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Bursitis de cadera

Las bursas son pequeñas bolsas gelatinosas que se encuentran repartidas por todo el cuerpo, entre otras partes, alrededor del hombro, el codo, la cadera, la rodilla y el talón. Contienen una pequeña cantidad de líquido y se sitúan entre los huesos y los tejidos blandos, actuando como amortiguadores para ayudar a reducir la fricción durante el movimiento articular.

La bursitis es una afección que consiste en la inflamación de la bursa. En la cadera hay dos bursas principales que suelen irritarse e inflamarse:

  • Una bursa recubre la protuberancia ósea del hueso de la cadera denominada trocánter mayor. La inflamación de esta bursa se denomina bursitis trocantérea.
  • Otra bursa —la bursa del iliopsoas— se encuentra en la parte interna (hacia la ingle) de la cadera. Cuando esta bursa se inflama, a veces se denomina bursitis de cadera, pero el dolor se localiza en la zona de la ingle. Esta afección no es tan frecuente como la bursitis trocantérea, pero a menudo se trata de forma similar.
Bursas de la cadera

La bursitis de cadera suele afectar principalmente a la bursa que recubre el trocánter mayor del fémur, aunque la bursa del iliopsoas también puede inflamarse.

Reproducido y adaptado de *The Body Almanac*. (c) Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos, 2003, p. 151.

Síntomas

El síntoma principal de la bursitis trocantérea es el dolor en la cadera. El dolor suele extenderse hacia la parte exterior del muslo. En las primeras fases, el dolor suele describirse como agudo e intenso. Más adelante, el dolor puede convertirse en un dolor sordo y extenderse a una zona más amplia de la cadera.

Por lo general, el dolor se intensifica por la noche, al acostarse sobre la cadera afectada y al levantarse de una silla después de haber estado sentado un rato. También puede empeorar al caminar durante mucho tiempo, al subir escaleras o al ponerse en cuclillas.

Factores de riesgo

La bursitis de cadera puede afectar a cualquier persona, pero es más frecuente en mujeres y en personas de mediana edad o de edad avanzada. Es menos frecuente en personas jóvenes y en hombres.

Los siguientes factores de riesgo se han asociado con la aparición de bursitis de cadera.

  • Lesión por esfuerzo repetitivo (uso excesivo). Esto puede ocurrir al correr, subir escaleras, montar en bicicleta o permanecer de pie durante largos periodos de tiempo.
  • Lesión de cadera. Se puede producir una lesión en la cadera al caerse sobre ella, al golpearse la cadera o al permanecer tumbado sobre un lado del cuerpo durante un periodo prolongado.
  • Enfermedades de la columna vertebral. Entre ellas se incluyen la escoliosis, la artritis de la columna lumbar (parte inferior) y otros problemas de la columna vertebral que pueden afectar a la forma de caminar.
  • Tensión en la banda iliotibial (banda IT). La banda IT es un tendón que se extiende desde la parte superior de la pelvis hasta justo debajo de la rodilla, a lo largo de la parte exterior de todo el muslo. Si la banda IT está tensa, ejercerá presión sobre la bursa y puede provocar una bursitis. Infórmate sobre el síndrome de la banda IT, otra afección que afecta a esta banda.
  • Desigualdad en la longitud de las piernas. Cuando una pierna es considerablemente más corta que la otra, esto afecta a la forma de caminar y puede provocar irritación de la bursa de la cadera.
  • Artritis reumatoide. Esta enfermedad aumenta la probabilidad de que la bursa se inflame.
  • Cirugía previa. Las intervenciones quirúrgicas en la zona de la cadera o los implantes protésicos en la cadera pueden irritar la bursa y provocar bursitis.
  • Espolones óseos o depósitos de calcio. Estos pueden formarse en los tendones que unen los músculos al trocánter. Pueden irritar la bursa y provocar inflamación.

Revisión médica

Para diagnosticar la bursitis de cadera, el médico realizará una exploración física completa, prestando especial atención a la sensibilidad en la zona de la punta de la cadera. También puede solicitar pruebas adicionales, como radiografías, gammagrafías óseas o resonancias magnéticas (RM), para descartar otras posibles lesiones o afecciones.  

Exploración física en caso de bursitis de cadera

El médico le palpará la zona ósea de la cadera para comprobar si presenta sensibilidad.

Reproducido y adaptado de AD Armstrong, MC Hubbard (eds.): Essentials of Musculoskeletal Care, 5.ª ed. Rosemont, IL, Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos, 2016, p. 663.

Tratamiento

Tratamiento no quirúrgico

El tratamiento inicial de la bursitis de cadera no requiere cirugía. Muchas personas con bursitis de cadera pueden encontrar alivio mediante cambios en el estilo de vida o medidas sencillas, como:

  • Modificación de la actividad. Evita las actividades que agravan los síntomas.
  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE). El ibuprofeno, el naproxeno, el piroxicam, el celecoxib y otros AINE pueden aliviar el dolor y controlar la inflamación. Utilice los AINE con precaución y durante periodos limitados. Consulte con su médico sobre los AINE que toma. Los AINE pueden tener efectos secundarios adversos (negativos) si padece determinadas afecciones médicas o toma ciertos medicamentos.
  • Dispositivos de apoyo.Si es necesario, utilice un bastón o muletas durante una semana o más.
  • Fisioterapia. Es posible que tu médico te prescriba ejercicios para estirar la banda iliotibial y/o aumentar la fuerza y la flexibilidad de la cadera. Puedes realizar estos ejercicios por tu cuenta, o bien un fisioterapeuta puede enseñarte a estirar los músculos de la cadera y a utilizar otros tratamientos, como la terapia de rodillos (masaje), el hielo, el calor o los ultrasonidos.
  • Inyección de esteroides. La inyección de un corticosteroide también puede ayudar a aliviar los síntomas de la bursitis de cadera. Se trata de un tratamiento sencillo que se puede realizar en la consulta del médico. Consiste en una única inyección en la bursa. La inyección puede proporcionar un alivio temporal (durante unos meses) o permanente. Si el dolor y la inflamación reaparecen, puede resultar útil realizar otra inyección unos meses después de la primera. Es importante limitar el número de inyecciones, ya que el uso prolongado de inyecciones de corticosteroides puede dañar los tejidos circundantes.
Inyección de corticosteroides

La ilustración muestra una inyección de corticosteroides en la bursa trocantérea.

Tratamiento quirúrgico

Rara vez es necesaria una intervención quirúrgica para tratar la bursitis de cadera. Si la bursa sigue inflamada y dolorosa después de haber probado todos los tratamientos no quirúrgicos, es posible que el médico te recomiende extirparla quirúrgicamente. La extirpación de la bursa no daña la cadera, y esta puede funcionar con normalidad sin ella.

Una técnica más reciente que puede ser una opción en algunos casos es la extirpación endoscópica de la bursa. En esta técnica, la bursa se extirpa a través de una pequeña incisión (de 6 mm) en la cadera. Se introduce una pequeña cámara, o endoscopio, a través de una segunda incisión para que el médico pueda guiar los instrumentos quirúrgicos y extirpar la bursa. 


Ambos tipos de intervenciones quirúrgicas se realizan de forma ambulatoria (en el mismo día), por lo que normalmente no es necesario pasar la noche en el hospital. Los primeros estudios indican que la extirpación endoscópica de la bursa es bastante eficaz, pero aún se está investigando al respecto.

Rehabilitación

Tras la intervención, es probable que tenga que pasar por un breve periodo de rehabilitación. Lo normal es que pueda levantarse y caminar la misma tarde de la operación. A la mayoría de los pacientes les resulta útil utilizar un bastón o muletas durante un par de días. El dolor postoperatorio suele desaparecer al cabo de unos días.

Prevención

Aunque no siempre es posible prevenir la bursitis de cadera, hay algunas medidas que puedes tomar para evitar que la inflamación empeore:

  • Evita las actividades repetitivas que supongan un esfuerzo para las caderas.
  • Adelgaza si lo necesitas.
  • Consigue unas plantillas que se adapten bien a tu pie si tienes diferencia de longitud entre las piernas.
  • Mantén la fuerza y la flexibilidad de los músculos de la cadera.

Contribución y/o actualización a cargo de

Dr. Neil P. Sheth, miembro de la FAAOS

Revisado por pares por

Dra. Julie E. Adams, miembro de la FAAOS

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.