Nuestros conocimientos en ortopedia. Tu mejor salud.

de la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos

Enfermedades y afecciones

Tratamiento

Recuperación

Mantenerse sano

Imprimir

Correo electrónico

Prevención de fracturas de cadera

Las fracturas de cadera son roturas del fémur (hueso del muslo) a la altura de la articulación de la cadera o justo por debajo de ella. Se trata de lesiones graves que suelen afectar sobre todo a personas de 65 años o más. Las personas mayores, especialmente las mujeres, son particularmente vulnerables a las fracturas de cadera debido a la osteoporosis

Las fracturas de cadera pueden limitar la movilidad y la independencia. Casi todas las fracturas de cadera requieren cirugía, hospitalización y una rehabilitación prolongada.

La mayoría de las personas que antes de sufrir una fractura de cadera vivían de forma independiente necesitan ayuda después. Esta ayuda puede ir desde el apoyo de familiares y profesionales sanitarios a domicilio hasta el ingreso en una residencia de ancianos u otro centro de atención a largo plazo.

Ilustración de una cadera normal y radiografía de una fractura de cadera

Las fracturas de cadera se producen en la parte superior del fémur (hueso del muslo). La radiografía de la derecha muestra una fractura de cadera.

Causa

La mayoría de las fracturas de cadera se deben a factores que debilitan los huesos, junto con el impacto de una caída.

Resistencia ósea

La resistencia ósea disminuye con la edad. Los huesos pueden volverse muy débiles y frágiles, una afección conocida como osteoporosis. La osteoporosis suele aparecer en las mujeres tras la menopausia y en los hombres de edad avanzada. Este trastorno de pérdida de densidad ósea aumenta el riesgo de sufrir fracturas, especialmente en la cadera, la muñeca, el hombro y la columna vertebral.

Factores de riesgo

Muchos de los factores que aumentan el riesgo de sufrir una fractura de cadera son también los que provocan la pérdida de masa ósea.

  • Edad.El riesgo de sufrir fracturas de cadera aumenta con la edad. Casi el 80 % de las personas hospitalizadas por fracturas de cadera tienen 65 años o más.
  • Sexo. Tres cuartas partes (75 %) de todas las fracturas de cadera se producen en mujeres.
  • Heredidad. Los antecedentes familiares de osteoporosis o de fracturas en la edad avanzada aumentan el riesgo de sufrir una fractura de cadera. Las personas de complexión pequeña y delgada también corren riesgo.
  • Nutrición. Un peso corporal bajo y una nutrición deficiente, incluida una dieta pobre en calcio y vitamina D, pueden aumentar el riesgo de sufrir pérdida ósea y fractura de cadera.
  • Estilo de vida. Fumar, el consumo de alcohol y la falta de ejercicio pueden debilitar los huesos.
  • Problemas médicos. Algunas afecciones médicas pueden debilitar los huesos o contribuir a la osteoporosis y/o al riesgo de caídas. Por ejemplo, la enfermedad renal, la enfermedad celíaca u otras afecciones pueden provocar osteoporosis. Más información: El impacto de las enfermedades crónicas en la salud ósea

Además de los factores que influyen en la resistencia ósea, los factores que aumentan el riesgo de sufrir caídas pueden incrementar la probabilidad de sufrir una fractura de cadera.

  • Discapacidades físicas y mentales. La fragilidad física, la artritis, la falta de equilibrio, la mala visión, la neuropatía, las enfermedades neurológicas (como la enfermedad de Parkinson) o la demencia (como la enfermedad de Alzheimer) pueden aumentar el riesgo de sufrir una caída.
  • Medicamentos 
    • Muchos medicamentos pueden afectar al equilibrio y a la fuerza.
    • Los efectos secundarios de algunos medicamentos pueden incluir somnolencia y mareos.
    • Algunos medicamentos pueden tener efectos perjudiciales para la salud ósea; por ejemplo, al dificultar la absorción de calcio por parte del organismo o al provocar que este metabolice la vitamina D demasiado rápido.

Consejos para prevenir las fracturas de cadera

Seguridad en el hogar

La mayoría de las fracturas de cadera se producen como consecuencia de una caída, y la mayoría de las caídas tienen lugar en el hogar. Muchas caídas pueden evitarse realizando sencillas mejoras en la seguridad del hogar, como por ejemplo:

  • Quitar el desorden del suelo y los pasillos
  • Quitar o fijar con cinta adhesiva las alfombras sueltas
  • Proporcionar suficiente iluminación
  • Instalación de barras de apoyo en los cuartos de baño (especialmente cerca del inodoro y en la ducha)
  • Instalación de pasamanos en las escaleras

Para obtener información más detallada sobre cómo prevenir las caídas: Directrices para la prevención de caídas

Ejercicio

El ejercicio moderado puede frenar la pérdida ósea y mantener la fuerza muscular. También puede mejorar el equilibrio y la coordinación. Entre las mejores opciones de ejercicio se incluyen caminar, subir escaleras, trotar, hacer senderismo, montar en bicicleta, nadar, bailar y el entrenamiento con pesas.

Se ha demostrado que el tai chi y los ejercicios de equilibrio, con especial énfasis en el fortalecimiento del tronco, reducen las caídas y disminuyen el riesgo de fractura de cadera. El tai chi es un programa de ejercicios, respiración y movimientos basado en antiguas prácticas chinas. Estas clases también pueden aumentar la confianza en uno mismo y mejorar el equilibrio corporal.


Asegúrate de consultar con tu médico si acabas de empezar un programa de ejercicio.

Conoce tu estado de salud y tus medicamentos

Pide cita para un examen oftalmológico, así como para un reconocimiento médico general que incluya una evaluación de posibles problemas cardíacos, diabetes y otras afecciones de salud que debas controlar. 

Además, habla con tu médico sobre los efectos secundarios de cualquier medicamento o fármaco de venta libre que tomes. Es recomendable llevar una lista actualizada de todos los medicamentos que tomas para poder facilitarla a cualquier otro médico al que acudas.


Obtenga más información sobre los posibles efectos de determinadas enfermedades crónicas y sus tratamientos en la salud ósea: El impacto de las enfermedades crónicas en la salud ósea

Cuida tu salud ósea a medida que envejeces

A medida que envejecemos, nuestros huesos se ven afectados por la genética, la alimentación, el ejercicio y la disminución de las hormonas. No podemos cambiar nuestros genes, pero sí podemos controlar nuestra alimentación y nuestro nivel de actividad y, si es necesario, tomar medicamentos contra la osteoporosis.

Hay cosas que puedes hacer para mantener e incluso mejorar la fortaleza de tus huesos.

  • Conoce tu riesgo personal de sufrir una fractura. Este se basa en los factores de riesgo de fractura que tengas y en tu densidad ósea. Pregunta a tu médico si necesitas hacerte una densitometría ósea (DEXA).
  • Conozca cuál es su riesgo personal de pérdida ósea. La genética influye en la salud ósea, y algunas personas presentan, por motivos genéticos, una elevada tasa de recambio óseo tras la menopausia o con el envejecimiento. Consulte a su médico sobre las pruebas de metabolismo óseo. Estas pruebas pueden proporcionar información adicional sobre su riesgo de fractura.
  • Adopta hábitos de vida saludables. Mantén un peso adecuado y sigue una dieta rica en calcio y vitamina D. No fumes y limita el consumo de alcohol. Empieza un programa de ejercicio y sé constante.
  • Considere la posibilidad de tomar medicamentos para fortalecer los huesos.Existen muchas opciones farmacológicas que frenan la pérdida ósea y aumentan la resistencia de los huesos. Hable con su médico sobre estos métodos para proteger sus huesos y obtenga más información: Prevención y tratamiento de la osteoporosis

Contribución y/o actualización a cargo de

Dra. Gillian L.S. Soles, miembro de la FAAOS

Revisado por pares por

Dra. Julie E. Adams, miembro de la FAAOS

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.