Nuestros conocimientos en ortopedia. Tu mejor salud.

de la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos

Enfermedades y afecciones

Tratamiento

Recuperación

Mantenerse sano

Imprimir

Correo electrónico

Artritis femororrotuliana

La artritis femororrotuliana afecta a la cara inferior de la rótula y al surco en forma de canal del fémur (hueso del muslo) en el que se aloja la rótula. Provoca dolor en la parte delantera de la rodilla y puede dificultar arrodillarse, ponerse en cuclillas y subir y bajar escaleras.

Anatomía

La rótula es un hueso pequeño situado en la parte delantera de la articulación de la rodilla, donde se unen el fémur (hueso del muslo) y la tibia (hueso de la espinilla). Protege la rodilla y conecta los músculos de la parte delantera del muslo con la tibia.

La rótula descansa en un surco situado en la parte superior del fémur, denominado surco troclear. Al doblar y estirar la rodilla, la rótula se desplaza hacia adelante y hacia atrás dentro de este surco.


Una sustancia resbaladiza llamada cartílago articular recubre los extremos del fémur, el surco troclear y la cara inferior de la rótula. El cartílago articular ayuda a que los huesos se deslicen suavemente unos sobre otros al mover la pierna.

Función de la rótula

(Izquierda) La rótula se apoya en un pequeño surco situado en el extremo del fémur, denominado surco troclear. (Derecha) Al doblar y estirar la rodilla, la rótula se desliza hacia arriba y hacia abajo dentro del surco.

Reproducido y adaptado de *The Body Almanac*. Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos, 2003.

Descripción

La artritis femororrotuliana se produce cuando el cartílago articular situado a lo largo del surco troclear y en la cara inferior de la rótula se desgasta y se inflama.

Cuando el cartílago se desgasta, se deshilacha. Si el desgaste es grave, el hueso subyacente puede quedar al descubierto. El movimiento de los huesos sobre esta superficie rugosa puede resultar doloroso.

Artritis femororrotuliana

La ilustración muestra una artritis femororrotuliana. Se ha extirpado la rótula para mostrar el daño que presenta el cartílago de su cara inferior.

Radiografías de una rodilla sana y de una rodilla con artritis femororrotuliana

(Izquierda)Esta radiografía muestra una rodilla normal vista de perfil. Las flechas señalan el espacio normal entre los huesos.(Centro) Enesta radiografía, las flechas señalan el estrechamiento del espacio articular debido a la artritis femororrotuliana.(Derecha) Aquí, las flechas señalan los osteofitos que se han formado a causa de la artritis.

Por cortesía del Dr. Stuart J. Fischer, miembro de la FAAOS

Causa

Displasia

La displasia se produce cuando la rótula no encaja correctamente en el surco troclear del fémur. Debido a ello, cuando la rodilla se mueve, el cartílago se ve sometido a una mayor tensión. Esto provoca el desgaste del cartílago.

Radiografías de displasia de rodilla y surco troclear deformado

(Izquierda) La radiografía tomada por encima de la rodilla muestra una displasia que ha derivado en una artritis grave. En la rodilla izquierda ya no queda espacio articular. (Derecha) El surco troclear se ha deformado.

Por cortesía del Dr. Ronald P. Grelsamer

Fractura de rótula

Las fracturas de rótula suelen dañar el cartílago articular que recubre y protege la parte inferior del hueso. Aunque el hueso fracturado se cure, es posible que la superficie articular ya no sea lisa. Se produce fricción cuando la rótula se desplaza sobre la superficie articular del fémur. Con el tiempo, esto puede provocar artritis.

Síntomas

El síntoma principal de la artritis femororrotuliana es el dolor. Por lo general, el dolor se localiza en la parte delantera de la rodilla, detrás de la rótula (lo que también se conoce como dolor anterior de rodilla).

El dolor puede aparecer en reposo o sin realizar ninguna actividad. Sin embargo, la mayoría de las veces se desencadena por actividades que ejercen presión sobre la rótula, como:

  • Subir y bajar escaleras
  • Sentado con las rodillas flexionadas
  • Levantarse de una silla
  • De rodillas o en cuclillas

Además, es posible que notes una sensación de crujido, denominada crepitación, al mover la rodilla. La crepitación a veces es dolorosa y puede ser lo suficientemente fuerte como para que otras personas la oigan.

Cuando la enfermedad está en una fase avanzada, es posible que la rótula se te atasque o se te enganche al estirar la rodilla.

Revisión médica

Cuando vayas al médico, este te hará un historial clínico completo y una exploración física, además de solicitar pruebas de imagen.

Historial médico

Tu médico te hará varias preguntas sobre tu estado de salud general, el dolor de rodilla y tu capacidad para realizar tus actividades cotidianas.


Es importante que tu médico determine la ubicación exacta del dolor para poder determinar si padeces artritis femororrotuliana u otra afección. 

Examen físico

El médico examinará la rodilla afectada en diversas posiciones para comprobar si hay dolor o limitación de movimiento. Prestará atención a los crujidos o chirridos (crepitación) que indican fricción entre los huesos, a la pérdida de masa muscular (atrofia) y a los signos de lesión en músculos, tendones y ligamentos.


Durante la exploración, el médico:

  • Examine la rodilla para determinar la alineación general de la articulación
  • Palpa (toca) la zona alrededor de la rodilla para ver si el dolor se reproduce
  • Comprueba tu amplitud de movimiento para determinar si tienes rigidez en la rodilla o problemas con el alineamiento de la rótula (la rótula se desplaza de su sitio al estirar o doblar la rodilla).
  • Evalúa la calidad de los ligamentos que rodean la articulación y la estabilidad general de la rodilla

Pruebas de diagnóstico por imagen

Radiografías. Las radiografías permiten obtener imágenes de estructuras densas, como los huesos. Tu médico te pedirá que te hagas radiografías desde varios ángulos diferentes para asegurarse de que la artritis se limita al espacio entre la rótula y el fémur, y para evaluar la alineación general de la rodilla.

Resonancias magnéticas (RM). Las resonancias magnéticas proporcionan imágenes de los tejidos blandos de la rodilla. Es posible que tu médico te pida una resonancia magnética para evaluar mejor el cartílago de la rodilla.

Tratamiento

Tratamiento no quirúrgico

El tratamiento de la artritis femororrotuliana es similar al de la artritis de rodilla en general. La mayoría de los casos pueden tratarse sin cirugía. Las opciones no quirúrgicas incluyen:

Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE).Los medicamentos antiinflamatorios como la aspirina, el naproxeno y el ibuprofeno reducen tanto el dolor como la inflamación.


Ejercicio.El ejercicio regular puede reducir la rigidez y fortalecer los músculos que sostienen la rodilla. Los pacientes con artritis femororrotuliana deben intentar evitar las actividades que ejerzan presión sobre la parte delantera de la rodilla, como ponerse en cuclillas. Si practicas habitualmente ejercicio de alto impacto, pasar a actividades de bajo impacto reducirá la carga sobre la rodilla. Caminar y nadar son buenas opciones de bajo impacto.

Modificación de la actividad.En muchos casos, evitar las actividades que provocan los síntomas —como subir escaleras— ayudará a aliviar el dolor.


Pérdida de peso.Si tiene sobrepeso, perder tan solo unos kilos puede suponer una gran diferencia en la carga que ejerce sobre la rodilla. Bajar de peso también puede facilitarle el movimiento y ayudarle a mantener su independencia.

Fisioterapia. Hayejercicios específicos que pueden mejorar la amplitud de movimiento de la rodilla y ayudar a mejorar el alineamiento de la rótula, entre ellos:

  • Ejercicios para fortalecer los cuádriceps y aliviar parte de la carga sobre la rótula
  • Estiramiento de los músculos rotadores externos que rodean la articulación de la cadera

Si un ejercicio te provoca dolor, interrumpe el ejercicio y consulta a tu médico o fisioterapeuta.

Inyecciones de cortisona (esteroide).La cortisona es un potente medicamento antiinflamatorio que se puede inyectar directamente en la rodilla.

Viscosuplementación.En este procedimiento, se inyecta una sustancia en la articulación para mejorar la calidad del líquido sinovial. La eficacia de la viscosuplementación en el tratamiento de la artritis no está clara y sigue siendo objeto de estudio por parte de los investigadores.

Tratamiento quirúrgico

La cirugía es una opción cuando el tratamiento no quirúrgico no ha dado resultado. Existen varios tipos de intervenciones quirúrgicas.

Condroplastia.Esta intervención se realiza mediante artroscopia, es decir, introduciendo instrumentos quirúrgicos finos a través de pequeñas incisiones alrededor de la rodilla. Durante la condroplastia, el cirujano recorta y alisa las superficies articulares rugosas afectadas por la artritis. La condroplastia es una opción en casos de desgaste del cartílago de leve a moderado.


Realineación.Se tensan o se aflojan los tejidos blandos a ambos lados de la rótula para modificar la posición de esta dentro del surco troclear.

Injerto de cartílago.Se puede extraer cartílago sano de otra parte de la rodilla o de un banco de tejidos para rellenar un hueco en el cartílago articular. Por lo general, este procedimiento solo se considera para pacientes jóvenes que presentan pequeñas zonas de daño en el cartílago.


Traslado de la tuberosidad tibial.Esta intervención puede ayudar a aliviar el dolor en pacientes con artritis en zonas específicas de la rótula. El tendón rotuliano, situado debajo de la rótula, se inserta en una protuberancia situada en la parte anterior de la rodilla denominada tuberosidad tibial. Al desplazar esta protuberancia en cualquier dirección, se modifica la posición de la rótula. Tras la intervención, la rótula debería moverse con mayor suavidad en el surco troclear, lo que reduce la presión sobre las zonas artríticas y alivia el dolor.

Prótesis femororrotuliana.Durante esta artroplastia parcial de rodilla, el cirujano utiliza instrumentos especiales para extirpar el cartílago dañado y una pequeña cantidad de hueso del compartimento femororrotuliano. Se utiliza un botón de plástico, o recubrimiento, para recubrir la superficie posterior de la rótula. Este botón se alinea con un componente metálico delgado que se utiliza para recubrir el surco troclear situado en el extremo del fémur. Estas piezas suelen fijarse al hueso con cemento.

Radiografías de una rodilla artrítica y de una prótesis femororrotuliana

(Izquierda) Radiografía tomada por encima de la rodilla. La rótula y el surco troclear del fémur se han deformado debido a la artritis. Se produce un roce entre los huesos. (Derecha) La misma rodilla tras una artroplastia femororrotuliana. El implante rotuliano situado en la parte inferior de la rótula no se aprecia en la radiografía.

La cirugía de sustitución femororrotuliana no se puede realizar si hay artritis que afecte a otras partes de la rodilla. En tal caso, es posible que su médico le recomiende una artroplastia total de rodilla.

Prótesis total de rodilla.En una prótesis total de rodilla, se renuevan todas las superficies cartilaginosas de la rodilla. El extremo del fémur y la parte superior de la tibia se recubren con una prótesis metálica. Entre estos componentes se coloca un espaciador de plástico para crear una superficie de deslizamiento suave. Además, la rótula suele recubrirse con un botón de plástico.

Prótesis femororrotuliana y artroplastia total de rodilla

(Izquierda) Prótesis femororrotuliana. Esta prótesis parcial de rodilla se puede utilizar para tratar la artritis que se limita a la cara inferior de la rótula y al surco troclear. Si hay otras partes de la rodilla afectadas, se puede recomendar una prótesis total de rodilla (derecha)

Resultados

En la mayoría de los pacientes, el tratamiento de la artritis femororrotuliana logra aliviar el dolor y mejorar la función. Sin embargo, los resultados varían en función de factores específicos del paciente y del tipo de tratamiento. Su médico le informará sobre los resultados esperados del tratamiento en su caso concreto. 

Con el fin de ayudar a los médicos en el tratamiento no quirúrgico de la osteoartritis de rodilla, la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos ha llevado a cabo una investigación para ofrecer algunas pautas útiles. Se trata únicamente de recomendaciones y es posible que no sean aplicables a todos los casos. Para más información: Artrosis de rodilla: guía de práctica clínica (CPG) | Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (aaos.org)

Contribución y/o actualización a cargo de

Dr. Neil P. Sheth, miembro de la FAAOS

Revisado por pares por

Dra. Mary K. Mulcahey, miembro de la FAAOS

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.