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Sarcomas de tejidos blandos

Los sarcomas de tejidos blandos (STS) son tumores cancerosos que se originan en los tejidos blandos del cuerpo, como los músculos, el tejido adiposo, las articulaciones, los nervios y los vasos sanguíneos.

Estos tumores no son frecuentes, ya que representan alrededor del 1 % de todos los cánceres. Se calcula que se producen aproximadamente 30 nuevos casos de sarcoma de tejidos blandos al año por cada millón de personas. Los datos más recientes del Instituto Nacional del Cáncer indican que cada año se registran unos 13 700 nuevos casos en Estados Unidos.

Existen muchos tipos de sarcoma de tejidos blandos. Aunque todos los sarcomas son graves, algunos son más agresivos que otros. El tratamiento del sarcoma de tejidos blandos consiste en una intervención quirúrgica para extirpar el tumor. Los tumores más grandes y agresivos también pueden requerir radioterapia y quimioterapia.

Descripción

Existen más de 50 tipos diferentes de sarcomas de tejidos blandos. Algunos tipos se identifican según el tipo de tejido del que se originan:

  • Tejido adiposo: liposarcoma
  • Tejido fibroso: fibrosarcoma
  • Músculo liso (presente en los vasos sanguíneos, el útero y los intestinos): leiomiosarcoma
  • Músculo esquelético (presente en el tronco y las extremidades): rabdomiosarcoma
  • Vasos sanguíneos: angiosarcoma
  • Nervios: Tumores malignos de la vaina nerviosa periférica (MPNST)

Otros subtipos de sarcomas de tejidos blandos son el sarcoma pleomórfico indiferenciado (UPS), el sarcoma sinovial, el sarcoma de células claras, el sarcoma alveolar de partes blandas, el sarcoma epitelioide y el mixofibrosarcoma.

Causa

  • En la mayoría de los casos, se desconoce la causa del sarcoma de tejidos blandos.
  • Algunos estudios han relacionado los sarcomas de tejidos blandos con la exposición a determinadas sustancias químicas, a dosis elevadas de radiación o a ciertas infecciones virales.
  • Existen algunas enfermedades genéticas que aumentan el riesgo de padecer un sarcoma, como el síndrome de Li-Fraumeni, la neurofibromatosis de tipo I o el retinoblastoma.

Síntomas

  • Para muchas personas, el primer síntoma del sarcoma de tejidos blandos es un bulto indoloro de crecimiento lento en el tronco o las extremidades.
  • A medida que la masa crece, puede empezar a ejercer presión sobre los nervios o los músculos y provocar dolor, entumecimiento o lesiones cutáneas.

Revisión médica

Es mucho más habitual que una masa o un bulto en los tejidos blandos sea benigno (no canceroso) que maligno (canceroso). Su médico le realizará un examen físico y utilizará pruebas de imagen y otras pruebas para determinar el tipo de masa que tiene.

Si tu médico determina que podrías tener un sarcoma de tejidos blandos, te derivará a un especialista en cáncer (oncólogo).

Diagnóstico y estadificación del sarcoma de tejidos blandos

Las pruebas de imagen y otras pruebas ayudarán a determinar el tamaño y la ubicación del tumor, así como si hay otras zonas del cuerpo afectadas. También ayudarán a determinar el pronóstico (previsión del resultado de una enfermedad) de un sarcoma de tejidos blandos. En general, las masas de más de 5 cm de tamaño y situadas en la profundidad de los tejidos tienen más probabilidades de ser cancerosas.

Resonancia magnética (RM). Una resonancia magnética puede ayudar a determinar el tamaño y la profundidad del tumor, ya que muestra claramente su relación con el tejido muscular, la grasa, los nervios y los vasos sanguíneos sanos. También se puede utilizar para evaluar la respuesta del tumor al tratamiento y observar la evolución de la enfermedad.

Resonancia magnética y tomografía computarizada de un sarcoma de tejidos blandos

(Izquierda) Esta resonancia magnética muestra claramente un sarcoma de tejidos blandos de gran tamaño en la parte interna del muslo. (Derecha) El mismo tumor en una tomografía computarizada transversal.

Radiografías. Las radiografías proporcionan imágenes de estructuras densas, como los huesos. En el caso de los sarcomas de tejidos blandos, las radiografías pueden utilizarse para evaluar si el hueso está afectado por el tumor. También pueden mostrar si hay algún endurecimiento o tejido óseo dentro del tumor.

Las radiografías pueden ayudar a diagnosticar ciertos tumores que pueden contener depósitos de calcio, como el sarcoma sinovial y el liposarcoma.

Tomografía computarizada (TC). Al igual que una radiografía, una tomografía computarizada permite determinar con claridad qué parte del hueso está afectada por el tumor. También resulta útil para detectar la diseminación del cáncer a los pulmones, el abdomen y la pelvis. En ocasiones, se recurre a una tomografía computarizada en lugar de una resonancia magnética cuando las masas se encuentran cerca de un implante metálico.

Biopsia. Es posible que sea necesaria una biopsia para confirmar el diagnóstico de sarcoma de tejidos blandos. En una biopsia, se extrae una muestra de tejido del tumor y se examina al microscopio.

  • Es posible que el médico le aplique anestesia local para adormecer la zona y le extraiga una muestra con una aguja.
  • La biopsia también puede realizarse mediante una pequeña intervención quirúrgica.

Se utiliza la resonancia magnética para guiar la biopsia. El médico actúa con mucho cuidado al extraer las muestras de la biopsia para evitar el riesgo de contaminar el tejido sano con células cancerosas.

Otras pruebas. Las gammagrafías óseas se utilizan para detectar la diseminación de un tumor a un hueso o para determinar si el tumor se ha extendido a otros huesos del cuerpo. Las tomografías por emisión de positrones (PET) pueden resultar útiles para supervisar la respuesta de un tumor al tratamiento o para determinar si puede haber otros tumores ocultos en el cuerpo.

Clasificación. El patólogo determina el grado del tumor tras realizar la biopsia. Los sarcomas pueden clasificarse en grado 1 (bajo), grado 2 (intermedio) o grado 3 (alto) en función del aspecto de las células al microscopio.

Estadificación. Para la estadificación inicial, se suelen recomendar tomografías computarizadas (TC) de tórax, abdomen y pelvis. La estadificación es importante para determinar si el tumor se ha extendido a otras partes del cuerpo. Lo más habitual es que los sarcomas se extiendan a los pulmones.

En ocasiones, el sarcoma puede extenderse a los ganglios linfáticos u otros órganos. A veces, las tomografías por emisión de positrones (PET) pueden resultar útiles para controlar la respuesta del tumor al tratamiento o para detectar si hay otros tumores ocultos en el cuerpo.

Para determinar el estadio de tu sarcoma se tendrá en cuenta el diagnóstico, el tamaño del tumor, su localización, el grado y la presencia de tumores en otras localizaciones.

Tratamiento

Para el tratamiento de los sarcomas de tejidos blandos es necesario adoptar un enfoque multidisciplinar. El equipo terapéutico está formado por el cirujano y los oncólogos (como los oncólogos médicos y los oncólogos radioterapeutas), y el proceso incluye consultas con radiólogos y patólogos.

El objetivo principal del tratamiento es controlar la propagación local y a distancia del tumor, al tiempo que se preservan, en la medida de lo posible, la funcionalidad y la calidad de vida. En el caso del sarcoma de tejidos blandos, esto requiere una resección adecuada (extirpación del tumor) mediante una intervención quirúrgica debidamente planificada.

Cirugía

El alcance de la intervención quirúrgica depende de varios factores, entre ellos la cantidad de tejido que es necesario extirpar y el resultado funcional que se espera obtener posteriormente.

Extirpación. Si el sarcoma no se ha extendido, se realiza una intervención quirúrgica para extirpar el tumor y cualquier tejido circundante que pudiera verse afectado por el cáncer. Es posible que sea necesario extirpar incluso tejido sano para reducir el riesgo de que el cáncer reaparezca.

Los avances en cirugía reconstructiva permiten el trasplante y la reparación de piel, vasos sanguíneos y nervios. Esto hace posible extirpar una mayor cantidad de tejido alrededor del tumor, conservando al mismo tiempo la función de la extremidad.

Amputación. Si la extirpación completa del tumor implicara sacrificar nervios, vasos sanguíneos y estructuras musculares importantes, podría ser necesaria una amputación. Aunque el objetivo es preservar la extremidad, en algunos casos esto no es posible. Además, si al conservar la extremidad esta queda inutilizada, una amputación seguida de la adaptación adecuada de una prótesis podría proporcionar una mejor funcionalidad y calidad de vida.

Radioterapia

La radioterapia suele combinarse con la cirugía para reducir el riesgo de que el tumor reaparezca en el mismo lugar. La radioterapia puede administrarse antes o después de extirpar el tumor. El momento en que se administra la radioterapia depende de la localización del tumor y del criterio del médico. La radioterapia la administra un médico especializado en oncología radioterápica.

Quimioterapia/Terapia sistémica

El papel de la quimioterapia en el tratamiento de los sarcomas de tejidos blandos depende de varios factores.

En el caso de los pacientes con sarcomas de gran tamaño (más de 5 cm) y de alto grado, se recomienda mantener una conversación sobre los riesgos y beneficios de la quimioterapia. En el mejor de los casos, la quimioterapia supone una mejora moderada de la supervivencia.

Los fármacos de quimioterapia que han resultado más eficaces contra los sarcomas de tejidos blandos son:

  • Doxorrubicina (Adriamicina®)
  • Ifosfamida (Ifex®)

Otros fármacos quimioterapéuticos que pueden utilizarse para tratar el sarcoma son la gemcitabina y el docetaxel.

Se están investigando nuevos fármacos dirigidos a características celulares específicas. En ocasiones, un sarcoma de tejidos blandos presenta una mutación genética que hace que determinados medicamentos sean más eficaces.

  • El primer fármaco que actuaba mediante este método fue el imatinib (Gleevac®), que ha demostrado su eficacia en el tratamiento de un tipo específico de sarcoma: el tumor estromal gastrointestinal (GIST).
  • También hay datos prometedores sobre otros fármacos, entre los que se incluyen el larotrectinib (fusión del gen NTRK), la trabectedina, la eribulina, el pembrolizumab, el pazopanib y el cabozantinib, por citar algunos.

El análisis sobre el tratamiento sistémico (quimioterapia u otros tratamientos médicos) se adapta a su tumor, al estadio de la enfermedad y a su estado de salud general. Estas decisiones las toma un oncólogo médico.

Recuperación

Cada tipo de tumor tiene su propio curso de tratamiento, y cada paciente reacciona de forma diferente a la enfermedad y al tratamiento.

Tras el tratamiento de un sarcoma de tejidos blandos, deberá seguir acudiendo a las visitas de seguimiento periódicas con su médico. Los tumores que reaparecen pueden suponer un problema grave, por lo que es importante detectarlos a tiempo. Un tumor recurrente podría volver a aparecer en el lugar original o en una zona distante (metástasis), como los pulmones.

En el caso de algunos pacientes cuyo cáncer reaparece —ya sea en el mismo lugar o en una zona metastásica—, una nueva intervención quirúrgica para extirpar la enfermedad puede ofrecer mejores resultados y prolongar su vida.

Tipos de sarcoma de tejidos blandos

La Organización Mundial de la Salud ha identificado 19 categorías y más de 50 tipos histológicos (composición microscópica de los tejidos) de sarcomas de tejidos blandos, incluidos los que se describen a continuación.

Liposarcoma

  • Este tumor está formado por tejido graso y suele presentarse como una masa indolora que va aumentando de tamaño en la profundidad de los músculos de las extremidades.
  • También puede aparecer en el abdomen o en las nalgas, donde puede pasar desapercibido durante mucho tiempo y, posiblemente, evolucionar hacia un tipo más agresivo.
  • Es frecuente en hombres y mujeres adultos mayores de 50 años.
  • La evolución de la enfermedad depende del tipo y la localización del tumor.
  • Es necesario extirpar el tumor mediante cirugía.

Existen varios tipos de liposarcoma.

  • Actualmente, unliposarcoma bien diferenciado se denomina «tumor lipomatoso atípico» si se presenta en las extremidades, ya que no da metástasis ni causa la muerte. Los tumores lipomatosos que se presentan en el abdomen o la pelvis pueden seguir denominándose liposarcomas bien diferenciados, ya que son más agresivos y tienden a recidivar o a dar metástasis en los pulmones.
  • El liposarcoma desdiferenciado, de carácter más agresivo, suele localizarse en el abdomen, la pelvis o el muslo, y presenta un mayor riesgo de recidiva local y de diseminación a zonas distantes.
  • Otro tipo bastante común es el liposarcoma mixoide , que, aunque es muy poco frecuente, se da en pacientes más jóvenes y suele observarse en los músculos profundos del muslo. Las liposarcoma de células redondas a veces se observa junto con el tipo mixoide y es propenso a recidivar y extenderse a otros órganos.

Fibrosarcoma

  • Se trata de un tumor maligno compuesto principalmente por células de tejido fibroso y colágeno.
  • Dos comportamientos clínicos distintos caracterizan a los dos grupos principales de fibrosarcoma:
    • El fibrosarcoma en adultos se da en personas de mediana edad y de edad avanzada, y suele aparecer en los tejidos blandos profundos de las extremidades y el tronco. Este tumor puede estar relacionado con una radioterapia previa. Puede extenderse a los pulmones y a los huesos. La tasa de mortalidad puede ser bastante elevada, dependiendo de la agresividad (grado) de las células tumorales.
    • El fibrosarcoma infantil difiere de la forma adulta en muchos aspectos. La mayoría de los casos son congénitos (presentes al nacer) y casi nunca se producen después de los 2 años de edad. Presenta un mejor pronóstico, con un menor riesgo de recidiva y diseminación del tumor. Estos tumores suelen presentar una fusión del gen NTRK y pueden tratarse farmacológicamente con el fármaco dirigido larotrectinib.

Mixofibrosarcoma

  • Este es el tumor maligno de tejidos blandos más frecuente en la edad adulta tardía.
  • Se puede dividir en subtipos en función de cuáles sean las células dominantes.
  • La localización más frecuente es en las extremidades inferiores, especialmente en la zona del muslo, donde puede presentarse como una masa indolora.
  • Con menos frecuencia, puede desarrollarse en el abdomen y pasar desapercibido hasta que el paciente empieza a presentar síntomas relacionados con un aumento de la presión abdominal, como hinchazón, micción frecuente o estreñimiento.
  • Se han descrito algunos casos de mixofibrosarcoma en pacientes que recibieron altas dosis de radiación en el pasado, y otros informes apuntan a una causa viral o química. En la mayoría de los casos, se desconoce el origen.

Rabdomiosarcoma

  • Este es el tumor maligno de tejidos blandos más frecuente en los niños.
  • Se da con mayor frecuencia en niños pequeños o adolescentes.
  • El tumor puede crecer bastante en poco tiempo, provocando dolor, molestias o rigidez articular debido a la presión que ejerce sobre las estructuras de tejido blando adyacentes.
  • Se observa principalmente en la región de la cabeza y el cuello. En el 25 % de los casos, se localiza en el tronco y las extremidades.
  • Este tumor es agresivo y requiere un tratamiento multidisciplinar que incluye quimioterapia, cirugía y radioterapia.

Sarcoma sinovial

  • Estos tumores se producen en los músculos de las extremidades superiores y, con mayor frecuencia, en los de las inferiores.
  • Son frecuentes en la edad adulta temprana, sobre todo entre los hombres jóvenes de unos treinta años.
  • La masa puede seguir siendo pequeña durante algún tiempo, pero puede aumentar de tamaño de forma notable.
  • A veces hay antecedentes de traumatismos antes de que aparezca la masa.
  • El sarcoma sinovial presenta una translocación genética característica, t(X;18), lo que significa que este subtipo de sarcoma tiene una causa genética.
  • Si un sarcoma sinovial mide más de 5 cm, normalmente se recomienda un tratamiento multidisciplinar que incluya quimioterapia, radioterapia y cirugía.
  • El riesgo de diseminación, principalmente a los pulmones, puede ser elevado y puede tardar entre 5 y 10 años en manifestarse. Por eso se recomienda un seguimiento o vigilancia a largo plazo de 10 años.

Sarcoma epitelioide

  • Este tumor poco frecuente suele aparecer en el antebrazo y la mano, aunque también puede observarse en el tronco o las piernas.
  • Los pacientes suelen ser hombres adolescentes o de entre 20 y 30 años.
  • El tumor puede resultar engañoso, ya que puede parecerse a masas benignas (no cancerosas) en la mano, incluidos pequeños tumores situados justo debajo de la piel que pueden parecerse a una infección.
  • El origen de este tumor no está claro, pero es probable que se deba a una anomalía genética que afecta a un tipo de célula inmadura. No se conoce ningún patrón hereditario (la forma en que ciertos rasgos se transmiten de una generación a otra).
  • El riesgo de recidiva (que el tumor vuelva a aparecer) es muy alto y suele deberse a una extirpación incompleta de la lesión inicial. Puede extenderse a los pulmones y a los ganglios linfáticos y afectar a las probabilidades de supervivencia.

Sarcoma de partes blandas alveolar

  • Este tumor poco frecuente y de crecimiento lento se da principalmente en adolescentes y adultos jóvenes.
  • Se desarrolla en la parte posterior del muslo en casi la mitad (50 %) de los casos, aunque en los niños más pequeños tiende a aparecer en la zona de la cabeza y el cuello.
  • Otros órganos, como los pulmones, los huesos y el cerebro, pueden verse afectados y hacer que el paciente acuda al médico.
  • En algunas personas, parece existir una relación entre el embarazo y la aparición de sarcomas de partes blandas alveolares.
  • La supervivencia depende del tamaño del tumor y de si hay diseminación a otros órganos (metástasis). Sin embargo, a diferencia de otros tipos de cáncer, los tumores metastásicos en los pulmones pueden crecer muy lentamente a lo largo de muchos años.

Sarcoma de células claras

  • El sarcoma de células claras es un tumor frecuente en adultos jóvenes de entre 20 y 40 años.
  • Se cree que está causada por una anomalía genética, aunque no se ha podido identificar ningún patrón hereditario conocido.
  • Crece justo debajo de la piel y afecta a los tendones y a las vainas musculares de las extremidades, especialmente en la zona del pie y el tobillo.
  • La masa puede provocar dolor y, en ocasiones, los pacientes presentan inflamación de los ganglios linfáticos en las axilas o la ingle, lo que indica que el cáncer se ha extendido.
  • Las recidivas y la diseminación a distancia a los pulmones y los huesos son frecuentes y pueden producirse incluso después de 10 años. Por lo tanto, se recomienda un seguimiento a largo plazo.

Leiomiosarcoma

  • Este tumor suele afectar a personas de mediana edad y mayores
  • Suele aparecer en los vasos sanguíneos del tronco y las extremidades, y también se encuentra en el útero. Puede extenderse a los pulmones y al hígado.
  • Puede obstaculizar el flujo sanguíneo hacia órganos vitales como el hígado, los riñones y el páncreas.
  • Entre los posibles síntomas se incluyen la ictericia, las náuseas, la distensión abdominal y la hinchazón de las piernas.
  • Los leiomiosarcomas localizados en las extremidades son más fáciles de controlar que los tumores abdominales, más frecuentes, que suelen ser de mayor tamaño y más difíciles de extirpar.

Tumor estromal gastrointestinal (GIST)

  • El GIST, un tumor poco frecuente que se origina en el abdomen, suele aparecer en adultos.
  • Los tumores pueden alcanzar un tamaño considerable antes de que se detecten. Por este motivo, es más difícil lograr una extirpación quirúrgica completa que en el caso de los sarcomas de las extremidades.
  • El desarrollo de tratamientos farmacológicos dirigidos a características específicas de las células cancerosas en los GIST ha mejorado el tratamiento de este tumor en comparación con la extirpación quirúrgica por sí sola. El primer fármaco que funcionó con este método fue el imatinib (Gleevac®). Otros fármacos se encuentran en fase de desarrollo y ensayo.

Resultados

La mayoría de los principales centros oncológicos indican que la tasa de supervivencia global de los pacientes con sarcoma de tejidos blandos se sitúa en torno al 65 % a los 5 años.

Las tasas de supervivencia dependen de la edad y el sexo del paciente, así como del tamaño, el grado y el estadio del tumor en el momento de su detección inicial. Los mejores resultados se obtienen con tumores que:

  • Son pequeños (menos de 5 cm)
  • Son superficiales
  • Son menos agresivos (de bajo grado)
  • No se ha extendido a los ganglios linfáticos ni a otros órganos

Para curar el cáncer es necesaria la extirpación quirúrgica completa.

Se recomienda la radioterapia para reducir el riesgo de recidiva local (que el cáncer vuelva a aparecer).

Se recomienda la quimioterapia en determinadas circunstancias o si el paciente presenta una enfermedad metastásica. 

Una extirpación quirúrgica incompleta y la presencia de metástasis en otros órganos conllevan un peor pronóstico. Una vez extirpado el tumor, existe entre un 5 % y un 20 % de probabilidades de que vuelva a aparecer en el mismo lugar, y entre un 30 % y un 50 % de que se desarrolle en otro órgano. La extirpación quirúrgica de una lesión metastásica (metastatectomía) es posible y se recomienda en los pacientes adecuados.

El futuro del tratamiento del sarcoma de tejidos blandos:

  • Depende en gran medida de la recopilación de más datos para definir el papel de la quimioterapia en el tratamiento del sarcoma de tejidos blandos y el de la terapia combinada en pacientes con mal pronóstico y metástasis a distancia.
  • Depende del desarrollo de nuevos fármacos dirigidos a características específicas de las células tumorales.

En definitiva, una mejor detección y diagnóstico de la enfermedad, técnicas quirúrgicas perfeccionadas, mejores métodos de radioterapia y agentes sistémicos más eficaces (quimioterapia, terapia dirigida, inmunoterapia) ofrecerán a los pacientes mayores posibilidades de sobrevivir a los sarcomas de tejidos blandos.

Contribución y/o actualización a cargo de

Dra. Alexandra Kathleen Callan, miembro de la FAAOS

Revisado por pares por

Dra. Julie E. Adams, miembro de la FAAOS

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.