Tratamiento
Artroscopia de codo
Este artículo ha sido redactado o revisado por un miembro de la Asociación Americana de Cirujanos de Hombro y Codo (ASES).
La artroscopia es una intervención que utilizan los cirujanos ortopédicos para visualizar y tratar problemas en el interior de una articulación.
La palabra «artroscopia» proviene de dos términos griegos: «arthro» (articulación) y «skopein» (mirar). El término significa literalmente «mirar dentro de la articulación». Durante una artroscopia de codo, el cirujano introduce una pequeña cámara, llamada artroscopio, en la articulación del codo. La cámara muestra imágenes en un monitor, y el cirujano utiliza estas imágenes para guiar los instrumentos quirúrgicos de tamaño reducido.
Dado que el artroscopio y los instrumentos quirúrgicos son delgados, el cirujano puede realizar incisiones muy pequeñas, en lugar de la incisión más grande que se requiere en la cirugía abierta. Esto se traduce en menos dolor para los pacientes, menos rigidez articular y, a menudo, acorta el tiempo necesario para recuperarse y volver a las actividades favoritas.
La artroscopia de codo se lleva realizando desde la década de 1980. La presencia de numerosos nervios en la zona del codo hace que esta intervención resulte complicada. Sin embargo, en los casos en los que es seguro tratar mediante cirugía artroscópica, esta técnica ha facilitado y agilizado el diagnóstico, el tratamiento y la recuperación postoperatoria más de lo que antes se creía posible. La artroscopia de codo mejora cada año gracias al desarrollo de nuevos instrumentos y técnicas.
Anatomía
El codo es una articulación compleja formada por la unión de tres huesos:
- El húmero (hueso del brazo)
- El cúbito (hueso del antebrazo situado del lado del meñique)
- El radio (hueso del antebrazo situado del lado del pulgar)
Las superficies de los huesos que se unen para formar la articulación del codo están recubiertas de cartílago articular, una sustancia lisa que protege los huesos y actúa como un amortiguador natural para absorber las fuerzas que se ejercen sobre la articulación.
Una membrana fina y lisa llamada membrana sinovial recubre todas las superficies restantes del interior de la articulación del codo. En un codo sano, esta membrana produce una pequeña cantidad de líquido que lubrica el cartílago y elimina prácticamente toda fricción al doblar y girar el brazo.
En la parte interna y externa del codo, unos ligamentos (ligamentos colaterales) mantienen unida la articulación del codo y evitan que se disloque.
La articulación del codo está rodeada de músculos tanto en la parte anterior como en la posterior. Además, los tres nervios principales que atraviesan la articulación del codo se encuentran cerca de las superficies articulares y de la cápsula, por lo que deben protegerse durante la cirugía artroscópica.
La articulación del codo permite dos movimientos básicos:
- Flexión y extensión. Los movimientos normales de flexión y extensión se producen en la articulación entre el húmero y el cúbito.
- Rotación del antebrazo (pronación —palma hacia abajo— y supinación —palma hacia arriba—). La rotación del antebrazo se produce en la articulación entre el cúbito y el radio. También intervienen en ella los músculos y ligamentos situados más abajo en el antebrazo y en la articulación de la muñeca.
¿Cuándo se recomienda la artroscopia de codo?
Es posible que su médico le recomiende una artroscopia de codo si padece una afección dolorosa que no responde al tratamiento no quirúrgico. El tratamiento no quirúrgico incluye:
- Descansa.
- Fisioterapia.
- Medicamentos o inyecciones que pueden reducir la inflamación. La inflamación es una de las reacciones normales del cuerpo ante una lesión o una enfermedad. En una articulación del codo lesionada o enferma, la inflamación provoca hinchazón, dolor y rigidez.
La mayoría de los problemas de codo se deben a:
- Lesión
- Uso excesivo
- Enfermedades inflamatorias, como la artritis reumatoide
- Desgaste debido al paso del tiempo
La artroscopia de codo puede aliviar los síntomas dolorosos de muchas afecciones que dañan las superficies cartilaginosas y otros tejidos blandos que rodean la articulación. La artroscopia de codo puede recomendarse para:
- Tratar el codo de tenista (epicondilitis lateral)
- Extraer los cuerpos sueltos (fragmentos sueltos de cartílago y hueso)
- Relajar el tejido cicatricial y los osteofitos para mejorar la amplitud de movimiento
- Tratar la osteoartritis (artritis degenerativa)
- Tratar la artritis reumatoide (artritis inflamatoria)
- Tratar la osteocondritis disecante (lesión relacionada con la actividad física que afecta a la porción capitular del húmero y que se observa en lanzadores o gimnastas)
- Tratar algunas fracturas
Existen varios tratamientos quirúrgicos del codo que, en la actualidad, siguen siendo más eficaces cuando se realizan mediante una intervención abierta tradicional. Entre ellos se incluyen las intervenciones quirúrgicas para:
- Tratamiento del codo de golfista (epicondilitis medial)
- Reparar los ligamentos colaterales
- Tratar algunos tipos de fracturas
- Realizar una artroplastia de codo
- Realizar una cirugía de liberación del túnel cubital para descomprimir el nervio cubital (nervio del «hueso del codo»)
Algunas intervenciones quirúrgicas avanzadas combinan técnicas artroscópicas y abiertas en una misma intervención. Por ejemplo, en un caso grave de osteocondritis disecante, es posible extirpar un fragmento óseo suelto mediante artroscopia y tratar la zona dañada del húmero con un injerto óseo mediante una técnica quirúrgica abierta.
Preparación para la cirugía
Evaluaciones y exámenes
Es posible que tu cirujano ortopédico te pida que acudas a tu médico de cabecera para asegurarse de que no padeces ningún problema médico que deba tratarse antes de la intervención. Es posible que sea necesario realizar análisis de sangre, un electrocardiograma o una radiografía de tórax para poder llevar a cabo la intervención con total seguridad.
Si presenta determinados factores de riesgo para la salud, es posible que sea necesario realizar una evaluación más exhaustiva antes de la intervención quirúrgica. Asegúrese de informar a su cirujano ortopédico de cualquier medicamento o suplemento que esté tomando. Es posible que deba dejar de tomar algunos de ellos antes de la intervención.
Si goza de buena salud en general, lo más probable es que la artroscopia se realice de forma ambulatoria, lo que significa que no tendrá que pasar la noche en el hospital. Sin embargo, hay algunas intervenciones que ofrecen mejores resultados cuando los pacientes permanecen ingresados en el hospital tras la intervención para recibir un seguimiento estrecho, fisioterapia o terapia ocupacional, o para controlar el dolor. Su cirujano le informará sobre la necesidad de una hospitalización si fuera necesario.
Anestesia
La artroscopia de codo puede realizarse mediante:
- Anestesia general, lo que significa que se le dormirá con un tubo respiratorio
- Un bloqueo nervioso regional que adormece el brazo
- Una combinación de ambos tipos de anestesia
En ocasiones, el bloqueo nervioso regional se realiza después de la intervención, mientras se encuentra en la sala de recuperación, para que el cirujano pueda comprobar que los nervios funcionan correctamente tras la operación y que no se ha producido ninguna lesión.
Procedimiento quirúrgico
Posicionamiento
Una vez en el quirófano, lo más probable es que le administren anestesia general (véase la sección «Anestesia» más arriba), así como antibióticos por vía intravenosa. Los antibióticos suelen administrarse antes de la intervención quirúrgica para reducir el riesgo de infección tras la misma.
A continuación, se le colocará en una posición que permita al cirujano ajustar fácilmente el artroscopio para tener una visión clara del interior del codo. Las dos posiciones más habituales para la artroscopia de codo son:
- Decúbito lateral (acostado de lado)
- Boca abajo (tumbado boca abajo)
Algunos cirujanos también pueden optar por realizar esta intervención en posición supina (con el paciente tumbado boca arriba). La decisión suele depender de las preferencias del cirujano.
Se toma el debido cuidado para garantizar que la columna vertebral y otros puntos de presión de los brazos y las piernas queden protegidos y acolchados tras la colocación.
A continuación, se le colocará un torniquete en la parte superior del brazo, que luego se fijará en un soporte para mantenerlo en su sitio durante la intervención. Es posible que se le aplique un vendaje compresivo en la parte inferior del brazo y en la mano para reducir la hinchazón. El equipo quirúrgico le limpiará la piel con un antiséptico y le cubrirá el hombro y la parte superior del cuerpo con paños quirúrgicos estériles.
Los cirujanos suelen trazar líneas en el codo para señalar estructuras concretas (como el nervio cubital y el olécranon), así como la ubicación de las incisiones y los accesos para el artroscopio. Esto se hace para minimizar el riesgo de lesionar las estructuras vitales, como los nervios, que se encuentran alrededor del codo.
Procedimiento
- En primer lugar, el cirujano inyectará líquido en la articulación del codo. El líquido le permite ver con mayor claridad las estructuras del codo a través de la cámara del artroscopio. Esto reduce el riesgo de lesiones en los vasos sanguíneos y los nervios que rodean la articulación del codo.
- El cirujano realizará varias incisiones pequeñas para introducir el artroscopio y unos instrumentos de pequeño tamaño en la articulación. Se inyecta líquido a través del artroscopio para mantener una visión clara y controlar cualquier sangrado. Las imágenes del artroscopio se proyectan en una pantalla de vídeo, lo que permite al cirujano ver el interior del codo y detectar cualquier problema.
- Su cirujano evaluará la articulación antes de iniciar cualquier tratamiento específico. Si es necesario, se evaluará toda la articulación, lo que puede requerir un total de 5 o 7 incisiones artroscópicas muy pequeñas más.
- Se utilizan instrumentos especializados, que se introducen a través de pequeños incisiones, para realizar tareas como raspar, cortar, sujetar, pasar la sutura y hacer nudos. En muchos casos, se emplean dispositivos especiales para fijar los puntos de sutura al hueso.
- Las incisiones de la artroscopia suelen suturarse o cubrirse con tiritas adhesivas al finalizar la intervención. Se coloca un apósito absorbente en el codo. Dependiendo de la intervención, el cirujano le colocará un apósito blando adicional que le permita moverse o una férula de yeso que limite el movimiento y proteja mejor el codo.
Recuperación
Postoperatorio
Después de la intervención, es posible que permanezca en la sala de recuperación durante varias horas antes de que le den el alta (si se trata de una intervención ambulatoria o de un día). En el caso de algunas intervenciones artroscópicas complejas, es posible que los pacientes deban pasar la noche en el hospital.
El personal de enfermería controlará su estado de conciencia y le administrará analgésicos si es necesario.
Se le entregarán instrucciones para el alta que incluyen información sobre la medicación, la necesidad de aplicar hielo y mantener la extremidad elevada, así como los cuidados que debe tener con el vendaje.
Necesitarás que alguien te lleve a casa y se quede contigo al menos la primera noche.
En casa
Aunque la recuperación tras una artroscopia suele ser más rápida que tras una cirugía abierta, la articulación del codo puede tardar entre semanas y meses en recuperarse por completo.
Medicamentos
Es normal que sienta algo de dolor y molestias durante varias semanas después de la operación. Sin embargo, si se ha sometido a una intervención más extensa, es posible que el dolor tarde más tiempo en remitir.
Es probable que su médico le recete analgésicos para que los tome con regularidad durante los primeros días tras la intervención. Además, es posible que le recete otros medicamentos, como laxantes o antiinflamatorios.
Hielo y elevación
Es importante aplicar hielo y mantener el codo en alto con regularidad durante las 48 horas posteriores a la intervención. Esto reducirá el riesgo de hinchazón grave y ayudará a aliviar el dolor. A veces puede resultar difícil aplicar hielo si se lleva un vendaje voluminoso.
Cuando levantes el brazo, tanto si estás tumbado como si estás recostado, asegúrate de que el codo quede por encima del corazón y de que la mano esté más alta que el codo. Dependiendo del tipo de intervención quirúrgica a la que te hayas sometido, es posible que tu médico te haya dado instrucciones específicas para mantener el hielo y la elevación durante períodos más prolongados.
Movimiento y ejercicios
Es muy probable que le animen a mover los dedos y la muñeca con frecuencia para estimular la circulación y reducir la hinchazón.
Es posible que su médico le recomiende realizar ejercicios de movilidad articular desde el principio para prevenir la rigidez de las articulaciones. El momento en que pueda empezar a realizar estos ejercicios suaves, así como volver a sus actividades cotidianas, dependerá del tipo de cirugía a la que se haya sometido.
Cuidado de los vendajes
El cuidado del vendaje también dependerá del tipo de intervención quirúrgica realizada y de las preferencias de su médico.
En la mayoría de los casos, el vendaje quirúrgico y/o la férula se retiran entre 2 y 3 días después de la intervención. Mientras lleve puesto el vendaje, debe mantenerlo intacto y seco. En algunos casos, es posible que se le indique que mantenga el vendaje en su sitio hasta su primera visita de seguimiento con el médico.
Rehabilitación
La rehabilitación desempeña un papel importante para que puedas retomar tus actividades cotidianas. Un programa de ejercicios te ayudará a recuperar la movilidad y la fuerza del codo y el antebrazo. Tu cirujano elaborará un plan de rehabilitación en función de las intervenciones quirúrgicas a las que te hayas sometido.
- En algunos casos, el médico le indicará unos ejercicios básicos para que empiece a hacerlos en casa —con la ayuda de un familiar, un amigo o un cuidador— unos días después de la operación.
- En las intervenciones quirúrgicas más complejas, suele prescribirse fisioterapia tras la primera visita posoperatoria para facilitar el movimiento y recuperar la fuerza y la funcionalidad del codo. El tipo y la duración de la terapia dependerán del tipo de problema que tenga y del tipo de intervención quirúrgica a la que se haya sometido.
La reincorporación a la conducción, las actividades básicas de la vida diaria y la vuelta al trabajo también dependerán del tipo de cirugía a la que se haya sometido, por lo que debe consultarlo con su médico.
Complicaciones
La mayoría de los pacientes no sufren complicaciones importantes tras una artroscopia de codo. Sin embargo, como en cualquier intervención quirúrgica, existen algunos riesgos. Por lo general, estos son leves y tratables, y es poco probable que afecten al resultado final.
Entre los posibles problemas de la artroscopia de codo se incluyen:
- Infección
- Sangrado excesivo
- Coágulos sanguíneos
- Daños en los vasos sanguíneos o los nervios; cuando se producen, las lesiones nerviosas son graves y se deben a la proximidad de los nervios a la cápsula articular del codo
La mayoría de los estudios señalan un riesgo ligeramente mayor de infección y de irritación o lesión nerviosa tras una artroscopia de codo, en comparación con la artroscopia de las articulaciones del hombro y la rodilla.
Antes de la intervención, su médico le explicará los posibles riesgos y beneficios de la artroscopia de codo. Estos riesgos dependen en cierta medida del tipo concreto de intervención a la que se vaya a someter.
Resultados a largo plazo
Dado que los pacientes presentan diversas afecciones en el codo, el tiempo necesario para la recuperación completa varía de una persona a otra.
- Si te han realizado una intervención menor, es posible que no necesites una férula y que recuperes la movilidad y la funcionalidad tras un breve periodo de rehabilitación. Es posible que puedas volver al trabajo o a la escuela a los pocos días de la intervención.
- Si se ha sometido a una intervención más compleja, la recuperación puede prolongarse. Aunque las incisiones de la artroscopia son pequeñas, es posible que el daño extenso dentro de la articulación haya requerido una intervención más amplia. La recuperación completa puede tardar varios meses. Aunque puede ser un proceso lento, seguir las indicaciones de su cirujano y el plan de rehabilitación es fundamental para obtener un resultado satisfactorio.
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