Enfermedades y afecciones
Gota
La gota es una enfermedad que provoca ataques repentinos de dolor intenso, hinchazón y enrojecimiento en las articulaciones o los tejidos blandos. En muchos casos, los primeros ataques se producen en la articulación del dedo gordo del pie, pero la gota puede afectar a muchas otras articulaciones. Los ataques repetidos de gota pueden provocar artritis inflamatoria en las articulaciones afectadas.
Afortunadamente, los ataques de gota se pueden controlar y tratar con medicación.
Descripción
La gota se desarrolla cuando se acumula un exceso de ácido úrico en el torrente sanguíneo. Este ácido úrico forma entonces cristales microscópicos que se desprenden del torrente sanguíneo y se depositan en las articulaciones o en los tejidos blandos. Estos diminutos cristales actúan como granos de arena en las articulaciones, lo que impide un movimiento fluido y provoca dolor e inflamación.
Tu cuerpo reacciona ante los cristales de ácido úrico como si fueran un cuerpo extraño o una bacteria. Se envían glóbulos blancos y otras células encargadas de combatir las infecciones a la zona, lo que provoca inflamación. Esta reacción puede parecerse mucho a una infección: la zona afectada se enrojece, se hincha, se calienta y se vuelve muy sensible al tacto.
Los ataques agudos de gota pueden durar entre 3 y 10 días. Incluso sin tratamiento, los ataques remiten poco a poco. Con tratamiento, los síntomas mejoran mucho más rápidamente.
A quién afecta la gota
Los tejidos que pueden verse afectados por la gota son, entre otros:
Articulaciones. La gota suele afectar a la articulación del dedo gordo del pie. Sin embargo, puede afectar tanto a articulaciones pequeñas, como las de los dedos de las manos, como a articulaciones grandes, como la rodilla, el hombro, el codo y la cadera.
Bursas. Distribuidas por todo el cuerpo, estas bolsas delgadas y resbaladizas, que contienen solo una pequeña cantidad de líquido, actúan como amortiguadores entre los huesos y los tejidos blandos. Las bursas que se inflaman con mayor frecuencia a causa de la gota son la que se encuentra en la punta ósea del codo (bursa olecraniana) y la situada en la parte delantera de la rótula (bursa prepatelar).
Vainas tendinosas. Estos conductos protegen y nutren los tendones de las manos y los pies.
Riñones. Los niveles elevados de ácido úrico pueden provocar cálculos renales y, en ocasiones, dañar los riñones. Aproximadamente 15 de cada 100 personas con gota (el 15 %) desarrollarán cálculos renales.
Evolución de la gota
Tras el primer ataque de gota, pueden pasar meses o años antes de que se produzca otro. Sin embargo, las personas que no siguen un tratamiento preventivo suelen sufrir el siguiente ataque en un plazo de dos años. Los ataques posteriores pueden ser más graves y afectar a más de una articulación a la vez. Con el paso del tiempo, los ataques de gota también pueden volverse más frecuentes. Los ataques repetidos de gota pueden causar daños permanentes en las articulaciones en forma de artritis.
Si los niveles de ácido úrico se mantienen elevados durante un periodo prolongado, pueden formarse depósitos alrededor de las articulaciones y los tendones. Estos depósitos calcáreos, denominados tofos, tienen el aspecto de pasta de dientes blanca y forman bultos visibles bajo la piel.
Una vez que la gota alcanza la fase crónica —lo que lleva varios años—, las articulaciones pueden sufrir daños y deformidades permanentes, y el dolor puede ser constante. Si se trata adecuadamente, la mayoría de los casos de gota no llegan a esta fase incapacitante.
Causa
La gota puede aparecer cuando el cuerpo produce demasiado ácido úrico o cuando no lo elimina (lo expulsa) en cantidad suficiente. Cuando los niveles de ácido úrico en sangre son demasiado altos, se habla de hiperuricemia.
El papel del ácido úrico
El ácido úrico se produce cuando el organismo descompone las purinas, unas sustancias que se encuentran de forma natural en el cuerpo, así como en los alimentos ricos en proteínas. Cuando se encuentra en niveles normales en la sangre, el ácido úrico es un potente antioxidante y no causa ningún daño. El organismo mantiene el ácido úrico en un nivel constante al excretarlo (eliminarlo) a través de los riñones y la orina.
Es posible tener un nivel elevado de ácido úrico y no desarrollar gota. Aproximadamente dos tercios de las personas con niveles elevados de ácido úrico (casi el 67 %) nunca sufren ataques de gota. Se desconoce por qué algunas personas con niveles anormalmente altos de ácido úrico no desarrollan gota.
Factores de riesgo
La gota afecta aproximadamente a 2 de cada 100 personas (el 2 %) en Estados Unidos. Hay varios factores que aumentan el riesgo de padecer gota.
Sexo y edad. La gota es más frecuente en los hombres que en las mujeres y afecta a los hombres a una edad más temprana.
- Los hombres suelen desarrollar gota entre los 30 y los 45 años.
- Por lo general, las mujeres no suelen desarrollar gota hasta después de la menopausia, entre los 55 y los 70 años.
Antecedentes familiares. Si otros miembros de tu familia han padecido gota, tienes un mayor riesgo de padecerla.
Otros problemas médicos. Ciertas afecciones de salud pueden provocar un aumento de los niveles de ácido úrico en sangre, entre ellas:
- Hipertensión
- Diabetes
- Enfermedad renal
- Algunos tipos de anemia
Padecer cualquiera de estas afecciones aumenta el riesgo de desarrollar gota.
Medicamentos.
- Los diuréticos (medicamentos para eliminar líquido) que se utilizan para tratar la hipertensión (presión arterial alta) y las enfermedades cardíacas pueden aumentar los niveles de ácido úrico, al igual que la aspirina.
- La ciclosporina, un medicamento que inhibe el sistema inmunitario y se utiliza para prevenir el rechazo de órganos trasplantados, también puede aumentar el riesgo de desarrollar gota.
Estilo de vida. Elriesgo de padecer gota puede ser mayor si:
- Tienen sobrepeso
- Sigue una dieta rica en proteínas
- Beber demasiado alcohol
Síntomas
Un ataque de gota puede ser repentino y muy intenso. Puede despertarte por la noche con un dolor intenso en el dedo gordo del pie, tan fuerte que no soportas que te lo toquen, ni siquiera las sábanas.
La articulación afectada suele estar enrojecida e inflamada. También puede estar caliente al tacto.
Si además tienes fiebre, es posible que tengas una infección. Esto requiere tratamiento inmediato. Muchas personas con gota también son diabéticas y corren un mayor riesgo de sufrir infecciones.
Es importante acudir al médico si presenta síntomas de gota. La gota es una enfermedad crónica que empeora con el tiempo. Con tratamiento, es posible que pueda controlar la enfermedad y prevenir el daño articular.
Revisión médica
A veces, resulta difícil distinguir entre un ataque repentino de gota y una infección u otra afección. Hay pruebas específicas que pueden ayudar a tu médico a establecer un diagnóstico.
Análisis de sangre
Un análisis de sangre permite medir el nivel de ácido úrico en sangre. Un nivel elevado de ácido úrico es un claro indicio de gota. Tu médico también analizará los marcadores sanguíneos de infección, que suelen estar elevados durante un ataque de gota.
A veces, durante un ataque agudo de gota, los niveles de ácido úrico pueden resultar normales en los análisis, ya que el ácido úrico ha abandonado el torrente sanguíneo y se ha acumulado en el tejido inflamado. Si presentas un nivel elevado de ácido úrico durante un ataque de gota, es probable que dicho nivel fuera aún más alto antes del ataque. Para ayudar a diagnosticar la gota, tu médico puede analizar tus niveles de ácido úrico en sangre entre un ataque y otro para comprobar si son elevados.
La mayoría de las personas con hiperuricemia nunca desarrollan gota, y las personas con gota pueden presentar niveles diferentes de ácido úrico en sangre en distintos momentos.
Análisis del líquido sinovial
Si los síntomas no mejoran con los tratamientos iniciales, es posible que el médico le recomiende un análisis del líquido sinovial. Se trata de una prueba más precisa para diagnosticar la gota.
Durante esta prueba, se extrae líquido sinovial de la articulación inflamada. El líquido sinovial rodea y lubrica las articulaciones. Cuando se padece gota, hay más líquido en la articulación y este contiene glóbulos blancos. También contiene cristales de ácido úrico que pueden observarse con un microscopio especial. Además, se analiza el líquido sinovial para detectar posibles infecciones bacterianas, que a veces también están presentes cuando se padece gota.
Tratamiento
El tratamiento de la gota se centra en:
- Aliviar el dolor durante los ataques agudos (ataques que aparecen de forma repentina y no duran mucho tiempo)
- Prevenir futuros ataques de gota
- Reducir el riesgo de desarrollar tofos y daños articulares permanentes
Tratamiento del dolor en los ataques agudos
Remedios caseros. Reducir la inflamación durante un ataque agudo de gota aliviará el dolor.
- Hielo. Aplica hielo en la zona afectada para reducir la hinchazón. No apliques el hielo directamente sobre la piel. Utiliza una bolsa de hielo o envuélvelo en una toalla. Aplica hielo durante unos 20 minutos cada vez.
- Elevar. Mantenga la zona afectada elevada por encima del nivel del corazón con frecuencia.
- Descansa. Mueve la zona afectada lo menos posible mientras tengas síntomas.
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINE) de venta libre. Si el ataque de gota es leve, los antiinflamatorios disponibles sin receta médica (ibuprofeno, naproxeno) pueden aliviar el dolor. Dado que el uso de antiinflamatorios no esteroideos puede acarrear efectos secundarios graves —incluso en las dosis de venta libre—, asegúrate de consultar con tu médico antes de tomarlos.
Medicamentos con receta. Es posible que su médico le recomiende un antiinflamatorio no esteroideo de venta con receta, como la indometacina.
La colchicina también se prescribe para reducir la inflamación durante un ataque agudo de gota. Este medicamento está autorizado por la FDA para el tratamiento de la gota. Al igual que todos los medicamentos, la colchicina tiene efectos secundarios que deberá comentar con su médico.
Es posible que tu médico también te recete corticosteroides para los ataques agudos de gota. Se trata de medicamentos antiinflamatorios potentes que pueden tomarse en forma de comprimidos, administrarse por vía intravenosa (a través de un catéter) o inyectarse directamente en la articulación dolorida. La cortisona puede aliviar la inflamación grave con gran rapidez.
Tratamiento no quirúrgico
Medicamentos. Los pacientes que siguen presentando niveles elevados de ácido úrico en sangre pueden beneficiarse del uso de medicamentos que controlan dichos niveles. Mantener unos niveles más bajos de ácido úrico puede reducir la frecuencia de los ataques de gota y prevenir la destrucción articular.
Este tipo de medicamentos se utilizan para reducir los niveles de ácido úrico por debajo de los 6 mg/dl. Las personas con tofos pueden obtener mayores beneficios si los niveles se mantienen por debajo de los 5 mg/dl.
Los médicos suelen recetar medicamentos de uso prolongado a los pacientes que padecen:
- Más de tres ataques de gota al año
- Ataques de gota graves e incapacitantes
- Artritis gotosa evidente en las articulaciones que podría volverse progresiva (empeorar con el tiempo)
- Tophi
- Daño renal o cálculos renales recurrentes, o bien excretan (eliminan) una gran cantidad de ácido úrico en la orina
Los medicamentos disponibles tienen diferentes usos. Si le han diagnosticado gota, su médico de cabecera le explicará cuál es el medicamento más adecuado para usted:
- El alopurinol reduce la cantidad de ácido úrico que produce el organismo.
- La colchicina impide que los glóbulos blancos ataquen los cristales de gota. La dosis habitual es de 0,6 mg una o dos veces al día. Además de ayudar a prevenir futuros ataques, la colchicina puede reducir eficazmente la inflamación durante un ataque agudo de gota.
- El probenecid ayuda a los riñones a eliminar más ácido úrico del organismo
- El febuxostat reduce los niveles de ácido úrico. Aunque es más caro que el alopurinol, el febuxostat es una opción para los pacientes que no pueden tomar probenecid ni alopurinol.
Cambios en el estilo de vida. Además de seguir el plan de tratamiento que le haya indicado su médico, hay medidas que puede tomar para prevenir los ataques de gota y el daño articular futuro.
- Haz ejercicio y cuida tu alimentación para mantener un peso corporal saludable.
- Bebe mucha agua para ayudar a eliminar el ácido úrico del organismo.
- Reduce la ingesta de calorías, sobre todo las procedentes de las grasas.
- Evita las bebidas azucaradas y no añadas azúcar a las bebidas sin endulzar.
- Consume carbohidratos complejos (por ejemplo, legumbres, arroz integral, frutos secos, avena y verduras con almidón).
- Consume proteínas procedentes de productos lácteos bajos en grasa en lugar de carne y marisco. La carne y el marisco tienen un alto contenido en purinas, y un consumo excesivo puede aumentar los niveles de ácido úrico en algunas personas.
- Evita el alcohol.
Tratamiento quirúrgico
Un ataque agudo de gota se trata con medicación y no requiere cirugía. Sin embargo, a veces, cuando se sufre un ataque agudo de gota, también se produce una infección bacteriana en la articulación. En esos casos, el médico recomendará una intervención quirúrgica urgente para eliminar las bacterias de la articulación. Dependiendo de la articulación afectada, esto puede realizarse mediante una intervención abierta o una artroscopia.
La cirugía puede ser de ayuda para las personas que padecen artritis destructiva relacionada con la gota crónica.
Extirpación de tofos. En algunos casos, es necesario extirpar los nódulos grandes (bultos) de ácido úrico que se forman alrededor de las articulaciones de los dedos de las manos o los pies, los tendones o las bursas, ya que permanecen dolorosamente inflamados. Estos tofos también pueden reventarse y supurar o infectarse.
Fusión articular. Si la gota crónica ha provocado una destrucción articular permanente, puede ser necesario fusionar las articulaciones más pequeñas para limitar el movimiento y aliviar el dolor crónico. Esto suele ser habitual, por ejemplo, en la articulación del dedo gordo del pie.
Prótesis articular.Si la gota provoca una artritis terminal en una articulación, puede recomendarse la colocación de una prótesis articular. Esta intervención consiste en extirpar la articulación dolorida y sustituirla por piezas artificiales. El objetivo de la prótesis articular es aliviar el dolor y mantener la movilidad de la articulación. La rodilla es la articulación que con mayor frecuencia requiere una prótesis debido a la gota.
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