Enfermedades y afecciones
Osteocondritis disecante
La osteocondritis disecante (OCD) es una afección que se desarrolla en las articulaciones de niños y adolescentes. Se produce cuando un pequeño fragmento de hueso comienza a separarse de la zona circundante debido a una falta de riego sanguíneo. Como consecuencia, ese pequeño fragmento de hueso y el cartílago que lo recubre comienzan a agrietarse y a desprenderse.
Las articulaciones más afectadas por la osteocondritis disecante son la rodilla, el tobillo y el codo, aunque también puede aparecer en otras articulaciones. Por lo general, esta afección afecta solo a una articulación; sin embargo, algunos niños pueden desarrollar OCD en varias articulaciones.
- En muchos casos de TOC en niños, el hueso y el cartílago afectados se curan por sí solos, sobre todo si el niño aún está en fase de crecimiento.
- En niños mayores y adultos jóvenes, el TOC puede tener consecuencias más graves. Las lesiones del TOC tienen más probabilidades de separarse del hueso y el cartílago circundantes, e incluso pueden desprenderse y desplazarse por el interior de la articulación. En estos casos, puede ser necesaria una intervención quirúrgica.
Anatomía
Una articulación es el punto donde se unen los extremos de los huesos, como la rodilla, el tobillo o el hombro. Las articulaciones sanas se mueven con facilidad gracias a un tejido liso y resbaladizo llamado cartílago articular. El cartílago recubre y protege los extremos de los huesos donde se unen para formar una articulación.
La localización más frecuente de la OCD es en la rodilla, en el extremo del fémur (hueso del muslo).
Causa
No se sabe con exactitud qué provoca la alteración del riego sanguíneo y la OCD resultante. Los médicos creen que probablemente se deba a traumatismos repetitivos o a tensiones en el hueso a lo largo del tiempo.
Síntomas
- El dolor y la hinchazón en una articulación —a menudo provocados por la práctica deportiva o la actividad física— son los síntomas iniciales más comunes de la OCD.
- Los casos graves de TOC pueden provocar que las articulaciones se atasquen o se bloqueen.
Revisión médica
Tras analizar los síntomas y el historial médico de su hijo, el médico le realizará un examen físico de la articulación afectada.
Otras pruebas que pueden ayudar al médico a confirmar el diagnóstico son, entre otras:
Radiografías. Las radiografías proporcionan imágenes detalladas de estructuras densas, como los huesos. Una radiografía de la articulación afectada es fundamental para el diagnóstico inicial de un OCD y para evaluar el tamaño y la ubicación de la lesión.
Resonancia magnética (RM) y ecografía. La RM y la ecografía permiten obtener mejores imágenes de los tejidos blandos, como el cartílago. Una RM puede ayudar al médico a evaluar en qué medida está afectado el cartílago que rodea el hueso.
Tratamiento
Cambios en la observación y la actividad
En muchos casos, las lesiones de la epífisis en niños y adolescentes jóvenes se curan por sí solas, sobre todo cuando el cuerpo aún tiene mucho por crecer. Descansar y evitar los deportes intensos hasta que desaparezcan los síntomas suele aliviar el dolor y la inflamación.
Tratamiento no quirúrgico
Si los síntomas no mejoran tras un tiempo razonable, el médico podría recomendar:
- El uso de muletas, o
- Inmovilizar (con una férula o un yeso) el brazo, la pierna u otra articulación afectados durante un breve periodo de tiempo
En general, la mayoría de los niños empiezan a sentirse mejor tras un periodo de reposo y tratamiento no quirúrgico de entre dos y cuatro meses. Por lo general, vuelven a realizar todas sus actividades a medida que los síntomas mejoran.
Es posible que el médico de su hijo siga realizando radiografías de la lesión por OCD en determinados momentos para comprobar su evolución.
Tratamiento quirúrgico
El médico de su hijo podría recomendarle una intervención quirúrgica si:
- El tratamiento no quirúrgico no logra aliviar el dolor y la inflamación
- La lesión presenta signos de inestabilidad o de desprendimiento del hueso y el cartílago circundantes
- La lesión es muy grande (más de 1 centímetro de diámetro)
- La lesión se presenta en un adolescente que está a punto de terminar su crecimiento y que tiene menos posibilidades de curarse con un tratamiento no quirúrgico
Existen diferentes técnicas quirúrgicas para tratar el TOC, dependiendo de cada caso concreto:
- Perforar la lesión para crear vías que permitan la formación de nuevos vasos sanguíneos que nutran la zona afectada. Esto favorecerá la cicatrización del hueso circundante.
- Mantener la lesión en su sitio mediante fijación interna (como clavos y tornillos).
- Sustituir la zona dañada por un nuevo fragmento de hueso y cartílago (lo que se denomina «injerto»). Esto puede ayudar a regenerar (restaurar) el hueso y el cartílago sanos en la zona dañada por la OCD.
Algunas de estas técnicas pueden realizarse por vía artroscópica. En la cirugía artroscópica, el cirujano introduce una pequeña cámara e instrumentos especiales en la articulación a través de pequeñas incisiones. Otras técnicas pueden requerir una incisión más grande.
Por lo general, es necesario utilizar muletas durante unas seis semanas tras la intervención quirúrgica, a lo que le sigue un tratamiento de fisioterapia de entre dos y cuatro meses para recuperar la fuerza y la movilidad de la articulación afectada.
Es posible que se pueda reanudar la actividad deportiva de forma gradual al cabo de unos 4 o 5 meses, aunque esto depende del tipo de intervención que se haya realizado y del tiempo de recuperación.
Con el fin de ayudar a los médicos en el tratamiento de la osteocondritis disecante de rodilla, la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos ha llevado a cabo una investigación para ofrecer algunas pautas útiles. Se trata únicamente de recomendaciones y es posible que no sean aplicables a todos los casos. Para más información: «Diagnóstico y tratamiento de la osteocondritis disecante de rodilla: resumen en lenguaje sencillo» - AAOS
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