Enfermedades y afecciones
Lesiones por calor y agotamiento por calor
Existen muchos tipos de lesiones por calor, que van desde los calambres leves hasta el golpe de calor, que puede poner en peligro la vida.
Cada vez son más los niños y jóvenes que practican deporte a finales del verano y principios del otoño. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, las enfermedades relacionadas con el calor durante los entrenamientos o las competiciones son una de las principales causas de muerte y discapacidad entre los deportistas de secundaria de Estados Unidos. Dado que cada vez hay más personas que hacen ejercicio en condiciones de calor, es fundamental tomar las precauciones adecuadas.
Las enfermedades relacionadas con el calor se pueden prevenir. La prevención empieza por comprender las causas de estas enfermedades y por asegurarse de mantenerse fresco e hidratado cuando hace calor. Además, conocer los síntomas de las lesiones por calor y saber tratarlas de inmediato reducirá el número de casos graves.
Causa
Cuando hacemos ejercicio, nuestro cuerpo se refresca al sudar. Al sudar, perdemos líquidos corporales esenciales. Si no reponemos esos líquidos, nos deshidratamos. Esto dificulta la sudoración y la refrigeración del cuerpo, lo que puede provocar una lesión por calor.
Durante la práctica habitual de ejercicio, entre el 70 % y el 90 % de la energía que produce nuestro cuerpo se libera en forma de calor. Hay muchos factores que pueden dificultar la liberación de calor y la sudoración. Entre ellos se incluyen:
- Entorno. La temperatura del aire, junto con la humedad, la velocidad del viento y el sol, influyen en la capacidad de nuestro cuerpo para regular su temperatura. La humedad influye en la facilidad con la que se evapora el sudor. Una humedad elevada (superior al 60 %) dificulta mucho la evaporación del sudor.
- Ropa. La ropa oscura absorbe el calor. Esto puede aumentar considerablemente el riesgo de sufrir un golpe de calor. La ropa que cubre todo el cuerpo, las protecciones gruesas y los cascos dificultan la refrigeración.
- Exposición al sol. La exposición directa al sol sin sombra puede hacer que aumente la temperatura corporal.
- Condición física y aclimatación. Antes de hacer ejercicio con calor, los deportistas deben estar en buena forma física. Además, deben dar tiempo a su cuerpo para que se adapte a las temperaturas más altas.
- Edad. Los niños se adaptan al calor más lentamente que los adultos. Sus cuerpos regulan la temperatura corporal con menos eficacia.
- Deshidratación. Incluso unos niveles leves de deshidratación (entre el 3 % y el 5 % del peso corporal) pueden afectar al rendimiento deportivo. Si no has bebido suficiente líquido, tu cuerpo no podrá regular su temperatura de forma eficaz mediante el sudor y la evaporación.
- Estado de hidratación previo a la actividad. Los deportistas que comienzan a practicar actividad física en un estado de deshidratación corren un mayor riesgo de sufrir lesiones por calor. Entre los factores que pueden afectar al estado de hidratación previo a la actividad se incluyen una rehidratación insuficiente tras una sesión de ejercicio anterior, el consumo excesivo de cafeína o alcohol, los regímenes de pérdida de peso rápida (por ejemplo, en la lucha libre) y la fiebre, los vómitos o la diarrea.
- Alto porcentaje de grasa corporal. Los deportistas con un alto porcentaje de grasa corporal tienen más dificultades para regular su temperatura corporal.
- Fiebre. Cualquier persona que tenga fiebre en este momento o la haya tenido recientemente puede correr un mayor riesgo.
- Medicamentos. Los diuréticos y los estimulantes pueden aumentar el riesgo.
- Raza falciforme. La raza falciforme o la anemia falciforme aumentan el riesgo de sufrir trastornos relacionados con el calor. Esto es especialmente cierto si no se mantiene una buena hidratación y unos niveles adecuados de electrolitos.
Lesión leve por calor
Calambres por calor
Los calambres por calor son espasmos dolorosos en los músculos del estómago, los brazos y las piernas. Estos calambres se producen por no reponer la sal y los líquidos durante la práctica de ejercicio intenso y prolongado en condiciones de calor.
Tratamiento para los calambres por calor
- Interrumpir la actividad física
- Estira suavemente los músculos afectados
- Bebe agua fresca o una solución electrolítica (baja en azúcar)
- En caso de síntomas graves, trátese como si se tratara de un golpe de calor (véase más abajo)
Lesión por calor moderada
Síncope por calor
La debilidad, el cansancio y los desmayos son los síntomas principales del síncope por calor. Suelen producirse al realizar ejercicio intenso con calor. A través del sudor se pierden grandes cantidades de sal y agua que no se reponen.
El síncope por calor suele producirse durante los primeros cinco días de adaptación a una nueva actividad. También puede darse en personas que toman medicamentos diuréticos o que padecen alguna enfermedad relacionada con el calor de forma preexistente. Los deportistas jóvenes que vuelven a la competición tras un periodo de inactividad por lesión también corren un mayor riesgo de sufrir un síncope por calor.
Si no se trata, el síncope por calor puede aumentar el riesgo de sufrir un golpe de calor.
Agotamiento por calor (deshidratación)
El agotamiento por calor se debe a una sudoración intensa y provoca una pérdida de peso extrema. A medida que se produce el agotamiento por calor, la sudoración disminuye y la temperatura de la piel y del cuerpo aumenta. La temperatura corporal central suele alcanzar los 40 °C.
Otros síntomas del agotamiento por calor son la sed excesiva, el cansancio, el dolor de cabeza y, en ocasiones, la pérdida del conocimiento.
Agotamiento por calor (pérdida de sales)
Los síntomas habituales del agotamiento por calor debido a la pérdida de sal son náuseas y vómitos, calambres musculares frecuentes y mareos. La temperatura corporal interna suele alcanzar los 40 °C.
Corres el riesgo de sufrir este tipo de agotamiento por calor si no repones adecuadamente las sales y los minerales que el cuerpo necesita. Esto puede ocurrir a veces durante el ejercicio prolongado si solo se bebe agua para reponer líquidos. También es necesario reponer los minerales del cuerpo, como los que se encuentran en las bebidas deportivas.
Las bebidas con electrolitos son una forma eficaz de prevenir este tipo de agotamiento por calor.
Tratamiento del síncope por calor y el agotamiento por calor
- Lleva a la persona a un lugar fresco y a la sombra
- Quítate la ropa ajustada
- Dale líquidos si el deportista está consciente
- Aplique medidas de enfriamiento activo, como un ventilador o toallas con hielo, si la temperatura corporal del deportista es elevada
- Acuda a un médico para que evalúe la necesidad de reponer líquidos y electrolitos y determine si se requiere atención médica adicional, especialmente si el deportista tiene náuseas o vómitos.
Lesión grave por calor
Golpe de calor
El golpe de calor es la forma más grave de lesión por calor. Cuando se sufre un golpe de calor, el cuerpo es incapaz de regular su temperatura. Se trata de una urgencia médica grave.
El golpe de calor se define médicamente como una temperatura corporal central superior a 40 °C. Una temperatura corporal tan elevada puede provocar un fallo multiorgánico.
Las náuseas, las convulsiones y la confusión o desorientación suelen aparecer en los casos de golpe de calor. Es posible que se produzca pérdida del conocimiento o coma.
El golpe de calor puede producirse sin que haya signos previos de lesión por calor. También puede aparecer como una evolución del síncope por calor y el agotamiento por calor. Una vez más, se trata de una urgencia médica.
Tratamiento del golpe de calor
- Llame inmediatamente al 911 para solicitar los servicios de emergencia
- Controla la temperatura corporal central y haz que baje lo antes posible
- Reducir la temperatura corporal central mediante la inmersión en un baño de hielo
- Quítate toda la ropa que puedas
- Aplica compresas de hielo en las axilas, la ingle y el cuello
- Sigue con las medidas de refrigeración hasta que llegue el equipo de emergencia
Prevención
Hay muchas formas de reducir el riesgo de sufrir un golpe de calor.
Directrices generales
- Consulte con su médico antes de empezar una nueva actividad física si padece alguna afección médica, como una enfermedad cardíaca o pulmonar, o si toma medicamentos que puedan provocar deshidratación.
- Tómate tu tiempo para adaptarte a una nueva actividad o a un nuevo clima. Los entrenadores deben planificar programas de preparación física de pretemporada. Estos deben llevarse a cabo en condiciones meteorológicas similares a las de un entrenamiento habitual.
- Aumenta la intensidad y la duración de tu programa de ejercicio de forma gradual. Si practicas deportes que requieren equipo de protección, evita llevarlo puesto al inicio del entrenamiento.
Recomendaciones
- Procure descansar con frecuencia e hidratarse durante la actividad. La reposición de líquidos es fundamental para prevenir las lesiones por calor.
- Asegúrate de estar bien hidratado antes, durante y después del ejercicio. Repón los líquidos, tengas sed o no.
- Una recomendación general es beber 700 ml de líquido sin cafeína dos horas antes de hacer ejercicio. También es recomendable beber 240 ml adicionales de agua o bebida isotónica justo antes de empezar a hacer ejercicio. Mientras haces ejercicio, haz una pausa cada 20 minutos para beber un vaso de 240 ml de agua.
- Presta atención al color de la orina. Cuanto más oscura sea, menos hidratado estarás y mayor será el riesgo de sufrir un golpe de calor. Bebe suficiente líquido para que la orina mantenga un color muy claro.
- Pésate antes y después de la actividad para controlar la pérdida de líquidos. Asegúrate de haber repuesto los líquidos antes de tu próxima sesión de ejercicio.
- Aumente gradualmente la actividad física en condiciones de calor durante un periodo de entre 7 y 10 días para permitir una aclimatación adecuada.
- Lleva ropa ligera y de colores claros.
- Protégete del sol con protector solar.
- Programa el ejercicio al aire libre para las horas más frescas del día, ya sea a primera hora de la mañana o después de la puesta de sol.
- Esté siempre atento a los cambios en las condiciones meteorológicas. Preste especial atención a la temperatura y la humedad en las superficies de juego (interiores y exteriores).
- Considera seriamente posponer o cancelar tu actividad cuando haya condiciones de calor y humedad extremos.
Infografía sobre la prevención de los golpes de calor
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La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.
