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Fracturas (huesos rotos)

Una fractura es un hueso roto, lo mismo que una grieta o una rotura. Los médicos utilizan los términos «rotura» y «fractura» indistintamente. Un hueso puede fracturarse total o parcialmente de diversas formas (transversalmente, longitudinalmente o en varios fragmentos).

Tipos de fracturas

Aunque los huesos son rígidos, se doblan o ceden ligeramente cuando se les aplica una fuerza externa. Sin embargo, si la fuerza es demasiado grande, los huesos se rompen, igual que una regla de plástico se rompe cuando se dobla demasiado.

La gravedad de una fractura suele depender de la fuerza que la ha provocado. Si el límite de resistencia del hueso solo se ha superado ligeramente, es posible que el hueso se agriete en lugar de romperse por completo. Si la fuerza es extrema, como la provocada por un accidente de tráfico o un disparo, el hueso puede fragmentarse.


Si el hueso se rompe de tal manera que los fragmentos óseos sobresalen a través de la piel, o si la herida llega hasta el hueso fracturado, la fractura se denomina fractura abierta. Este tipo de fractura es especialmente grave, ya que, una vez que se rompe la piel, puede producirse una infección tanto en la herida como en el hueso.

Entre los tipos más comunes de fracturas se incluyen:

  • Fractura estable, también denominada fractura sin desplazamiento. Los extremos rotos del hueso están alineados y apenas se han desplazado.
  • Fractura abierta (compuesta). La piel puede estar perforada por el hueso o por un golpe que la haya desgarrado en el momento de la fractura. El hueso puede estar visible o no en la herida.
  • Fractura transversal. Este tipo de fractura presenta una línea de fractura horizontal.
  • Fractura oblicua. Este tipo de fractura presenta un trazado en ángulo.
  • Fractura conminuta. En este tipo de fractura, el hueso se rompe en tres o más fragmentos.
Tipos de fracturas

Un hueso puede romperse de diferentes maneras, como se muestra en esta ilustración.

Causa

Las causas más comunes de las fracturas son:

  • Lesiones. Una caída, un accidente de tráfico o un placaje durante un partido de fútbol pueden provocar fracturas.
  • Osteoporosis. Esta enfermedad debilita los huesos y hace que sean más propensos a romperse incluso con una caída o lesión leve.

  • Uso excesivo. Los movimientos repetitivos pueden cansar los músculos y ejercer una mayor presión sobre los huesos. Esto puede provocar fracturas por estrés. Las fracturas por estrés se producen cuando se ejerce demasiada fuerza sobre un hueso que no es lo suficientemente fuerte como para soportarla. Son frecuentes en deportistas que practican deportes repetitivos y de alto impacto.

Síntomas

Muchas fracturas son muy dolorosas y pueden impedir que muevas la zona lesionada. Otros síntomas comunes son:

  • Hinchazón y sensibilidad alrededor de la lesión
  • Hematomas
  • Deformidad: una extremidad puede parecer fuera de lugar, o una parte del hueso puede sobresalir a través de la piel

Revisión médica

Tu médico te realizará un examen minucioso para evaluar tu estado general, así como la gravedad de la lesión. Hablará contigo sobre cómo se produjo la lesión, tus síntomas y tu historial médico.

La forma más habitual de evaluar una fractura es mediante radiografías, que proporcionan imágenes nítidas del hueso. Es probable que tu médico utilice una radiografía para confirmar el diagnóstico. Las radiografías permiten determinar si un hueso está intacto o roto. También permiten identificar el tipo de fractura y su ubicación exacta dentro del hueso.

Tratamiento

Inmovilización con yeso

Un yeso o una férula de fibra de vidrio es el tratamiento más habitual para las fracturas, ya que muchos huesos rotos pueden curarse con éxito una vez que se han recolocado y se ha aplicado una férula para mantener los extremos rotos en la posición correcta mientras se curan.

Yeso o férula funcional

La férula o el aparato ortopédico permiten un movimiento limitado o controlado de las articulaciones cercanas. Este tratamiento es adecuado para algunas fracturas, pero no para todas.

Tracción

La tracción se suele utilizar para alinear uno o varios huesos mediante una acción de tracción suave y constante.

  • Normalmente se utiliza como medida temporal mientras se espera a la intervención quirúrgica.
  • No suele ser el tratamiento final el que se utiliza para resolver el problema.

Fijación externa

En este tipo de intervención, el médico coloca clavos o tornillos metálicos en el hueso fracturado, por encima y por debajo del lugar de la fractura. Los clavos o tornillos se unen a una barra metálica situada fuera de la piel. Este dispositivo es un armazón estabilizador que mantiene los huesos en la posición correcta mientras se curan.

  • En los casos en que la piel y otros tejidos blandos que rodean la fractura presenten daños graves, es posible que se coloque un fijador externo hasta que el paciente pueda someterse a la intervención quirúrgica.
  • En otros casos, un fijador externo puede constituir el tratamiento definitivo, es decir, el mejor tratamiento para resolver el problema y no un paso previo a la cirugía.
Fijación externa

Un fijador externo aplicado a un fémur fracturado (hueso del muslo).

Reducción abierta y fijación interna

Durante esta intervención, el médico primero recoloca (reduce) los fragmentos óseos en su alineación normal y los mantiene unidos mediante tornillos especiales o fijando placas metálicas a la superficie externa del hueso. Los fragmentos también pueden mantenerse unidos insertando varillas a través del centro del hueso.

Más información: Fijación interna de fracturas

Fijación del fémur con clavo intramedular

Una varilla metálica especialmente diseñada, denominada clavo intramedular, proporciona una fijación sólida para esta fractura del fémur.

Fijación interna de la fractura de antebrazo

En esta radiografía, los huesos fracturados del antebrazo se mantienen en su sitio mediante placas y tornillos mientras se curan.

Recuperación

El tiempo que tarda una fractura en curarse varía y depende de:

  • La gravedad de la lesión
  • La localización de la lesión
  • Tu edad
  • Otros problemas de salud
  • En qué medida sigues los consejos de tu médico

Algunas fracturas —por ejemplo, las de los dedos— tardan entre 3 y 4 semanas en curarse. Otras pueden tardar entre 6 y 8 semanas, varios meses (entre 3 y 6 meses de media) o incluso más tiempo en curarse. 

El dolor suele desaparecer mucho antes de que la fractura se haya consolidado lo suficiente como para soportar las tensiones de la actividad cotidiana. Hay algunas fracturas que son conocidas por ser difíciles de curar o que pueden tardar mucho tiempo en sanar. Tu médico te explicará tu situación concreta.

Incluso después de que le hayan quitado el yeso o la férula, es posible que tenga que seguir limitando sus movimientos hasta que el hueso esté lo suficientemente consolidado como para retomar la actividad normal.


Durante la recuperación, es probable que pierdas fuerza muscular y amplitud de movimiento en la zona lesionada. Los ejercicios específicos te ayudarán a recuperar la fuerza muscular, la movilidad articular y la flexibilidad normales.

Prevención

Una alimentación adecuada y la práctica de ejercicio pueden ayudar a prevenir algunas fracturas. Una dieta rica en calcio y vitamina D favorece la fortaleza ósea.

El ejercicio con peso (entrenamiento de fuerza) también ayuda a mantener los huesos fuertes. 

Más información: El ejercicio y la salud ósea

Fumar y el consumo de alcohol no son buenos para los huesos. Pueden debilitarlos y aumentar el riesgo de sufrir una fractura.

Más información: El tabaquismo y la salud musculoesquelética

Contribución y/o actualización a cargo de

Dra. Gillian L.S. Soles, miembro de la FAAOS

Revisado por pares por

Dra. Julie E. Adams, miembro de la FAAOS

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.