Enfermedades y afecciones
Parálisis cerebral
La parálisis cerebral (PC) es un trastorno que afecta a la capacidad del niño para controlar sus músculos. Se debe a daños o anomalías en las partes del cerebro relacionadas con el movimiento y la coordinación. La médula espinal y los músculos de un niño con PC son estructuralmente normales.
En la mayoría de los casos, la parálisis cerebral se desarrolla antes del nacimiento; sin embargo, también puede aparecer al nacer o durante los primeros años de vida. Entre los primeros síntomas de la parálisis cerebral se encuentran los retrasos en el logro de los hitos del desarrollo, como aprender a darse la vuelta, sentarse, gatear o caminar.
Aunque no existe cura para la parálisis cerebral, la enfermedad no empeora a medida que el niño crece. A veces, a medida que el niño crece, los músculos tienen que esforzarse más y puede parecer que su capacidad funcional ha empeorado. El tratamiento precoz, como la fisioterapia, la medicación, las ortesis y otros dispositivos de apoyo, puede ayudar significativamente a los niños a mejorar sus capacidades funcionales.
Causa
Hay muchas afecciones y problemas que pueden provocar la aparición de la parálisis cerebral:
- Antes del nacimiento, el cerebro del feto es sensible a los daños causados por infecciones y toxinas maternas, así como a la exposición a drogas y alcohol. Estos factores pueden contribuir al desarrollo de la parálisis cerebral.
- La falta de oxígeno durante el parto también se ha relacionado con el desarrollo de la parálisis cerebral.
- Tras el nacimiento, la infección (especialmente en los bebés con bajo peso al nacer), la falta de oxígeno y los traumatismos craneales pueden ser factores que contribuyan a ello.
- Los bebés prematuros también corren un mayor riesgo de padecer parálisis cerebral.
Sin embargo, en la mayoría de los niños con parálisis cerebral no se puede determinar cómo se producen los problemas en el cerebro.
Descripción
La parálisis cerebral afecta aproximadamente a 2 de cada 1.000 nacidos vivos.
Las discapacidades físicas asociadas a la parálisis cerebral pueden ser leves, moderadas o graves, dependiendo de qué parte del cerebro se vea afectada y del grado de afectación.
Algunos niños pueden caminar por sí mismos, mientras que otros necesitan dispositivos de apoyo, como muletas o andadores. Algunos niños con parálisis cerebral necesitan una silla de ruedas para desplazarse.
Clasificación de la parálisis cerebral
Los médicos suelen describir la parálisis cerebral mediante tres sistemas de clasificación principales. Estos son:
- Fisiológico
- Geográfico
- Funcional
Fisiológico
En la clasificación fisiológica se distinguen cuatro tipos principales de parálisis cerebral. Por lo general, los médicos pueden diagnosticar el tipo específico de parálisis cerebral cuando el niño tiene unos dos años.
- Espástica. La forma más común de parálisis cerebral es la parálisis cerebral espástica, en la que el niño presenta un aumento del tono muscular. Las piernas, los brazos y la espalda del niño están rígidos y contraídos, lo que dificulta el movimiento.
- Atetoide. Un niño con parálisis cerebral atetoide presenta un tono muscular bajo o flacidez, lo que hace que las extremidades estén débiles y flácidas. La parálisis cerebral atetoide provoca movimientos incontrolados e involuntarios en todo el cuerpo. Al niño le puede resultar difícil sentarse erguido o caminar, y a menudo su habla puede ser difícil de entender.
- Ataxia. Esta forma poco frecuente de parálisis cerebral afecta al equilibrio y a la percepción de la profundidad. Se observa una falta de coordinación, con una marcha amplia y torpe. También hay dificultad para realizar movimientos precisos, como utilizar un bolígrafo o abrocharse los botones de una camisa.
- Mista. En la parálisis cerebral mixta se presentan síntomas tanto de la parálisis cerebral espástica como de la atetoide. Algunos músculos están tensos y otros, flácidos. Se observan tanto rigidez como movimientos involuntarios.
Geográfico
La parálisis cerebral también se puede clasificar según la parte del cuerpo afectada y la gravedad de los efectos.
- Dipléjico. Las dos piernas están afectadas. La rigidez muscular en las caderas y las piernas suele provocar que estas se giren hacia dentro y se crucen por las rodillas al caminar, lo que se conoce como «paso en tijera».
- Hemipléjico. Afecta a un lado del cuerpo. El brazo suele verse más afectado que la pierna.
- Triplegia. Afecta a ambas piernas y a un brazo.
- Tetraplejía o afectación de todo el cuerpo. Las cuatro extremidades y el tronco se ven afectados. Caminar sin ayuda puede resultar difícil, o incluso imposible. Además, los músculos de la boca y la lengua también pueden verse afectados, lo que dificulta la deglución y la alimentación.
Funcional
El Sistema de Clasificación Funcional de la Motricidad Gruesa (GMFCS) es el más utilizado para describir el grado de autonomía con el que un niño con parálisis cerebral puede desenvolverse. El nivel del GMFCS también ayudará al médico de su hijo a hacer recomendaciones sobre el seguimiento de posibles luxaciones de cadera y la aparición de curvaturas en la columna vertebral (escoliosis neuromuscular).
Hay cinco niveles funcionales:
- I. Es capazde caminar sin limitaciones y de seguir el ritmo de sus compañeros.
- II. Es capazde caminar tanto en interiores como en exteriores, pero a menudo no puede seguir el ritmo de sus compañeros y, en ocasiones, necesita ortesis para las piernas.
- III. Utilizaayudas para caminar, como muletas o un andador, para recorrer distancias cortas, y puede utilizar una silla de ruedas cuando se desplaza por largas distancias.
- IV. Capazde impulsar su propia silla de ruedas; por lo general, no puede caminar.
- V. Incapazde desplazarse por sí mismo y de mantener el tronco erguido.
Otras discapacidades asociadas a la parálisis cerebral
Además de afectar a los músculos y a las habilidades motoras, la parálisis cerebral puede provocar otras deficiencias en algunos niños. Entre ellas se incluyen:
- Trastornos mentales (como la discapacidad intelectual o las dificultades de aprendizaje)
- Convulsiones
- Problemas de visión
- Extremidades acortadas
- Curvatura de la columna vertebral (escoliosis neuromuscular)
- Problemas dentales
- Pérdida auditiva total o parcial
- Problemas articulares (contracturas, luxación de cadera)
Revisión médica
Historial médico y exploración física
Facilite al médico el historial médico completo de su hijo. Esto puede ayudar a descartar otras afecciones que puedan causar problemas de movimiento, como enfermedades genéticas o musculares, trastornos metabólicos y tumores del sistema nervioso.
El médico de su hijo evaluará su tono muscular y sus reflejos, y es posible que quiera observar cómo camina, gatea, se sienta y se acuesta.
Si su hijo tiene menos de un año, es posible que el médico tenga que esperar unos meses antes de confirmar el diagnóstico de parálisis cerebral, para ver si su hijo desarrolla problemas específicos de movimiento o si no alcanza los hitos del desarrollo, como sentarse y caminar.
Durante la exploración física, el médico también puede evaluar si hay otras afecciones relacionadas con la parálisis cerebral, como discapacidad intelectual, convulsiones y problemas de visión.
Pruebas
No existe ningún análisis de sangre ni prueba de imagen específicos que permitan diagnosticar la parálisis cerebral.
No obstante, es posible que el médico de su hijo le pida una resonancia magnética (RM) del cerebro. Esta prueba puede revelar daños o anomalías en el cerebro.
Tratamiento
Las personas con parálisis cerebral suelen necesitar la ayuda de sus familias y de especialistas médicos a lo largo de toda su vida. En el tratamiento de las personas con parálisis cerebral intervienen muchos tipos de profesionales sanitarios.
Dependiendo del tipo de parálisis cerebral que padezca su hijo, así como de cualquier otra discapacidad que pueda tener, el equipo médico puede estar formado por:
- Cirujanos ortopédicos especializados en el tratamiento de problemas relacionados con los huesos, los músculos, los tendones, los nervios o las articulaciones
- Fisioterapeutas para mejorar la movilidad y la fuerza
- Los terapeutas ocupacionales enseñarán habilidades para la vida diaria, como comer y vestirse
- Logopedas para el tratamiento de los problemas de comunicación
- Trabajadores sociales que ayudan a encontrar programas de asistencia y educación en la comunidad
- Psicólogos para ayudar a los pacientes y sus familias a afrontar el estrés
- Terapeutas conductuales para fomentar el desarrollo social y emocional
- Otros especialistas médicos, como oftalmólogos, neurólogos y nutricionistas
Tratamiento no quirúrgico
Fisioterapia. Es posible que se recomiende fisioterapia poco después de que se haya realizado el diagnóstico para ayudar a su hijo a aprender habilidades como sentarse, caminar o utilizar una silla de ruedas. También puede ayudar a mejorar la fuerza muscular, el equilibrio y la coordinación, así como a evitar que los músculos se tensen en exceso. La fisioterapia puede incluir actividades divertidas para tonificar los músculos, como la natación y la equitación.
Ortesis, férulas y yesos. El uso de ortesis, férulas o yesos puede mejorar la amplitud de movimiento y la estabilidad de las articulaciones, prevenir las contracturas y mejorar la función de las manos o las piernas. Las ortesis pueden compensar los desequilibrios musculares.
Botox. Este fármaco se puede inyectar en los músculos espásticos para relajarlos. Resulta especialmente útil en niños menores de 5 años y cuando se utiliza junto con el uso de yesos.
Medicamentos. Algunos medicamentos (como el diazepam oral y el baclofeno) pueden controlar o prevenir las convulsiones o los espasmos musculares, aliviar la rigidez muscular o reducir los movimientos anormales.
Tratamiento quirúrgico
Si las contracturas son graves, una intervención quirúrgica para alargar los músculos afectados puede mejorar la capacidad del niño para moverse y caminar. Esta intervención también puede ser útil si los músculos muy contraídos ejercen presión sobre las articulaciones y provocan deformidades o luxaciones.
Algunos niños con parálisis cerebral necesitan someterse a una intervención quirúrgica para colocar correctamente los brazos o las piernas, o para corregir la curvatura de la columna vertebral (escoliosis neuromuscular).
La espasticidad grave y la rigidez muscular pueden aliviarse con una bomba intratecal de baclofeno. En este procedimiento, se implanta quirúrgicamente una pequeña bomba bajo la piel para administrar dosis de un relajante muscular.
Si otros tratamientos no logran controlar eficazmente la espasticidad grave, el médico de su hijo podría recomendarle una rizotomía dorsal selectiva. Durante esta intervención quirúrgica de la columna vertebral, el cirujano secciona determinados nervios que controlan los músculos espásticos. Esto ayuda a que los músculos se relajen y a aliviar el dolor asociado. Este tipo concreto de cirugía se realiza en contadas ocasiones.
Estrategias de afrontamiento
Los padres de niños con parálisis cerebral u otras discapacidades suelen sentir culpa o dolor por la situación de su hijo. A continuación, algunos consejos para ayudar a los padres a sobrellevar la situación:
- Infórmate todo lo que puedas sobre la parálisis cerebral. Quizás te interese unirte a un grupo de apoyo para familias o buscar ayuda profesional. Mantente al día sobre los nuevos tratamientos y tecnologías. Organizaciones como la Academia Americana de Parálisis Cerebral y Medicina del Desarrollo (AACPDM)y la Fundación de Investigación de la Alianza para la Parálisis Cerebral (CPARF) pueden ser un buen punto de partida.
- Colabora con los profesionales del colegio de tu hijo para elaborar un plan personalizado que se adapte a sus necesidades y capacidades.
- Ama y anima a tu hijo. El apoyo familiar y la determinación personal son factores importantes para alcanzar los objetivos a largo plazo. Salid a dar una vuelta y divertíos.
- Pide ayuda a tus familiares y amigos. Cuidar de un niño con parálisis cerebral es muy duro. Enséñales cómo hacerlo para que tú puedas descansar.
La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.