Enfermedades y afecciones
Artritis del pulgar
La artritis es una enfermedad en la que el cartílago del interior de una articulación se degrada o se desgasta con el paso del tiempo. En el pulgar, la zona más habitual en la que se desarrolla la artritis es la articulación situada en la base del pulgar, también conocida como articulación carpometacarpiana (CMC) del pulgar.
Aunque existen varios tipos de artritis, la que afecta con mayor frecuencia a la base del pulgar es la osteoartritis (artritis degenerativa o por desgaste).
Anatomía del pulgar
Un cartílago liso recubre los extremos de los huesos. Permite que los huesos se deslicen con facilidad dentro de la articulación. Sin él, los huesos rozan entre sí, lo que provoca fricción y daños. La artrosis se produce cuando el cartílago comienza a desgastarse, normalmente debido a la edad y al uso.
La articulación situada en la base del pulgar, o articulación metacarpofalángica del pulgar, se encuentra cerca de la muñeca y en la parte carnosa del pulgar. Permite que el pulgar gire, pivote y apriete, lo que permite sujetar objetos con la mano. Esta articulación es muy propensa a la artritis a medida que se envejece, y la artritis en la base del pulgar es muy frecuente.
Causas de la artritis del pulgar
La artritis de la articulación metacarpofalángica del pulgar se produce cuando el cartílago del interior de la articulación se desgasta con el tiempo. Cuando el cartílago se desgasta, los huesos comienzan a rozarse entre sí, lo que provoca dolor. Hay algunos factores que pueden aumentar el riesgo de padecer esta afección:
- Ser mujer: las mujeres tienen entre dos y tres veces más probabilidades de padecer esta enfermedad
- Tener más de 50 años: con el paso del tiempo, el desgaste de la articulación provoca la degradación del cartílago
- Tener un familiar con la misma enfermedad
- Tener sobrepeso
- Haber sufrido una lesión previa en el pulgar o la muñeca
- Tener las articulaciones «flojas»
- Realizar trabajos o actividades que impliquen agarrar, pellizcar o levantar objetos pesados
- Fumar
Síntomas de la artritis del pulgar
La artritis del tracto CMC del pulgar suele desarrollarse de forma gradual, y los síntomas empeoran con el tiempo. Los síntomas pueden incluir:
- Dolor en la base del pulgar, especialmente al realizar movimientos de agarre, pellizco o giro (por ejemplo, al girar una llave o abrir un frasco)
- Dolor o molestias tras utilizar el pulgar durante mucho tiempo
- Dolor por la noche
- Debilidad al agarrar o pellizcar
- Hinchazón y dolor a la palpación en la base del pulgar
- Un bulto o una protuberancia ósea en la base del pulgar
- Movimiento limitado del pulgar
Diagnóstico de la artritis del pulgar
Durante la consulta, el médico:
- Pregunte por sus síntomas, por cualquier lesión previa en la mano y el pulgar, y por cualquier actividad que agrave el dolor.
- Examina la mano y el pulgar, prestando atención a:
- Comprobación de la sensibilidad y la hinchazón en la base del pulgar.
- Comprobación de la movilidad del pulgar. Una de las pruebas que pueden realizar para ello consiste en sujetar firmemente la articulación mientras se mueve el pulgar. Si esto provoca dolor, una sensación de arenilla o un crujido, se sospecha que hay artritis en la articulación.
Las radiografías ayudan a establecer el diagnóstico. Pueden revelar signos de daño articular, como una reducción del espacio entre los huesos o un crecimiento óseo excesivo alrededor de la articulación.
Es posible que su médico también le examine para detectar signos desíndrome del túnel carpiano, ya que muchas personas con artritis de la articulación metacarpofalángica del pulgar padecen ambas afecciones.
Tratamiento para la artritis del pulgar
Tratamiento no quirúrgico
En muchos casos, la artritis del tracto CMC del pulgar se puede tratar sin necesidad de cirugía. Las opciones incluyen:
- Hielo. Aplicar hielo en la articulación durante 5 a 15 minutos varias veces al día puede ayudar a aliviar el dolor y la hinchazón.
- Modificación de la actividad. Para reducir el dolor en el pulgar, evite tanto las actividades que agravan los síntomas como el uso de herramientas y equipos.
- Férulas. Una férula que sujeta la base del pulgar puede aliviar el dolor durante las actividades o por la noche.
- Ejercicios. Los ejercicios suaves pueden mejorar la amplitud de movimiento y fortalecer los músculos del pulgar. Se pueden realizar con la ayuda de un terapeuta de la mano.
- Medicamentos. Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno o el naproxeno, pueden ayudar a aliviar el dolor. Un gel tópico con AINE (como el diclofenaco) aplicado directamente sobre la articulación es otra opción y puede tener menos efectos secundarios que los medicamentos orales.
- Inyecciones. Una opción es la inyección de esteroides directamente en la articulación. Aunque la inyección puede aliviar los síntomas en algunas personas, el efecto puede desaparecer con el tiempo. También existen riesgos, que su médico le explicará.
- Concienciación. A algunos pacientes les tranquiliza saber que esta afección no es peligrosa. En muchas personas, puede llegar a ser menos molesta con el tiempo, con o sin tratamiento específico, y son capaces de adaptar sus actividades para sortear cualquier problema en las manos.
Dado que la artritis suele avanzar con el tiempo, es posible que los síntomas empeoren o que no lo hagan. Sin embargo:
- Hay personas que no presentan síntomas a pesar de que las radiografías revelan una artritis avanzada.
- Algunos pacientes con artritis en la articulación metacarpofalángica del pulgar notarán que les duele el pulgar durante un tiempo, pero que, con o sin tratamiento, el dolor puede desaparecer.
Tratamiento quirúrgico
Si el tratamiento no quirúrgico ya no resulta eficaz, la cirugía es una opción. La intervención se puede realizar de forma ambulatoria, lo que significa que podrá volver a casa el mismo día.
Existen varios procedimientos disponibles. Las investigaciones han demostrado que ningún método es más eficaz que los demás a la hora de aliviar el dolor y mejorar la función.
- Una opción consiste en extirpar un pequeño hueso de la muñeca situado en la base del pulgar. Esto alivia el dolor y permite que el pulgar siga moviéndose. Se trata de la intervención quirúrgica más habitual para tratar esta afección en Estados Unidos. Existen muchas variantes de esta intervención. En algunas de ellas, también se puede utilizar un tendón —un cordón resistente de tejido que une el músculo al hueso— para sujetar o amortiguar el pulgar.
- Otra opción consiste en fusionar los huesos de la articulación. Esto reduce el dolor y permite un agarre firme, pero limitará el movimiento del pulgar.
- Artroplastia de la articulación CMC del pulgar. Otra opción consiste en extirpar parte de la articulación y suspender el pulgar restante utilizando un tendón de la muñeca o un dispositivo médico. Este procedimiento alivia el dolor y permite mantener la movilidad del pulgar.
- En ocasiones, el cirujano puede extirpar la parte dañada de la articulación y sustituirla por un implante de metal o de metal y plástico. Los dispositivos disponibles recientemente para esta intervención ofrecen resultados iniciales prometedores, pero se sabe menos sobre los resultados a largo plazo. En el pasado se han utilizado muchos dispositivos diferentes, y algunos se han dejado de utilizar debido a los problemas que planteaban.
Usted y su médico analizarán las opciones y elegirán la que más le convenga.
Rehabilitación tras la cirugía
Después de la operación, tendrás que llevar un yeso o una férula durante un periodo de entre 4 y 8 semanas, dependiendo del tipo de intervención a la que te hayas sometido.
Un terapeuta especializado en manos puede trabajar contigo para ayudarte a recuperar el movimiento y la fuerza en la mano. Es normal sentir algo de dolor al principio del programa, pero debería ir mejorando con el tiempo.
La recuperación completa tras la intervención quirúrgica lleva varios meses. La fuerza de prensión seguirá mejorando durante un periodo de entre 9 y 12 meses después de la intervención. La mayoría de los pacientes pueden retomar sus actividades habituales.
Resultados
La artritis de la articulación metacarpofalángica del pulgar no es una afección peligrosa y es muy común. A menudo, los síntomas pueden controlarse con tratamientos no quirúrgicos.
La artritis de la articulación metacarpofalángica del pulgar es muy frecuente en las radiografías, pero muchas personas no presentan síntomas. Algunos pacientes que sí presentan síntomas observan que estos desaparecen con el tiempo, con o sin tratamiento.
Contribución y/o actualización a cargo de
Revisado por pares por
La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.