Enfermedades y afecciones
Esguinces y distensiones cervicales
Un esguince de los ligamentos o una distensión de los músculos del cuello pueden producirse tras una lesión en la que el cuello se haya doblado o girado (girado o retorcido) de forma anómala.
El dolor provocado por un esguince cervical, que puede ser leve o intenso, no siempre aparece de inmediato; es posible que los síntomas no aparezcan hasta varias horas después de la lesión, o incluso al día siguiente. Por eso, tras sufrir una lesión en el cuello, debes acudir al médico para que te examine, aunque te sientas bien.
Anatomía
Las siete vértebras de la columna vertebral situadas en el cuello (vértebras cervicales) están unidas entre sí por ligamentos y músculos, unas fuertes bandas de tejido que actúan como gomas elásticas gruesas. Los músculos y los ligamentos ayudan a estabilizar las vértebras, mientras que los discos intervertebrales actúan como amortiguadores, amortiguando los movimientos de la columna vertebral.
Causa
Un esguince (distensión) o una distensión muscular pueden producirse en uno o varios de los tejidos blandos cuando un movimiento brusco, como un accidente de tráfico o una caída fuerte, hace que el cuello se doble o se tuerza hasta una posición extrema.
Un ejemplo es el «latigazo cervical», una lesión provocada por un movimiento brusco del cuello (como un latigazo) hacia delante y hacia atrás, que suele producirse tras colisiones por alcance entre vehículos.
Síntomas
Una persona con un esguince cervical puede presentar una amplia variedad de síntomas, entre los que se incluyen:
- Dolor, especialmente en la nuca, que empeora con el movimiento
- Dolor que alcanza su punto álgido aproximadamente un día después de la lesión, en lugar de aparecer de inmediato
- Espasmos musculares y dolor en la parte superior del hombro
- Dolor de cabeza en la parte posterior de la cabeza
- Mayor irritabilidad, cansancio, problemas para dormir y dificultad para concentrarse
- Entumecimiento en el brazo o la mano
- Rigidez en el cuello o disminución de la amplitud de movimiento (de lado a lado, hacia arriba y hacia abajo, y/o en círculos)
- Hormigueo o debilidad en los brazos
Señales de advertencia
Algunos síntomas pueden indicar una lesión cervical más grave. Debes acudir al médico de inmediato si tienes dolor de cuello que:
- Constante (se nota todo el tiempo) y persistente (no desaparece ni disminuye con el tiempo)
- Dolor intenso que no se alivia con analgésicos de venta libre
- Acompañado de un dolor que se irradia (se extiende) hacia los brazos y las piernas
- Acompañado de dolor de cabeza y entumecimiento, hormigueo o debilidad en los brazos y las piernas
Revisión médica
Exploración física
Para diagnosticar un esguince cervical, el médico le realizará un examen físico completo. Durante el examen, el médico:
- Preguntarle cómo se produjo la lesión
- Comprueba la amplitud de movimiento de tu cuello
- Comprueba si hay algún punto sensible
Pruebas de diagnóstico por imagen
Radiografías. Las radiografías proporcionan imágenes de estructuras densas, como los huesos. Un esguince o una distensión cervical no se pueden apreciar en una radiografía, ya que afectan a los tejidos blandos (ligamentos y músculos), pero tu médico puede solicitar una para descartar otras causas más graves de dolor de cuello, como una fractura vertebral, una luxación o la artritis.
Otras pruebas de imagen. En algunos casos, el médico puede solicitar una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (RM) para obtener más información sobre la lesión.
Tratamiento
Todos los esguinces o distensiones, independientemente de la parte del cuerpo en la que se produzcan, se tratan de forma similar. Estas lesiones cervicales suelen curarse gradualmente, con el tiempo y un tratamiento adecuado:
- Es posible que tengas que llevar un collarín blando alrededor del cuello para ayudar a sostener la cabeza y aliviar la presión sobre los ligamentos, de modo que tengan tiempo de curarse.
- Los analgésicos como la aspirina, el paracetamol, el ibuprofeno o el naproxeno pueden ayudar a aliviar el dolor y la hinchazón.
- Los relajantes musculares pueden ayudar a aliviar los espasmos.
- Puedes aplicarte una bolsa de hielo durante 15 a 30 minutos cada vez, varias veces al día durante los primeros 2 o 3 días tras la lesión. Esto te ayudará a reducir la inflamación y las molestias. No apliques el hielo directamente sobre la piel; utiliza una toalla o una bolsa de hielo para evitar el contacto directo.
- Aunque el calor, sobre todo el calor húmedo, puede ayudar a relajar los músculos contracturados, no debe aplicarse durante más de 20 minutos seguidos.
A medida que la lesión comience a mejorar, otros tratamientos pueden resultar útiles. Sin embargo, no se deben iniciar sin la supervisión de su médico. Entre ellos se incluyen:
- Masajear la zona dolorida
- Terapia con ultrasonidos
- Tracción cervical (del cuello)
- Ejercicio aeróbico e isométrico (ejercicios de resistencia que contraen los músculos sin que estos se muevan)
- Fisioterapia convencional
Recuperación
La mayoría de los síntomas de un esguince o una distensión cervical desaparecen en un plazo de 4 a 6 semanas. Sin embargo, las lesiones graves pueden tardar más tiempo en curarse por completo.
Si te lesionas el cuello durante una competición deportiva, no podrás volver a practicar deporte hasta que los síntomas hayan desaparecido por completo y hayas recibido el visto bueno de tu médico.
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