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Enfermedad de Kienböck

La enfermedad de Kienböck es una afección en la que se interrumpe el riego sanguíneo de uno de los huesos pequeños de la muñeca, el semilunar. El semilunar es un hueso del carpo.

El hueso es un tejido vivo que necesita un aporte regular de sangre para su nutrición. Si se interrumpe el riego sanguíneo a un hueso, este o partes del mismo pueden necrosarse. A esto se le denomina osteonecrosis.

La pérdida de riego sanguíneo en el hueso semilunar hace que este pierda su soporte estructural y se colapse, lo que provoca dolor y rigidez en la muñeca. Con el tiempo, estos cambios pueden dar lugar a artritis en los huesos circundantes de la muñeca.

Anatomía normal de la mano y la muñeca
Anatomía esquelética normal de la mano y la muñeca. El semilunar es uno de los huesos pequeños de la muñeca.
Reproducido y modificado con permiso de JF Sarwark, ed.: Essentials of Musculoskeletal Care, 4.ª ed. Rosemont, IL, Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos, 2010.

Causa

Se desconoce la causa de la enfermedad de Kienböck. Es posible que haya uno o varios factores que provoquen una alteración del riego sanguíneo al hueso.

Muchas personas con la enfermedad de Kienböck creen al principio que se han torcido la muñeca. Es posible que hayan sufrido algún tipo de traumatismo en la muñeca, como una caída. Este tipo de traumatismo puede dañar los vasos sanguíneos que irrigan el hueso semilunar.


Hay ciertos factores que pueden aumentar el riesgo de padecer la enfermedad. Por ejemplo:

  • Es posible que algunas personas tengan menos vasos sanguíneos que irrigan el hueso semilunar; la mayoría de las personas tienen dos arterias que irrigan el hueso semilunar, pero en algunas personas solo hay una. 
  • Las fuerzas que actúan sobre el hueso semilunar pueden variar en función de la relación entre las longitudes de los dos huesos del antebrazo (el radio y el cúbito). Si el radio y el cúbito tienen longitudes diferentes, puede ejercerse una presión adicional sobre el hueso semilunar durante ciertos movimientos de la muñeca y cuando se aplica presión sobre la muñeca durante la actividad física, como al hacer flexiones. Con el tiempo, esta presión adicional puede comprometer el flujo sanguíneo al semilunar y provocar la enfermedad de Kienböck.

Síntomas

Los síntomas más comunes de la enfermedad de Kienböck son:

  • Dolor en la muñeca
  • Hinchazón de la muñeca
  • Limitación de la movilidad en la muñeca afectada (rigidez de la muñeca)
  • Disminución de la fuerza de prensión
  • Sensibilidad al palpar justo encima del hueso (en la parte superior de la mano, aproximadamente en el centro de la muñeca)

Revisión médica

La enfermedad de Kienböck es una afección que evoluciona lentamente, a menudo a lo largo de muchos meses o años. Muchas personas no acuden al médico hasta que llevan varios meses, o incluso más tiempo, con los síntomas.

En la primera consulta, el médico le preguntará por sus síntomas y su historial médico, y luego le examinará la mano y la muñeca.


En sus primeras fases, puede resultar difícil para el médico diagnosticar la enfermedad de Kienböck, ya que los síntomas son muy similares a los de un esguince de muñeca. Para diagnosticar la enfermedad de Kienböck se utilizan pruebas de imagen, como radiografías y resonancias magnéticas (RM). Sin embargo, incluso con estas pruebas de imagen específicas, el diagnóstico precoz de la enfermedad de Kienböck no siempre es claro ni se puede confirmar.

La enfermedad de Kienböck evoluciona a lo largo de cuatro estadios de gravedad. Si le diagnostican la enfermedad de Kienböck, su médico planificará su tratamiento teniendo en cuenta varios factores, entre los que destaca el estadio de la enfermedad.

Fase I

  • Durante la primera fase de la enfermedad, los síntomas son similares a los de un esguince de muñeca.
  • Aunque el riego sanguíneo del hueso semilunar se haya visto afectado, las radiografías pueden seguir pareciendo normales o indicar una posible fractura.
  • Una resonancia magnética permite detectar mejor los efectos de un flujo sanguíneo anómalo y resulta útil para establecer el diagnóstico en esta fase temprana.

Fase II

  • El hueso semilunar comienza a endurecerse debido a la falta de riego sanguíneo durante la fase II. Este proceso de endurecimiento se denomina esclerosis y consiste en un aumento anormal de la densidad ósea.
  • En las radiografías, el hueso semilunar aparecerá más brillante o más blanco en algunas zonas, lo que indica que el hueso es más denso.
  • Para evaluar mejor el estado del hueso semilunar, es posible que el médico le pida que se haga una resonancia magnética o una tomografía computarizada (TC).
  • Los síntomas más comunes en esta fase incluyen hinchazón de la muñeca y dolor intermitente, especialmente al ejercer fuerza sobre la muñeca, como al soportar peso.
Enfermedad de Kienböck, estadio 2
Fase II.(Izquierda)Esta ilustración muestra que el hueso semilunar se ha endurecido y presenta más de una línea de fractura.(Derecha)El hueso semilunar es más brillante que los huesos circundantes, lo que indica que es más denso.
Reproducido y adaptado con permiso de Allan CH, Joshi A, Lichtman DM: «Enfermedad de Kienböck: diagnóstico y tratamiento». J Am Acad Orthop Surg 2001; 9: 128-136.

Fase III

  • En la fase III, el hueso semilunar necrótico o muerto comienza a colapsarse y a fragmentarse (romperse) en pedazos (fase IIIA). A medida que el hueso comienza a colapsarse o a romperse, los huesos circundantes se ven afectados y pueden empezar a desplazarse (fase IIIB).
  • Durante esta fase, los pacientes suelen experimentar un aumento del dolor, debilidad al agarrar objetos y una limitación del movimiento de la muñeca.
Enfermedad de Kienböck, estadio 3
Estadio IIIA. Tanto la ilustración como la radiografía muestran que el hueso semilunar ha comenzado a colapsarse y que varios huesos de la muñeca han perdido su alineación normal. 
Reproducido y adaptado con permiso de Allan CH, Joshi A, Lichtman DM: «Enfermedad de Kienböck: diagnóstico y tratamiento». J Am Acad Orthop Surg 2001; 9: 128-136.

Fase IV

  • En la fase IV, las fuerzas anormales que se ejercen sobre la muñeca debido al colapso del hueso semilunar y al desplazamiento de los demás huesos del carpo provocan artritis en la muñeca.
  • Al igual que en la fase III, los pacientes suelen presentar dolor en la muñeca, debilidad al agarrar objetos y movilidad limitada de la muñeca.
Enfermedad de Kienböck, estadio 4
Etapa 4.(Izquierda)Esta ilustración muestra daños en varios huesos de la muñeca.(Derecha)Esta tomografía computarizada también muestra deterioro en los huesos de la muñeca.
Reproducido y adaptado con permiso de Allan CH, Joshi A, Lichtman DM: «Enfermedad de Kienböck: diagnóstico y tratamiento». J Am Acad Orthop Surg 2001; 9: 128-136.

Tratamiento

Aunque no existe una cura definitiva para la enfermedad de Kienböck, existen varias opciones terapéuticas, tanto quirúrgicas como no quirúrgicas, para tratarla. Las estrategias de tratamiento se basan en el estadio de la enfermedad y en los síntomas del paciente.

Los objetivos del tratamiento son aliviar la presión sobre el hueso semilunar e intentar restablecer el riego sanguíneo en el hueso.

Tratamiento no quirúrgico

En la fase más temprana de la enfermedad:

  • El dolor y la hinchazón pueden tratarse con medicamentos antiinflamatorios, como la aspirina o el ibuprofeno.
  • Inmovilizar la muñeca durante un tiempo puede ayudar a aliviar la presión sobre el hueso semilunar.
  • Es posible que su médico le recomiende llevar una férula o un yeso durante un breve periodo de tiempo.

Es importante estar atento a cualquier cambio en los síntomas durante la fase inicial de la enfermedad de Kienböck. Si el dolor no remite con tratamientos sencillos o vuelve a aparecer, es posible que el médico te recomiende una intervención quirúrgica.


En ocasiones, si el diagnóstico no es definitivo, es posible que su médico le recomiende repetir las pruebas de imagen de la muñeca tras este periodo de tratamiento inicial.

Tratamiento quirúrgico

Existen varias opciones quirúrgicas para tratar la enfermedad de Kienböck. La elección de la intervención dependerá de varios factores, en particular del grado de avance de la enfermedad.

Entre los factores clave en la toma de decisiones se incluyen:

  • La presencia o ausencia de colapso o fragmentación del hueso semilunar
  • Artritis articular

Otros factores que hay que tener en cuenta son:

  • El nivel de actividad del paciente
  • Los objetivos personales del paciente
  • La tolerancia del paciente a los síntomas
  • La experiencia del cirujano en estas intervenciones

Revascularización. En algunos casos, es posible restablecer el riego sanguíneo del hueso semilunar. Este procedimiento se denomina revascularización. Tiene más éxito en las primeras fases de la enfermedad —estadios 1 y 2—, antes de que el hueso semilunar se haya colapsado o fragmentado.


La revascularización consiste en extraer una porción de hueso con vasos sanguíneos adheridos de otro hueso —por lo general, un hueso del antebrazo (radio) o un hueso adyacente de la mano—. Esta porción de hueso con su irrigación sanguínea se denomina injerto vascularizado. Se traslada con cuidado, conservando el vaso sanguíneo alimentador, y se inserta en el hueso semilunar.

Para ayudar a que los huesos se mantengan en su sitio y reducir la presión sobre el hueso semilunar durante la consolidación, se puede colocar temporalmente un fijador externo o una placa que se extienda desde el antebrazo hasta la mano.

  • Este fijador externo es un dispositivo metálico que se fija al exterior de la muñeca mediante clavos que se insertan en los huesos. 
  • Se coloca una placa debajo de la piel, directamente sobre el hueso del antebrazo (radio), atravesando la articulación de la muñeca y fijándose al hueso metacarpiano de la mano.

Ambos dispositivos pueden aliviar la presión sobre el hueso semilunar mientras el injerto se cura y se restablece el riego sanguíneo.

Nivelación articular. Si los dos huesos del antebrazo no tienen la misma longitud, puede recomendarse una intervención de nivelación articular. Los huesos pueden alargarse mediante injertos óseos o acortarse extirpando una sección del hueso. Esta intervención de nivelación reduce las fuerzas que comprimen el semilunar y, a menudo, detiene la progresión de la enfermedad.

Carpectomía de la fila proximal. Si el hueso semilunar está muy colapsado o se ha fracturado en varios fragmentos, es posible extirparlo. En esta intervención, también se extirpan los dos huesos situados a ambos lados del hueso semilunar. Esta intervención, denominada «carpectomía de la fila proximal», aliviará el dolor al tiempo que permite mantener una movilidad parcial de la muñeca.

La muñeca antes y después de una carpectomía proximal

(Izquierda)Los tres huesos de la muñeca (de izquierda a derecha: escafoides, semilunar y triquetral) que se extirpan en una carpectomía de la fila proximal aparecen aquí sombreados.(Derecha)Radiografía de una muñeca tras una carpectomía de la fila proximal.

Fusión (artrodesis). Para reducir la presión sobre el hueso semilunar, se pueden fusionar los huesos adyacentes de la muñeca para formar un único hueso sólido. La fusión puede ser parcial, en cuyo caso solo se fusionan algunos de los huesos de la muñeca. Esta intervención alivia el dolor y permite conservar cierta movilidad de la muñeca.

Si la enfermedad ha avanzado hasta provocar una artritis grave de la muñeca, la artrodesis de todos los huesos de la muñeca al radio aliviará el dolor y mejorará la función de la mano. Aunque en una artrodesis completa se elimina todo el movimiento de la muñeca, se conserva la rotación del antebrazo.

Artrodesis de muñeca

En una artrodesis, los huesos de la muñeca se fijan entre sí mediante una placa, tornillos y/o clavos.

Resultados

La enfermedad de Kienböck varía considerablemente en cuanto a su gravedad y a su ritmo de progresión. La respuesta de cada paciente al tratamiento depende del grado de daño que presenten el hueso semilunar y los huesos circundantes de la muñeca. Es posible que algunos pacientes necesiten someterse a más de una intervención a lo largo del tiempo si la enfermedad sigue avanzando.

Resumen

La enfermedad de Kienböck es una afección difícil tanto de diagnosticar como de tratar. A menudo, la enfermedad avanza lentamente y, por lo general, no se detecta hasta que la muñeca empieza a doler o a dar problemas.

El tratamiento depende de la gravedad y el estadio de la enfermedad. El estado del hueso semilunar (colapso, fragmentación) y de las superficies articulares circundantes (artritis) determinará las opciones terapéuticas.


Aunque no debe esperar recuperar nunca la función normal de la muñeca, un tratamiento adecuado le ofrece las mejores posibilidades de aliviar el dolor a largo plazo y conservar la función.

Contribución y/o actualización a cargo de

Dr. Fraser J. Leversedge, miembro de la FAAOSCharles D. Jennings, doctor en medicina

Revisado por pares por

Dr. Stuart J. Fischer

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.