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Déficit energético relativo en el deporte (RED)

El ejercicio regular es fundamental para mantener una buena salud. Entre los beneficios de la actividad física regular se incluyen:

  • Mejora de la densidad mineral ósea
  • Mayores niveles de confianza y autoestima
  • Mejora de la salud física, incluida la salud cardíaca y pulmonar

Sin embargo, un exceso de ejercicio (demasiado) combinado con una ingesta calórica insuficiente (insuficiente) puede provocar un bajo rendimiento deportivo y lesiones.

¿Qué es la deficiencia energética relativa en el deporte?

La deficiencia energética relativa en el deporte (también conocida como RED) se produce cuando una persona no ingiere la energía (calorías) suficiente para satisfacer las exigencias de su entrenamiento, lo que da lugar a una baja disponibilidad energética. Con el tiempo, el rendimiento y la salud del deportista se ven afectados.

Carreras para mujeres

Los deportistas que intentan alcanzar un peso corporal bajo mediante el sobreentrenamiento o una ingesta calórica insuficiente corren el riesgo de sufrir trastornos relacionados con la dieta.

Imagen cortesía de Thinkstock

El síndrome de la pierna del corredor puede afectar tanto a deportistas masculinos como femeninos que practican actividad física de alto nivel. Se calcula que afecta entre el 23 % y el 80 % de las deportistas y entre el 15 % y el 70 % de los deportistas masculinos en diversos deportes.

Los RED frente a la tríada de la mujer deportista

«REDs» es un término más amplio que ha sustituido al anteriormente denominado «tríada de la mujer deportista», ya que las investigaciones han demostrado que la baja disponibilidad energética no se limita a las mujeres.

La tríada de la mujer deportista se definió como un conjunto de tres trastornos interrelacionados que pueden desarrollarse cuando una niña o una mujer joven lleva al extremo las dietas o el ejercicio físico:

  • Trastornos alimentarios. Los hábitos alimenticios anómalos (por ejemplo, las dietas drásticas o los atracones) o el ejercicio físico extremo impiden que el cuerpo reciba los nutrientes necesarios.
  • Disfunción menstrual. Una alimentación deficiente, una ingesta calórica baja, un gasto energético elevado, el estrés físico y emocional o un porcentaje bajo de grasa corporal pueden provocar cambios hormonales que den lugar a menstruaciones irregulares. En ocasiones, los periodos menstruales pueden desaparecer por completo (amenorrea).
  • Baja densidad mineral ósea. La ausencia de menstruación altera los procesos de formación ósea del cuerpo y debilita el esqueleto, lo que aumenta el riesgo de fracturas. En los casos más graves, las jóvenes deportistas pueden desarrollar osteoporosis como consecuencia de trastornos alimentarios y disfunciones menstruales.

Sin embargo, en 2014 el Comité Olímpico Internacional (COI) actualizó este término y lo denominó «déficit energético relativo en el deporte» (REDs), al reconocerse que el déficit energético y sus consecuencias para la salud pueden afectar a deportistas de ambos sexos. La tríada de la mujer deportista se clasificó entonces como un subconjunto de los REDs, ya que estos pueden afectar de manera diferente a mujeres y hombres.

Causas y síntomas de los RED

La causa principal de los trastornos alimentarios es un desequilibrio energético. Cuando se queman más calorías de las que se ingieren, no se puede mantener el nivel de energía necesario para el funcionamiento diario normal y la actividad física. Esto puede ocurrir tanto si se padece un trastorno alimentario como si no.

  • A veces, sin darse cuenta (por descuido), una persona no ingiere la cantidad de calorías necesaria para el entrenamiento. Es posible que no te des cuenta de cuántas calorías estás quemando y que, sencillamente, no comas lo suficiente para reponerlas.
  • A veces, los deportistas restringen las calorías de forma intencionada (a propósito), hacen demasiado ejercicio o ambas cosas. Por ejemplo, los luchadores pueden limitar drásticamente la ingesta de alimentos, saltarse comidas o entrenar más de lo habitual para «alcanzar el peso».

La restricción calórica habitual puede dar lugar a trastornos alimentarios, lo que puede provocar los siguientes comportamientos:

  • Atracones seguidos de purgas (bulimia)
  • Ayunar o saltarse comidas
  • Limitar los alimentos que se consumen, por ejemplo, eliminando ciertos grupos de alimentos (como los hidratos de carbono) o comiendo solo raciones pequeñas
  • El uso de pastillas para adelgazar o laxantes

Un déficit energético prolongado puede provocar problemas de salud tanto en mujeres como en hombres que afecten a múltiples sistemas orgánicos. Los síntomas pueden variar mucho según la persona y pueden incluir:

  • Ansiedad
  • Dificultad para concentrarse
  • Disminución del rendimiento deportivo
  • Depresión
  • Recuperación tardía tras una lesión o enfermedad
  • Fatiga
  • Problemas gastrointestinales
  • Baja densidad ósea
  • Lesiones o enfermedades recurrentes (repetidas)
  • Fracturas por estrés recurrentes (repetidas)
  • Problemas de sueño
  • Pérdida de peso

Cómo el RED afecta de manera diferente a los hombres

A diferencia de las mujeres, que pueden presentar síntomas claros de que se está desarrollando un problema (por ejemplo, un cambio en su ciclo menstrual), los hombres no suelen presentar síntomas claros de los trastornos de la erección.

En los hombres, los RED pueden provocar problemas como:

  • Disminución del recuento de espermatozoides
  • Retraso en la pubertad
  • Baja libido
  • Niveles bajos de testosterona
  • Mala salud ósea/fracturas por estrés
  • Retraso en el crecimiento o el desarrollo

Reconocimiento y diagnóstico de los RED

Reconocer los RED es un primer paso importante en el diagnóstico y el tratamiento. Sin embargo, puede resultar difícil admitir que se padecen RED o reconocer que un ser querido los padece.

Historial médico

Es posible que el médico le entregue un cuestionario sobre sus hábitos alimenticios y de ejercicio físico. El médico le hará un historial detallado, en el que le preguntará, entre otras cosas, sobre:

  • Dieta y hábitos alimenticios
  • Antecedentes familiares de problemas de salud
  • Salud general
  • Historial menstrual (en mujeres)
  • Estado de ánimo
  • Lesiones anteriores (incluidas fracturas óseas o fracturas por estrés)
  • Actividad física
  • Patrones de sueño

Exploración física

La exploración física incluirá:

  • Una exploración musculoesquelética de las zonas doloridas.
  • Una evaluación exhaustiva de la cabeza a los pies. En ocasiones, los cuestionarios pueden no detectar completamente los RED, por lo que el médico puede buscar signos físicos de problemas que afecten a los siguientes sistemas del organismo:
    • Salud ósea
    • Salud cardiovascular
    • Salud endocrina
    • Salud gastrointestinal
    • Inmunidad
    • Salud menstrual y reproductiva
    • Metabolismo
    • Salud mental

Pruebas de laboratorio

El médico solicitará análisis de sangre para detectar posibles anomalías nutricionales, metabólicas, hormonales o endocrinas subyacentes. Estos son algunos de los análisis de sangre que el médico puede solicitar:

  • Hemograma completo (para detectar la anemia)
  • Perfil metabólico completo (que mide los electrolitos, incluido el calcio, así como la función renal y hepática)
  • Nivel de vitamina D
  • Hormona estimulante del tiroides (TSH)
  • Ferritina (reservas de hierro)
  • Hormonas (como el estrógeno, la testosterona, la progesterona, la LH y la FSH; sus niveles pueden estar reducidos en los deportistas)

Prueba de densidad mineral ósea (densitometría ósea)

Los deportistas deben someterse a una evaluación de la densidad mineral ósea si:

  • Antecedentes de irregularidades menstruales (mujeres)
  • Trastornos alimentarios
  • Antecedentes de fracturas por estrés recurrentes o de alto riesgo

La densitometría ósea (DXA) se utiliza habitualmente para evaluar la densidad mineral ósea. En adultos se suelen medir la columna vertebral y la cadera, mientras que en adolescentes se prefiere medir la columna vertebral y todo el cuerpo.

Si los síntomas de la RED persisten, se debe volver a medir la densidad mineral ósea cada 6 a 12 meses.

Tratamiento de los trastornos de la respiración

El tratamiento debe realizarse bajo la supervisión de un equipo de profesionales sanitarios, que incluya un médico de atención primaria o un médico especialista en medicina deportiva, un dietista, un preparador físico, un fisioterapeuta, un ginecólogo y/o un endocrinólogo, y un psicólogo.

El objetivo principal del tratamiento es restablecer el equilibrio energético para contribuir a la salud del deportista y permitirle practicar deporte de forma segura.

Un adolescente deportista preparando un batido antes del entrenamiento

Restablecer el equilibrio energético mediante una dieta equilibrada es un elemento clave del tratamiento del síndrome de agotamiento por ejercicio (RED). También es una buena forma de prevenir el síndrome de agotamiento por ejercicio (RED). 

Cortesía de Getty Images

También es importante mejorar la densidad mineral ósea. Esto se puede lograr modificando la dieta y la actividad física para aumentar el aporte energético total y, de este modo, revertir el déficit energético.

En el caso de las deportistas, es importante restablecer los ciclos menstruales. Esto debería producirse de forma natural una vez que la deportista recupere un nivel normal de energía. Si los ciclos menstruales no se restablecen y la deportista presenta una deficiencia de estrógenos o infertilidad, el tratamiento hormonal puede resultar de ayuda. El restablecimiento de la menstruación —junto con el aumento de peso— también puede contribuir a mejorar la densidad mineral ósea.

Para alcanzar los objetivos mencionados, puede ser necesario cumplir uno o varios de los siguientes requisitos:

  • Es posible que los deportistas tengan que aumentar la ingesta energética diaria entre 30 y 45 kcal por cada kilo de masa libre de grasa.
  • Un periodo de descanso y una reducción de la carga de entrenamiento pueden ayudar al cuerpo a recuperarse.
  • La ingesta de suplementos con la cantidad adecuada de vitamina D y calcio ayuda a mantener una densidad mineral ósea óptima. Se recomienda alcanzar una ingesta diaria de entre 32 y 50 mcg (1.280 a 2.000 UI) de vitamina D y 1.200 mg de calcio (de media) a través de la dieta y/o los suplementos.
  • Si el deportista está restringiendo su dieta de forma intencionada o haciendo demasiado ejercicio, es importante que consulte a un profesional de la salud mental y a un nutricionista deportivo para que le ayuden a normalizar sus hábitos alimenticios y a cambiar cualquier pensamiento negativo sobre la imagen corporal y la comida.

Las necesidades nutricionales pueden variar de una persona a otra y resultar complejas, por lo que es importante revertir el déficit energético mediante un enfoque multidisciplinar.

Una vez que se autoriza al deportista a reanudar la actividad física o deportiva, un preparador físico o un fisioterapeuta puede ayudarle a diseñar un programa de ejercicios personalizado, que incluye:

  • Un equilibrio entre ejercicios de impacto y de resistencia
  • Objetivos deportivos bien definidos

El tratamiento del síndrome de desnutrición-ejercicio (RED-S) es un proceso que requiere tiempo y dedicación; piénsalo como una maratón, no como una carrera de velocidad. Si estás en tratamiento por RED-S, es importante que sigas los consejos de tu equipo sanitario y que acudas a revisiones periódicas con tus médicos y profesionales sanitarios para supervisar tu evolución y garantizar tu salud general.

Conclusión

  • El síndrome de estrés por sobreentrenamiento (REDs) es una afección grave que puede tener efectos duraderos en la salud general y el rendimiento de un deportista.
  • La detección y el tratamiento tempranos son fundamentales para prevenir problemas de salud a largo plazo.
  • El tratamiento debe centrarse en restablecer el equilibrio energético y abordar cualquier problema de salud física y mental bajo la supervisión de un equipo de profesionales sanitarios.

Contribución y/o actualización a cargo de

Dra. Haemi Choi, miembro de la FAAOSDra. Jocelyn Ross Wittstein, miembro de la FAAOS

Revisado por pares por

Dra. Mary K. Mulcahey, miembro de la FAAOS

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.