Enfermedades y afecciones
Fracturas del calcáneo (hueso del talón)
Una fractura del calcáneo, o hueso del talón, puede ser una lesión dolorosa e incapacitante. Este tipo de fractura suele producirse durante un accidente de gran impacto —como una colisión de vehículos a motor o una caída desde una escalera— cuando el talón queda aplastado bajo el peso del cuerpo. Cuando esto ocurre, el talón puede ensancharse, acortarse y deformarse.
Las fracturas de calcáneo pueden ser bastante graves. El tratamiento suele consistir en una intervención quirúrgica para reconstruir la anatomía normal del talón y recuperar la movilidad, de modo que el paciente pueda volver a llevar una vida más normal.
Sin embargo, incluso con un tratamiento adecuado, estas fracturas pueden tener consecuencias devastadoras y cambiar la vida del paciente. Muchas fracturas pueden dar lugar a complicaciones a largo plazo, como dolor, hinchazón, pérdida de movilidad yartritis. Muchos pacientes con trabajos que requieren un gran esfuerzo físico no pueden reincorporarse a su puesto de trabajo tras sufrir una fractura de calcáneo.
Anatomía del pie
Los huesos de los pies se suelen dividir en tres partes:
- El retropié
- La parte media del pie
- La parte delantera del pie
Siete huesos —denominados tarsianos— conforman el retropié y el mediopié. El calcáneo (hueso del talón) es el más grande de los huesos tarsianos del pie. Se encuentra en la parte posterior del pie (retropié), debajo de los tres huesos que forman la articulación del tobillo. Estos tres huesos son:
- Tibia (hueso de la espinilla)
- Peroné (el hueso más pequeño de la pierna)
- Astragalo (pequeño hueso del pie que actúa como bisagra entre la tibia y el peroné)
El calcáneo y el astrágalo forman juntos la articulación subastragalina. Esta articulación permite el movimiento lateral del retropié y es especialmente importante para mantener el equilibrio en superficies irregulares.
Descripción
Las fracturas de calcáneo son poco frecuentes. Las fracturas de los huesos del tarso representan solo alrededor del 2 % del total de fracturas en adultos, y solo la mitad de las fracturas del tarso son fracturas de calcáneo.
Una fractura puede provocar que el hueso del talón se ensanche y se acorte. En la mayoría de los casos, la fractura también afecta a la articulación subastragalina del pie. Cuando esto ocurre, el daño en el cartílago articular que recubre la articulación puede provocar complicaciones a largo plazo, como dolor crónico, artritis y pérdida de movilidad.
Gravedad
La gravedad de una lesión en el calcáneo depende de varios factores, entre ellos:
- El número de fracturas.
- La cantidad y el tamaño de los fragmentos óseos rotos.
- La distancia a la que se encuentra cada fragmento fuera de su sitio (desplazado). En algunos casos, los extremos rotos de los huesos encajan casi correctamente. En fracturas más graves, puede haber un gran espacio entre los fragmentos, o estos pueden solaparse entre sí.
- La lesión de las superficies cartilaginosas de la articulación subastragalina.
- La lesión de los tejidos blandos circundantes, como los músculos, los tendones y la piel.
Cuando el hueso se rompe y los fragmentos sobresalen a través de la piel, o si la herida llega hasta el hueso, la fractura se denominafractura abierta.
Una fractura abierta suele causar más daño a los músculos, tendones y ligamentos circundantes, y tarda más tiempo en curarse. Las fracturas abiertas conllevan un mayor riesgo de infección, tanto en la herida como en el hueso. Es necesario un tratamiento inmediato para limpiar la herida y prevenir la infección.
Causas de las fracturas de calcáneo
Las fracturas de calcáneo suelen producirse, sobre todo, tras una caída desde altura o un accidente de tráfico.
La gravedad de una fractura puede variar, aunque la mayoría se debe a un impacto violento. Por ejemplo, un simple esguince de tobillo puede provocar una única fisura en el hueso. Sin embargo, la fuerza de una colisión frontal entre vehículos a motor puede hacer que el hueso se haga añicos (lo que se denomina fractura conminuta).
Fracturas similares pueden producirse a raíz de distintos tipos de impacto. Por ejemplo:
- Si caes de pie, el peso de tu cuerpo se dirige hacia abajo. Esto hace que el astrágalo empuje directamente contra el calcáneo.
- En un accidente de tráfico, el calcáneo se ve empujado contra el astrágalo si el talón se aplasta contra el suelo del vehículo.
En ambos casos, los patrones de fractura son similares. Por regla general, cuanto mayor es el impacto, mayor es el daño que sufre el calcáneo.
En una fractura de alta energía, pueden producirse otras lesiones, como fracturas de columna, cadera u otro talón.
Síntomas de las fracturas de calcáneo
Los pacientes con fracturas de calcáneo suelen presentar:
- Dolor
- Hematomas
- Hinchazón
- Deformidad del talón
- No puede apoyar el talón ni caminar
En algunas fracturas leves del calcáneo, es posible que el dolor no sea tan intenso como para impedirte caminar, aunque es posible que cojees. Esto se debe a que el tendón de Aquiles actúa a través del calcáneo para soportar el peso corporal. Sin embargo, si el calcáneo se deforma a causa de la lesión, los músculos y los tendones no pueden generar la fuerza suficiente para soportar tu peso. Notarás inestabilidad en el pie y el tobillo, y tu forma de caminar cambiará.
Revisión médica
Es importante que le des a tu médico tantos detalles como sea posible sobre tu lesión. Por ejemplo, si te caíste de una escalera, ¿desde qué altura te caíste, cómo aterrizaste y sobre qué tipo de superficie caíste?
También es importante que le comentes a tu médico si tienes alguna otra lesión o problema de salud, como diabetes, o si tomas medicamentos o fumas.
Exploración física
Tras hablar sobre tus síntomas y tu historial médico, tu médico te realizará un examen minucioso. Para ello:
- Examínate el pie y el tobillo para ver si la piel ha sufrido daños o perforaciones a causa de la lesión.
- Comprueba el pulso en los puntos clave del pie para asegurarte de que el pie y los dedos reciben un buen riego sanguíneo.
- Comprueba si puedes mover los dedos de los pies y si notas algo en la planta del pie.
- Comprueba si tienes alguna otra lesión en el cuerpo examinando el resto de la pierna lesionada, así como la otra pierna, la pelvis y la columna vertebral.
Pruebas
Las pruebas de imagen ayudarán a confirmar el diagnóstico de una fractura de calcáneo:
Radiografías. Las radiografías, la técnica de diagnóstico por imagen más habitual y accesible, permiten obtener imágenes de los huesos. Una radiografía puede revelar si el calcáneo está fracturado y si los huesos se han desplazado.
Tomografías computarizadas (TC). Debido a la compleja anatomía del calcáneo, a menudo se solicita una tomografía computarizada tras diagnosticar una fractura mediante radiografía. Una tomografía computarizada proporcionará una imagen detallada del pie y puede ofrecer al médico información valiosa sobre la gravedad de la fractura. Esta información ayudará al médico a recomendar el mejor plan de tratamiento.
Es posible que tu médico te muestre tanto las radiografías como las tomografías computarizadas para ayudarte a comprender mejor la naturaleza y la gravedad de tu lesión.
Tratamiento de las fracturas de calcáneo
Tu médico tendrá en cuenta varios factores a la hora de planificar tu tratamiento, entre ellos:
- La causa de tu lesión
- Tu salud en general
- La gravedad de tu lesión
- La gravedad de la lesión en los tejidos blandos
Dado que la mayoría de las fracturas de calcáneo provocan un ensanchamiento y un acortamiento del hueso, el objetivo del tratamiento es restablecer la anatomía normal del talón. En general, los pacientes a los que se les restablece la anatomía normal del talón obtienen mejores resultados y, en la mayoría de los casos, la cirugía es la única forma de recuperar dicha anatomía.
Su médico le explicará las diferentes opciones de tratamiento.
Tratamiento no quirúrgico de las fracturas de calcáneo
Es posible que su médico le recomiende un tratamiento no quirúrgico si los fragmentos óseos no se han desplazado debido a la fuerza del traumatismo.
Inmovilización. Un yeso, una férula o una ortesis mantendrán los huesos del pie en la posición correcta mientras se curan. Es posible que tengas que llevar el yeso entre 6 y 8 semanas, o quizá más tiempo. No podrás apoyar el pie hasta que el hueso se haya curado por completo.
Tratamiento quirúrgico de las fracturas de calcáneo
Si los huesos se han salido de su sitio (se han desplazado), es posible que el médico te recomiende una intervención quirúrgica.
La cirugía para reparar una fractura de calcáneo puede restaurar la forma normal del hueso, pero a veces da lugar a complicaciones, como problemas de cicatrización, infecciones y daños nerviosos.
Sin embargo, el tratamiento no quirúrgico de algunas fracturas también puede dar lugar a complicaciones a largo plazo, como dolor, artritis y cojera. Su médico analizará los detalles de su lesión y le explicará los riesgos y beneficios del tratamiento quirúrgico frente al no quirúrgico.
Momento de la intervención quirúrgica. Si la piel que rodea la fractura no está lesionada, es posible que el médico te recomiende esperar a que baje la hinchazón antes de operarte. Mantener la pierna elevada e inmovilizada durante varios días reducirá la hinchazón. Además, esto permitirá que la piel lesionada se recupere.
Esperar antes de la operación puede mejorar tu recuperación general tras la intervención y reducir el riesgo de infección.
Las fracturas abiertas, sin embargo, dejan la zona de la fractura expuesta al exterior —lo que aumenta el riesgo de infección— y deben tratarse de inmediato. Requieren una intervención quirúrgica para limpiar la herida y extirpar el tejido dañado.
La cirugía precoz también puede recomendarse para otros tipos de fracturas. Aunque es poco frecuente, puede desprenderse un fragmento del calcáneo cuando el tendón de Aquiles se separa del hueso (fractura por avulsión). En este tipo de fractura, la cirugía precoz puede reducir el riesgo de lesiones en la piel que rodea el tendón de Aquiles.
Intervención quirúrgica. Estas intervenciones se utilizan para tratar diversos tipos de fracturas del calcáneo:
- Fijación percutánea con tornillos. Si los fragmentos óseos son grandes, en ocasiones es posible recolocarlos en su sitio sin necesidad de realizar una incisión grande. A continuación, se insertan tornillos especiales a través de pequeñas incisiones para mantener unida la fractura.
- Reducción abierta y fijación interna. Durante esta intervención, se realiza una incisión abierta para recolocar (reducir) los huesos en su alineación normal. Se fijan entre sí mediante alambres o placas metálicas y tornillos.
Los huesos tienen una capacidad de curación asombrosa. Sin embargo, cuanto más grave sea la lesión, más tiempo puede tardar la recuperación. Además, los pacientes con fracturas más graves pueden sufrir una pérdida parcial o total de la función, independientemente del tratamiento que reciban.
Tratamiento del dolor
Después de la operación, sentirás algo de dolor. Es algo normal en el proceso de recuperación. Tu médico se encargará de aliviarte el dolor, lo que te ayudará a recuperarte más rápido de la operación.
A menudo se recetan medicamentos para aliviar el dolor a corto plazo tras una intervención quirúrgica. Existen muchos tipos de medicamentos disponibles para ayudar a controlar el dolor, entre ellos los opioides, los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los anestésicos locales. Es posible que su médico utilice una combinación de estos medicamentos para mejorar el alivio del dolor y reducir al mínimo la necesidad de recurrir a los opioides.
Tenga en cuenta que, aunque los opioides ayudan a aliviar el dolor después de una intervención quirúrgica, su uso conlleva riesgos y complicaciones. Estos medicamentos pueden crear adicción y ser potencialmente peligrosos. Por lo tanto, es importante que los utilice únicamente según las indicaciones de su médico, que tome la menor dosis posible durante el menor tiempo posible y que deje de tomarlos tan pronto como el dolor comience a mejorar. Informe a su médico si el dolor no ha empezado a mejorar a los pocos días de la intervención.
Rehabilitación
Tanto si el tratamiento es quirúrgico como no quirúrgico, la rehabilitación será muy similar. El tiempo que se tarda en volver a las actividades cotidianas depende del tipo y la gravedad de la fractura, así como de si se padecen otras lesiones.
Algunos pacientes pueden empezar a realizar actividades con carga de peso unas semanas después de la lesión o la intervención quirúrgica; la mayoría deberá esperar tres meses antes de apoyar el talón. Algunos pacientes pueden empezar a soportar una carga parcial de peso entre seis y diez semanas después de la lesión o la intervención quirúrgica.
- Movimiento temprano. Muchos médicos recomiendan mover el pie y el tobillo desde el principio del periodo de recuperación. Por ejemplo, es posible que te indiquen que empieces a mover la zona afectada tan pronto como el dolor te lo permita. Si te has sometido a una intervención quirúrgica, es posible que te indiquen que empieces a mover la zona afectada tan pronto como la herida haya cicatrizado a satisfacción de tu médico.
- Fisioterapia. Los ejercicios específicos pueden ayudar a mejorar la amplitud de movimiento del pie y el tobillo, y a fortalecer los músculos que los sostienen. Aunque al principio suelen ser dolorosos y el progreso puede resultar difícil, los ejercicios son necesarios para que puedas retomar tus actividades habituales.
- Apoyo del peso. Cuando empiece a caminar, es posible que necesite usar muletas, un bastón o un andador, o bien llevar una bota ortopédica especial. Es muy importante que siga las instrucciones de su médico a la hora de apoyar el pie. Si apoya el pie demasiado pronto, los fragmentos óseos podrían desplazarse y podría necesitar una intervención quirúrgica. Si te han operado, los tornillos podrían aflojarse o romperse y el hueso podría colapsarse. Puede que esto no ocurra la primera vez que camines sobre él, pero si el hueso no está curado y sigues apoyando peso, el metal acabará rompiéndose.
Complicaciones
Las fracturas de calcáneo suelen ir acompañadas de complicaciones. Entre las complicaciones leves se incluyen:
- Zonas pequeñas o temporales en las que la cicatrización de las heridas se retrasa
- Irritación nerviosa alrededor de la incisión
- Irritación de los tendones
- Rigidez articular
- Dolor crónico
- Inflamación crónica
Entre las complicaciones más graves se incluyen:
- La herida no se cura
- Infección
- Artritis postraumática (con o sin intervención quirúrgica)
Es importante que le comentes a tu médico si fumas. Fumar afecta tanto a la salud ósea como a la cicatrización de las heridas. Tanto si te sometes a una intervención quirúrgica como si no, el hueso puede tardar más en curarse si fumas.
Más información: El tabaquismo y la salud musculoesquelética
Más información: Cirugía y tabaquismo
Por lo general, es necesaria una nueva intervención quirúrgica en caso de infección o de complicaciones en la cicatrización de la herida. Si su equipo médico no logra tratar con éxito la infección o la complicación en la cicatrización de la herida, es posible que sea necesaria una amputación.
Resultados en las fracturas de calcáneo
Si la lesión es leve, como una fisura en el hueso con poco daño muscular, es posible que pueda retomar sus actividades normales entre 3 y 4 meses después de la operación. Sin embargo, si la fractura es grave, la recuperación completa puede tardar entre 1 y 2 años.
A pesar de todos los esfuerzos del médico y del paciente, es poco frecuente que los pacientes recuperen la movilidad normal del pie y el tobillo tras una fractura grave y, por lo general, no vuelven a alcanzar el nivel de funcionalidad que tenían antes de la lesión.
- Un paciente que no sea muy activo podría adaptarse a un pie que no sea normal.
- Un paciente cuyo trabajo o actividades de ocio requieran caminar mucho o subir escaleras puede verse obligado a realizar cambios importantes en su estilo de vida o en su carrera profesional.
Problemas habituales
Entre los problemas habituales que pueden persistir tras la recuperación se incluyen:
- Irritación cutánea. El calzado puede irritar la piel o los tendones de la zona afectada.
- Alteración de la marcha. En ocasiones , el arco del pie no se recupera o el tendón de Aquiles no cicatriza a la distancia habitual del tobillo. En estos casos, rara vez se recupera la movilidad completa entre el astrágalo y el calcáneo. Esto puede alterar la forma de caminar. Es posible que tenga problemas para caminar sobre terrenos irregulares, como superficies con césped o pendientes.
- Dolor. Tras una fractura, es posible que sienta un dolor persistente en la articulación subastragalina y que tenga una movilidad limitada. Aunque la anatomía del talón se haya restaurado perfectamente, es posible que siga sintiendo molestias. Esto puede deberse a lesiones en los tejidos blandos, a un desplazamiento persistente de la fractura, a artritis o a una limitación de la amplitud de movimiento del tobillo y de la articulación subastragalina. Aunque es relativamente poco frecuente, el dolor también puede estar causado por la irritación provocada por las placas o los tornillos.
Tratamiento posterior
Si padeces dolor crónico o sufres otras complicaciones, es posible que necesites un tratamiento adicional. Este puede incluir:
- Plantillas ortopédicas. Una sencilla modificación en el calzado puede ayudar a aliviar algunos problemas crónicos. Es posible que necesites utilizar una almohadilla para el talón, una plantilla elevadora o una plantilla de puntera, así como calzado especial con mayor profundidad en la zona de los dedos.
- Cirugía adicional. En ocasiones, es necesaria otra intervención quirúrgica importante. Si el hueso se ha consolidado en una posición deformada, o si la articulación subastragalina desarrolla artritis, puede ser necesario fusionar la articulación entre el astrágalo y el calcáneo. El objetivo de la fusión es ayudar a que el astrágalo y el calcáneo se unan para formar un solo hueso. Aunque esta intervención es muy eficaz para reducir o eliminar el dolor, limita el movimiento del retropié.
Si el hueso está muy deformado, es posible que su médico intente corregir parte o la totalidad de la deformidad junto con la fusión.
Mejora de los resultados en las fracturas de calcáneo
No existe un consenso generalizado entre los expertos sobre cuál es el mejor tratamiento para las fracturas de calcáneo. No hay un método único que funcione igual para todo el mundo. Los pacientes cuyas radiografías muestran una buena consolidación y una anatomía normal del talón suelen seguir presentando síntomas tras el tratamiento. Por otro lado, el calcáneo puede parecer bastante deformado en una radiografía, pero el paciente puede presentar pocos síntomas, o ninguno.
Se han realizado estudios en los que se han comparado los resultados en pacientes cuyas fracturas se trataron con y sin cirugía. Algunos estudios muestran un beneficio significativo de la cirugía, mientras que otros indican un beneficio menor en determinados pacientes. Los investigadores siguen buscando formas de mejorar los resultados del tratamiento de los distintos tipos de fracturas de calcáneo, así como en el caso de los pacientes fumadores o con otras afecciones de salud.
Tu médico te explicará cuáles son las opciones de tratamiento más adecuadas para ti.
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