Tratamiento
Sustitución de un disco artificial en la columna lumbar
En la sustitución de un disco lumbar artificial, se extrae el material discal desgastado o dañado que se encuentra entre los huesos pequeños de la columna vertebral (vértebras) y se sustituye por una prótesis o un disco artificial.
El objetivo de la intervención es aliviar el dolor de espalda, al tiempo que se mantiene una movilidad más normal que la que permiten otras intervenciones, como la fusión espinal (cuyo objetivo es limitar el movimiento).
Fusión lumbar y sustitución de disco artificial
Aunque se calcula que entre el 70 % y el 80 % de las personas sufrirán dolor lumbar en algún momento de su vida, la mayoría no necesitará someterse a una intervención quirúrgica para aliviarlo.
Se puede considerar la cirugía cuando el dolor lumbar no mejora con el tratamiento conservador, aunque no todas las personas que siguen sintiendo dolor tras haber probado todos los tratamientos no quirúrgicos posibles son candidatas para la cirugía. Además de ser persistente, el dolor debe deberse a uno o dos discos degenerativos (artríticos), según lo determinen las pruebas diagnósticas y la exploración física.
Para los pacientes que cumplen estos (y otros) criterios, la cirugía de fusión lumbar sigue siendo la opción terapéutica más habitual para el dolor lumbar.
La fusión es, en esencia, un proceso de soldadura. La idea básica consiste en fusionar las vértebras afectadas para que se unan formando un único hueso sólido, lo que elimina los movimientos dolorosos.
Aunque la fusión lumbar resulta beneficiosa para muchos pacientes, los resultados de la intervención pueden variar. Además, algunos pacientes cuya fusión se cura perfectamente siguen sin notar ninguna mejoría en su dolor de espalda. La tasa de éxito de la fusión lumbar para el dolor lumbar causado por una enfermedad degenerativa discal oscila entre el 50 % y el 90 %.
Algunos médicos consideran que la falta de mejoría tras una cirugía de fusión se debe a que esta impide el movimiento normal de la columna vertebral. Por este motivo, la sustitución de disco artificial —cuya finalidad es preservar el movimiento normal— se ha convertido en una opción terapéutica alternativa para el dolor lumbar.
La sustitución de discos artificiales obtuvo inicialmente la autorización de la FDA para su uso en Estados Unidos en 2004. Desde entonces, se han desarrollado numerosos diseños de prótesis de disco y, en la actualidad, se están probando otros más.
¿Quiénes son los candidatos para la sustitución de un disco lumbar?
Para determinar si usted es un buen candidato para una artroplastia de disco, es posible que su cirujano le pida que se someta a algunas pruebas, entre ellas:
- Resonancias magnéticas (RM)
- Discografía
- Tomografías computarizadas (TC)
- Radiografías
La información obtenida en estas pruebas también ayudará a tu cirujano a determinar el origen de tu dolor de espalda.
La sustitución de un disco artificial no es adecuada para todos los pacientes con dolor lumbar. En general, los buenos candidatos para la sustitución de un disco presentan las siguientes características:
- Dolor de espalda causado por uno o dos discos intervertebrales problemáticos (artríticos) en la columna lumbar
- No se observa ninguna enfermedad significativa de las articulaciones facetarias ni compresión ósea de los nervios espinales
- Un peso corporal que no sea excesivamente elevado
- No se ha sometido a ninguna intervención quirúrgica importante en la columna lumbar
- Sin deformidad de la columna vertebral (escoliosis)
- Sin osteoporosis (huesos débiles)
Procedimiento quirúrgico
La mayoría de las operaciones de sustitución de disco artificial duran entre 2 y 3 horas.
El equipo quirúrgico accederá a la zona lumbar desde la parte delantera mediante una incisión en el abdomen. Con este método, es necesario apartar los órganos y los vasos sanguíneos hacia un lado. Esto permite al cirujano acceder a la columna vertebral sin desplazar los nervios. Por lo general, un cirujano vascular ayuda al cirujano ortopédico a abrir y dejar al descubierto el espacio discal.
Durante la intervención, el cirujano extirpará el disco problemático y, a continuación, colocará un implante de disco artificial en el espacio intervertebral.
Diseño de discos
Algunos dispositivos de sustitución de discos consisten en el núcleo (parte central) del disco intervertebral, pero dejan el anillo fibroso (anillo exterior) en su sitio, aunque esta tecnología aún se encuentra en fase de investigación.
En la mayoría de los casos, las operaciones de sustitución total del disco artificial sustituyen tanto el anillo fibroso como el núcleo pulposo por un dispositivo mecánico que simula la función de la columna vertebral.
Existen varios diseños diferentes de discos. Cada uno es único a su manera, pero todos persiguen un objetivo similar: reproducir el tamaño y la función de un disco intervertebral normal.
Algunos discos están fabricados en metal, mientras que otros son una combinación de metal y plástico, de forma similar a las prótesis de rodilla y cadera. Entre los materiales utilizados se encuentran el plástico de grado médico (polietileno) y las aleaciones de cobalto-cromo o titanio de grado médico.
Tu cirujano te explicará qué modelo de prótesis es el más adecuado para ti.
Recuperación
En la mayoría de los casos, permanecerá ingresado en el hospital entre 1 y 3 días tras la sustitución de un disco artificial. La duración de su estancia dependerá de cómo se controle el dolor y de su recuperación funcional.
En la mayoría de los casos, se recomienda a los pacientes que se pongan de pie y caminen ya desde el primer día tras la intervención. Dado que no es necesaria la fusión ósea tras la sustitución de un disco artificial, se recomienda al paciente típico que realice movimientos de la zona media del tronco. La movilidad temprana de esta zona puede facilitar una rehabilitación y una recuperación más rápidas. No obstante, se debe limitar el movimiento excesivo, ya que el hueso debe soldarse al disco artificial. Su médico le informará sobre las limitaciones.
Durante las primeras semanas tras la operación, realizará ejercicios básicos, como caminar y estirarse. Durante este tiempo, es importante que evite cualquier actividad que le obligue a hiperextender la espalda.
Resultados
La mayoría de los pacientes pueden esperar una mejora del dolor lumbar y de la discapacidad en un plazo de semanas o meses tras la intervención quirúrgica. Los estudios demuestran que la sustitución de disco mejora el dolor, pero no lo elimina por completo. Antes de la intervención, es importante que hable con su cirujano sobre cuáles son las expectativas realistas en cuanto al alivio del dolor.
Investigación en el horizonte
Es probable que el futuro de la tecnología de sustitución de discos artificiales incluya avances en el diseño de implantes y herramientas para diagnosticar el origen del dolor, así como el desarrollo de métodos para restablecer el funcionamiento normal del disco sin necesidad de implantar un dispositivo biomecánico.
Aunque ya no se considera una tecnología nueva, el desarrollo de la sustitución de disco artificial es más reciente que el de la fusión lumbar. Los estudios de seguimiento de hasta 10 años han demostrado resultados satisfactorios en una población de pacientes cuidadosamente seleccionada. A pesar de las ventajas teóricas de preservar la movilidad, algunos estudios no han demostrado una ventaja clara de la sustitución de disco artificial frente a la fusión lumbar. Se sigue investigando sobre los resultados de esta intervención.
Una de las principales limitaciones del implante de disco lumbar es la cobertura del seguro. Actualmente, muchas compañías de seguros no aprueban los implantes de disco lumbar. Si usted es candidato para un implante de disco, consulte con su médico sobre la probabilidad de que su seguro cubra la intervención.
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