Enfermedades y afecciones
Esguinces, distensiones y otras lesiones de los tejidos blandos
Las lesiones de los tejidos blandos suelen afectar a los músculos, los tendones y los ligamentos, y se producen con mayor frecuencia durante la práctica deportiva y el ejercicio físico.
Los esguinces, las distensiones y las contusiones, así como la tendinitis y la bursitis, son lesiones comunes de los tejidos blandos. Incluso con un tratamiento adecuado, estas lesiones pueden tardar mucho tiempo en curarse.
Causa
Las lesiones de los tejidos blandos se dividen en dos categorías básicas: lesiones agudas y lesiones por sobrecarga.
- Las lesiones agudas son causadas por un traumatismo repentino, como una caída, un esguince o un golpe en el cuerpo. Algunos ejemplos son los esguinces, las distensiones y las contusiones.
- Las lesiones por sobrecarga se producen de forma gradual a lo largo del tiempo cuando una actividad deportiva o de otro tipo se repite con tanta frecuencia que los tejidos blandos no tienen tiempo suficiente para recuperarse antes de volver a someterse a esfuerzo. La tendinitis y la bursitis son lesiones comunes de los tejidos blandos causadas por sobrecarga.
Lesiones agudas frecuentes de los tejidos blandos
Las lesiones agudas de los tejidos blandos varían en cuanto a su tipo y gravedad. Cuando se produce una lesión aguda, el tratamiento inicial con el protocolo RICE suele ser muy eficaz.
- Descansa. Tómate un descanso de la actividad que te provocó la lesión. Si la lesión es en la pierna, es posible que tu médico te recomiende también que utilices muletas para evitar apoyar el peso.
- Hielo. Aplica compresas frías durante 20 minutos cada hora, varias veces al día. No apliques el hielo directamente sobre la piel.
- Compresión. Para evitar que aumente la hinchazón, utilice un vendaje elástico de compresión.
- Elevación. Para reducir la hinchazón, mantén la zona lesionada por encima del nivel del corazón mientras descansas.
Esguinces
Un esguince es un estiramiento o desgarro de un ligamento, una banda resistente de tejido conectivo que une el extremo de un hueso con otro. Los ligamentos estabilizan y sostienen las articulaciones del cuerpo. Por ejemplo, los ligamentos de la rodilla unen el fémur (hueso del muslo) con la tibia (hueso de la espinilla), lo que te permite caminar.
Las partes del cuerpo más propensas a sufrir esguinces son los tobillos, las rodillas y las muñecas.
- Un esguince de tobillo puede producirse cuando el pie se gira hacia dentro, lo que ejerce una tensión extrema sobre los ligamentos de la parte exterior del tobillo.
- Un esguince de rodilla puede producirse a raíz de un giro brusco.
- Se puede sufrir un esguince de muñeca si te caes sobre la mano extendida.
Los esguinces se clasifican según su gravedad:
- Esguince de grado 1 (leve): Ligero estiramiento y cierto daño en las fibras del ligamento.
- Esguince de grado 2 (moderado): desgarro parcial del ligamento. Se observa una holgura anómala (laxitud) en la articulación al moverla de determinadas formas.
- Esguince de grado 3 (grave): rotura completa del ligamento. Esto puede provocar una inestabilidad considerable.
Aunque la intensidad varía, el dolor, los hematomas, la hinchazón y la inflamación son comunes a las tres categorías de esguinces.
- El tratamiento de los esguinces comienza con el protocolo RICE y la fisioterapia.
- Los esguinces leves suelen requerir un periodo de inmovilización. Por ejemplo, se puede utilizar una bota ortopédica CAM para ayudar a sujetar e inmovilizar un esguince de tobillo, y se puede utilizar una rodillera articulada para sujetar una rodilla esguinzada.
- Los esguinces más graves pueden requerir una intervención quirúrgica para reparar los ligamentos rotos.
Variedades
Una distensión es una lesión en un músculo o en un tendón. Los tendones son cordones fibrosos de tejido que unen los músculos a los huesos. Las distensiones suelen producirse en la espalda, el cuello o las piernas (normalmente, en los isquiotibiales).
Al igual que un esguince, una distensión muscular puede consistir en un simple estiramiento del músculo o del tendón, o bien en un desgarro parcial o completo de estos. Los síntomas de una distensión muscular pueden incluir dolor, espasmos musculares, debilidad muscular, hinchazón, inflamación y calambres.
- El fútbol, el fútbol americano, el hockey, el boxeo, la lucha libre y otros deportes de contacto exponen a los deportistas al riesgo de sufrir distensiones en los isquiotibiales, al igual que los deportes que implican arranques rápidos, como el baloncesto, las carreras de velocidad, las carreras de vallas y el salto de longitud.
- Las distensiones en la pantorrilla son frecuentes entre los corredores, así como en deportes que implican correr mucho, como el fútbol americano, el fútbol, el tenis y el baloncesto.
- La gimnasia, el tenis, el remo, el golf y otros deportes que requieren un agarre prolongado presentan una alta incidencia de esguinces en las manos.
- Las distensiones del codo son frecuentes en los deportes de raqueta, de lanzamiento y de contacto.
El tratamiento recomendado para una distensión es el mismo que para un esguince: reposo, hielo, compresión y elevación. A continuación, se deben realizar ejercicios sencillos para aliviar el dolor y recuperar la movilidad. En caso de una rotura más grave, puede ser necesaria una intervención quirúrgica.
Contusiones (hematomas)
Las contusiones se producen cuando un golpe directo (o golpes repetidos) con un objeto contundente impacta en una parte del cuerpo, aplastando las fibras musculares y el tejido conectivo subyacentes sin romper la piel. Una contusión puede ser consecuencia de una caída o de un golpe contra una superficie dura. La decoloración de la piel se debe a la acumulación de sangre alrededor de la lesión.
La mayoría de las contusiones son leves y responden bien al protocolo RICE.
Una contusión en el cuádriceps provocada por un golpe directo, como un impacto del casco contra el muslo, puede mitigarse con un vendaje compresivo y la inmovilización temporal del muslo con la rodilla flexionada.
Si los síntomas persisten, acuda al médico para evitar daños permanentes en los tejidos blandos.
Lesiones comunes de los tejidos blandos por sobrecarga
Tendinitis
La tendinitis es una inflamación o irritación de un tendón o de la membrana que lo recubre (denominada vaina). Se debe a una serie de pequeñas tensiones que agravan repetidamente el tendón. Los síntomas suelen incluir hinchazón y dolor que empeora con la actividad.
- Los jugadores de béisbol y sóftbol, los nadadores, los tenistas, los jugadores de voleibol y los golfistas son propensos a sufrir tendinitis en los hombros y los codos.
- Los futbolistas, los jugadores de baloncesto, los corredores y los bailarines de aeróbic son propensos a sufrir inflamación de los tendones de las rodillas y los tobillos.
La tendinitis puede tratarse mediante reposo para eliminar la tensión, medicamentos antiinflamatorios, inyecciones de esteroides, férulas y ejercicios para corregir el desequilibrio muscular y mejorar la flexibilidad. Una inflamación persistente puede causar un daño significativo al tendón, lo que podría requerir una intervención quirúrgica.
Bursitis
Las bursas son pequeñas bolsas gelatinosas que se encuentran repartidas por todo el cuerpo, entre otras partes, alrededor del hombro, el codo, la cadera, la rodilla y el talón. Contienen una pequeña cantidad de líquido y se sitúan entre los huesos y los tejidos blandos, actuando como amortiguadores para ayudar a reducir la fricción.
La bursitis es la inflamación de una bursa. Las pequeñas tensiones repetidas y el uso excesivo pueden provocar la inflamación de la bursa. Muchas personas padecen bursitis junto con tendinitis.
La bursitis suele aliviarse con cambios en la actividad y medicamentos antiinflamatorios, como el ibuprofeno. Si la hinchazón y el dolor no mejoran con estas medidas, es posible que el médico le recomiende extraer el líquido de la bursa e inyectar un corticosteroide. El corticosteroide es un medicamento antiinflamatorio más potente que los que se toman por vía oral. Las inyecciones de corticosteroides suelen ayudar a aliviar el dolor y la hinchazón.
Aunque rara vez es necesaria una intervención quirúrgica para tratar la bursitis, si la bursa se infecta, puede ser necesario realizar una operación para drenar el líquido de la misma. Además, si la bursa sigue infectada o la bursitis reaparece después de haber probado todos los tratamientos no quirúrgicos, es posible que el médico recomiende extirparla.
La extirpación (escisión) de la bursa puede realizarse mediante una incisión estándar (intervención abierta) o mediante una intervención artroscópica con pequeñas incisiones e instrumentos quirúrgicos de tamaño reducido. Su médico le explicará cuál es la intervención más adecuada para su caso.
Prevención
Las lesiones suelen producirse cuando las personas aumentan de forma repentina la duración, la intensidad o la frecuencia de sus actividades. Muchas lesiones de los tejidos blandos pueden prevenirse mediante un acondicionamiento físico y un entrenamiento adecuados. Otros consejos de prevención son:
- Utiliza el equipamiento adecuado. Cambia tus zapatillas deportivas cuando se desgasten. Lleva ropa cómoda y holgada que te permita moverte con libertad y que sea lo suficientemente ligera como para disipar el calor corporal.
- Busca un estado físico equilibrado. Elabora un programa de entrenamiento equilibrado que incluya ejercicio cardiovascular, entrenamiento de fuerza y ejercicios de flexibilidad. Incorpora nuevas actividades y ejercicios con cautela. Tanto si has llevado una vida sedentaria como si estás en buena forma física, no intentes realizar demasiadas actividades a la vez. Lo mejor es añadir no más de una o dos actividades nuevas por sesión de entrenamiento.
- Calienta. Calienta para prepararte para el ejercicio, incluso antes de estirar. Corre sin moverte del sitio durante unos minutos, respira lenta y profundamente o ensaya suavemente los movimientos del ejercicio que vas a realizar. El calentamiento aumenta la frecuencia cardíaca y el flujo sanguíneo, y relaja los músculos, los tendones, los ligamentos y las articulaciones.
- Estírate. Empieza a estirar despacio y con cuidado hasta sentir tensión muscular. Mantén cada estiramiento entre 10 y 20 segundos y, a continuación, suéltalo despacio y con cuidado. Inhala antes de cada estiramiento y exhala al soltarlo. Haz cada estiramiento solo una vez. Nunca te estires hasta sentir dolor, mantén siempre el control y nunca rebotes con un músculo completamente estirado.
- Bebe agua. Bebe suficiente agua para evitar la deshidratación y los golpes de calor. Bebe medio litro de agua 15 minutos antes de empezar a hacer ejercicio y otro medio litro después de terminar. Bebe un poco de agua cada 20 minutos aproximadamente mientras haces ejercicio.
- Enfría el cuerpo. Haz que el enfriamiento sea la fase final de tu rutina de ejercicios. Debe durar el doble que el calentamiento. Reduce la velocidad y la intensidad de tus movimientos durante al menos 10 minutos antes de detenerte por completo. Esta fase de un programa de ejercicio seguro debe terminar cuando tu piel esté seca y te hayas enfriado.
- Descanso. Planifica días de descanso regulares en los que no realices ejercicio intenso y descansa cuando estés cansado. El cansancio y el dolor son buenas razones para no hacer ejercicio.
- No te conviertas en un «deportista de fin de semana». Intenta realizar al menos 30 minutos de actividad física moderada cada día. Si tienes poco tiempo, puedes dividirlo en sesiones de 10 minutos. Y ten en cuenta que volver a practicar una actividad o un deporte después de mucho tiempo sin hacerlo puede provocar lesiones. Si vas a retomar un deporte que no has practicado últimamente, empieza poco a poco y dale tiempo a tu cuerpo para adaptarse antes de darlo todo.
Tanto si se trata de una lesión aguda como de una lesión por sobrecarga, si los síntomas persisten, acude al médico.
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La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.