Enfermedades y afecciones
Artritis de la muñeca
La muñeca es una articulación compleja formada por múltiples articulaciones más pequeñas que funcionan en conjunto para permitir su movimiento. Cuando está sana, los huesos se deslizan con facilidad unos sobre otros durante el movimiento, protegidos por el cartílago liso que recubre las superficies articulares.
La artritis es una enfermedad que afecta a las articulaciones y que, con el tiempo, provoca el desgaste del cartílago protector. Al no haber una superficie articular lisa, los huesos rozan entre sí, lo que provoca un daño articular irreversible.
Hay varios tipos de artritis que pueden afectar a la articulación de la muñeca:
- La osteoartritis es una artritis degenerativa —o por desgaste— que se produce a medida que las personas envejecen.
- La artritis postraumática es similar a la osteoartritis, pero se debe a una lesión en la articulación provocada por un traumatismo, como una fractura ósea o un desgarro de ligamentos.
- La artritis inflamatoria se da en pacientes con enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide, y se debe a que el sistema inmunitario del paciente ataca la articulación
El dolor y la rigidez son síntomas habituales de la artritis, y cuando se presentan en la muñeca, las actividades cotidianas más sencillas pueden resultar más difíciles.
Aunque la gravedad de los síntomas relacionados con la artritis puede variar, la mayoría de las enfermedades relacionadas con la artritis son crónicas. Esto significa que son de larga duración —incluso permanentes— y que, con el tiempo, pueden provocar daños graves en las articulaciones.
Aunque hoy en día no existe una cura para la artritis, hay muchas opciones de tratamiento disponibles que pueden ayudar a aliviar los síntomas. Algunas de ellas también pueden ralentizar el avance del daño articular. Con un tratamiento adecuado, muchas personas logran controlar sus síntomas y mantenerse activas.
Anatomía
La muñeca es una articulación compleja que une la mano con el antebrazo. Está formada por los dos huesos del antebrazo —el radio y el cúbito— y ocho pequeños huesos del carpo. Los huesos del carpo se disponen en dos filas en la base de la mano. Hay cuatro huesos en cada fila.
La superficie articular de cada hueso está recubierta de cartílago articular, una sustancia lisa y resbaladiza que protege y amortigua los huesos al mover la mano y la muñeca.
Descripción
Aunque hay muchos tipos de artritis, los tres que afectan con mayor frecuencia a la muñeca son:
- Artrosis
- Artritis postraumática
- Artritis inflamatoria (o reumatoide)
Artrosis
La osteoartritis puede aparecer como consecuencia del desgaste natural de la muñeca, sobre todo en personas mayores y en aquellas con antecedentes familiares de artritis. Es un problema habitual en muchas personas una vez alcanzada la mediana edad, aunque también puede afectar a personas más jóvenes.
En la osteoartritis, el cartílago articular liso y resbaladizo que recubre los extremos de los huesos se desgasta gradualmente con el paso del tiempo. Dado que la superficie del cartílago tiene un riego sanguíneo escaso o nulo, es incapaz de curarse o regenerarse cuando se lesiona o se desgasta.
A medida que el cartílago se desgasta, se vuelve irregular y áspero, y el espacio protector entre los huesos se reduce. Esto puede provocar que los huesos rocen entre sí y causar dolor y rigidez en la articulación.
La osteoartritis de la muñeca también puede desarrollarse a raíz de la enfermedad de Kienböck. En la enfermedad de Kienböck, se interrumpe el riego sanguíneo de uno de los huesos del carpo —el semilunar—, lo que provoca la necrosis del hueso y su colapso progresivo. Con el tiempo, este colapso puede provocar alteraciones y artritis en las articulaciones que rodean al hueso semilunar.
Artritis postraumática
La artritis postraumática puede desarrollarse tras una lesión, como una fractura de la muñeca ( fractura delescafoides o del radio distal) o un desgarro de ligamentos. Este traumatismo puede provocar una lesión directa en el cartílago o un desgaste tardío del mismo debido a un cambio en la forma en que los huesos se articulan entre sí, como ocurre tras un desgarro de ligamentos.
La artritis postraumática puede desarrollarse a lo largo de muchos años tras la lesión inicial. Incluso con un tratamiento adecuado, una articulación lesionada tiene más probabilidades de desarrollar artritis con el paso del tiempo.
Artritis inflamatoria (o reumatoide)
La artritis reumatoide es una enfermedad crónica que puede afectar a múltiples articulaciones de todo el cuerpo. La enfermedad suele aparecer primero en las articulaciones más pequeñas, como las de la mano y la muñeca. Es simétrica, lo que significa que suele afectar a la misma articulación en ambos lados del cuerpo.
La artritis inflamatoria es una enfermedad autoinmune. Esto significa que el sistema inmunitario del organismo ataca a sus propios tejidos. En la artritis inflamatoria, las defensas que normalmente protegen al organismo de las infecciones dañan, en cambio, el tejido sano (como el cartílago y los ligamentos) y pueden provocar el reblandecimiento de los huesos.
La artritis inflamatoria suele afectar a la articulación entre los dos huesos del antebrazo: el radio y el cúbito. Esto puede hacer que el cúbito sobresalga, lo que provoca el desgaste y la posible rotura de los tendones que enderezan los dedos. A su vez, esto puede provocar una mayor deformidad y pérdida de función en la mano.
Se desconoce la causa exacta de la artritis inflamatoria; no hay factores genéticos ni ambientales claros. Sin embargo, aunque no se hereda directamente, los investigadores creen que algunas personas tienen genes que podrían hacerlas más propensas a padecer la enfermedad.
Síntomas
No todos los pacientes con artritis presentan síntomas. Cuando estos aparecen, su gravedad varía mucho de un paciente a otro. En algunos pacientes, los síntomas no son constantes, sino que pueden aparecer y desaparecer en función de su nivel de actividad y otros factores.
Los síntomas de la artritis pueden incluir:
- Dolor
- Hinchazón
- Reducción de la amplitud de movimiento o rigidez
- Debilidad en la articulación
Revisión médica
Exploración física
Tu médico te preguntará por tu estado de salud general y tu historial médico, y te pedirá que le describas tus síntomas. Te realizará un examen minucioso de la mano y la muñeca, prestando atención a:
- Reducción de la amplitud de movimiento
- ¿Hay alguna zona dolorida o sensible al tacto?
- Inestabilidad articular
- Hinchazón u otros cambios en el aspecto
Durante la exploración, es posible que su médico también evalúe:
- Movilidad de los dedos y el pulgar: para evaluar el funcionamiento de los tendones y las articulaciones
- Función nerviosa: para determinar si padeces alguna otra afección que pueda estar afectando a tu muñeca, como el síndrome del túnel carpiano (compresión nerviosa)
Pruebas
Radiografías. Las radiografías proporcionan imágenes detalladas de estructuras densas, como los huesos. Las radiografías de la muñeca ayudarán a tu médico a conocer mejor la ubicación exacta y la gravedad de tu artritis. También pueden ayudarle a distinguir entre los distintos tipos de artritis.
Análisis de sangre. Es posible que tu médico te recomiende análisis de sangre para determinar qué tipo de artritis padeces. En el caso de la artritis reumatoide y otros tipos de artritis inflamatoria, los análisis de sangre son importantes para establecer un diagnóstico preciso. La osteoartritis no se asocia con anomalías en los análisis de sangre.
Tratamiento
No existe cura para la artritis, pero hay varios tratamientos que pueden ayudar a reducir la frecuencia de los síntomas y a aliviar el dolor y la pérdida de movilidad que puede provocar la artritis.
Tratamiento no quirúrgico
En general, el tratamiento inicial de la artritis es de carácter no quirúrgico y está pensado para ayudar a aliviar los síntomas.
Las opciones de tratamiento no quirúrgico pueden incluir:
- Modificación de la actividad. Limitar o dejar de realizar las actividades que agravan el dolor es el primer paso para aliviar los síntomas.
- Inmovilización. El uso de una férula para la muñeca durante un breve periodo de tiempo ayudará a sujetar la articulación y a aliviar la tensión a la que se ve sometida por el uso frecuente y las actividades.
- Medicamentos. Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como la aspirina, el naproxeno y el ibuprofeno, pueden ayudar a reducir tanto el dolor como la inflamación. Los AINE tópicos pueden aplicarse directamente sobre la piel que rodea la articulación.
- Ejercicio. Hay ejercicios específicos que te ayudarán a mejorar la amplitud de movimiento y la funcionalidad de la muñeca. Tu médico o un fisioterapeuta pueden ayudarte a diseñar un programa de ejercicios que se adapte a tus necesidades específicas.
- Inyección de esteroides. La cortisona es un potente agente antiinflamatorio que se puede inyectar en una articulación artrítica. Aunque una inyección de cortisona puede aliviar los síntomas y reducir la inflamación, los efectos pueden ser temporales.
- Otras terapias. Entre ellas se puede incluir el uso de «baños de contraste» —sumergir la muñeca alternativamente en agua caliente y fría— para ayudar a reducir la hinchazón.
Si los tratamientos mencionados anteriormente no logran controlar adecuadamente los síntomas de la artritis inflamatoria, es posible que su médico le recete medicamentos adicionales. Estos medicamentos —denominados fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FAME)— están diseñados para impedir que el sistema inmunitario ataque las articulaciones.
Al igual que todos los medicamentos, los FAME tienen tanto riesgos como beneficios. El uso de los FAME lo supervisará un reumatólogo.
Tratamiento quirúrgico
Si el tratamiento no quirúrgico no alivia el dolor y la artritis ha afectado significativamente a su calidad de vida, es posible que su médico le recomiende una intervención quirúrgica.
El objetivo de la cirugía es aliviar el dolor y, al mismo tiempo, preservar o mejorar la función de la mano. Por lo general, esto se consigue reduciendo al mínimo o eliminando el contacto entre los huesos. Existen varios procedimientos para tratar la artritis de la muñeca. Su médico le explicará cuál es el procedimiento más adecuado para su caso.
Carpectomía de la fila proximal. En esta intervención, el médico extirpa tres huesos carpianos de la fila más cercana al antebrazo. La intervención tiene como objetivo reducir el dolor, al tiempo que se conserva cierta movilidad de la muñeca.
Fusión. Si el movimiento es la causa de tu dolor, es posible que tu médico te recomiende una fusión. La fusión es, en esencia, un proceso de unión en el que los huesos se fusionan entre sí para que se consoliden en un único hueso sólido. La teoría en la que se basa la fusión es que, si los huesos que causan dolor no se mueven unos contra otros, no deberían doler.
Durante la intervención, el médico extirpa el cartílago dañado y, a continuación, utiliza clavos, placas o tornillos para mantener la articulación en una posición fija. Con el tiempo, los huesos se fusionan, es decir, crecen unidos, de forma similar a como se unen los extremos de un hueso fracturado.
En algunos casos, el médico puede realizar una fusión parcial en la que solo se unen algunos de los huesos del carpo. De este modo, se tratan las superficies articulares dañadas, pero se dejan intactas las articulaciones sanas para conservar cierta movilidad de la muñeca.
Sin embargo, si la artritis está muy avanzada, puede ser necesaria una artrodesis completa de la muñeca. En esta intervención, se fusionan todos los huesos del carpo, junto con el radio (uno de los huesos del antebrazo). Aunque en una artrodesis completa se elimina todo el movimiento de la muñeca, por lo general se conserva la rotación del antebrazo y el movimiento de los dedos y el pulgar.
Prótesis total de muñeca (artroplastia). En la prótesis total de muñeca, el médico extirpa el cartílago y el hueso dañados de la muñeca y, a continuación, coloca nuevas superficies articulares de metal o plástico para restaurar la función de la articulación. La sustitución de la articulación de la muñeca alivia el dolor de la artritis y permite un mayor movimiento de la muñeca que la artrodesis.
Al igual que todas las prótesis articulares, las prótesis totales de muñeca no duran para siempre y es posible que haya que revisarlas (volver a colocarlas) en el futuro.
Vivir con artritis
Descubrir que se padece artritis puede resultar desalentador, pero hay algunas cosas que se pueden hacer para ayudar a reducir el impacto que esta enfermedad tiene en la vida:
- Habla con tu médico. Si tus síntomas empeoran o te cuesta sobrellevarlos, pídele a tu médico que revise tu plan de tratamiento y determine si es necesario realizar algún cambio.
- Cambia tus actividades. Si hay actividades que agravan tu artritis, reduce su frecuencia o elimínalas para ayudar a minimizar los síntomas.
- Prueba terapias alternativas. Algunas terapias alternativas, como la acupuntura, parecen ayudar a aliviar el dolor de la artritis. Consulta siempre a tu médico antes de probar cualquier tratamiento alternativo, ya que podrían interferir con tu plan de tratamiento general.
Resultados
Aunque la artritis de la muñeca no tiene cura, muchos pacientes experimentan un alivio considerable con el tratamiento.
Los pacientes que finalmente necesitan someterse a una intervención quirúrgica suelen quedar satisfechos con el procedimiento, sobre todo en lo que respecta al alivio del dolor. En muchos casos, es posible conservar cierta movilidad de la muñeca tras la operación.
Contribución y/o actualización a cargo de
La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.