Tratamiento
Artroscopia de rodilla
La artroscopia de rodilla es una intervención quirúrgica que permite a los médicos examinar la articulación de la rodilla sin necesidad de realizar una incisión (corte) grande en la piel y otros tejidos blandos. La artroscopia se utiliza para diagnosticar y tratar una amplia variedad de problemas de rodilla.
Durante la artroscopia de rodilla, el cirujano introduce una pequeña cámara, llamada artroscopio, en la articulación de la rodilla. La cámara muestra imágenes en un monitor de vídeo, y el cirujano utiliza estas imágenes para guiar los instrumentos quirúrgicos de tamaño reducido.
Dado que el artroscopio y los instrumentos quirúrgicos son delgados, el cirujano puede realizar incisiones muy pequeñas, en lugar de la incisión más grande que se requiere en la cirugía abierta. Esto se traduce en menos dolor y rigidez articular para los pacientes y, a menudo, acorta el tiempo de recuperación y el regreso a las actividades favoritas.
Anatomía
La rodilla es la articulación más grande del cuerpo y una de las más complejas. Los huesos que la forman son el extremo inferior del fémur (hueso del muslo), el extremo superior de la tibia (hueso de la espinilla) y la rótula.
Otras estructuras importantes que forman parte de la articulación de la rodilla son:
- Cartílago articular. Los extremos del fémur y la tibia, así como la parte posterior de la rótula, están recubiertos de cartílago articular. Esta sustancia resbaladiza ayuda a que los huesos de la rodilla se deslicen suavemente unos sobre otros al doblar o estirar la pierna.
- Sinovial. La articulación de la rodilla está rodeada por una fina membrana llamada sinovial. Esta membrana secreta un líquido que lubrica el cartílago y reduce la fricción durante el movimiento.
- Menisco. Dos piezas de cartílago meniscal con forma de cuña, situadas entre el fémur y la tibia, actúan como amortiguadores. A diferencia del cartílago articular, el menisco es resistente y elástico, lo que ayuda a amortiguar y estabilizar la articulación.
- Ligamentos. Los huesos están unidos entre sí por ligamentos. Los cuatro ligamentos principales de la rodilla actúan como cuerdas resistentes que mantienen unidos los huesos y garantizan la estabilidad de la rodilla.
- Los dos ligamentos colaterales se encuentran a ambos lados de la rodilla.
- Los dos ligamentos cruzados se encuentran dentro de la articulación de la rodilla. Se cruzan entre sí formando una X, con el ligamento cruzado anterior en la parte delantera y el ligamento cruzado posterior en la parte trasera.
Cuándo se recomienda la artroscopia de rodilla
Es posible que su médico le recomiende una artroscopia de rodilla si padece una afección dolorosa que no responde al tratamiento no quirúrgico. El tratamiento no quirúrgico incluye reposo, fisioterapia y medicamentos o inyecciones que pueden reducir la inflamación.
La artroscopia de rodilla puede aliviar los síntomas dolorosos de muchas afecciones que dañan las superficies cartilaginosas y otros tejidos blandos que rodean la articulación.
Entre las intervenciones artroscópicas habituales de rodilla se incluyen:
- Meniscectomía parcial (extirpación del menisco), reparación de una rotura de menisco o trasplante de menisco
- Reconstrucción de una rotura del ligamento cruzado anterior o del ligamento cruzado posterior
- Extirpación del tejido sinovial inflamado
- Recorte o reconstrucción del cartílago articular dañado
- Extirpación de fragmentos sueltos de hueso o cartílago, como los provocados porla condromatosis sinovial
- Tratamiento de los problemas de rótula
- Tratamiento de la sepsis de rodilla (infección)
Preparación para la cirugía
Evaluaciones y exámenes
Es posible que su cirujano ortopédico le recomiende acudir a su médico de cabecera para que evalúe su estado de salud general antes de la intervención. De este modo, se detectarán los posibles problemas que puedan interferir en la intervención. Si presenta determinados factores de riesgo para la salud, podría ser necesario realizar una evaluación más exhaustiva antes de la intervención.
Para ayudarle a planificar la intervención, es posible que su cirujano ortopédico le pida que se haga unas pruebas preoperatorias. Estas pueden incluir análisis de sangre o un electrocardiograma (ECG).
Instrucciones para la admisión
Si goza de buena salud en general, lo más probable es que la artroscopia de rodilla se realice de forma ambulatoria. Esto significa que no tendrá que pasar la noche en el hospital.
Asegúrese de informar a su cirujano ortopédico de cualquier medicamento o suplemento que esté tomando. Es posible que tenga que dejar de tomar algunos de ellos antes de la operación.
El hospital o el centro quirúrgico se pondrá en contacto contigo con antelación para darte detalles concretos sobre tu intervención. Asegúrate de seguir las instrucciones sobre a qué hora debes llegar y, sobre todo, sobre cuándo debes dejar de comer y beber antes de la intervención.
Anestesia
Antes de la intervención, un miembro del equipo de anestesia hablará contigo. La artroscopia de rodilla puede realizarse con anestesia local, regional o general:
- La anestesia local solo adormece la rodilla
- La anestesia regional adormece la parte del cuerpo situada por debajo de la cintura
- La anestesia general te hace dormir
Tu cirujano ortopédico y tu anestesista te explicarán cuál es el método más adecuado para ti.
Procedimiento quirúrgico
Posicionamiento
Una vez que te trasladen al quirófano, te administrarán la anestesia. Para ayudar a prevenir infecciones en la zona quirúrgica, se te limpiará la piel de la rodilla. Se te cubrirá la pierna con paños quirúrgicos que dejen al descubierto la zona de la incisión preparada.
En este punto, a veces se coloca un dispositivo de posicionamiento en la pierna para ayudar a estabilizar la rodilla mientras se lleva a cabo la intervención artroscópica.
Procedimiento
Para comenzar la intervención, el cirujano realizará unas pequeñas incisiones, denominadas «portales», en la rodilla. Se utilizará una solución estéril para llenar la articulación de la rodilla y eliminar cualquier líquido turbio. Esto ayuda al cirujano ortopédico a ver con claridad y gran detalle las estructuras del interior de la rodilla.
La primera tarea de tu cirujano es diagnosticar correctamente tu problema. Introducirá el artroscopio y utilizará la imagen proyectada en la pantalla para guiarlo. Si es necesario un tratamiento quirúrgico, tu cirujano introducirá instrumentos muy pequeños a través de otras incisiones de tamaño reducido.
Se utilizan instrumentos especializados para tareas como el raspado, el corte, la sujeción y la reparación meniscal. En muchos casos, se emplean dispositivos especiales para fijar los puntos de sutura al hueso.
Haz clic en el vídeo que aparece a continuación para ver el tratamiento artroscópico de una rotura en asa de cubo. (Vídeo cortesía del Dr. Stuart J. Fischer, FAAOS)
Cierre
La mayoría de las artroscopias de rodilla duran menos de una hora. La duración de la intervención dependerá de los resultados obtenidos y del tratamiento necesario.
Es posible que el cirujano cierre cada incisión con un punto de sutura o con tiritas adhesivas (pequeñas tiras adhesivas) y, a continuación, venda la rodilla con un vendaje suave. En ocasiones, se utilizan rodilleras después de la operación si se ha realizado una reparación o reconstrucción que requiera protección.
Complicaciones
La tasa de complicaciones tras una cirugía artroscópica es muy baja. Si se producen complicaciones, suelen ser leves y se tratan con facilidad. Entre los posibles problemas postoperatorios de la artroscopia de rodilla se incluyen:
- Infección
- Coágulos sanguíneos
- Rigidez en la rodilla
- Acumulación de sangre en la rodilla
- Hematomas o hinchazón
Recuperación
Después de la intervención, te trasladarán a la sala de recuperación y podrás volver a casa en el plazo de una o dos horas. Asegúrate de que alguien te acompañe para llevarte a casa y que esté pendiente de ti esa primera noche.
Aunque la recuperación tras una artroscopia de rodilla es más rápida que tras una cirugía abierta tradicional de rodilla, es importante que siga al pie de la letra las instrucciones de su médico una vez que regrese a casa.
Tratamiento del dolor
Después de la operación, sentirá algo de dolor. Es algo normal en el proceso de recuperación. Su médico y el personal de enfermería se encargarán de aliviarle el dolor, lo que le ayudará a recuperarse más rápido de la operación.
A menudo se recetan medicamentos para aliviar el dolor a corto plazo tras una intervención quirúrgica. Existen muchos tipos de medicamentos disponibles para ayudar a controlar el dolor, entre ellos los opioides, los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los anestésicos locales. Es posible que su médico utilice una combinación de estos medicamentos para mejorar el alivio del dolor y reducir al mínimo la necesidad de recurrir a los opioides.
Tenga en cuenta que, aunque los opioides ayudan a aliviar el dolor después de una intervención quirúrgica, son narcóticos y pueden crear adicción. La dependencia de los opioides y las sobredosis se han convertido en un grave problema de salud pública en los Estados Unidos. Es importante que utilice los opioides únicamente según las indicaciones de su médico y que deje de tomarlos en cuanto el dolor comience a mejorar. Consulte a su médico si el dolor no ha empezado a mejorar a los pocos días de la intervención.
Medicamentos
Además de los medicamentos para aliviar el dolor, es posible que su médico le recomiende tomar medicamentos como la aspirina para reducir el riesgo de coágulos sanguíneos.
Hinchazón
Mantenga la pierna elevada tanto como sea posible durante los primeros días tras la intervención. Aplique hielo según las indicaciones de su médico para aliviar la hinchazón y el dolor. La capacidad para apoyar el peso tras la intervención dependerá del tipo de intervención que se haya realizado.
Cuidado de los vendajes
Al salir del centro quirúrgico, llevará un vendaje que le cubra la rodilla. Mantenga las incisiones limpias y secas. Su cirujano le indicará cuándo puede ducharse o bañarse, y cuándo debe cambiarse el vendaje.
Su cirujano le atenderá en la consulta después de la intervención para comprobar su evolución, analizar los resultados de la cirugía y comenzar su programa de tratamiento postoperatorio.
Carga admisible
La mayoría de los pacientes necesitan muletas u otra ayuda tras una cirugía artroscópica. Su cirujano le indicará cuándo puede apoyar el peso sobre el pie y la pierna sin riesgo. Si tiene alguna duda sobre cómo apoyar el peso, llame a su cirujano.
Ejercicios de rehabilitación
Debe hacer ejercicio con la rodilla de forma regular durante varias semanas después de la operación. Esto le ayudará a recuperar la movilidad y a fortalecer los músculos de la pierna y la rodilla.
El ejercicio terapéutico desempeñará un papel importante en tu recuperación. Un programa de fisioterapia estructurado puede mejorar el resultado final.
Conducción
Su médico le indicará cuándo podrá volver a conducir. Por lo general, los pacientes pueden volver a conducir entre 1 y 3 semanas después de la intervención si se trata de una intervención menor. En el caso de reparaciones o reconstrucciones más complejas, es posible que se necesite más tiempo.
Resultado
Muchas personas vuelven a realizar todas sus actividades sin restricciones tras una artroscopia. Tu recuperación dependerá del tipo de lesión que presentara tu rodilla.
A menos que te hayas sometido a una reconstrucción de ligamentos, una reparación de menisco o una restauración de cartílago, deberías poder retomar la mayoría de las actividades físicas al cabo de entre 6 y 8 semanas, o incluso antes en algunos casos. Sin embargo, es posible que tengas que evitar las actividades de mayor impacto durante un periodo más prolongado.
Si tu trabajo implica realizar tareas pesadas, es posible que tardes más tiempo en reincorporarte a tu puesto. Consulta con tu médico cuándo podrás volver al trabajo con total seguridad.
Para algunas personas, es necesario realizar cambios en el estilo de vida para proteger la articulación. Un ejemplo podría ser pasar de practicar ejercicio de alto impacto (como correr) a actividades de menor impacto (como nadar o montar en bicicleta). Estas son decisiones que tomarás con el asesoramiento de tu cirujano.
En ocasiones, el daño en la rodilla puede ser tan grave que no se pueda revertir por completo con una cirugía artroscópica. Es posible que, en el futuro, se requieran intervenciones quirúrgicas más complejas para tratar estas afecciones más graves.
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La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.