Tratamiento
Plasma rico en plaquetas (PRP)
En las últimas décadas se ha escrito mucho sobre un preparado denominado plasma rico en plaquetas (PRP) y su posible eficacia en el tratamiento de lesiones.
Muchos deportistas famosos —entre ellos el golfista Tiger Woods y la estrella del tenis Rafael Nadal— se han sometido a tratamientos con PRP para tratar diversos problemas, como esguinces de rodilla y lesiones crónicas de los tendones. Este tipo de afecciones se han tratado tradicionalmente con medicamentos, fisioterapia o incluso cirugía. Algunos deportistas atribuyen al PRP el haber podido volver antes a la competición.
Aunque el PRP ha sido objeto de una amplia publicidad, aún quedan algunas dudas al respecto, como por ejemplo:
- ¿Qué es exactamente el plasma rico en plaquetas?
- ¿Cómo funciona?
- ¿Qué afecciones se tratan con PRP?
- ¿Es eficaz el tratamiento con PRP?
¿Qué es el plasma rico en plaquetas (PRP)?
Aunque la sangre es principalmente un líquido (denominado plasma), también contiene pequeños componentes sólidos (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas). Las plaquetas son especialmente conocidas por su importancia en la coagulación de la sangre. Sin embargo, las plaquetas también contienen cientos de proteínas denominadas factores de crecimiento que son muy importantes para la cicatrización de las lesiones.
El PRP es plasma que contiene muchas más plaquetas de las que se encuentran normalmente en la sangre. La concentración de plaquetas —y, por lo tanto, la concentración de factores de crecimiento— puede ser entre 5 y 10 veces mayor (o más rica) de lo habitual.
Para preparar un concentrado de plaquetas (PRP), primero hay que extraer sangre del paciente. Las plaquetas se separan del resto de células sanguíneas y se aumenta su concentración mediante un proceso denominado centrifugación. A continuación, estas plaquetas se inyectan en la zona lesionada.
¿Cómo funciona el PRP?
Aunque no está del todo claro cómo funciona el PRP, los estudios de laboratorio han demostrado que el aumento de la concentración de factores de crecimiento en el PRP podría acelerar el proceso de cicatrización.
Para acelerar la cicatrización, se aplica el preparado de PRP en la zona lesionada. Esto puede hacerse de dos maneras:
- El PRP se puede inyectar con cuidado en la zona lesionada. Por ejemplo, en la tendinitis aquilea, una afección frecuente en corredores y tenistas, el tendón de Aquiles puede hincharse, inflamarse y causar dolor. Se puede inyectar una mezcla de PRP y anestésico local directamente en este tejido inflamado. Posteriormente, es posible que el dolor en la zona de la inyección aumente durante la primera o las dos primeras semanas, y pueden pasar varias semanas antes de que el paciente note un efecto beneficioso.
- El PRP también puede utilizarse para mejorar la cicatrización tras una intervención quirúrgica en el caso de algunas lesiones. Por ejemplo, un deportista con una rotura completa del tendón de Aquiles puede necesitar una intervención quirúrgica para reparar el tendón. Es posible mejorar la cicatrización del tendón roto tratando la zona lesionada con PRP durante la intervención. Esto puede hacerse preparando el PRP de una forma especial que permita suturarlo directamente en los tejidos rotos.
¿Qué afecciones se tratan con PRP? ¿Es eficaz?
Actualmente se están llevando a cabo estudios de investigación para evaluar la eficacia del tratamiento con PRP. Investigaciones recientes han demostrado que los resultados de ciertos problemas tendinosos pueden mejorar con las inyecciones de PRP. Además, cada vez son más los estudios que demuestran la notable eficacia del PRP en el tratamiento de la osteoartritis de rodilla de leve a moderada. Entre los factores que pueden influir en la eficacia del tratamiento con PRP se incluyen:
- La zona del cuerpo que se va a tratar
- El estado general de salud del paciente
- Tanto si la lesión es aguda (como la provocada por una caída) como si es crónica (una lesión que se desarrolla con el tiempo)
- La preparación del PRP, incluida la composición celular del material que se inyecta
Lesiones crónicas de los tendones
Según los estudios de investigación publicados hasta la fecha, el PRP resulta eficaz en el tratamiento de las lesiones tendinosas crónicas, especialmente el codo de tenista, una lesión muy común de los tendones de la parte exterior del codo.
El uso del PRP para otras lesiones tendinosas crónicas —como la tendinitis crónica del tendón de Aquiles o la inflamación del tendón rotuliano de la rodilla (rodilla de saltador) — resulta prometedor. Sin embargo, por el momento es difícil afirmar que la terapia con PRP sea más eficaz que el tratamiento tradicional de estos problemas.
Lesiones agudas de ligamentos y músculos
Gran parte de la publicidad que ha recibido la terapia con PRP se ha centrado en el tratamiento de lesiones deportivas agudas, como las lesiones de ligamentos y músculos. El PRP se ha utilizado para tratar a deportistas profesionales con lesiones deportivas comunes, como distensiones de los isquiotibiales en el muslo y esguinces de rodilla.
Cirugía
Más recientemente, el PRP se ha utilizado en determinados tipos de intervenciones quirúrgicas para favorecer la cicatrización de los tejidos. En un principio se pensó que resultaba beneficioso en la cirugía de hombro para reparar roturas de los tendones del manguito rotador. Sin embargo, los resultados obtenidos hasta ahora muestran pocos o ningún beneficio cuando se utiliza el PRP en este tipo de intervenciones quirúrgicas. Las investigaciones recientes se han centrado en los beneficios del PRP para la cicatrización del menisco tras una reparación del mismo; no obstante, estos estudios se encuentran aún en una fase muy temprana.
La cirugía para reparar ligamentos de rodilla rotos, especialmente el ligamento cruzado anterior (LCA), es otro ámbito en el que se ha aplicado el PRP. Por el momento, parece que el uso del PRP en este caso ofrece pocos o ningún beneficio.
Artritis de rodilla
Cada vez son más los estudios que demuestran la eficacia del PRP en el tratamiento de la osteoartritis de rodilla de grado leve a moderado. Algunos estudios han demostrado que estos resultados pueden durar hasta dos años.
Sin embargo, aún no se ha determinado la eficacia del PRP rico en leucocitos frente al PRP pobre en leucocitos (los dos tipos de mezclas de PRP). El PRP rico en leucocitos contiene un recuento de glóbulos blancos superior al 100 % de una muestra de sangre completa; el PRP pobre en leucocitos contiene un recuento de glóbulos blancos inferior al 100 % de una muestra de sangre completa.
Fracturas
El PRP se ha utilizado de forma muy limitada para acelerar la curación de las fracturas óseas. Hasta ahora, no ha demostrado ningún beneficio significativo.
Conclusión
El tratamiento con PRP podría resultar prometedor; sin embargo, faltan estudios de investigación actuales que respalden las afirmaciones que aparecen en los medios de comunicación. Aunque el PRP parece ser eficaz en el tratamiento de determinadas lesiones crónicas de los tendones y de la artrosis de rodilla de grado leve a moderado, la comunidad médica necesita más pruebas científicas antes de poder determinar si la terapia con PRP es realmente eficaz en otras afecciones.
Aunque el éxito de la terapia con PRP sigue siendo cuestionable, los riesgos asociados a ella son mínimos: puede producirse un aumento del dolor en el lugar de la inyección, pero la incidencia de otros problemas —infecciones, daños en los tejidos, lesiones nerviosas— no parece diferir de la asociada a las inyecciones de cortisona.
Si está pensando en someterse a un tratamiento con PRP, asegúrese de consultar con su compañía de seguros si cumple los requisitos. Son pocos los planes de seguro, incluidos los de indemnización por accidente laboral, que ofrecen siquiera un reembolso parcial.
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