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Inestabilidad rotuliana

Cuando las cosas «van como la seda», todo marcha sobre ruedas. Sin duda, ese es el caso de la rótula. Mientras la rótula permanezca en su ranura (troclea) dentro de la rodilla, puedes caminar, correr, sentarte, levantarte y moverte con facilidad. Cuando la rótula se sale de su ranura, puede producirse inestabilidad recurrente (la rótula se disloca con frecuencia) y dolor.

Anatomía

La rótula une los músculos de la parte anterior del muslo con la tibia. Al doblar o estirar la pierna, la rótula se desplaza hacia arriba o hacia abajo. El fémur presenta una muesca en forma de V (surco femoral) en uno de sus extremos para alojar la rótula en movimiento.

Existen múltiples estructuras de sujeción, como los ligamentos, los músculos y la forma de los huesos, que mantienen la rótula correctamente colocada en el surco troclear.

Rótula

La rótula se encuentra en la parte delantera de la rodilla y une los músculos de la parte anterior del muslo con la tibia.

Sin embargo, a veces hay factores que aumentan la probabilidad de que la rótula se salga de su sitio:

  • Lesión del ligamento femororrotuliano medial (LFRM), un ligamento que impide que la rótula se desplace demasiado hacia los lados
  • Una troclea (ranura) demasiado plana para mantener la rótula en su posición correcta
  • Alineación anómala de las extremidades, o tener las «piernas arqueadas»
  • Una rotación anómala del fémur o de la tibia, o de ambos, puede provocar que la rótula se salga de su ranura
  • Punto de inserción del tendón rotuliano en la tibia: si el lugar donde el tendón rotuliano se une a la tibia se encuentra demasiado desplazado hacia el lado lateral (exterior) de la rodilla, el tendón puede sacar la rótula de su ranura

Causa

  • Las luxaciones de rótula suelen producirse a raíz de una lesión sin contacto, como un giro, una torsión o una caída con mal impacto.
  • Un golpe fuerte en la rótula también podría hacer que esta se saliera de su sitio.

Síntomas

Los síntomas de la inestabilidad recurrente pueden incluir:

  • Tienes la sensación de que la rótula se va a dislocar o salirse de su sitio. A esto se le llama «aprehensión».
  • Luxaciones reales de la rótula
  • Dolor o hinchazón debido a una lesión en el cartílago situado detrás de la rótula

Revisión médica

Exploración física

Durante la exploración física, es posible que su médico:

  • Te pido que des un paseo
  • Te pido que estires y dobles la rodilla
  • Palpa con cuidado la zona que rodea la rótula y toma medidas para determinar si los huesos están desalineados o si los músculos del muslo están débiles

Pruebas de diagnóstico por imagen

  • Es probable que el médico solicite una serie de radiografías.
  • También pueden solicitar una resonancia magnética para detectar posibles fragmentos sueltos de hueso o cartílago, o para evaluar los ligamentos y la anatomía de la rodilla.
  • En ocasiones, el médico puede solicitar una tomografía computarizada si le preocupa la alineación de la rodilla.

Tratamiento

Si la rótula se ha salido completamente de su ranura, lo primero que hay que hacer es volver a colocarla en su sitio. A este proceso se le llama reducción. A veces, la reducción se produce de forma espontánea, es decir, por sí sola. Otras veces, el médico tendrá que aplicar una fuerza suave para volver a colocar la rótula en su sitio.

Una luxación suele dañar la parte inferior de la rótula y el extremo del fémur, lo que puede provocar más dolor y artritis.

Tratamiento no quirúrgico

En caso de una primera luxación, lo más probable es que el médico recomiende tratamientos no quirúrgicos, como ejercicios y el uso de una rodillera, con una reincorporación gradual a la práctica deportiva. Los ejercicios te ayudarán a fortalecer los músculos del muslo para que la rótula se mantenga alineada.

A menudo se recomienda el ciclismo como parte de la fisioterapia. También es posible que se le recete una ortesis estabilizadora. El objetivo es que pueda retomar sus actividades habituales en un plazo de 1 a 3 meses.

Tratamiento quirúrgico

Una afección recurrente, en la que la rótula sigue siendo inestable, suele corregirse mediante cirugía. Esto puede implicar una intervención para:

  • Reforzar y equilibrar las estructuras de sujeción de los tejidos blandos (los ligamentos que mantienen la rótula en su sitio dentro del surco troclear)
  • Corregir una mala alineación ósea
  • Remodelar el surco troclear

La inestabilidad recidivante de la rótula también puede aumentar el riesgo de lesiones en el cartílago de la rótula, lo que constituye otra razón por la que tu médico podría recomendarte una intervención quirúrgica.

Resultados

En términos generales, el tratamiento no quirúrgico de las luxaciones de primera vez suele dar buenos resultados, con una tasa de recurrencia relativamente baja (probabilidad de que la rótula se vuelva a luxar). Sin embargo, algunos pacientes pueden tener un mayor riesgo de recurrencia, por lo que conviene comentarlo con su médico.

La cirugía suele reservarse para:

  • Luxaciones de primer episodio de muy alto riesgo.
  • Pacientes que padecen inestabilidad recurrente.
  • Pacientes cuya rótula presenta un desplazamiento grave durante el rango de movimiento. Esto significa que el movimiento de la rótula no está alineado, lo que también se conoce como «malalineación».

Los resultados de estas intervenciones son muy buenos, con una tasa de re-luxación inferior al 10 %.

Contribución y/o actualización a cargo de

Dr. Michael J. Alaia, miembro de la FAAOS

Revisado por pares por

Dr. Thomas Ward Throckmorton, miembro de la FAAOS

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.