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Lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA)

El siguiente artículo ofrece información detallada sobre las lesiones del ligamento cruzado anterior. El artículo Lesión del ligamento cruzado anterior (LCA): ¿requiere cirugía? ofrece información detallada sobre el tratamiento de las lesiones del LCA y se recomienda como complemento de este artículo.

La rotura del ligamento cruzado anterior (LCA) es una de las lesiones de rodilla más frecuentes. Afecta a más de 200 000 personas al año en Estados Unidos y representa más del 50 % de todas las lesiones de rodilla.

Cualquiera puede romperse el ligamento cruzado anterior, pero la lesión suele producirse con mayor frecuencia cuando una persona gira sobre sí misma, cambia de dirección o salta con la pierna completamente estirada al impactar contra el suelo. Estos movimientos son habituales en deportes como el voleibol, el fútbol, el fútbol americano y el baloncesto.

Curiosamente, la mayoría de las lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA) se producen sin que haya un impacto directo en la rodilla. Se trata de un desequilibrio de fuerzas: el LCA se ve desbordado por las fuerzas extremas y repentinas asociadas a estos movimientos y no es capaz de estabilizar esas fuerzas bruscas a través de la articulación de la rodilla.

Si te lesionas el ligamento cruzado anterior (LCA), es posible que necesites una intervención quirúrgica para recuperar la funcionalidad completa de la rodilla. Esto dependerá de varios factores, como la gravedad de la lesión, tu edad, el grado de degeneración articular (desgaste), si sientes inestabilidad en la rodilla y tu nivel de actividad.

Anatomía de la rodilla

Huesos

Tres huesos se unen para formar la articulación de la rodilla: 

  • El fémur (hueso del muslo), que se encuentra por encima de la rodilla
  • La tibia, que se encuentra debajo de la rodilla
  • La rótula, que se encuentra en la parte delantera de la articulación

Los huesos están unidos entre sí por ligamentos. En la rodilla hay cuatro ligamentos principales. Actúan como cuerdas resistentes que mantienen unidos los huesos y garantizan la estabilidad de la rodilla.

Ligamentos

Ligamentos colaterales. Se encuentran a los lados de la rodilla. El ligamento colateral medial (LCM) está en la parte interna, y el ligamento colateral lateral (LCL) en la parte externa. Controlan el movimiento lateral de la rodilla y la protegen frente a movimientos anormales.

Ligamentos cruzados. Se encuentran en el interior de la articulación de la rodilla. Se cruzan entre sí formando una X, con el ligamento cruzado anterior (LCA) en la parte delantera y el ligamento cruzado posterior (LCP) en la parte trasera. Los ligamentos cruzados controlan el movimiento hacia delante y hacia atrás de la rodilla.

  • El ligamento cruzado anterior (LCA) discurre en diagonal por el centro de la rodilla. Impide que la tibia se desplace hacia delante del fémur y proporciona estabilidad rotacional a la rodilla.
  • El ligamento cruzado posterior (LCP) evita que la tibia se desplace demasiado hacia atrás. Es más resistente que el ligamento cruzado anterior (LCA) y se lesiona con mucha menos frecuencia. 

Cartílago

Los extremos del fémur y la tibia, así como la parte posterior de la rótula, están recubiertos de cartílago articular. Esta sustancia resbaladiza ayuda a que los huesos de la rodilla se deslicen suavemente unos sobre otros al doblar o estirar la pierna.

Menisco

Dos piezas de fibrocartílago con forma de cuña actúan como amortiguadores entre el fémur y la tibia. Se trata de los meniscos. Los meniscos ayudan a transmitir la fuerza de un hueso a otro y desempeñan un papel importante en la estabilidad de la rodilla y en el movimiento fluido de la articulación.

Por lo general, las personas que se rompen el ligamento cruzado anterior (LCA) también sufren una rotura de menisco en la parte lateral de la rodilla.

Tendones

Los huesos están unidos a los músculos mediante los tendones. Se trata de tejidos conectivos fibrosos que permiten el movimiento de las articulaciones y aportan estabilidad. La función de todos los tendones es transmitir la fuerza de los músculos a los huesos. Aunque los tendones del cuádriceps no se ven afectados directamente cuando se produce una rotura del ligamento cruzado anterior (LCA), su estabilidad y resistencia desempeñan un papel importante tanto en la recuperación de dicha rotura como en la prevención de futuras lesiones.

Anatomía normal de la rodilla

Anatomía normal de la rodilla. La rodilla está formada por cuatro elementos principales: huesos, cartílago, ligamentos y tendones.

Descripción

Una «rotura del ligamento cruzado anterior» se refiere a la rotura de dicho ligamento. Esto puede ocurrir dentro del propio ligamento o en el punto donde este se une al hueso. La rotura se produce cuando la fuerza ejercida sobre el ligamento es demasiado grande como para que este pueda soportarla.

Las lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA) suelen ir acompañadas de daños en otras estructuras de la rodilla, como el ligamento colateral medial (LCM), el menisco lateral y el menisco medial. Es importante determinar si padeces alguna lesión relacionada, de modo que tanto tú como tu cirujano podáis tomar decisiones fundamentadas sobre tu tratamiento y garantizar el mejor resultado posible.

rotura completa del ligamento cruzado anterior

Las lesiones de ligamentos se consideran esguinces y se clasifican según una escala de gravedad.

Clasificación de las roturas del ligamento cruzado anterior

Las lesiones de ligamentos se clasifican en un sistema de esguinces de tres grados, según el grado de lesión que presente el ligamento. Tu médico utilizará una resonancia magnética (RM) para evaluar la gravedad de la lesión del ligamento.


Esguinces de grado 1. El ligamento presenta una lesión leve. Se ha estirado ligeramente, pero sigue siendo capaz de contribuir a la estabilidad de la articulación de la rodilla. El ligamento cruzado anterior (LCA) está intacto.

Esguinces de grado 2. En un esguince de grado 2, el ligamento se estira hasta el punto de perder su firmeza. A menudo se denomina desgarro parcial del ligamento.


Esguinces de grado 3. Este tipo de esguince se conoce comúnmente como rotura completa del ligamento. El ligamento se ha desgarrado por la mitad o se ha desprendido directamente del hueso. La articulación de la rodilla se encuentra inestable.

Además, la Escala de Gravedad de las Lesiones del LCA (ACLISS) recoge cualquier daño en el menisco, el cartílago, los huesos o otros ligamentos que se haya producido al mismo tiempo que la rotura del LCA. 

Factores de riesgo de rotura del ligamento cruzado anterior

  • El hecho de ser mujer. Las deportistas sufren lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA) con una frecuencia entre 2 y 8 veces mayor que los hombres. Esto puede deberse a diferencias en la morfología de la rodilla, la biomecánica y los factores hormonales. Otras causas sugeridas incluyen diferencias en la alineación de la pelvis y las piernas.
  • Tener un índice de masa corporal (IMC) más alto
  • Tener una mayor laxitud articular (articulaciones más flojas)
  • Ser más joven 
  • Disminución de la fuerza en la parte inferior de las piernas 

Causas de las roturas del ligamento cruzado anterior

El ligamento cruzado anterior (LCA) puede lesionarse de varias formas:

  • Cambiar de dirección rápidamente
  • Frenar bruscamente
  • Reducir el ritmo al correr
  • Aterrizaje incorrecto tras un salto
  • Contacto directo o choque, como una entrada en el fútbol

Síntomas de una rotura del ligamento cruzado anterior

Cuando te lesionas el ligamento cruzado anterior, es posible que oigas un chasquido y sientas que la rodilla se te dobla. Otros síntomas típicos son:

  • Dolor acompañado de hinchazón. En las primeras 24 horas, la rodilla se hinchará. Es posible que la hinchazón y el dolor desaparezcan por sí solos. Sin embargo, volver a las actividades habituales suele agravar la sensación de inestabilidad y conlleva el riesgo de causar más daños a las estructuras circundantes de la rodilla.
  • Pérdida de la amplitud total de movimiento.
  • Sensibilidad a lo largo de la línea articular.
  • Molestias al caminar.

Diagnóstico de una rotura del ligamento cruzado anterior

Exploración física e historial clínico

Durante la visita al médico, este le preguntará lo siguiente:

  • El movimiento o impacto concreto que provocó la lesión
  • Tus síntomas actuales (hinchazón, hematomas, etc.)
  • ¿Qué has probado para controlar tus síntomas y qué te ha funcionado?

Durante la exploración física, el médico examinará todas las estructuras de la rodilla lesionada y las comparará con las de la rodilla sana. A menudo, esto bastará para diagnosticar la lesión, pero normalmente se recurre a técnicas de imagen avanzadas para descartar cualquier duda y evaluar si hay otras lesiones posibles. 

Pruebas de diagnóstico por imagen

Radiografías. Las radiografías no muestran específicamente las lesiones de ligamentos. Sin embargo, son una herramienta rápida y útil para identificar cualquier lesión ósea relacionada. Cuando el ligamento cruzado anterior (LCA) se rompe en el punto donde se une al hueso, a veces arranca un pequeño fragmento de hueso. Esto se denomina «fractura por avulsión». El fragmento de hueso se puede ver en una radiografía.


Resonancia magnética (RM). Una resonancia magnética ofrece la mejor visión de los ligamentos o el cartílago lesionados. Aunque no es imprescindible realizar una resonancia magnética para diagnosticar una rotura del ligamento cruzado anterior (LCA), permite al médico detectar lesiones en otras estructuras de los tejidos blandos de la rodilla (por ejemplo, el menisco o el cartílago). Además, proporciona una mejor idea de la gravedad de la lesión del LCA.

Tratamiento de una rotura del ligamento cruzado anterior

El tratamiento de una rotura del ligamento cruzado anterior dependerá de las necesidades individuales del paciente y de los objetivos de recuperación que se persigan. El tratamiento conservador siempre es una opción. Consiste en reducir la inflamación con medicamentos y seguir un programa de fisioterapia para recuperar gradualmente la fuerza del cuádriceps y la confianza en la rodilla.

La decisión de someterse a una intervención quirúrgica comienza con una conversación entre usted y su cirujano ortopédico para establecer los objetivos, analizar las opciones quirúrgicas y optimizar los planes de recuperación postoperatoria.

En términos generales, las opciones quirúrgicas incluyen la reparación o la reconstrucción. La reconstrucción sigue siendo el tratamiento quirúrgico más habitual. La reparación suele reservarse para:

  • Desgarros cerca del punto donde el ligamento se une al hueso
  • Desgarros parciales que provocan síntomas

Tu cirujano te ayudará a decidir cuál es la mejor opción de tratamiento para ti. 

Continúa en la página siguiente: Lesión del ligamento cruzado anterior: ¿es necesaria la cirugía?

Con el fin de ayudar a los médicos en el tratamiento de las lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA), la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos ha llevado a cabo una investigación para ofrecer algunas pautas útiles. Se trata únicamente de recomendaciones y es posible que no sean aplicables a todos los casos. Para más información: Resumen en lenguaje sencillo - Guía de práctica clínica - Lesión del ligamento cruzado anterior - AAOS

Referencias

Contribución y/o actualización a cargo de

Helen Audrey Williams, LicenciadaOwen T. Kennedy, licenciadoLindsey Droz, Doctora en OsteopatíaBrian Lau, Doctor en Medicina, miembro de la FAAOS

Revisado por pares por

Dra. Mary K. Mulcahey, miembro de la FAAOS

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.