Enfermedades y afecciones
Osteoporosis y fracturas vertebrales
A medida que envejecemos, nuestros huesos se vuelven más delgados y su resistencia disminuye. La osteoporosis es una enfermedad en la que los huesos se vuelven muy frágiles y son más propensos a romperse. A menudo se desarrolla lentamente con el paso del tiempo, y es habitual que las personas no sepan que padecen osteoporosis hasta que se producen una fractura.
Las fracturas debidas a la osteoporosis se producen con mayor frecuencia en la columna vertebral. Estas fracturas de columna —denominadas fracturas vertebrales por compresión— se producen aproximadamente 1,5 millones de veces al año en Estados Unidos. Son casi el doble de frecuentes que otras fracturas relacionadas con la osteoporosis, como las fracturas de cadera y de muñeca.
No todas las fracturas por compresión vertebral están causadas por la osteoporosis. Sin embargo, cuando sí lo están, la fractura suele ser el primer síntoma de que una persona tiene los huesos débiles. Para obtener más información sobre la osteoporosis: Osteoporosis.
Anatomía
La columna vertebral está formada por 24 huesos llamados vértebras, apilados unos sobre otros. Estos huesos forman un túnel que protege la médula espinal. Otras partes de la columna vertebral son:
La médula espinal y los nervios. Funcionan como cables eléctricos: discurren por el canal espinal y transmiten mensajes entre el cerebro y los músculos. Las raíces nerviosas salen de la médula espinal a través de aberturas en las vértebras.
Discos intervertebrales. Estos discos blandos y redondos se encuentran entre las vértebras. Tienen un grosor aproximado de 1,27 cm. Actúan como amortiguadores, absorbiendo los impactos al caminar o correr.
Causa
La osteoporosis es un fenómeno habitual del envejecimiento. A medida que envejecemos, nuestros huesos se debilitan. Cuando las vértebras de la columna vertebral se debilitan, pueden encogerse y aplanarse. Esto puede hacer que las personas mayores pierdan estatura y adquieran una espalda curvada o una postura encorvada.
Las vértebras debilitadas son más propensas a romperse. Una fractura por compresión vertebral se produce cuando se ejerce demasiada presión sobre un hueso débil y la parte delantera de este se agrieta y se acorta, perdiendo su altura original.
Estas fracturas suelen producirse tras una caída. Sin embargo, las personas con osteoporosis pueden romperse un hueso incluso al realizar actividades aparentemente inofensivas, como estirarse, girar el cuerpo, toser o estornudar.
Síntomas
Una fractura por compresión vertebral provoca dolor de espalda, normalmente en el lugar donde se ha producido la fractura. Estas fracturas suelen producirse cerca de la cintura, pero también pueden aparecer por encima o por debajo de ella, en la zona media o lumbar de la espalda.
- El dolor suele empeorar al moverse, sobre todo al cambiar de postura. Descansar o tumbarse suele aliviarlo.
- La tos y los estornudos pueden agravar el dolor.
- El dolor puede extenderse a otras partes del cuerpo, como el estómago o las piernas, pero esto no suele ocurrir.
- Si la fractura es grave, puede ejercer presión sobre los nervios y provocar dolor u otros síntomas que afecten a las piernas.
Revisión médica
Exploración física
Tu médico te preguntará por tu estado de salud y te hará un examen físico.
- Mientras estás de pie, el médico te examinará la columna vertebral y la postura.
- El médico te presionará en ciertas partes de la espalda para averiguar si el origen del dolor se encuentra en los músculos o en los huesos.
- Para comprobar el estado de tus nervios, el médico te realizará un examen neurológico. Buscará signos de entumecimiento, alteraciones en los reflejos o debilidad muscular.
Pruebas de diagnóstico por imagen
Las pruebas de imagen ayudan al médico a obtener más información sobre tu fractura y a determinar si es aguda (reciente) o crónica (de hace tiempo).
Radiografías. Las radiografías proporcionan imágenes de los huesos de la columna vertebral (vértebras). Si tu médico sospecha que tienes una fractura vertebral, te pedirá una radiografía para confirmarlo.
Las radiografías pueden revelar otros problemas de la columna vertebral. Las personas mayores con una fractura vertebral también pueden presentar un estrechamiento de los espacios discales (enfermedad degenerativa discal) o escoliosis, una curvatura lateral de la columna vertebral.
Resonancia magnética (RM). Una RM permite visualizar los tejidos blandos, como los nervios y los discos intervertebrales. Puede ayudar a determinar si la fractura es reciente. Una fractura reciente se verá más brillante en la imagen, lo que indica la presencia de edema (hinchazón) en el hueso. Una fractura antigua se verá normal en una RM.
Gammagrafía ósea. Una gammagrafía ósea puede revelar actividad anómala en los huesos, incluidas las fracturas. También puede ayudar a determinar si la fractura es reciente o antigua.
Tomografía computarizada (TC). Una tomografía computarizada permite visualizar tanto los tejidos blandos como los huesos. Ayuda al médico a determinar si la fractura se ha extendido hasta el canal espinal, donde se encuentran la médula espinal y las raíces nerviosas.
Pruebas de densidad ósea
Si sufres una fractura vertebral, es posible que tu médico te haga pruebas para determinar si padeces osteoporosis y, en caso afirmativo, cuál es su gravedad. Las radiografías suelen revelar que los huesos de la columna vertebral están debilitados. Esta afección se denomina baja densidad ósea (también conocida como osteopenia). La baja densidad ósea puede derivar en osteoporosis.
Una prueba denominada absorciometría de rayos X de energía dual (DEXA) mide la densidad ósea. Los resultados de la DEXA ayudan al médico a predecir el riesgo de sufrir más fracturas en la columna vertebral u otros huesos. Además, estos resultados le permiten decidir si es necesario que tome medicamentos para tratar la pérdida ósea.
Es importante plantearse un tratamiento para la osteoporosis. Diversos estudios han demostrado que más del 30 % de las personas que sufren una fractura vertebral sufrirán otra fractura en el plazo de un año.
Tratamiento
Tratamiento no quirúrgico
La mayoría de las personas con una fractura por compresión vertebral se recuperan en un plazo de tres meses sin necesidad de cirugía.
- A menudo basta con descansar y tomar un poco de analgésico.
- A veces, los pacientes llevan un corsé ortopédico para facilitar la curación de la fractura.
Cuando la fractura se cura, el hueso no recupera su forma normal. Sin embargo, una vez curada, no suele volver a colapsarse.
Si tu médico diagnostica que padeces osteoporosis, tienes más probabilidades de sufrir fracturas vertebrales o fracturas decadera omuñeca. Es posible que tu médico te explique las opciones disponibles para ayudar a prevenirlas. Más información: Prevención y tratamiento de la osteoporosis
Tratamiento quirúrgico
Si el dolor es intenso y no mejora, la cirugía puede ser una opción.
En el pasado, la cirugía para tratar las fracturas vertebrales era muy invasiva. Hoy en día, existen intervenciones menos invasivas denominadas procedimientos de aumento vertebral.
Hay dos tipos: la cifoplastia y la vertebroplastia. Son las más indicadas para personas con dolor intenso debido a una fractura reciente.
Tu médico te ayudará a elegir cuál es la mejor opción en función de tu fractura.
Cifoplastia. En una cifoplastia:
- Se introduce una aguja en la vértebra fracturada guiándose por imágenes de rayos X.
- Se introduce un pequeño globo a través de la aguja en el hueso.
- El globo se infla para que el hueso recupere su altura y su forma redondeada.
- Una vez retirado el globo, el espacio vacío se rellena con un cemento óseo especial para reforzar el hueso.
La cifoplastia se puede realizar con anestesia general (el paciente está dormido) o con anestesia local (el paciente está despierto, pero tiene el cuerpo adormecido). Durante la intervención, el paciente se coloca boca abajo y el médico opera desde la espalda.
Tras la intervención quirúrgica, los pacientes pueden retomar todas sus actividades habituales tan pronto como se sientan con fuerzas para ello.
Vertebroplastia. La vertebroplastia es similar a la cifoplastia, pero no se utiliza un balón. En su lugar, se inyecta cemento directamente en la vértebra fracturada. Al igual que en la cifoplastia, el paciente se coloca boca abajo mientras el cirujano opera desde la parte posterior de la columna vertebral.
Tras la intervención quirúrgica, se anima a los pacientes a retomar rápidamente sus actividades cotidianas habituales.
Consulte con su cirujano si una intervención es adecuada para usted y, en caso afirmativo, cuál es la más indicada para su caso.
Resultados quirúrgicos
Numerosos estudios han analizado la eficacia de las cirugías de aumento vertebral.
- Dos amplios estudios demuestran que la vertebroplastia solo resulta eficaz a corto plazo.
- Por el contrario, estudios recientes han demostrado que la cifoplastia puede ayudar a los pacientes a sentirse mejor antes y a moverse con mayor facilidad que si solo recibieran tratamiento no quirúrgico.
Si se le recomienda una intervención quirúrgica, su médico le explicará qué puede esperar en cuanto a la recuperación y el alivio del dolor.
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La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.