Enfermedades y afecciones
Síndrome de Down:
Efectos musculoesqueléticos
El síndrome de Down es uno de los trastornos genéticos más comunes. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, afecta a aproximadamente 1 de cada 700 recién nacidos.
Los niños con síndrome de Down presentan diversos retrasos en el desarrollo y problemas de salud.
- Pueden tener problemas médicos específicos relacionados con el corazón, el estómago, los ojos y otras partes del cuerpo.
- Muchos niños padecen problemas relacionados con los huesos y las articulaciones. Estos problemas musculoesqueléticos pueden afectar al movimiento y a la coordinación, y pueden agravarse con el paso de los años.
Prevenir y tratar los problemas musculoesqueléticos que surgen en la infancia puede mejorar considerablemente la salud y la funcionalidad de las personas con síndrome de Down.
Descripción
La gravedad del retraso en el desarrollo varía en los niños con síndrome de Down. Un niño con síndrome de Down acabará alcanzando los mismos hitos de crecimiento que los demás niños; sin embargo, puede tardar más en darse la vuelta, sentarse, ponerse de pie, caminar y realizar otras actividades físicas.
Entre los efectos musculoesqueléticos más comunes del síndrome de Down se encuentran el tono muscular débil (hipotonía) y la laxitud de los ligamentos. Esto da lugar a una flexibilidad articular excesiva.
Inestabilidad articular
Los niños con síndrome de Down pueden sufrir desplazamientos o luxaciones en las caderas, las rodillas y otras articulaciones.
Inestabilidad de cadera. La cadera es una articulación esférica. En una cadera normal, la cabeza del fémur (hueso del muslo) encaja firmemente en el acetábulo (cavidad articular). Dado que los ligamentos y los músculos que ayudan a mantener los huesos en su sitio están más laxos en los niños con síndrome de Down, el fémur tiene más probabilidades de salirse de su sitio. Con el tiempo, esta inestabilidad puede provocar luxaciones repetidas de cadera, en las que el fémur se sale completamente de la cavidad, sin que haya ninguna fuerza externa ni lesión.
Inestabilidad rotuliana. La inestabilidad rotuliana es un problema musculoesquelético frecuente en los niños con síndrome de Down. Normalmente, la rótula descansa en un pequeño surco situado en el extremo del fémur. La rótula se desliza hacia arriba y hacia abajo dentro del surco cuando la rodilla se flexiona y se extiende. Debido a la debilidad del tono muscular, las rótulas de un niño con síndrome de Down pueden salirse del surco. Esta inestabilidad hará que las rodillas parezcan deformadas, pero es posible que no provoque ningún otro síntoma. Muchos niños seguirán caminando, mientras que otros pueden experimentar dolor y caídas frecuentes.
Inestabilidad cervical
En muchos niños con síndrome de Down, los músculos y ligamentos que sostienen el cuello son débiles y poco tonificados. Esto puede provocar una compresión de la médula espinal, en la que los pequeños huesos del cuello (vértebras) ejercen presión sobre la médula espinal. La compresión puede dar lugar a una disminución de la coordinación muscular, entumecimiento y debilidad.
En la mayoría de los niños con inestabilidad cervical no se produce compresión de la médula espinal. Sin embargo, cualquier cambio físico progresivo que se observe en un niño con síndrome de Down debe comunicarse al médico. Estos cambios pueden incluir:
- Debilidad, torpeza y tropiezos
- Caminar con las piernas rígidas
- Tener rigidez en el cuello, dolor de cuello y dolores de cabeza
Es posible que el médico de su hijo le recomiende hacerle radiografías del cuello para detectar laxitud articular (flexibilidad excesiva). En algunos casos, es posible que se le prohíba al niño practicar deportes de contacto u otras actividades que supongan un esfuerzo para el cuello, como el salto de altura, el salto de trampolín, la gimnasia y el uso de la cama elástica.
Afecciones de los pies
Un niño con síndrome de Down puede tener pies planos, juanetes y otras afecciones en los pies. Estos problemas pueden provocar dolor en los pies y afectar a la marcha y al equilibrio del niño.
Tratamiento
Recibir atención médica y tratamiento desde el principio puede mejorar la salud de un niño con síndrome de Down.
El médico de su hijo tendrá en cuenta muchos factores a la hora de planificar el tratamiento, entre ellos:
- La edad de su hijo
- Años de crecimiento que quedan
- Síntomas
- Cualquier discapacidad física provocada por el problema ortopédico
Tratamiento no quirúrgico
Hay varias medidas no quirúrgicas que se pueden tomar para ayudar a un niño con síndrome de Down.
- Fisioterapia. El ejercicio y las actividades de fortalecimiento pueden mejorar el tono muscular débil y ayudar a prevenir los problemas que pueden derivarse de una flexibilidad articular excesiva. El médico de su hijo puede recomendarle un programa especial de fisioterapia cuando el niño sea muy pequeño. La intervención temprana puede ayudar a un niño con síndrome de Down a desarrollar sus habilidades de desarrollo y a mejorar el tono muscular y la coordinación. También puede proporcionar una estimulación y un estímulo adicionales para ayudar al niño a alcanzar su máximo potencial en la vida.
- Inmovilización. Los niños con inestabilidad de cadera pueden ser tratados temporalmente con un yeso tipo spica, diseñado para mantener los huesos de la cadera en la posición correcta y permitir que los ligamentos que rodean la articulación se fortalezcan.
- Dispositivos de apoyo. Algunos niños pueden necesitar férulas u otros dispositivos para aliviar el dolor y facilitar la actividad física. Las ortesis, las plantillas ortopédicas, el calzado a medida y los aparatos ortopédicos pueden resultar útiles para tratar los problemas derivados de la inestabilidad articular.
- Adoptar un estilo de vida saludable. Se debe animar a los niños con síndrome de Down a realizar actividad física y a seguir una dieta sana y equilibrada. Esto les ayudará a evitar el sobrepeso y otros problemas de salud, como la hipertensión arterial y la diabetes. El médico de su hijo puede ayudarle a diseñar una rutina de ejercicio completa que incluya actividad aeróbica, entrenamiento de fuerza y ejercicios de estiramiento.
Tratamiento quirúrgico
Si los problemas musculoesqueléticos del niño no responden a tratamientos no quirúrgicos, como el uso de aparatos ortopédicos, plantillas ortopédicas y fisioterapia, el médico puede recomendar una intervención quirúrgica.
- Fusión espinal. En ocasiones, un niño con inestabilidad cervical grave puede necesitar una intervención de fusión espinal para estabilizar los huesos del cuello y reducir la presión sobre la médula espinal. La fusión espinal es, en esencia, un proceso de «soldadura». El objetivo de la cirugía es fusionar las vértebras para que se unan formando un único hueso sólido, eliminando así el movimiento.
- Otras intervenciones. También puede ser necesario realizar una intervención quirúrgica en los huesos, en los tejidos blandos (como los ligamentos) o en ambos para tratar la laxitud de las articulaciones de la cadera y la rodilla, así como la laxitud de las articulaciones de los pies.
Conclusión
Las personas con síndrome de Down viven más tiempo, en gran parte gracias a los avances en el tratamiento de las enfermedades cardíacas. Como consecuencia, los problemas musculoesqueléticos que se presentan en la infancia pueden agravarse en la edad adulta, lo que a menudo da lugar a artritis y pérdida de movilidad. El diagnóstico y el tratamiento tempranos durante la infancia pueden prevenir el dolor y la discapacidad en los adultos con síndrome de Down.
Contribución y/o actualización a cargo de
La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.