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Fracturas del astrágalo

Una fractura del astrágalo es una rotura de uno de los huesos que forman el tobillo. Este tipo de fractura suele producirse durante un accidente de gran impacto, como una colisión de vehículos a motor o una caída desde una altura considerable.

Dado que el astrágalo es importante para el movimiento del tobillo, una fractura suele provocar una pérdida considerable de movilidad y función. Una fractura de astrágalo que no se cura correctamente puede dar lugar a complicaciones, como cojera, artritis y dolor crónico. Por este motivo, la mayoría de las fracturas de astrágalo requieren intervención quirúrgica.

Anatomía

El astrágalo es el hueso que forma la parte inferior de la articulación del tobillo (los huesos de la parte inferior de la pierna, la tibia y el peroné, forman la parte superior de la articulación del tobillo). La articulación del tobillo permite que el pie se mueva hacia arriba y hacia abajo.

El astrágalo también se sitúa por encima del hueso del talón (calcáneo). Juntos, el astrágalo y el calcáneo forman la articulación subastragalina. Esta articulación permite que el pie se mueva hacia dentro y hacia fuera, lo cual es importante para caminar sobre terrenos irregulares.

Anatomía normal del pie y el tobillo

El astrágalo se encuentra entre la tibia y el peroné (los huesos de la parte inferior de la pierna) y el calcáneo (el hueso del talón).

El astrágalo es el principal nexo entre el pie y la pierna, y ayuda a transferir el peso y las fuerzas de presión a través de la articulación del tobillo. Está cubierto en su mayor parte por cartílago articular, el tejido blanco y liso que recubre todas las superficies articulares. Este cartílago permite que el astrágalo se deslice sobre los huesos adyacentes.

Descripción

Las fracturas pueden producirse en cualquier parte del hueso astrágalo. Lo más habitual es que el astrágalo se fracture en su parte media, denominada «cuello». El cuello se encuentra entre el «cuerpo» del astrágalo, situado debajo de la tibia, y la «cabeza» del astrágalo, situada más abajo en el pie.

Fractura del cuello del tálus
El astrágalo suele romperse en la parte media —o «cuello»— del hueso. Esta ilustración muestra una fractura desplazada del cuello del astrágalo.
Reproducido y modificado con permiso de Fortin PT, Balazsy JE: Fracturas de astrágalo: evaluación y tratamiento. J Am Acad Orthop Surg 2001; 9:114-127.

El astrágalo también puede fracturarse a la altura de una protuberancia ósea situada en la parte exterior del hueso, denominada «proceso lateral». Las fracturas del proceso lateral se producen cuando se ejerce una fuerza que desvía el tobillo hacia un lado y son frecuentes en las lesiones relacionadas con el snowboard.


Las fracturas del talus pueden clasificarse según la localización de la rotura y según el grado de desplazamiento de los fragmentos óseos (es decir, el grado en que se han desplazado de su posición normal).

Fracturas con desplazamiento mínimo o estables.En este tipo de fractura, los huesos están bien alineados y suelen mantenerse en su sitio durante la consolidación. No es necesaria una intervención quirúrgica para reparar los huesos.


Fractura con desplazamiento.Una fractura con desplazamiento se produce cuando el hueso se rompe y los fragmentos se desplazan de su posición anatómica. El grado de desplazamiento depende de la fuerza de la lesión: cuanto mayor sea la fuerza, mayor será el desplazamiento de los huesos.

Las fracturas con gran desplazamiento suelen ser inestables. A menudo requieren una intervención quirúrgica para restablecer la alineación y ofrecer las mejores posibilidades de recuperar la función normal del pie y el tobillo.

Además de la localización y el desplazamiento de la fractura, es importante saber si se trata de una fractura abierta o cerrada.

Fractura abierta:cuando los huesos rotos perforan la piel, la lesión se denomina fractura abierta o compuesta.

Las fracturas abiertas suelen conllevar lesiones más graves en los músculos, tendones y ligamentos circundantes. Además, las fracturas abiertas dejan la zona de la fractura expuesta al entorno (aire, suciedad, agua, etc.), lo que permite que entren en la herida partículas procedentes del exterior. Por este motivo, estas fracturas presentan un mayor riesgo de infección y suelen tardar más en curarse que las fracturas cerradas (fracturas en las que la rotura no atraviesa la piel).

Causa

La mayoría de las fracturas de astrágalo se deben a traumatismos de gran energía, como un accidente de tráfico o una caída desde altura. Las lesiones deportivas, especialmente las relacionadas con el snowboard, son otra causa, aunque menos frecuente, de lesiones en el astrágalo.

Síntomas

Los pacientes con fracturas de astrágalo suelen presentar:

  • Dolor agudo
  • Incapacidad para caminar o apoyar el pie
  • Hinchazón considerable, hematomas y sensibilidad

Revisión médica

La mayoría de las personas con fracturas de astrágalo acuden a un centro de urgencias o al servicio de urgencias para recibir tratamiento inicial debido a la gravedad de sus síntomas.

Exploración física

Tras analizar sus síntomas y su historial médico, su médico le realizará una exploración minuciosa. Durante la exploración, le:

  • Examina bien el pie y el tobillo para ver si hay algún corte a causa de la lesión.
  • Comprueba si puedes mover los dedos de los pies y si notas algo en la planta del pie. En algunos casos, los nervios pueden resultar dañados al mismo tiempo que se produce la fractura ósea.
  • Comprueba el pulso en los puntos clave del pie para asegurarte de que la circulación sanguínea hacia el pie y los dedos es buena.
  • Comprueba que no se esté acumulando presión de los fluidos en los músculos de la pierna, una afección denominada síndrome compartimental. El síndrome compartimental es una urgencia médica. Puede provocar pérdida de sensibilidad y de función, y requiere una intervención quirúrgica inmediata una vez diagnosticado.
  • Comprueba si tienes alguna otra lesión examinando el resto del pie lesionado, así como las piernas, la pelvis y la columna vertebral.

Pruebas de diagnóstico por imagen

La información obtenida de las pruebas de diagnóstico por imagen ayudará a su médico a decidir si es necesaria una intervención quirúrgica y será fundamental para planificar la misma.

  • Radiografías. Las radiografías son la técnica de diagnóstico por imagen más habitual y más accesible. Una radiografía permite determinar si hay una fractura ósea y si existe desplazamiento (si hay fragmentos óseos desplazados). También permite determinar cuántos fragmentos óseos hay.
Radiografía de una fractura del cuello del astrágalo.
Una radiografía de una fractura del cuello del astrágalo.
Tomado de Johnson, T. R. y Steinbach, L. S. (eds.): Essentials of Musculoskeletal Imaging. Rosemont, IL: Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos, 2004, p. 605.
  • Tomografía computarizada (TC). Si tu médico necesita más información tras examinar tus radiografías, es posible que te solicite una tomografía computarizada. Una tomografía computarizada muestra una imagen transversal del pie. Puede proporcionar información valiosa sobre la gravedad de la fractura, ya que ayuda al médico a ver las líneas de fractura con mayor claridad.

Tratamiento

El tratamiento de primeros auxilios inmediato para una fractura de astrágalo, al igual que para cualquier lesión dolorosa de tobillo, consiste en colocar una férula bien acolchada alrededor de la parte posterior del pie y la pierna para inmovilizar (mantener quieta) y proteger la extremidad. Por lo general, la férula se extiende desde los dedos del pie hasta la parte superior de la pantorrilla.  

Mantener el pie elevado por encima del nivel del corazón ayuda a reducir la hinchazón y el dolor.

El tratamiento específico depende de la gravedad y del tipo de fractura, por lo que es importante acudir al médico.

Tratamiento no quirúrgico

Muchas fracturas del talus requieren cirugía debido a la fuerza de alta energía que provoca la lesión. Sin embargo, las fracturas estables y bien alineadas a menudo pueden tratarse sin cirugía. Para ello, se suele recurrir a una combinación de inmovilización y rehabilitación posterior.

Yeso. El yeso mantendrá los huesos del pie en su sitio mientras se curan. Tendrás que llevar el yeso puesto entre 6 y 8 semanas. Durante este tiempo, se te pedirá que limites la presión que ejerces sobre el pie. El objetivo es que el hueso se cure lo suficiente como para que puedas apoyar el peso sobre él sin riesgo de que se desplace.


Rehabilitación. Cuando le quiten el yeso, el médico le indicará unos ejercicios para ayudarle a recuperar la movilidad y fortalecer el pie y el tobillo.

Tratamiento quirúrgico

Si los huesos se han desplazado, la cirugía para fijar y estabilizar internamente los fragmentos fracturados ofrece los mejores resultados y reduce el riesgo de complicaciones futuras.

Reducción abierta y fijación interna. Durante esta intervención, primero se reducen los fragmentos óseos (es decir, se vuelven a colocar en su alineación normal). A continuación, se fijan entre sí mediante tornillos especiales o placas metálicas y tornillos.

Fijación interna de la fractura de astrágalo
(Izquierda) Esta radiografía muestra una fractura del astrágalo. (Derecha) Los fragmentos óseos se fijan en su sitio con tornillos.
Reproducido con permiso de Fortin PT, Balazsy JE: Fracturas de astrágalo: evaluación y tratamiento. J Am Acad Orthop Surg 2001; 9:114-127.

Recuperación

Los huesos tienen una capacidad de curación extraordinaria. Sin embargo, cuanto más grave sea la lesión, más tiempo puede tardar la recuperación. Tras la intervención quirúrgica, el pie permanecerá inmovilizado con una férula o un yeso entre 2 y 8 semanas. Esto dependerá de la naturaleza de la lesión y de cómo evolucione la curación. El médico le realizará radiografías en momentos concretos de la recuperación para asegurarse de que los huesos se mantienen en su sitio y se están curando correctamente.

Tratamiento del dolor

Después de la operación, sentirá dolor. Es algo normal en el proceso de recuperación. Su médico se encargará de aliviarle el dolor, lo que le ayudará a recuperarse más rápido de la operación.

A menudo se recetan medicamentos para aliviar el dolor a corto plazo tras una intervención quirúrgica. Existen muchos tipos de medicamentos disponibles para ayudar a controlar el dolor, entre ellos los opioides, los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los anestésicos locales. Es posible que su médico utilice una combinación de estos medicamentos para mejorar el alivio del dolor y reducir al mínimo la necesidad de recurrir a los opioides.


Tenga en cuenta que, aunque los opioides ayudan a aliviar el dolor después de una intervención quirúrgica, su uso conlleva riesgos y complicaciones. Estos medicamentos pueden crear adicción y ser potencialmente peligrosos. La dependencia de los opioides y las sobredosis se han convertido en problemas graves de salud pública en los Estados Unidos. Es importante tomar los opioides únicamente según las indicaciones de su médico, utilizar la menor dosis posible durante el menor tiempo posible y dejar de tomarlos tan pronto como el dolor comience a mejorar. Consulte a su médico si el dolor no ha comenzado a mejorar a los pocos días de la cirugía.

Más información: Seguridad de los medicamentos con receta en la cirugía ortopédica

Moción preliminar

Muchos médicos recomiendan mover el pie y el tobillo desde el principio del periodo de recuperación, tan pronto como el dolor lo permita.

  • A los pacientes que se han sometido a una intervención quirúrgica se les indica que empiecen a mover la zona afectada tan pronto como se cure la herida.
  • Los pacientes que reciban tratamiento sin cirugía trabajarán para recuperar la movilidad del pie y el tobillo una vez que se les retire el yeso.

Fisioterapia

Hay ejercicios específicos de fisioterapia que pueden mejorar la amplitud de movimiento del pie y el tobillo y fortalecer los músculos que los sostienen.

Con carga

Cuando empieces a caminar, es posible que tengas que usar un bastón o muletas y llevar una bota ortopédica. No podrás apoyar todo el peso sobre el pie hasta pasados entre 2 y 3 meses. Si apoyas demasiado peso sobre el pie demasiado pronto, los fragmentos óseos podrían desplazarse. Asegúrate de seguir las instrucciones de tu cirujano.

A medida que la fractura se vaya curando y el dolor vaya remitiendo, podrás ir ejerciendo más presión sobre el pie.

Complicaciones tras una fractura de astrágalo

Necrosis avascular (AVN)

En las fracturas inestables del talo, el riego sanguíneo al hueso puede verse interrumpido en el momento de la lesión. A veces, el suministro de sangre al hueso se restablece y comienza la cicatrización normal. Sin embargo, en otros casos, el hueso no sobrevive, lo que provoca un colapso gradual y doloroso del mismo. Esta afección se denomina necrosis avascular (AVN) u osteonecrosis.

Cuando el hueso se rompe, el cartílago articular que lo recubre también resulta dañado. Sin este cartílago liso, los huesos rozan entre sí, lo que provoca un aumento del dolor, artritis y pérdida de movilidad y función. Cuanto más grave es la fractura del astrágalo, mayor es la probabilidad de que se produzca una necrosis avascular. Incluso las fracturas que se tratan adecuadamente, incluidas las que se tratan quirúrgicamente, pueden desarrollar necrosis avascular.

Artritis postraumática

La artritis postraumática es un tipo de artritis que se desarrolla tras una lesión. Aunque los huesos se curen con normalidad, el cartílago que los protege puede resultar dañado, lo que con el tiempo provoca dolor y rigidez.

Un porcentaje significativo de fracturas del astrágalo da lugar a algún grado de artritis postraumática. En casos de artritis grave o de necrosis avascular que limitan la actividad, una intervención quirúrgica adicional, como una artrodesis o una artroplastia de tobillo, puede ser la mejor opción para aliviar los síntomas.

Contribución y/o actualización a cargo de

Dr. Mark Gage

Revisado por pares por

Dra. Julie E. Adams, miembro de la FAAOS

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.