Enfermedades y afecciones
Falsas uniones
Gracias a los métodos de tratamiento modernos, la mayoría de las roturas óseas (fracturas) se curan sin problemas. Una vez tratada la fractura, comienza a formarse tejido óseo nuevo (callo) que une los fragmentos rotos.
Algunas fracturas no se curan ni siquiera con el mejor tratamiento quirúrgico o no quirúrgico posible. En algunos casos, ciertos factores de riesgo aumentan la probabilidad de que un hueso no se cure.
- Cuando un hueso fracturado no se cura, se habla de falta de unión.
- Se habla de «cicatrización retardada » cuando una fractura tarda más de lo habitual en curarse.
Cicatrización ósea
Para que se produzca la consolidación ósea, el hueso necesita una estabilidad y un riego sanguíneo adecuados. Una buena alimentación también influye en la consolidación ósea.
- Estabilidad. Todo tratamiento de fracturas óseas sigue una regla básica: hay que volver a colocar los fragmentos en su sitio y evitar que se desplacen hasta que se curen. Algunas fracturas pueden mantenerse en su sitio con un yeso. Otras requieren cirugía y se estabilizan con dispositivos como tornillos, placas, varillas y férulas.
- Irrigación sanguínea. La sangre transporta al lugar de la fractura los componentes (oxígeno, factores de crecimiento, etc.) necesarios para la consolidación. La irrigación sanguínea del hueso lesionado suele restablecerse por sí sola durante el proceso de consolidación.
- Nutrición. Una fractura ósea también necesita una nutrición adecuada para curarse. Seguir una dieta sana y equilibrada que incluya proteínas, calcio, vitamina C y vitamina D es la mejor forma de garantizar una nutrición adecuada; los suplementos alimenticios que superan las necesidades diarias no son eficaces. (La única excepción son los pacientes con desnutrición grave y múltiples lesiones orgánicas. En este caso, el médico explicará las pautas dietéticas y recomendará la toma de suplementos alimenticios).
Causas
Las pseudoartrosis se producen cuando el hueso carece de la estabilidad adecuada, del riego sanguíneo o de la nutrición necesarios, o de ambos. También son más probables si la fractura se debe a una lesión de alta energía, como un accidente de tráfico, ya que las lesiones graves suelen interrumpir el suministro de sangre al hueso fracturado.
Factores de riesgo
Hay varios factores que aumentan el riesgo de que no se produzca la consolidación ósea.
- El consumo de tabaco o nicotina en cualquiera de sus formas (fumar, vapear, mascar tabaco, chicles o parches de nicotina) dificulta la consolidación ósea y aumenta el riesgo de que no se produzca la unión. Más información: El tabaquismo y la salud musculoesquelética
- Edad avanzada
- Anemia grave
- Diabetes
- Un nivel bajo de vitamina D
- Hipotiroidismo
- Mala alimentación
- Medicamentos, incluidos los antiinflamatorios como la aspirina, el ibuprofeno y la prednisona. El médico y el paciente deben analizar siempre los riesgos y beneficios del uso de estos medicamentos durante la consolidación de la fractura
- Infección
- Una fractura abierta complicada (también conocida como fractura compuesta); en una fractura abierta, hay una herida abierta cerca de la fractura, normalmente causada por un fragmento óseo que atraviesa la piel
Suministro de sangre
Las pseudoartrosis son más probables si el hueso lesionado tiene un riego sanguíneo limitado.
- Algunos huesos, como los de los dedos de los pies, son naturalmente estables y cuentan con un excelente riego sanguíneo. Por lo general, se curan con un tratamiento mínimo.
- Algunos huesos, como la cabeza y el cuello del fémur (hueso de la parte superior del muslo) y el escafoides (hueso pequeño de la muñeca), tienen un riego sanguíneo limitado. Este riego sanguíneo puede verse afectado cuando estos huesos se fracturan. Más información: Fracturas de cadera, Fracturas de escafoides
- Algunos huesos, como la tibia, cuentan con un riego sanguíneo moderado; sin embargo, una lesión puede alterarlo. Por ejemplo, una lesión de gran impacto puede dañar la piel y el músculo que recubren el hueso y destruir el riego sanguíneo externo. Además, la lesión puede destruir el riego sanguíneo interno que se encuentra en la médula, en el centro del hueso. Más información: Fracturas del cuerpo de la tibia
Síntomas
Los pacientes con pseudoartrosis suelen sentir dolor en la zona de la fractura mucho tiempo después de que haya desaparecido el dolor inicial de la fractura. Este dolor puede durar meses, o incluso años. Puede ser constante o aparecer solo cuando se utiliza el brazo o la pierna fracturados.
Revisión médica
Para diagnosticar una falta de unión ósea, el médico recurre a pruebas de imagen que proporcionan imágenes detalladas del hueso y los tejidos blandos circundantes. Dependiendo del hueso afectado, estas pruebas pueden incluir:
- Radiografías
- Tomografías computarizadas (TC)
- Resonancia magnética (RM).
Estas pruebas de imagen permiten al médico ver el hueso fracturado y seguir la evolución de su curación.
Se puede diagnosticar una falta de unión si el médico observa uno o varios de los siguientes signos:
- Dolor persistente en la zona de la fractura
- Una brecha persistente sin hueso que cubra la zona de la fractura
- No se observa ninguna mejora en la consolidación ósea al comparar las pruebas de imagen repetidas a lo largo de varios meses
- Una cicatrización insuficiente en un plazo que suele ser suficiente para una cicatrización normal
Si el médico diagnostica una falta de consolidación, es posible que solicite análisis de sangre para investigar la causa de que la fractura no se cure. Estos análisis pueden revelar una infección u otra afección médica que pueda ralentizar la consolidación ósea, como la anemia o la diabetes.
Tratamiento
Los tratamientos quirúrgicos y no quirúrgicos para la falta de unión ósea tienen ventajas e inconvenientes. Puede que haya más de una alternativa adecuada. Hable con su médico sobre los beneficios y los riesgos de las distintas opciones para tratar su falta de unión ósea. Su médico le recomendará la opción de tratamiento más adecuada para usted.
Tratamiento no quirúrgico
Algunas pseudoartrosis pueden tratarse sin cirugía.
- Una forma de tratamiento no quirúrgico consiste en inmovilizar la falta de unión mediante una férula, un yeso o un aparato ortopédico durante un tiempo.
- Además de inmovilizar la falta de unión, es posible que tu médico te indique el uso de un estimulador óseo. Este pequeño dispositivo emite ondas ultrasónicas o electromagnéticas pulsadas que estimulan la cicatrización. El paciente debe colocar el estimulador sobre la piel, en la zona de la falta de unión, durante un periodo de entre 20 minutos y varias horas al día. Para que este tratamiento sea eficaz, debe aplicarse a diario.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía es necesaria cuando los métodos no quirúrgicos no dan resultado. También puede ser necesario someterse a una segunda intervención si la primera no ha tenido éxito. Las opciones quirúrgicas incluyen el injerto óseo o un sustituto del injerto óseo, la fijación interna y/o la fijación externa.
- Injerto óseo. Durante esta intervención, se puede colocar hueso procedente de otra parte del cuerpo en la zona de la fractura que no se ha consolidado para «impulsar» el proceso de curación. Un injerto óseo proporciona una estructura sobre la que puede crecer hueso nuevo. Los injertos óseos también aportan células óseas frescas y las sustancias químicas naturales que el cuerpo necesita para la consolidación ósea.
Durante la intervención, el cirujano realiza una incisión y extrae (recoge) fragmentos de hueso de diferentes zonas del cuerpo del paciente. A continuación, estos fragmentos de hueso se trasplantan a la zona de falta de unión. El borde de la pelvis, o cresta ilíaca, es una zona habitual para la extracción de hueso. Sin embargo, los injertos óseos pueden obtenerse de diversas localizaciones que su cirujano le explicará. La cantidad de hueso extraída no suele causar problemas funcionales, estructurales ni estéticos.
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- Aloinjerto (injerto óseo de cadáver).Con un aloinjerto (de cadáver), los cirujanos no tienen que extraer hueso del propio paciente, lo que reduce el dolor asociado al tratamiento de la falta de unión. Al igual que un injerto óseo tradicional, un aloinjerto proporciona una estructura de soporte para que el hueso del paciente se consolide en la zona de la falta de unión. Con el paso del tiempo, el hueso del paciente sustituye al hueso de cadáver. Aunque existe un riesgo teórico de infección, el injerto óseo de cadáver se procesa y esteriliza para minimizar este riesgo, y la transmisión de enfermedades a partir del hueso del donante es muy poco frecuente.
- Sustitutos óseos y/o productos osteobiológicos. Al igual que con los aloinjertos, el uso de sustitutos óseos permite a los pacientes evitar la intervención de extracción de hueso y el dolor asociado a ella. Aunque los sustitutos óseos no aportan las células óseas vivas necesarias para una cicatrización normal, sí proporcionan una estructura de sustancias químicas necesarias para el crecimiento.
Dependiendo del tipo de pseudoartrosis, se puede utilizar cualquiera de los materiales mencionados anteriormente, o una combinación de ellos, para tratar la pseudoartrosis.
Los injertos óseos (o sustitutos óseos) por sí solos no aportan estabilidad a la zona de la fractura. A menos que la falta de unión sea intrínsecamente estable, es posible que también se necesiten más intervenciones quirúrgicas (fijación interna o externa) para mejorar la estabilidad.
- Fijación interna. La fijación interna estabiliza una falta de unión. El cirujano coloca placas y tornillos metálicos en la superficie del hueso o introduce un clavo (varilla) en el interior del hueso para mantenerlo en su posición.
Si se produce una falta de unión tras la fijación interna, puede ser necesaria otra intervención de fijación interna para aumentar la estabilidad. El cirujano puede utilizar un dispositivo más rígido, como una varilla (clavo) más grande o una placa más larga. La extracción de un clavo insertado previamente y la inserción de uno más grande (sustitución del clavo) aumenta la estabilidad y estimula la cicatrización dentro del hueso. La fijación interna puede combinarse con un injerto óseo para ayudar a la estabilidad y estimular la cicatrización.
- Fijación externa. La fijación externa también estabiliza el hueso lesionado. El cirujano coloca un armazón rígido en la parte exterior del brazo o la pierna lesionados. El armazón se fija al hueso mediante alambres o clavos. La fijación externa puede utilizarse para aumentar la estabilidad de la zona de la fractura si la inestabilidad contribuyó a la aparición de la falta de unión. La fijación externa permite tratar la falta de unión en pacientes que también presentan pérdida ósea o infección.
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