Enfermedades y afecciones
Artritis: una visión general
La artritis es la inflamación de una o varias articulaciones del cuerpo que provoca dolor y rigidez. Aunque la artritis es principalmente una enfermedad de adultos, algunas formas afectan a los niños.
Hay muchos tipos de artritis. Entre ellos se encuentran la osteoartritis, la artritis inflamatoria, la artritis postraumática y la artritis séptica (infecciosa).
Aunque cada una de estas afecciones tiene causas diferentes, los síntomas y el tratamiento suelen ser los mismos.
El dolor, la hinchazón y la rigidez son los síntomas principales de la artritis. La enfermedad puede afectar a cualquier articulación del cuerpo, pero es especialmente frecuente en las articulaciones que soportan peso, como la rodilla, la cadera y la columna vertebral.
Aunque no existe cura para la artritis, hay muchas opciones de tratamiento disponibles que ayudan a controlar el dolor y a mantener a las personas activas.
Anatomía
La artritis es una enfermedad de las articulaciones. Una articulación se forma en el punto donde se unen los extremos de dos o más huesos. La articulación de la rodilla, por ejemplo, se forma entre los huesos de la parte inferior de la pierna (tibia y peroné) y el fémur (hueso del muslo). La articulación de la cadera se encuentra en el punto donde la parte superior del fémur (cabeza femoral) se une a la cavidad de la pelvis (acetábulo).
Cartílago. Una capa lisa de cartílago recubre los extremos de los huesos en una articulación. El cartílago amortigua el hueso y permite que la articulación se mueva con facilidad, sin la fricción que se produciría si los huesos estuvieran en contacto directo.
Sinovial. Una articulación está rodeada por una cápsula fibrosa recubierta por un tejido denominado sinovial, que produce un líquido que también ayuda a reducir la fricción y el desgaste en la articulación.
Músculos, tendones y ligamentos. Los ligamentos unen los huesos y mantienen la articulación estable. Los músculos y los tendones proporcionan la fuerza necesaria a la articulación y le permiten moverse.
Descripción
La artritis puede deberse al desgaste del cartílago articular como consecuencia del proceso natural de envejecimiento (osteoartritis), o bien puede desarrollarse tras una lesión (artritis postraumática).
La artritis inflamatoria, como la artritis reumatoide o la artritis lúpica, es el resultado de una enfermedad sistémica que afecta a todo el organismo.
Independientemente de si la artritis está provocada por una lesión, el desgaste natural o una enfermedad sistémica, la articulación afectada se inflama, lo que provoca hinchazón, dolor y rigidez. La inflamación es una de las reacciones normales del organismo ante una lesión o una enfermedad. Sin embargo, en las articulaciones artríticas, la inflamación puede provocar una discapacidad duradera o permanente al destruir el cartílago de la articulación.
Existen cuatro categorías principales de artritis:
- Artrosis
- Artritis inflamatoria, incluida la artritis reumatoide y la artritis lúpica
- Artritis postraumática
- Artritis séptica (infecciosa)
Artrosis
El tipo más común de artritis es la osteoartritis. También conocida como artritis degenerativa, la osteoartritis se produce cuando el cartílago que amortigua y protege los extremos de los huesos se desgasta gradualmente.
La osteoartritis se debe al uso excesivo, a traumatismos o a la degeneración natural del cartílago que se produce con el envejecimiento. La osteoartritis tiene un fuerte componente genético, pero la genética de esta enfermedad es compleja y aún no se conoce bien. No se conoce ningún gen específico de la osteoartritis; es probable que la enfermedad se deba a una combinación de muchos genes. Los científicos denominan a este tipo de genética «multifactorial».
La osteoartritis suele ser más dolorosa en las articulaciones que soportan peso, como la rodilla, la cadera y la columna vertebral. Sin embargo, las articulaciones que se utilizan mucho en el trabajo o en la práctica deportiva, o aquellas que han sufrido daños por lesiones, también pueden presentar síntomas de osteoartritis.
En muchos casos, se forman excrecencias óseas denominadas «espolones» en los bordes de las articulaciones afectadas por la osteoartritis. El hueso puede endurecerse (esclerosis). La articulación se inflama, lo que provoca dolor e hinchazón. El uso continuado de la articulación resulta doloroso.
Artritis inflamatoria
Como su nombre indica, la artritis inflamatoria se debe a una respuesta inflamatoria excesiva en el interior de una articulación. A menudo es consecuencia de un sistema inmunitario hiperactivo (artritis autoinmune), pero también puede estar provocada por determinadas enfermedades (como la enfermedad de Lyme) o por la acumulación de cristales en la articulación (como en la gota o la seudogota). La causa más frecuente de artritis inflamatoria es la artritis reumatoide.
Artritis reumatoide
La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune crónica que afecta a muchas partes del cuerpo, pero principalmente a las articulaciones. El sistema inmunitario, que normalmente protege al organismo, comienza a producir sustancias que atacan al propio cuerpo. En la artritis reumatoide, la membrana que recubre la articulación se inflama e invade los tejidos circundantes. Se producen sustancias químicas que atacan y destruyen la superficie articular.
La artritis reumatoide puede afectar tanto a las articulaciones grandes como a las pequeñas del cuerpo, así como a la columna vertebral. Por lo general, se produce hinchazón, dolor y rigidez, incluso cuando no se utiliza la articulación. En algunos casos, la artritis juvenil puede provocar síntomas similares en los niños.
Artritis psoriásica
La artritis psoriásica está relacionada con la psoriasis, una enfermedad de la piel. Aunque puede afectar a articulaciones más grandes, como las rodillas, a menudo se manifiesta con síntomas en zonas más pequeñas, como las articulaciones distales de las puntas de los dedos de las manos y los pies.
Artropatía cristalina (gota o seudogota)
La artritis gotosa se desarrolla como consecuencia de la acumulación de ácido úrico en el torrente sanguíneo. El ácido úrico forma cristales que provocan una inflamación aguda en una articulación. El dedo gordo del pie, el tobillo, la rodilla y el codo son las articulaciones más comúnmente afectadas. Un ataque de gota puede ser muy doloroso y puede parecerse a una infección (artritis séptica). La articulación inflamada se enrojece y se vuelve muy sensible al tacto. Los ataques de gota se tratan con mayor frecuencia con medicación, en lugar de con cirugía. A largo plazo, muchos pacientes desarrollan masas de tejido blando (tofos) sobre las articulaciones afectadas.
En la seudo gota, los cristales de pirofosfato cálcico se depositan en la articulación y provocan una inflamación similar a la que causan los cristales de ácido úrico de la gota. Si no se trata, la inflamación provocada por estos cristales puede provocar la degradación del cartílago de la articulación.
Artritis de Lyme
La artritis de Lyme puede ser uno de los efectos secundarios de la enfermedad de Lyme, una infección sistémica causada por la picadura de una garrapata. La artritis de Lyme puede manifestarse de forma aguda con dolor e hinchazón en las primeras fases de la enfermedad. La enfermedad de Lyme se trata con antibióticos. Si no se trata, la enfermedad de Lyme puede derivar en artritis crónica.
Artritis espondilítica
La artritis espondilítica afecta principalmente a la columna vertebral. La forma más común es la espondilitis anquilosante. Este tipo de artritis provoca dolor lumbar que se manifiesta inicialmente en las articulaciones sacroilíacas de la pelvis. El médico puede confirmar este diagnóstico mediante un análisis de sangre que dé positivo en el marcador HLA-B27.
Artritis lúpica
El lupus es una enfermedad autoinmune que afecta a la sangre y a múltiples órganos, entre ellos los riñones, la piel y el corazón. La artritis lúpica puede ser sistémica y provocar dolor crónico en múltiples articulaciones.
Artritis juvenil
La artritis juvenil es el tipo más común de artritis en los niños. Se calcula que en Estados Unidos hay más de 250 000 niños menores de 16 años afectados. Existen varios tipos de esta enfermedad y la mayoría difieren de la artritis reumatoide que padecen los adultos.
La lista anterior no es exhaustiva. Existen muchas otras causas menos comunes de artritis inflamatoria.
Artritis postraumática
La artritis postraumática se produce a raíz de una lesión en la articulación causada por un traumatismo. Si una fractura (rotura ósea) afecta a una articulación, dañará el cartílago liso que recubre la superficie de la misma. La superficie se vuelve irregular y provoca fricción al moverse la articulación. Con el tiempo, la articulación se deteriora y desarrolla artritis.
Artritis séptica
La artritis séptica es una infección de la articulación. Las bacterias suelen llegar a la articulación a través del torrente sanguíneo desde una infección en otra parte del cuerpo, como el tracto urinario. Las articulaciones infectadas suelen estar calientes, enrojecidas y muy sensibles al tacto. A menudo presentan hinchazón debido a la presencia de pus en la articulación. Una articulación infectada suele requerir un drenaje quirúrgico, además del tratamiento con antibióticos.
Revisión médica
La artritis se diagnostica mediante una evaluación minuciosa de los síntomas y una exploración física. Las radiografías son importantes para determinar el alcance del daño en la articulación.
En ocasiones, se recurre a técnicas de imagen avanzadas, como la resonancia magnética (RM), para diagnosticar la artritis. Los análisis de sangre y otras pruebas de laboratorio pueden ayudar a determinar el tipo de artritis. Para diagnosticar la artritis cristalina o séptica, es necesario analizar el líquido articular en el laboratorio.
Algunos de los síntomas de la artritis son:
- Debilidad (atrofia) en los músculos que rodean la articulación
- Sensibilidad al tacto
- Capacidad limitada para mover la articulación de forma pasiva (con ayuda) y activa (sin ayuda)
- Varias articulaciones están doloridas o inflamadas (un síntoma de la artritis reumatoide)
- Una sensación o un sonido chirriante (crepitación) al mover
- Dolor al ejercer presión sobre la articulación o al moverla
- Deformidad de la articulación (como las rodillas arqueadas)
Tratamiento
No existe cura para la artritis, pero hay muchos tratamientos que ayudan a aliviar el dolor y la discapacidad que puede provocar. El tratamiento depende del tipo de artritis.
Tratamiento no quirúrgico
Medicamentos
Los medicamentos de venta libre pueden utilizarse para controlar el dolor y la inflamación en las articulaciones. Estos medicamentos, denominados antiinflamatorios no esteroideos (AINE), incluyen el ibuprofeno y el naproxeno. El paracetamol también puede resultar eficaz para controlar el dolor.
También hay medicamentos con receta médica disponibles. El médico tendrá en cuenta el tipo de artritis, su gravedad y el estado de salud general del paciente antes de recetar un medicamento. Es posible que los pacientes con úlceras de estómago, asma, enfermedad renal o hepática, por ejemplo, no puedan tomar medicamentos antiinflamatorios de forma segura. En el caso de los pacientes con artritis inflamatoria, el médico (normalmente un reumatólogo) puede recetar medicamentos que modifican la respuesta inmunitaria del organismo.
Las inyecciones de cortisona en la articulación pueden ayudar a aliviar temporalmente el dolor y la inflamación. Es importante saber que las inyecciones repetidas y frecuentes en la misma articulación pueden provocar daños y efectos secundarios negativos.
También se puede recurrir a la viscosuplementación (inyección de preparados de ácido hialurónico). Normalmente se realiza en la rodilla. Sin embargo, no hay pruebas sólidas que demuestren que la viscosuplementación sea un tratamiento eficaz para la artritis.
Ejercicio y terapia
Los bastones, las muletas, los andadores o las férulas pueden ayudar a aliviar la tensión y la carga que soportan las articulaciones artríticas. También puede resultar útil aprender diferentes formas de realizar las actividades cotidianas que supongan menos esfuerzo para las articulaciones doloridas.
Se pueden realizar determinados ejercicios y seguir una terapia física para reducir la rigidez y fortalecer los músculos debilitados que rodean la articulación.
Tratamiento quirúrgico
En general, un cirujano ortopédico puede realizar una intervención quirúrgica para tratar la artritis cuando los tratamientos no quirúrgicos no han logrado aliviar el dolor y otros síntomas. A la hora de decidir el tipo de intervención, el médico y el paciente tendrán en cuenta el tipo de artritis, su gravedad y el estado físico del paciente.
Las intervenciones quirúrgicas incluyen:
- Sustitución de toda la articulación (artroplastia total)
- Sustitución de una parte de la articulación (prótesis unicompartimental). Más información: Prótesis unicompartimental (parcial) de rodilla
- Realineación de las articulaciones (osteotomía)
- Extirpación del revestimiento articular enfermo o dañado (sinovectomía)
- Unir los extremos de los huesos en la articulación para impedir su movimiento y aliviar el dolor articular
Gestión a largo plazo
En la mayoría de los casos, las personas con artritis pueden seguir realizando sus actividades cotidianas con normalidad. Los programas de ejercicio, los medicamentos antiinflamatorios y la pérdida de peso en personas obesas son medidas habituales para reducir el dolor y la rigidez, y mejorar la funcionalidad.
En personas con casos graves de artritis, la cirugía suele proporcionar un alivio notable del dolor y recuperar la función articular perdida.
Algunos tipos de artritis, como la artritis reumatoide, suelen ser tratados por un equipo de profesionales sanitarios. Entre estos profesionales pueden figurar reumatólogos, fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales, especialistas en rehabilitación y cirujanos ortopédicos.
Investigación
En la actualidad, la mayoría de los tipos de artritis no tienen cura. Los investigadores siguen avanzando en la identificación de las causas subyacentes de los principales tipos de artritis. Mientras tanto, los cirujanos ortopédicos, en colaboración con otros médicos y científicos, han desarrollado numerosos tratamientos eficaces para la artritis.
Contribución y/o actualización a cargo de
Revisado por pares por
La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.