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Fibroma no osificante

Los fibromas no osificantes (NOF) son el tumor óseo benigno (no canceroso) más frecuente en los niños. Se calcula que entre el 30 % y el 40 % de las personas menores de 20 años tienen un NOF, aunque pocas presentan síntomas. Los NOF suelen detectarse de forma fortuita cuando al paciente se le realizan radiografías por otro motivo, como una lesión de rodilla. 

Estos tumores:

  • Se dan casi el doble de veces en los hombres que en las mujeres
  • No te conviertas en un cáncer
  • No se extienda a otras partes del cuerpo (no haga metástasis)
  • Por lo general, no requieren tratamiento, ya que la mayoría de los NOF desaparecen por sí solos cuando el niño alcanza la madurez.

Descripción

Los fibromas no osificantes están formados por tejido fibroso y suelen ser de color amarillo o marrón. Se localizan con mayor frecuencia en el extremo ensanchado de la parte inferior del fémur (hueso del muslo) y en los extremos ensanchados superior o inferior de la tibia (hueso de la espinilla). En ocasiones, los fibromas no osificantes también pueden aparecer en el peroné (el hueso más pequeño de la pierna) y en el húmero (hueso del brazo). 

Radiografía e ilustración de una fractura por estrés en la tibia

La ilustración y la radiografía muestran un NOF en el extremo superior de la tibia (hueso de la espinilla), cerca de la articulación de la rodilla. Se trata de una localización habitual de estos tumores.  

Un pequeño porcentaje de personas con NOF presenta más de un tumor. Sin embargo, es poco habitual tener más de dos o tres tumores, salvo en determinados casos muy raros (como la neurofibromatosis o el síndrome de Jaffe-Campanacci).


Los fibromas no osificantes también se conocen como defectos fibrosos metafisarios, defectos corticales fibrosos, fibromas no osteogénicos, fibroxantomas o desmoides corticales. 

Causa

Se desconoce la causa de la NOF. No se conocen factores que aumenten el riesgo de padecer estos tumores, como la genética, el entorno o las lesiones traumáticas. 

Síntomas

La mayoría de los niños con un NOF no presentan ningún síntoma. En muchos casos, el tumor se descubre de forma incidental (por casualidad) cuando al niño se le realizan radiografías por otro motivo.

  • Algunos pacientes presentarán una ligera inflamación y sensibilidad al tacto en la zona de la articulación metatarsofalángica del dedo gordo.
  • Un pequeño porcentaje de pacientes describe un dolor sordo y constante que no está relacionado con la actividad, lo que significa que la actividad no provoca el dolor y que este no desaparece cuando el niño está en reposo.
  • En ocasiones, los pacientes pueden sentir dolor al realizar actividades si el tumor óseo no osteogénico (NOF) es de gran tamaño y ha provocado un adelgazamiento de la capa externa del hueso (corteza). El dolor puede deberse al propio tumor o ser consecuencia de una fisura en el hueso (fractura patológica). Estas fracturas leves pueden producirse porque el NOF debilita la resistencia general del hueso. La probabilidad de que se produzca una fractura es mayor cuando el NOF es de gran tamaño. 
NOF y fractura patológica del fémur

En esta radiografía, una fractura patológica cerca de la rodilla del paciente se extiende a lo largo de la parte inferior del fémur (hueso del muslo) y atraviesa una fractura por estrés.

Revisión médica

Para diagnosticar una fractura por estrés, el médico recopilará un historial médico completo y realizará una exploración física. Además, solicitará pruebas de imagen, sobre todo radiografías.

Pruebas de diagnóstico por imagen

Radiografías. Las radiografías proporcionan imágenes nítidas de estructuras densas, como los huesos. En una radiografía, un NOF se ve como una masa oscura rodeada por un fino borde blanco.

Otras pruebas de imagen. En algunos casos, puede ser necesario realizar una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (RM) para evaluar el tumor con mayor detalle.


Aunque no siempre es necesario, una tomografía computarizada o una resonancia magnética pueden mostrar el tamaño exacto del tumor, así como cualquier cambio en su aspecto a lo largo del tiempo. Estas imágenes también pueden mostrar la integridad cortical (el grosor de la parte externa y resistente del hueso en la zona del NOF) o una fractura patológica.

En este momento, no se recomienda realizar pruebas de imagen de todo el cuerpo para detectar otros tumores. En ocasiones, el médico solicitará una radiografía de todo el esqueleto (una serie de radiografías) o una gammagrafía ósea. Si su hijo tiene dolor en más de un hueso, lo mejor es empezar por una radiografía.

Radiografía y resonancia magnética de un fibroma no osificante

(Izquierda)Esta radiografía, tomada de perfil, muestra una fractura por estrés situada en la parte superior de la tibia. (Derecha) Una resonancia magnética de la misma fractura por estrés. 

Tratamiento

Tratamiento no quirúrgico

Observación. En la mayoría de los casos, no es necesario ningún tratamiento para un NOF. Lo más habitual es que los médicos realicen un seguimiento de estos tumores óseos a lo largo del tiempo mediante radiografías y exploraciones físicas. Este seguimiento puede prolongarse hasta que el NOF haya desaparecido (ya no esté presente). 

Por lo general, los NOF dejan de crecer cuando el adolescente termina su crecimiento. Con el tiempo, el tumor se osificará (se rellenará de hueso). Un NOF suele dejar una «cicatriz» o algún indicio de que el tumor estuvo allí, incluso después de haberse rellenado de hueso normal.

Tratamiento quirúrgico

En determinados casos, se debe considerar el tratamiento quirúrgico. Es recomendable plantearse las opciones quirúrgicas si su hijo presenta:

  • Un gran NOF
  • Dolor al realizar actividades
  • Una historia de fracturas a través de la NOF

Un tamaño considerable o la presencia de síntomas pueden indicar que el hueso está debilitado y es propenso a fracturarse, incluso con una fuerza mínima (esto se denomina «fractura patológica»). La cirugía puede ayudar a extirpar el tumor y reducir el riesgo de futuras fracturas.


Legrado. Se trata de la intervención quirúrgica más habitual para tratar los tumores óseos no osteogénicos. En el legrado se utilizan instrumentos especiales para raspar el tumor y extraerlo del hueso.

Injerto óseo. Tras el curetaje, el médico rellenará el hueco con un injerto óseo para ayudar a estabilizar el hueso. El injerto óseo puede proceder de un donante (aloinjerto) o de otro hueso del propio cuerpo (autoinjerto). El médico también puede utilizar un sustituto del injerto óseo o una mezcla de cemento óseo para rellenar el hueco.


Fijación con placas y tornillos. En casos excepcionales, es posible que el cirujano tenga que reforzar el hueso con placas y tornillos para ayudar a estabilizarlo mientras el espacio vacío (la zona donde se extirpó el tumor) se rellena con hueso nuevo. Es posible que en el futuro existan opciones para utilizar otros implantes o para retirar los actuales.

Recuperación

La mayoría de los pacientes pueden retomar sus actividades habituales, incluidos los deportes, entre 3 y 6 meses después de la intervención. Entre los factores que pueden influir en el tiempo de recuperación se encuentran:

  • El tamaño del NOF
  • El tipo de injerto óseo utilizado
  • Con qué rapidez se cura el hueso

Independientemente de si se requirió tratamiento o no, la mayoría de los pacientes con un NOF deben acudir periódicamente al médico para someterse a radiografías y asegurarse de que el tumor no reaparece ni crece.

El pronóstico a largo plazo para los pacientes con NOF es muy bueno. Estos tumores suelen desaparecer espontáneamente (desaparecen por sí solos) una vez que el niño ha terminado de crecer, no se vuelven cancerosos y rara vez reaparecen si se tratan quirúrgicamente.

Contribución y/o actualización a cargo de

Dra. Alexandra Kathleen Callan, miembro de la FAAOS

Revisado por pares por

Dr. Thomas Ward Throckmorton, miembro de la FAAOS

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.