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Zapatos: cómo encontrar el calzado adecuado

Una persona recorre, de media, miles de kilómetros a lo largo de su vida. Por desgracia, muchos de esos kilómetros se recorren con calzado incómodo que no se ajusta bien al pie.

El calzado demasiado apretado, demasiado holgado o que no ofrece suficiente sujeción puede provocar una tensión indeseada en los pies, los tobillos, la parte inferior de la pierna, la cadera y la columna vertebral. Esta presión constante puede causar dolor y lesiones que pueden limitar o impedir la participación en el trabajo, los deportes y las aficiones. Afortunadamente, muchos problemas relacionados con los pies se pueden prevenir con un calzado adecuado para tus pies, tu cuerpo y tu estilo de vida.

Tipos de calzado

Zapatos para niños

En las primeras etapas de la infancia, un bebé solo necesita patucos o calcetines para mantenerse abrigado y protegido.

A medida que el bebé crece y empieza a caminar erguido, es recomendable que vaya descalzo en casa, ya que esto le permite tocar y sentir el suelo, lo que favorece el desarrollo de los estímulos sensoriales adecuados; fortalece sus músculos intrínsecos (los músculos pequeños y profundos del pie); y contribuye al desarrollo de los arcos plantares. Para evitar lesiones, debe llevar calzado fuera de casa en todo momento.

A la hora de comprar los primeros zapatos de tu hijo:

  • Pensemos en una tienda especializada en calzado para pies en crecimiento. Durante los primeros años, el pie de un niño puede ser ancho en la zona del arco, por lo que es importante que el calzado se ajuste bien en cuanto al ancho.
  • Unas zapatillas deportivas o unos zapatos de suela blanda son una buena opción. Unas zapatillas deportivas clásicas de corte bajo permiten al niño desarrollar los ligamentos y los músculos que rodean el tobillo, necesarios para adquirir un buen equilibrio y estabilidad.
  • La puntera debe ser espaciosa y lo suficientemente ancha como para que los dedos puedan moverse. Un espacio adicional equivalente al grosor de un dedo suele dejar margen para entre 3 y 6 meses de crecimiento, dependiendo de la edad y el ritmo de crecimiento del niño.

Es posible que los pies de tu hijo crezcan más rápido de lo que esperas en determinadas edades y etapas, por lo que es importante comprobar periódicamente si el calzado le queda bien. Si le cuesta ponerse los zapatos o si tu hijo quiere quitárselos constantemente, puede que se le hayan quedado pequeños.

Zapatos de mujer

En el mercado hay una gran variedad de zapatos diseñados para mujeres, aunque también pueden llevarlos los hombres.

Estos zapatos abarcan desde modelos cómodos y informales para el día a día hasta zapatos más formales con tacones de 15 cm. Una opción ideal es un zapato con puntera cuadrada o ancha y un tacón de menos de 5 cm de altura.

Zapatos con puntera estrecha

Con el tiempo, llevar tacones altos con una puntera estrecha puede hacer que el pie adopte la forma del zapato y provoque deformidades como juanetes, dedos en martillo y callos.

  • Los zapatos de tacón alto y punta afilada pueden provocar juanetes, dolor de rodilla y dolor lumbar.
  • Además, los zapatos de tacón alto ejercen una presión enorme sobre la almohadilla adiposa situada debajo de la parte anterior del pie (antepié). Cuanto más alto es el tacón, mayor es la presión y el riesgo de sufrir lesiones.
  • Si un zapato de tacón alto tiene la punta afilada, ejerce aún más presión en la parte delantera del pie.

Si prefieres llevar tacones más altos, busca zapatos con plataforma en la puntera, lo que reducirá la presión general sobre el pie. Si vas a comprar unos zapatos de tacón bajo, asegúrate de que el tacón esté bien sujeto y de que haya suficiente espacio en la puntera. 

Zapatos de hombre

En general, el calzado de hombre está diseñado para adaptarse a la forma del pie.

  • Los zapatos con suela de cuero son más duraderos y estables.
  • Si sueles caminar largas distancias, unas zapatillas con suela más blanda y amortiguación pueden resultarte más cómodas.

Sandalias

Aunque son muy populares cuando hace calor, las sandalias no suelen ofrecer mucha sujeción ni estabilidad al pie.

Por ejemplo, las chanclas ejercen presión sobre los dedos de los pies, ya que estos deben agarrarse al calzado para mantenerlo en su sitio al caminar. Además, al levantar el talón de la parte trasera de la chancla, el arco del pie queda expuesto a una mayor tensión.

Si vas a comprar unas sandalias, elige unas que tengan una o varias correas que se ajusten al tobillo para mayor estabilidad. Además, las sandalias con entresuela de corcho ofrecen mayor sujeción que las que tienen suela de goma. Muchas de las sandalias diseñadas para el rafting y el senderismo cuentan con un soporte para el arco plantar y son una buena opción si tienes pensado caminar durante largos periodos de tiempo.


Si te gusta la sensación de llevar unas sandalias planas que ofrecen menos sujeción, una buena medida preventiva es alternarlas a diario con unas sandalias o unos zapatos que ofrezcan más sujeción.

Zapatillas deportivas

Hay tantos modelos de zapatillas deportivas como tipos de deportes. Cada modelo está diseñado de forma diferente, con materiales distintos, para optimizar la estabilidad y la flexibilidad y, en última instancia, mejorar el rendimiento y reducir al mínimo las lesiones.

Para más información, consulta la sección «Zapatillas deportivas».

Zapatos con suela de goma

Los zapatos con suela curvada —esos con suela gruesa que se arquean hacia arriba en la puntera y el talón— son adecuados para determinadas afecciones de los pies. Los fabricantes afirman que estos zapatos mejoran el equilibrio al tiempo que activan los músculos del tronco. Además, pueden reducir el dolor de la artritis en la parte anterior o el talón del pie, ya que favorecen un movimiento natural del pie al caminar y minimizan el impacto que se produce al pisar repetidamente el suelo.

El calzado con suela basculante no es adecuado para personas con problemas de equilibrio o con una marcha inestable. Consulta con un profesional sanitario antes de comprar este tipo de calzado.

Consejos para comprar zapatos

El estilo suele ser un factor clave a la hora de elegir un par de zapatos, pero no puede ser el único. Para reducir el riesgo de sufrir problemas en los pies, el calzado debe adaptarse a la forma del pie y ajustarse a las actividades que realizas, como permanecer de pie durante largos periodos de tiempo o caminar largas distancias.

Aquí tienes algunos consejos generales más que debes tener en cuenta a la hora de comprar zapatos:

  • Dado que los pies pueden hincharse a lo largo del día (hasta un 8 %), compra los zapatos al final del día para garantizar la máxima comodidad.
  • Los pies pueden crecer con la edad, así que haz que te los midan cada año. Asegúrate de estar de pie mientras te los miden, ya que el peso total de tu cuerpo hace que los pies se ensanchen.
  • No compres unos zapatos basándote únicamente en la talla. La talla puede variar de una marca a otra y de un modelo a otro. Es importante que te pruebes los zapatos y que compres los que mejor te queden, independientemente de la talla. Ten en cuenta que un pie puede ser ligeramente más grande que el otro, por lo que quizá tengas que elegir una talla más para adaptarte al pie más grande.
  • Debe quedar un espacio de 1,27 cm entre el dedo más largo del pie y la punta del zapato. Asegúrate de que esta distancia se mida desde el dedo más largo, no desde el más ancho. En algunas personas, el segundo dedo es más largo que el dedo gordo, aunque este último sea técnicamente más ancho. Si llevas un zapato demasiado largo para tu pie, puedes sufrir dolor en los dedos y ampollas, ya que el pie se desliza constantemente hacia la parte delantera del zapato.
  • Un mismo modelo de zapato puede estar disponible en diferentes anchuras, indicadas con letras (de la A a la E) o con la indicación «ancho». Es posible que las opciones más anchas no estén disponibles en todas las tiendas físicas debido a limitaciones de stock, pero a menudo se pueden pedir en la tienda o por Internet. Si un zapato no ofrece tallas más anchas y tu pie es demasiado ancho para él, considera comprar una marca diferente con una puntera más ancha en lugar de subir una talla en ese zapato en concreto. Una talla más grande de la misma marca puede que no te quede mejor; puede que el ancho sea más cómodo, pero puede que haya demasiado espacio en la puntera. Si ese es el caso, tu pie puede deslizarse hacia adelante y hacia atrás dentro del zapato, lo que puede provocar problemas en el pie y los dedos.
  • No compres un calzado que el dependiente tenga que estirar o que necesite plantillas para evitar que se te resbalen los pies.
  • Asegúrate de que los calcetines que lleves puestos al probarte los zapatos tengan el mismo grosor que los que pienses llevar con ellos una vez comprados.
  • Compra en una tienda que ofrezca una amplia variedad de modelos y precios de calzado. No es necesario que compres el zapato más caro, pero sí el que mejor se adapte a tu pie. Un buen zapato es una buena inversión. En una zapatería especializada pueden cambiarte las suelas de unos zapatos bien hechos varias veces, lo que te permitirá disfrutarlos durante muchos años.

Cómo evaluar la calidad del calzado

Mira el vídeo que aparece a continuación para saber qué características debes tener en cuenta a la hora de comprar zapatos.

Partes de un zapato

Conocer las diferentes partes de un zapato puede ayudarte a determinar qué tipo de calzado es el más adecuado para tus pies.

La estabilidad de un zapato suele depender del material con el que está fabricado. Por ejemplo, los zapatos de piel suelen ser resistentes, mientras que los fabricados con malla u otros materiales sintéticos tienden a deformarse más fácilmente y ofrecen menos sujeción.


Todos los zapatos se dividen en dos partes: la parte superior y la parte inferior.

  • La parte superior está formada por la puntera, la pala y el contrafuerte del talón.
  • La parte inferior incluye la plantilla, la pieza de refuerzo, la entresuela y la suela.

Punta del zapato.La punta del zapato es la zona delantera del calzado donde se apoyan los dedos. Esta zona puede tener forma redondeada, cuadrada o puntiaguda. Cuanto más profunda sea la punta, más espacio habrá para los dedos. Esto es especialmente importante para las personas con dedos en martillo (dedos que se curvan hacia arriba y rozan la parte superior de la punta) o con dedos cruzados (cuando un dedo se superpone a otro).

Una puntera cuadrada o redondeada ofrece más espacio y comodidad, ya que permite que los dedos se mantengan estirados. En cambio, una puntera puntiaguda puede apretar los dedos y provocar molestias. Elige un calzado que se adapte a la forma de tu pie (es decir, que sea curvado o recto).


Empeine. El empeine cubre la parte superior del pie en la zona media del calzado. Puede cerrarse con cordones, botones a presión o velcro. El empeine debe ajustarse bien, sujetando el pie con firmeza pero sin apretar. Si el empeine queda demasiado holgado, el talón puede salirse del calzado, mientras que un empeine demasiado apretado puede provocar dolor o entumecimiento en los dedos. Cuantomás suba el empeine por el pie, mayor será la estabilidad del calzado.

Contrafuerte. El contrafuerte es la parte trasera del calzado que mantiene el talón en su sitio. Un contrafuerte rígido ofrece mayor control y estabilidad del talón. Si tienes pronación (pie plano), deberías buscar zapatillas con contrafuertes rígidos.

Las partes de un zapato

Las partes de un zapato son el talón, la pala y la puntera.

La horma. La horma es la forma sólida con forma de pie que utiliza el fabricante para crear un zapato. Hace años, las hormas se fabricaban con madera dura. Hoy en día, la mayoría están hechas de plástico denso. Por lo general, las hormas se clasifican en tres categorías: rectas, semicurvas y curvas.

Ejemplos de hormas

Ejemplos de hormas para zapatos.

Plantilla. La plantilla es la parte interior del zapato donde descansa la mayor parte del pie. Los zapatos con plantillas extraíbles ofrecen al usuario una mayor flexibilidad, ya que estas pueden retirarse o sustituirse por una plantilla acolchada o una ortesis (plantillas para el pie o el talón que mejoran la comodidad o la estabilidad), sin ocupar espacio adicional en el zapato.

Caña.La caña se encuentra debajo del arco del pie. Cuanto más rígida sea la caña, mayor será el apoyo que proporcione al pie. La zapatilla no debe doblarse en la zona del arco o la caña, sino en la puntera, que es el punto de flexión natural del pie al impulsarse.

  • Algunos zapatos tienen una plantilla rígida que se extiende hasta la parte delantera del pie.
  • También puedes buscar plantillas con tallos más largos para reforzar la rigidez de las zapatillas en la zona del antepié.

Entresuela. La entresuela es el material que se encuentra entre la parte superior del calzado y la suela exterior. En las zapatillas de running, los fabricantes utilizan diversos materiales que aportan amortiguación o aumentan la estabilidad de la entresuela. Cuanto más blando es el material, mayor es la capacidad de absorción de impactos del calzado.

Suela. La suela, es decir, la parte inferior rígida del calzado, suele estar fabricada con cuero resistente, caucho soplado (con aire inyectado para aumentar la amortiguación) o materiales sintéticos. Es importante comprobar la forma de la suela y asegurarse de que se adapta (es similar) a la forma del pie.

Contribución y/o actualización a cargo de

Dr. David Matthew Walton, miembro de la FAAOS

Revisado por pares por

Dra. Mary K. Mulcahey, miembro de la FAAOS

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.