Enfermedades y afecciones
Fracturas del fémur distal (hueso del muslo) a la altura de la rodilla
Una fractura es la rotura de un hueso. Las fracturas del fémur que se producen justo por encima de la articulación de la rodilla se denominan fracturas del fémur distal. El fémur distal es la parte del fémur que se ensancha como un embudo invertido.
Las fracturas distales de fémur suelen producirse:
- En personas mayores cuyos huesos son frágiles, o
- En personas jóvenes que han sufrido lesiones por impactos de gran intensidad, como las provocadas por una colisión de vehículos a alta velocidad.
Tanto en las personas mayores como en los jóvenes, las fracturas pueden extenderse hasta la articulación de la rodilla y, en algunos casos, pueden fragmentar el hueso en múltiples pedazos.
Anatomía
La rodilla es la articulación que soporta más peso en el cuerpo. La parte distal del fémur constituye la parte superior de la articulación de la rodilla. La parte superior de la tibia sostiene la parte inferior de la articulación de la rodilla.
Los extremos del fémur están recubiertos de una sustancia lisa y resbaladiza llamada cartílago articular. Este cartílago protege y amortigua el hueso al doblar y estirar la rodilla.
Los músculos fuertes de la parte delantera del muslo (cuádriceps) y de la parte posterior (isquiotibiales) sostienen la articulación de la rodilla y te permiten doblarla y estirarla.
Descripción
Las fracturas del fémur distal pueden ser de diversos tipos.
- El hueso puede romperse en sentido transversal (fractura transversal).
- El hueso puede romperse en muchos fragmentos (fractura conminuta).
- A veces, estas fracturas se extienden hasta la articulación de la rodilla y fragmentan la superficie ósea en varias (o muchas) partes. Este tipo de fracturas se denominan fracturas intraarticulares. Dado que dañan la superficie cartilaginosa del hueso, las fracturas intraarticulares pueden resultar más difíciles de tratar.
Las fracturas del fémur distal pueden ser:
- Cerrada, es decir, la piel está intacta (no presenta lesiones).
- Abierta: una fractura abierta se produce cuando un hueso se rompe de tal manera que los fragmentos óseos sobresalen a través de la piel o que la herida llega hasta el hueso fracturado. Las fracturas abiertas suelen provocar un daño mucho mayor en los músculos, tendones y ligamentos circundantes. Presentan un mayor riesgo de complicaciones y tardan más tiempo en curarse.
Cuando se produce una fractura en la parte distal del fémur, tanto los isquiotibiales como los cuádriceps tienden a contraerse y acortarse. Cuando esto ocurre, los fragmentos óseos cambian de posición y resulta difícil alinearlos con un yeso.
Causa
Las fracturas de la parte distal del fémur se dan con mayor frecuencia en dos grupos de pacientes: las personas jóvenes (menores de 50 años) y las personas mayores.
- Las fracturas distales de fémur en pacientes jóvenes suelen estar provocadas por traumatismos de alta energía, como caídas desde alturas considerables o accidentes de tráfico. Debido a la violencia de estas fracturas, muchos pacientes presentan también otras lesiones, a menudo en la cabeza, el tórax, el abdomen, la pelvis, la columna vertebral y otras extremidades.
- Las personas mayores con fracturas distales de fémur suelen presentar una mala calidad ósea. A medida que las personas envejecen, sus huesos se vuelven más delgados. Los huesos pueden llegar a ser muy débiles y frágiles. Un evento de baja intensidad, como una caída desde la posición de pie o al caerse de la cama, puede provocar una fractura distal de fémur en una persona mayor con huesos débiles. Aunque estos pacientes no suelen presentar otras lesiones, pueden tener problemas médicos preocupantes, como afecciones cardíacas, pulmonares y renales, o diabetes. Más información: Osteoporosis
Síntomas
Los síntomas más comunes de la fractura del fémur distal son:
- Dolor al apoyar el peso
- Hinchazón y hematomas
- Dolor al tocar el muslo o la rodilla
- Deformidad: la rodilla puede parecer «desalojada» y la pierna puede parecer más corta y torcida
En la mayoría de los casos, estos síntomas se presentan en la zona de la rodilla, pero también es posible que se manifiesten en la zona del muslo.
Revisión médica
Historial médico
Es importante que tu médico sepa lo siguiente:
- Las circunstancias de tu lesión. Por ejemplo, si te caíste de un árbol, ¿desde qué altura te caíste?
- Si ha sufrido alguna otra lesión.
- ¿Tiene algún otro problema de salud, como diabetes?
- Si toma algún medicamento y, en caso afirmativo, los nombres de los medicamentos, la frecuencia con la que los toma y la cantidad que toma (dosis). Esto incluye tanto los medicamentos con receta como los de venta libre.
Exploración física
Tras analizar sus síntomas y su historial médico, su médico le realizará un examen minucioso. Le
- Evalúa tu estado general para asegurarte de que no haya otras partes del cuerpo lesionadas (cabeza, abdomen, pecho, pelvis, columna vertebral y otras extremidades).
- Examina la piel que rodea la fractura para asegurarte de que no se trata de una fractura abierta
- Comprueba el riego sanguíneo y la inervación de la pierna
Pruebas de diagnóstico por imagen
Otras pruebas que proporcionarán a tu médico más información sobre tu lesión son, entre otras:
- Radiografías. La forma más habitual de evaluar una fractura es mediante radiografías, que proporcionan imágenes nítidas de estructuras densas como los huesos. Las radiografías permiten determinar si un hueso está intacto (en su totalidad) o roto. También permiten identificar el tipo de fractura y su ubicación dentro del fémur. Además, se pueden realizar radiografías de los huesos y articulaciones adyacentes (los que se encuentran junto a la fractura o cerca de ella) para detectar otras lesiones.
- Tomografía computarizada (TC). Una tomografía computarizada muestra una imagen transversal de la extremidad. Puede proporcionar al médico información valiosa sobre la gravedad de la fractura. Esta prueba permite determinar si la fractura afecta a la superficie articular y, en caso afirmativo, cuántos fragmentos óseos hay. La tomografía computarizada ayudará al médico a decidir cómo tratar la fractura.
Otras pruebas
Es posible que tu médico te pida otras pruebas que no tengan que ver con la pierna rota para asegurarse de que no hay lesiones en otras partes del cuerpo (cabeza, pecho, abdomen, pelvis, columna vertebral, brazos y la otra pierna).
A veces, se realizan otras pruebas para comprobar el riego sanguíneo de la pierna.
Tratamiento
Tratamiento no quirúrgico
Las opciones de tratamiento no quirúrgico para las fracturas del fémur distal incluyen:
- Tracción esquelética. La tracción esquelética es un sistema de poleas con pesos y contrapesos que mantiene unidas las partes fracturadas del hueso. Se coloca un clavo en el hueso para fijar la posición de la pierna.
- Yeso y férulas. Los yesos y las férulas mantienen los huesos en su sitio mientras se curan. Sin embargo, en muchos casos de fractura distal del fémur, un yeso o una férula no pueden alinear correctamente los fragmentos óseos, ya que los músculos acortados los desplazan de su posición. Solo las fracturas que se limitan a dos fragmentos y que son estables y están bien alineadas pueden tratarse con una férula.
Los pacientes de todas las edades con fracturas femorales distales obtienen mejores resultados cuando pueden levantarse y moverse poco después del tratamiento (por ejemplo, pasar de la cama a una silla y caminar). Un tratamiento que permita el movimiento temprano de la rodilla reduce el riesgo de rigidez en la rodilla y previene los problemas derivados de un reposo prolongado en cama, como las úlceras por presión y los coágulos sanguíneos.
Dado que la tracción, el yeso y las férulas no permiten mover la rodilla en las primeras fases, se utilizan con menos frecuencia que los tratamientos quirúrgicos. Tu médico te explicará cuál es la mejor opción de tratamiento para ti y para tu lesión.
Tratamiento quirúrgico
Gracias a las nuevas técnicas y a los materiales especiales, los resultados del tratamiento quirúrgico son buenos, incluso en pacientes de edad avanzada con mala calidad ósea.
Momento de la intervención quirúrgica. La mayoría de las fracturas del fémur distal no se operan de inmediato, a menos que los huesos fracturados hayan perforado la piel que rodea la fractura (fractura abierta). Las fracturas abiertas dejan al descubierto la zona de la fractura, por lo que conllevan un mayor riesgo de infección. En este caso, la intervención quirúrgica suele realizarse con mayor urgencia.
La intervención quirúrgica suele realizarse entre 1 y 3 días después de la primera consulta del paciente con el médico. Esto da tiempo al equipo quirúrgico para elaborar un plan de tratamiento y preparar al paciente para la intervención. Durante el tiempo previo a la intervención, los médicos se encargarán de reducir los posibles riesgos derivados de cualquier afección médica que padezca el paciente. Esto contribuirá a garantizar que la intervención se desarrolle de la mejor manera posible.
Fijación externa. Si los tejidos blandos (piel y músculos) que rodean la fractura están muy dañados, o si por motivos de salud aún no puede someterse a una intervención quirúrgica más larga, es posible que su médico le coloque un fijador externo temporal. En este tipo de intervención, se colocan clavos o tornillos metálicos en el centro del fémur y la tibia (hueso de la espinilla). Los clavos y tornillos se fijan a una barra situada fuera de la piel. Este dispositivo es un armazón estabilizador que mantiene los huesos en la posición correcta hasta que esté listo para la cirugía.
Cuando esté listo, el cirujano le retirará el fijador externo y le colocará dispositivos de fijación interna sobre el hueso o dentro de él, debajo de la piel y los músculos.
Fijación interna. Los métodos de fijación interna que la mayoría de los cirujanos utilizan para las fracturas del fémur distal incluyen:
- Clavado intramedular. Durante esta intervención, se inserta una varilla metálica especialmente diseñada en el canal medular del fémur. La varilla atraviesa la fractura para mantenerla en su sitio.
- Placas y tornillos. Durante esta intervención, primero se recolocan (se reducen) los fragmentos óseos hasta recuperar su alineación normal. A continuación, se fijan entre sí mediante tornillos y placas metálicas que se colocan sobre la superficie externa del hueso.
Ambos métodos pueden realizarse mediante una incisión grande o varias más pequeñas, dependiendo del tipo de fractura que tengas y del dispositivo que utilice tu cirujano.
Si la fractura se ha fragmentado en muchos trozos pequeños por encima de la articulación de la rodilla, el cirujano no intentará volver a unir los huesos como si fuera un rompecabezas. En su lugar, fijará una placa o una varilla en ambos extremos de la fractura sin tocar los numerosos fragmentos. De este modo, se mantendrá la forma y la longitud correctas del hueso mientras se cura. Posteriormente, los fragmentos individuales se rellenarán con hueso nuevo, lo que se conoce como «callo óseo».
En los casos en los que la fractura pueda tardar en curarse, como cuando el paciente es de edad avanzada y presenta una mala calidad ósea, se puede recurrir a un injerto óseo para favorecer la formación del callo óseo. Los injertos óseos pueden obtenerse del propio paciente (normalmente de la pelvis) o de un banco de tejidos (hueso de cadáver). Otras opciones incluyen el uso de materiales de relleno óseos artificiales.
En casos extremos, una fractura puede ser demasiado compleja y la resistencia ósea demasiado débil como para poder repararla. Este tipo de fracturas suelen tratarse extirpando los fragmentos fracturados y sustituyendo el hueso por una prótesis de rodilla.
También existe el posible problema de las fracturas del fémur distal en torno a las prótesis de rodilla ya implantadas. A medida que la población envejece y aumenta el número de prótesis de rodilla, se observan más fracturas del fémur distal en las personas que llevan una prótesis de rodilla.
Las fracturas que se producen en torno a las prótesis de rodilla suelen tratarse con varillas o placas, al igual que otras fracturas del fémur distal.
En casos excepcionales, es necesario retirar la prótesis de rodilla existente y sustituirla por una de mayor tamaño. Este procedimiento se denomina «revisión» y puede ser necesario si el implante está flojo o no cuenta con el soporte del hueso sano circundante.
Más información: Fractura tras una artroplastia total de rodilla
Complicaciones quirúrgicas. Para prevenir infecciones, se le administrarán antibióticos por vía intravenosa antes de la intervención. Dado que tras la cirugía pueden formarse coágulos de sangre en las venas de las piernas (trombosis venosa profunda), es posible que su médico también le recete anticoagulantes.
Durante la intervención quirúrgica se producirá una pérdida de sangre. En algunos casos, una transfusión de sangre puede resultar útil para su tratamiento. Esto se comentará con usted antes de la intervención.
Recuperación
Una fractura distal de fémur es una lesión grave. Dependiendo de varios factores —como la edad, el estado de salud general y el tipo de fractura—, puede ser necesario un año o más de rehabilitación antes de que pueda retomar todas sus actividades cotidianas.
Tratamiento del dolor
El dolor tras una lesión o una intervención quirúrgica es una parte natural del proceso de curación. Su médico y el personal de enfermería se esforzarán por aliviar su dolor, lo que le ayudará a recuperarse más rápido.
A menudo se recetan medicamentos para aliviar el dolor a corto plazo tras una intervención quirúrgica o una lesión. Existen muchos tipos de medicamentos disponibles para ayudar a controlar el dolor, entre ellos los opioides, los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los anestésicos locales. Es posible que su médico utilice una combinación de estos medicamentos para mejorar el alivio del dolor y reducir al mínimo la necesidad de recurrir a los opioides.
Ten en cuenta que, aunque los opioides ayudan a aliviar el dolor tras una intervención quirúrgica o una lesión, son narcóticos y pueden crear adicción. La dependencia de los opioides y las sobredosis se han convertido en problemas graves de salud pública en Estados Unidos. Es importante utilizar los opioides únicamente según las indicaciones de tu médico y dejar de tomarlos en cuanto el dolor comience a mejorar. Consulta a tu médico si el dolor no ha empezado a mejorar a los pocos días de iniciar el tratamiento.
Moción preliminar
Tu médico decidirá cuándo es el mejor momento para empezar a mover la rodilla con el fin de prevenir la rigidez. Esto depende de cómo se estén recuperando la piel y los músculos, y de la estabilidad de la fractura tras su fijación.
La mobilización temprana suele comenzar con ejercicios pasivos de la rodilla, lo que significa que el fisioterapeuta te moverá suavemente la rodilla. El fisioterapeuta también te enseñará ejercicios que podrás realizar por tu cuenta.
Si el hueso se ha fracturado en varios fragmentos o está débil, es posible que tarde más en curarse y que el médico tarde más tiempo en recomendarle actividades que impliquen movimiento.
Con carga
Para evitar problemas, es muy importante que sigas las instrucciones de tu médico a la hora de apoyar el peso sobre la pierna lesionada.
- En algunas fracturas es posible apoyar el peso sobre la pierna lesionada, pero esto depende de las características específicas de la fractura.
- Estas lesiones suelen requerir un periodo en el que no se debe apoyar el peso sobre la pierna, y la recuperación puede tardar tres meses o más antes de que se pueda volver a apoyar el peso de forma segura. Durante este tiempo, necesitarás muletas o un andador para desplazarte. También puedes utilizar una rodillera para obtener un apoyo adicional.
- Tu médico te programará radiografías periódicas para controlar cómo evoluciona la curación de la fractura. Si se trata con una férula o un yeso, estas radiografías periódicas permiten a tu médico comprobar si la fractura está bien alineada. Una vez que tu médico determine que la fractura es lo suficientemente estable, podrás empezar a realizar actividades en las que se apoye el peso. Sin embargo, aunque puedas apoyar el peso sobre la pierna, es posible que sigas necesitando muletas o un andador en algunos momentos mientras recuperas la fuerza.
Rehabilitación
Cuando se te permita apoyar el peso sobre la pierna, es muy normal sentirte débil, inestable y con rigidez. Aunque esto es de esperar, asegúrate de comentar tus inquietudes con tu médico y tu fisioterapeuta. Se elaborará un plan de rehabilitación para ayudarte a recuperar la fuerza muscular, la movilidad articular y la flexibilidad normales.
Tu fisioterapeuta es como un entrenador que te guía en tu rehabilitación. Tu compromiso con la fisioterapia y el hecho de tomar decisiones saludables pueden marcar una gran diferencia en tu recuperación.
Para ayudarte a saber cómo va tu rehabilitación a medida que te recuperas, pregúntate:
- ¿Está mejorando mi capacidad para caminar y valerme por mí mismo?
- ¿Estoy mejorando en mis actividades cotidianas habituales?
- ¿Se me ha quitado el dolor o ha disminuido, y están mejorando la movilidad, la estabilidad y la fuerza de mi rodilla?
Los objetivos de la rehabilitación son que usted y su rodilla recuperen, en la medida de lo posible, su función normal. Esto puede llevar hasta un año o más.
Complicaciones
Infección
Las nuevas técnicas para tratar estas fracturas complejas han reducido la tasa de infección en más de la mitad: en la actualidad, menos del 5 % de los pacientes sufren infecciones tras una fractura distal de fémur. Si te sometes a una intervención quirúrgica, tu médico te recetará antibióticos para ayudar a prevenir la infección.
Las fracturas abiertas (aquellas con desgarros en la piel) y las fracturas de alta energía (como las provocadas por un accidente de tráfico) presentan un mayor riesgo de infección. Si la infección es profunda, puede afectar al hueso y al implante utilizado para fijarlo. Una infección ósea puede requerir un tratamiento antibiótico intravenoso (IV) a largo plazo, así como varias intervenciones quirúrgicas para eliminar la infección.
Más información: Infección tras una fractura
Rigidez
Es normal que se produzca cierta rigidez en la rodilla tras una fractura del fémur distal. Mover la rodilla poco después de la operación es la mejor forma de prevenir la rigidez. Si ha perdido una parte importante de la movilidad de la rodilla y la fractura se está curando, es posible que su médico le sugiera una intervención adicional para aflojar el tejido cicatricial que rodea la rótula.
Problemas en la cicatrización ósea
En algunos casos, la consolidación ósea puede ser lenta (retraso en la consolidación) o no producirse en absoluto (falta de consolidación). Si en una radiografía de seguimiento se observa que las varillas, las placas y los tornillos se están rompiendo o saliéndose del hueso, puede ser un indicio de que el hueso no se está consolidando. Esto puede ocurrir incluso si la fractura se ha tratado correctamente y has seguido las indicaciones de tu médico.
Las fracturas abiertas y las fracturas de alta energía son las que presentan un mayor riesgo de no consolidarse. Estas fracturas complejas también son las que corren mayor riesgo de infección, y la infección puede provocar problemas en la consolidación ósea.
Para facilitar la consolidación de la fractura, es posible que el médico le sugiera aplicar un injerto óseo en la zona de la fractura y modificar o complementar la técnica de fijación utilizada (placas, tornillos, varillas).
Artritis de rodilla
Las fracturas distales del fémur que se extienden hasta la articulación de la rodilla pueden curarse dejando un defecto en la superficie de la articulación, que normalmente es lisa. Dado que la rodilla es la articulación del cuerpo que soporta mayor peso, cualquier defecto puede dañar el cartílago articular protector y, con el tiempo, provocar artritis. En algunos casos, la superficie articular puede desgastarse hasta dejar el hueso al descubierto.
La artritis provocada por una fractura o una lesión se denomina artritis postraumática. Se puede tratar igual que otras formas de osteoartritis: con fisioterapia, aparatos ortopédicos, medicamentos y cambios en el estilo de vida.
En los casos de artritis grave que limita la actividad, una artroplastia total de rodilla puede ser la mejor opción para aliviar los síntomas.
Resultados a largo plazo
Por lo general, una fractura distal de fémur tarda un año o más en curarse por completo. Entre los factores que pueden influir significativamente en la curación y en su satisfacción a largo plazo se incluyen:
- La gravedad de la lesión. Las fracturas causadas por impactos más fuertes pueden presentar más fragmentos y tardar más en curarse, sobre todo si son abiertas y con mayor daño en los tejidos blandos.
- La calidad de tus huesos. Una mejor calidad ósea (en pacientes más jóvenes) puede ayudar a que las placas, los tornillos y las varillas se mantengan mejor en su sitio. Los pacientes de más edad y aquellos con osteoporosis corren un mayor riesgo de que los implantes se aflojen y se salgan del hueso. Las técnicas e implantes más modernos pueden ayudar a prevenir este riesgo, pero no pueden eliminarlo por completo.
- Tu compromiso con tu recuperación. Aunque la recuperación es un proceso lento, tu compromiso con la fisioterapia y el cumplimiento de las indicaciones de tu médico son fundamentales para tu recuperación y para que puedas volver a realizar las actividades que te gustan.
Tu médico supervisará periódicamente cómo evoluciona tu recuperación. Evaluará:
- Tu nivel de dolor (si lo hay)
- La fuerza de tus piernas
- Movimiento de la rodilla
- Tu capacidad para realizar las actividades cotidianas
Tu satisfacción al realizar las actividades cotidianas normales, así como las actividades laborales y deportivas, es el indicador definitivo de tu recuperación.
Contribución y/o actualización a cargo de
La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.