, los analgésicos de venta libre pueden provocar efectos secundarios e interactuar con otros medicamentos que esté tomando. Asegúrese de comentar los posibles efectos secundarios con su médico.
- Otro tipo de analgésico es el fármaco antiinflamatorio no esteroideo, o AINE (que se pronuncia «ain-e»). Los AINE, como el ibuprofeno y el naproxeno, se pueden adquirir tanto sin receta como con receta médica, y en forma oral y tópica (gel). Se recomienda el uso de AINE orales para aliviar el dolor y mejorar la movilidad en personas con osteoartritis de rodilla. Sin embargo, los AINE deben utilizarse con precaución, o evitarse, en personas con determinadas afecciones de salud, como enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca congestiva y enfermedad renal crónica. Consulte con su médico si los AINE son adecuados para usted. El paracetamol es un analgésico sencillo, de venta libre, que puede ser eficaz para reducir el dolor de la artritis, especialmente en personas que no toleran los AINE tradicionales.
- Un inhibidor de la COX-2 es un tipo especial de AINE que puede provocar menos efectos secundarios gastrointestinales. Entre los nombres comerciales más comunes de los inhibidores de la COX-2 se encuentran Celebrex (celecoxib) y Mobic (meloxicam, que es un inhibidor parcial de la COX-2). Un inhibidor de la COX-2 reduce el dolor y la inflamación, lo que le permite desenvolverse mejor. Si está tomando un inhibidor de la COX-2, no debe utilizar un AINE tradicional (con receta o de venta libre). Asegúrese de informar a su médico si ha sufrido un infarto de miocardio, un accidente cerebrovascular, angina de pecho, un coágulo sanguíneo o hipertensión, o si es sensible a la aspirina, a los medicamentos con sulfa u otros AINE.
- También existen AINE tópicos para el tratamiento del dolor de rodilla. Se recomienda encarecidamente probar este tipo de tratamiento para controlar el dolor, especialmente si no se toleran los AINE orales.
- Se debe evitar el uso de medicamentos narcóticos por vía oral, incluidos los opioides. Este tipo de medicamentos no resulta eficaz para el tratamiento del dolor causado por la artritis de rodilla.
- Los corticosteroides (también conocidos como cortisona) son potentes agentes antiinflamatorios que se pueden inyectar en la articulación. Estas inyecciones pueden aliviar el dolor y reducir la inflamación; sin embargo, sus efectos no duran indefinidamente. Es posible que su médico le recomiende limitar el número de inyecciones a tres o cuatro al año, por articulación, debido a los posibles efectos secundarios. En algunos casos, el dolor y la hinchazón pueden agravarse inmediatamente después de la inyección, y existe la posibilidad de que se produzcan daños articulares a largo plazo o una infección. Con inyecciones frecuentes y repetidas, o inyecciones durante un periodo prolongado, el daño articular puede, de hecho, aumentar en lugar de disminuir.
- Los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FAME) se utilizan para frenar la progresión de la artritis reumatoide. Se suelen recetar fármacos como el metotrexato, la sulfasalazina y la hidroxicloroquina. Además, los FAME biológicos como el etanercept (Enbrel) y el adalimumab (Humira) pueden reducir la respuesta inmunitaria hiperactiva del organismo. Dado que hoy en día existen muchos fármacos diferentes para la artritis reumatoide, a menudo se requiere la intervención de un especialista en reumatología para gestionar eficazmente la medicación.
- La glucosamina y el sulfato de condroitina, sustancias que se encuentran de forma natural en el cartílago articular, pueden tomarse como complementos alimenticios. Aunque los testimonios de los pacientes indican que estos complementos pueden aliviar el dolor, no hay pruebas que respalden el uso de la glucosamina y el sulfato de condroitina para reducir o revertir la progresión de la artritis. Además, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) no evalúa los suplementos dietéticos antes de su venta al público. Estos compuestos pueden provocar efectos secundarios, así como interacciones negativas con otros medicamentos. Consulte siempre a su médico antes de tomar suplementos dietéticos.
Terapias alternativas. Muchas formas de terapia alternativa no han sido probadas científicamente, pero puede resultar útil probarlas, siempre y cuando se acuda a un profesional cualificado y se informe al médico de la decisión tomada. Entre las terapias alternativas para tratar el dolor se incluyen la acupuntura, la terapia de pulsos magnéticos, el plasma rico en plaquetas y las inyecciones de células madre.
La acupuntura utiliza agujas finas para estimular zonas específicas del cuerpo con el fin de aliviar el dolor o adormecer temporalmente una zona. Aunque se utiliza en muchas partes del mundo y hay indicios de que puede ayudar a aliviar el dolor de la artritis, existen pocos estudios científicos sobre su eficacia. Asegúrate de que tu acupuntor esté acreditado y no dudes en preguntarle por sus prácticas de esterilización.
La terapia de pulsos magnéticos es indolora y consiste en aplicar una señal pulsada a la rodilla, que se coloca dentro de un campo electromagnético. Al igual que muchas terapias alternativas, la eficacia de la terapia de pulsos magnéticos aún no se ha demostrado.
Los tratamientos biológicos, como el plasma rico en plaquetas (PRP) y las inyecciones de células madre, consisten en extraer células del propio cuerpo y reinyectarlas en la articulación dolorida.
- El PRP utiliza un componente de la propia sangre del paciente, las plaquetas, que se separan de la sangre, se concentran y se inyectan en la rodilla. Las plaquetas contienen «factores de crecimiento» que se cree que ayudan a reducir los síntomas de la inflamación.
- Las células madre son células precursoras que también pueden extraerse del propio cuerpo e inyectarse en la rodilla. Al tratarse de células primitivas, pueden tener el potencial de convertirse en tejido nuevo y, de este modo, curar las superficies articulares dañadas.
Aunque ambos tratamientos parecen prometedores, los estudios clínicos aún no han confirmado su eficacia en el tratamiento de la osteoartritis.
Tratamiento quirúrgico
Es posible que su médico le recomiende una intervención quirúrgica si el dolor causado por la artritis le provoca discapacidad y no se alivia con tratamientos no quirúrgicos. Al igual que con todas las intervenciones quirúrgicas, existen algunos riesgos y posibles complicaciones asociadas a las diferentes intervenciones de rodilla. Su médico le informará de las posibles complicaciones antes de la operación.
Artroscopia. Durante la artroscopia, los médicos realizan pequeñas incisiones y utilizan instrumentos finos para diagnosticar y tratar problemas articulares.
La cirugía artroscópica no se suele utilizar para tratar la artritis de rodilla. En los casos en que la osteoartritis va acompañada de una rotura meniscal degenerativa, se puede recomendar la cirugía artroscópica para tratar el menisco roto.
Injerto de cartílago (restauración del cartílago). Se puede extraer tejido cartilaginoso normal y sano de otra parte de la rodilla o de un banco de tejidos para rellenar un hueco en el cartílago articular. Por lo general, este procedimiento solo se considera para pacientes jóvenes que presentan pequeñas zonas de daño en el cartílago.
Sinovectomía. Se extirpa la membrana sinovial dañada por la artritis reumatoide para reducir el dolor y la inflamación.
Osteotomía. En una osteotomía de rodilla, se corta la tibia (hueso de la espinilla) o el fémur (hueso del muslo) y, a continuación, se les da una nueva forma para aliviar la presión sobre la articulación de la rodilla. La osteotomía de rodilla se utiliza cuando se padece artrosis en fase inicial que ha dañado solo un lado de la articulación de la rodilla. Al desviar el peso del lado dañado de la articulación, una osteotomía puede aliviar el dolor y mejorar significativamente la función de la rodilla artrósica.
Prótesis total de rodilla o prótesis parcial (unicompartimental) de rodilla (artroplastia). El médico extirpará el cartílago y el hueso dañados y, a continuación, colocará nuevas superficies articulares de metal o plástico para restaurar la función de la rodilla.
Recuperación
Tras cualquier tipo de intervención quirúrgica para tratar la artritis de rodilla, hay un periodo de recuperación. El tiempo de recuperación y la rehabilitación dependen del tipo de intervención realizada.
Es posible que tu médico te recomiende fisioterapia para ayudarte a recuperar la fuerza en la rodilla y a recuperar la amplitud de movimiento. Dependiendo de la intervención a la que te hayas sometido, es posible que tengas que llevar una rodillera o utilizar muletas o un bastón durante un tiempo.
En la mayoría de los casos, la cirugía alivia el dolor y permite realizar las actividades cotidianas con mayor facilidad.
Con el fin de ayudar a los médicos en el tratamiento quirúrgico y no quirúrgico de la osteoartritis de rodilla, la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos ha llevado a cabo una investigación para ofrecer algunas pautas útiles. Se trata únicamente de recomendaciones y es posible que no sean aplicables a todos los casos. Para más información: Resumen en lenguaje sencillo - Guía de práctica clínica - El tratamiento de la osteoartritis de rodilla (quirúrgico y no quirúrgico)y el tratamiento quirúrgico de la osteoartritis de rodilla - Guía de práctica clínica | Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (aaos.org)
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