Enfermedades y afecciones
Desgarro del labrum de la articulación del hombro
Este artículo ha sido redactado o revisado por un miembro de la Asociación Americana de Cirujanos de Hombro y Codo (ASES).
Los avances en la tecnología médica han permitido a los médicos detectar y tratar lesiones que hace 30 o 40 años pasaban desapercibidas.
Por ejemplo, los cirujanos ortopédicos pueden ahora utilizar instrumentos y cámaras miniaturizados (cirugía artroscópica) para ver el interior de una articulación. Esto les permite identificar y tratar una lesión de hombro denominada desgarro del labrum glenoideo, también conocida como desgarro del labrum.
Anatomía
El hombro es una articulación esférica formada por tres huesos:
- El húmero (hueso del brazo)
- La escápula
- La clavícula
La cabeza del hueso del brazo (cabeza del húmero) descansa en una cavidad poco profunda del omóplato denominada glenoides. La cabeza del húmero suele ser mucho más grande que la cavidad, y un borde de tejido fibroso blando llamado labrum rodea la cavidad para ayudar a estabilizar la articulación. Este borde aumenta la profundidad de la cavidad hasta en un 50 %, de modo que la cabeza del húmero encaja mejor. Además, sirve como punto de unión para varios ligamentos.
Descripción
Existen varios tipos de desgarros del labrum:
- Una lesión SLAP (labrum superior, de anterior [delante] a posterior [detrás]) es un desgarro del labrum que suele producirse en la parte superior de la cavidad articular y que también puede afectar al origen, o punto de partida, del tendón de la cabeza larga del bíceps.
- Un desgarro de la parte anterior del labrum, en la parte inferior de la cavidad articular , se denomina lesión de Bankart. Esto suele producirse a raíz de una luxación interna del hombro (una luxación en la que la cabeza del húmero se sale por la parte delantera de la cavidad articular).
- También puede producirse un desgarro del labrum en la parte posterior de la cavidad articular. Esto se denomina desgarro del labrum posterior. Puede tratarse de un desgarro traumático debido a una lesión, o bien de un desgarro degenerativo debido al desgaste natural.
Causa
Las lesiones en el borde del tejido que rodea la cavidad del hombro pueden deberse a un traumatismo agudo o a movimientos repetitivos del hombro. Entre los ejemplos de lesiones traumáticas se incluyen:
- Caer sobre el brazo extendido
- Un golpe directo en el hombro
- Un tirón repentino, como al intentar levantar un objeto pesado
- Un movimiento brusco con los brazos por encima de la cabeza, como al intentar evitar una caída o un resbalón
Los atletas que practican deportes de lanzamiento o los levantadores de pesas pueden sufrir desgarros del labrum glenoideo como consecuencia de los movimientos repetitivos del hombro.
Síntomas
Los síntomas de un desgarro en el borde de la cavidad del hombro son muy similares a los de otras lesiones de hombro. Entre los síntomas se incluyen:
- Una sensación de inestabilidad en el hombro
- Luxaciones de hombro
- Dolor, normalmente al realizar movimientos por encima de la cabeza
- Atascarse, bloquearse, hacer ruido o chirriar
- Dolor ocasional por la noche o dolor al realizar las actividades cotidianas
- Reducción de la amplitud de movimiento
- Pérdida de fuerza
Revisión médica
Si tienes dolor en el hombro, tu médico:
- Describa cómo se produjo la lesión. Quizás recuerde un incidente concreto, o tal vez note que el dolor fue aumentando poco a poco.
- Realice varias pruebas físicas para evaluar la amplitud de movimiento, la estabilidad y el dolor.
- Pide que te hagan unas radiografías para ver si hay alguna otra causa que explique tus problemas.
Dado que el borde de la cavidad del hombro está formado por tejido blando, las radiografías no permiten detectar daños en él. Es posible que el médico solicite una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (RM). En ambos casos, se puede inyectar un medio de contraste para ayudar a detectar desgarros. Sin embargo, el diagnóstico definitivo se realizará mediante cirugía artroscópica.
Tratamiento
Hasta que se establezca el diagnóstico definitivo, es posible que su médico le recete medicamentos antiinflamatorios y le indique reposo para aliviar los síntomas. También es posible que le recomiende ejercicios de rehabilitación para fortalecer los músculos del manguito rotador.
En muchos casos, los métodos no quirúrgicos resultan eficaces para aliviar los síntomas y curar las estructuras lesionadas. Si estas medidas no quirúrgicas no son suficientes, o si los síntomas reaparecen, es posible que su médico le recomiende una intervención quirúrgica.
Dependiendo de la lesión que padezca, es posible que su médico le practique una intervención abierta tradicional o una intervención artroscópica mediante pequeñas incisiones e instrumentos de tamaño reducido.
Durante la cirugía artroscópica, el médico examinará el borde y el tendón del bíceps.
- Si la lesión se limita al borde, sin afectar al tendón, el hombro sigue siendo estable. El cirujano extirpará el colgajo desgarrado y corregirá cualquier otro problema asociado.
- Si el desgarro se extiende hasta el tendón del bíceps o si este se ha desprendido, el tendón del bíceps puede considerarse inestable. El cirujano deberá reparar el tendón o trasladarlo a una ubicación más segura utilizando clavos reabsorbibles, tornillos o suturas (puntos). Los estudios han demostrado que las distintas técnicas producen los mismos resultados; ninguna técnica es mejor que las demás.
- Los desgarros del labrum situados en la mitad inferior de la cavidad articular pueden estar asociados a inestabilidad del hombro. El cirujano volverá a fijar el labrum y los ligamentos y tensará el tejido de la cavidad articular del hombro doblándolo y «plisándolo». Esta intervención puede realizarse por vía artroscópica o mediante cirugía abierta, con una pequeña incisión en la parte delantera del hombro.
Cabe señalar que no todas las roturas del hombro se pueden tratar con cirugía. Si su rotura no se puede tratar con cirugía, es posible que su cirujano le recomiende un tratamiento no quirúrgico.
Rehabilitación
Después de la operación, tendrás que llevar el hombro en cabestrillo durante un periodo de entre 2 y 6 semanas, según las indicaciones de tu médico. Además, tu médico te prescribirá ejercicios de movilidad suaves, pasivos y que no te causen dolor. Cuando te quiten el cabestrillo, tendrás que realizar ejercicios de movilidad y flexibilidad, y empezar a fortalecer el hombro de forma gradual.
Por lo general, los deportistas pueden empezar a realizar ejercicios específicos para su deporte 12 semanas después de la operación, aunque pasarán entre 4 y 6 meses hasta que el hombro se haya curado por completo.
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