Enfermedades y afecciones
Lesiones nerviosas en la mano y los dedos
Los nervios conectan nuestro cerebro y la médula espinal con el resto del cuerpo.
- Transmiten señales del cuerpo al cerebro que nos informan sobre el dolor, la presión, la temperatura, etc. Por ejemplo, cuando te golpea una pelota en el dedo, los nervios le indican al cerebro que el dedo está lesionado y sientes dolor.
- Transmiten señales desde nuestro cerebro al resto del cuerpo, lo que nos permite mover las extremidades y realizar tareas.
Los nervios son frágiles y pueden dañarse por presión, estiramiento o corte. Una lesión en un nervio puede interrumpir las señales que van y vienen del cerebro. Esto puede hacer que los músculos dejen de funcionar correctamente y provocar una pérdida de sensibilidad.
En muchos casos, las lesiones nerviosas pueden tratarse para mejorar los resultados. Sin embargo, los nervios son estructuras muy complejas y no se recuperan tan bien como los ligamentos, los tendones y los huesos. A pesar de un tratamiento óptimo, muchas lesiones nerviosas provocan algún grado de disfunción permanente (pérdida de la función normal) en la mano o los dedos.
Anatomía
Los nervios forman parte del sistema de «cableado eléctrico» de nuestro cuerpo, que transmite mensajes entre el cerebro y el resto del organismo.
- Los nervios motores transmiten señales entre el cerebro y los músculos para que el cuerpo se mueva.
- Los nervios sensoriales transmiten señales entre el cerebro y las distintas partes del cuerpo para indicar dolor, presión, temperatura, etc.
Los nervios son muy complejos:
- Los nervios están recubiertos por una capa de tejido protector (epineuro), igual que el aislamiento que rodea un cable eléctrico.
- Dentro del epineuro, las fibras nerviosas se agrupan en varios haces denominados fascículos. Estos largos grupos de fibras nerviosas están rodeados por otra capa protectora llamada perineuro.
- Las fibras nerviosas individuales están formadas por una parte muy especializada de la célula denominada axón —que permite a las células comunicarse entre sí mediante señales eléctricas— y están recubiertas por una capa protectora final llamada endoneurio. Una lesión en esta compleja estructura interna puede provocar una interrupción de la señal y una disfunción del nervio.
Causa
Las lesiones por presión o estiramiento pueden provocar la rotura de las fibras del nervio. El epineuro, la capa externa, es más resistente que las demás capas y suele permanecer intacto (sin roturas). Sin embargo, las complejas capas internas del nervio se ven afectadas. Esto puede interferir en la capacidad del nervio para enviar o recibir señales, a pesar de que el daño en la capa externa sea relativamente leve.
Dentro de la capa externa intacta, el extremo del nervio más alejado del cerebro muere y se degenera (se deteriora). Sin embargo, el extremo más cercano al cerebro no muere. Si el epineuro está intacto (sin roturas), al cabo de un tiempo el nervio puede empezar a curarse, ya que las fibras nerviosas vivas vuelven a conectar con el músculo y la piel.
En los casos muy graves, la presión o el estiramiento son tan intensos que incluso el epineuro resulta dañado. Estos casos suelen requerir una intervención quirúrgica para lograr una recuperación satisfactoria, ya que la «hoja de ruta» que proporciona la capa externa del nervio se ve interrumpida y las fibras nerviosas vivas no pueden volver a encontrar el camino hacia el músculo y la piel.
Del mismo modo, cuando un nervio se secciona por completo, se dañan tanto las capas internas del nervio como el epineuro externo. En esos casos, suele ser necesaria una intervención quirúrgica para reconstruir el epineuro, de modo que las fibras nerviosas puedan volver a encontrar el camino hacia su destino.
Si tanto el nervio como la vaina protectora se han seccionado y el nervio no se repara, las fibras nerviosas en crecimiento pueden formar una cicatriz nerviosa dolorosa, o neuroma. Esto se debe a un crecimiento desordenado de las fibras nerviosas, lo que da lugar a una masa nerviosa grande y dolorosa.
Síntomas
Los síntomas de las lesiones nerviosas varían.
- Las lesiones en los nervios sensoriales suelen provocar dolor o entumecimiento. La zona controlada por el nervio deja de transmitir al cerebro la información sobre el dolor, la temperatura y la presión. La terminación nerviosa expuesta puede resultar muy dolorosa.
- Las lesiones en los nervios motores provocan la pérdida de la función del músculo que controlan. Por ejemplo, una lesión en el nervio radial provocará la incapacidad de estirar los dedos o el pulgar y de extender la muñeca. Muchos nervios son «mixtos», lo que significa que una lesión en ellos provoca problemas tanto sensoriales (sensibilidad) como motores (función).
En casos graves, las lesiones nerviosas pueden provocar una afección muy dolorosa denominada síndrome de dolor regional complejo (SDRC).
Revisión médica
Por lo general, el médico empezará por preguntarle sobre la lesión y su historial médico. Querrá saber:
- Cómo se produjo la lesión y cuánto tiempo hace que ocurrió
- Qué síntomas tiene, incluyendo si tiene problemas de sensibilidad (sensación) o de función
- Si ha recibido algún tratamiento previo por esta lesión o por problemas anteriores en la mano afectada
- Si padece alguna otra afección médica, como una enfermedad crónica, por ejemplo, diabetes o una cardiopatía
- ¿Qué medicamentos y suplementos está tomando?
Exploración física
Es probable que el médico te examine y se centre en la zona de la lesión. Lo que hará es:
- Comprueba la sensibilidad de la extremidad lesionada, así como tu capacidad para mover los distintos músculos de esa extremidad
- Comprueba si hay otras lesiones asociadas a la lesión nerviosa (por ejemplo, en vasos sanguíneos, tendones, huesos, etc.) que también deban tratarse
Pruebas de diagnóstico por imagen
Dependiendo de la lesión, pueden resultar útiles diversas pruebas de diagnóstico por imagen.
- Es posible que su médico le pida que se haga unas radiografías para detectar posibles fracturas o luxaciones.
- Una resonancia magnética o una ecografía pueden ayudar a visualizar la lesión nerviosa y la «zona de lesión» que rodea al nervio, lo que puede facilitar la planificación quirúrgica.
La electromiografía y los estudios de conducción nerviosa(pruebas electrodiagnósticas) pueden ayudar en el diagnóstico y el tratamiento de las lesiones nerviosas. Dependiendo del tipo de lesión nerviosa que padezca, es posible que su médico le solicite estas pruebas.
Tratamiento no quirúrgico
Muchas «parálisis nerviosas» leves pueden tratarse sin necesidad de cirugía. Se trata de lesiones por presión o estiramiento del nervio que no dañan la capa protectora externa (epineuro). Si la capa externa está intacta (sin roturas), los nervios suelen curarse con el tiempo y permiten recuperar la función. La ubicación y la función del nervio determinarán el potencial de curación y el tiempo que tardará en curarse.
- En estas situaciones, en ocasiones la electromiografía y los estudios de conducción nerviosa pueden ayudar a establecer el pronóstico (la evolución probable de la lesión) y a predecir la recuperación.
- Es posible que tenga que acudir a varias citas con su médico, en las que se le realizarán exploraciones de la mano o manos afectadas para garantizar una recuperación adecuada.
- La fisioterapia suele ser útil para mantener las articulaciones ágiles (flexibles) hasta que se recupere la función muscular y para ayudar a fortalecerlas una vez que se recupere dicha función.
Las férulas temporales también pueden resultar útiles para mantener las articulaciones correctamente alineadas mientras se espera a que el nervio se recupere.
Tratamiento quirúrgico
Es posible que sea necesaria una intervención quirúrgica para facilitar la recuperación nerviosa en los casos de lesiones nerviosas en los que:
- La capa externa del nervio (epineuro) está gravemente dañada y/o completamente seccionada (rotura) y/o
- Las capas internas del nervio están dañadas hasta el punto de que no pueden recuperarse por sí solas
En las laceraciones nerviosas recientes (cortes o desgarros), se sutura la capa externa (epineuro) que rodea ambos extremos del nervio lesionado. El objetivo al reparar el nervio es preservar la cubierta aislante para que las nuevas fibras puedan volver a crecer hasta su lugar de destino utilizando el epineuro como guía.
Es importante que estas reparaciones sean precisas y no ejerzan tensión (es decir, debe quedar suficiente holgura en los nervios reparados). En el caso de los nervios pequeños, es posible que el cirujano tenga que utilizar un microscopio para ver con claridad y reparar el epineuro.
Si la herida está sucia o aplastada, es posible que se posponga la intervención quirúrgica hasta que la piel se haya curado.
Si las extremidades nerviosas se han separado o falta una parte del nervio, lo que da lugar a un espacio entre las extremidades del nervio, puede ser necesario extraer un fragmento de nervio (injerto nervioso) de otra parte del cuerpo para reparar el nervio lesionado. Esto puede provocar una pérdida permanente de sensibilidad en la zona de donde se extrajo el injerto nervioso.
Otra opción consiste en utilizar un aloinjerto nervioso, es decir, un nervio de un donante que ha sido procesado en un laboratorio y congelado para su uso posterior. Aunque es costoso, con este método no existe riesgo de lesionar el nervio del donante.
Si la distancia entre las extremidades nerviosas es pequeña (menos de 1 cm), un conducto nervioso puede ayudar a salvarla. Los conductos nerviosos son un aislamiento sintético (artificial) para el nervio fabricado con colágeno. Ayudan a crear una nueva capa similar al epineuro y pueden servir de guía para el nervio reparado, incluso si la distancia es pequeña. Los conductos más recientes se fabrican incluso con un relleno especialmente diseñado para que se comporte de forma más similar a un aloinjerto nervioso.
Una vez reparada la capa protectora del nervio, este suele empezar a curarse unas 3 o 4 semanas después de la lesión.
Los nervios suelen crecer unos 2,5 cm al mes, dependiendo de la edad del paciente y de otros factores. En caso de lesión de un nervio del brazo por encima de las yemas de los dedos, puede pasar hasta un año antes de que se recupere la sensibilidad en las yemas. La sensación de hormigueo en las yemas de los dedos es habitual durante el proceso de recuperación. Aunque puede resultar molesta, suele desaparecer y es un signo de que la recuperación va por buen camino.
Recuperación y resultados
- A menudo es necesario seguir una terapia para mantener la flexibilidad de las articulaciones afectadas hasta que los nervios se recuperen. Si las articulaciones se vuelven rígidas, no funcionarán, incluso después de que los músculos empiecen a funcionar de nuevo.
- Si se ha lesionado un nervio sensorial, hay que tener cuidado de no quemarse ni cortarse los dedos mientras no se tenga sensibilidad en la zona afectada.
- En caso de lesión nerviosa, puede ser necesario «reeducar» el cerebro. Una vez que el nervio se haya recuperado, puede ser necesaria una reeducación motora y/o sensorial para mejorar la sensibilidad en la mano o el dedo. Su médico le recomendará la terapia adecuada en función de la naturaleza y la localización de la lesión.
Entre los factores que pueden influir en los resultados tras una reparación nerviosa se incluyen:
- Tu edad
- El tipo de herida o lesión y qué nervio o nervios se ven afectados
- La localización de la lesión
Aunque las lesiones nerviosas pueden provocar problemas duraderos, un tratamiento adecuado ayuda a los pacientes a recuperar una función más normal.
Otros tratamientos
Algunas lesiones nerviosas no se pueden reparar y requieren otros métodos de tratamiento.
Trasplante de nervio. En ocasiones, las lesiones nerviosas pueden tratarse mediante un trasplante de nervio. Se trata de una intervención en la que se une un nervio funcional sobrante (no esencial o de reserva) al nervio lesionado para restaurar su función. Si la intervención tiene éxito, el nervio donante puede revitalizar el nervio lesionado, lo que permite mejorar su funcionamiento. Por lo general, tras un trasplante de nervio satisfactorio se requiere una terapia intensiva para ayudar al cerebro a reaprender a utilizar el nervio correctamente.
Trasplante de tendón. Siuna lesión nerviosa no se puede reparar y no es posible realizar un trasplante de nervio, el trasplante de tendón puede ser una opción.
En esta intervención, se traslada un tendón redundante (no esencial o de reserva) que funciona correctamente a un tendón cuyo músculo ha dejado de funcionar debido a una lesión nerviosa. Estas intervenciones se planifican minuciosamente para que no se note la pérdida del tendón donante, y la fuerza y la función de este sean suficientes para impulsar al tendón receptor.
Al igual que en las transferencias nerviosas, las transferencias tendinosas suelen requerir mucha fisioterapia para garantizar un funcionamiento adecuado una vez que la transferencia se ha curado.
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