Enfermedades y afecciones
Quemadores y aguijones
Las lesiones denominadas «burner» y «stinger» se producen cuando los nervios del cuello y el hombro se estiran o se comprimen (se aprietan) tras un impacto. Estas lesiones, frecuentes en los deportes de contacto o de colisión, reciben su nombre por el dolor punzante o ardiente que se extiende desde el hombro hasta la mano. Una lesión de tipo «burner» o «stinger» puede sentirse como una descarga eléctrica o un rayo que recorre el brazo.
En la mayoría de los casos, el ardor y el escozor son pasajeros, y los síntomas desaparecen rápidamente.
Anatomía
Los nervios son como cables eléctricos que discurren por el canal espinal y transmiten mensajes entre el cerebro y los músculos. Los nervios que proporcionan sensibilidad y movimiento al brazo se ramifican desde el canal espinal a la altura del cuello. Se unen para formar un haz más grande, o cordón, de nervios. Este cordón se denomina plexo braquial. Toda la inervación del brazo discurre a través de este plexo.
Causa
Una lesión en el plexo braquial puede provocar un «burner» o un «stinger». Esto suele ocurrir cuando se empuja la cabeza con fuerza hacia un lado y hacia abajo. Al hacerlo, se flexiona el cuello y se comprimen los nervios circundantes.
Factores de riesgo
Deportes de contacto. Los deportistas que practican deportes de contacto tienen más probabilidades de sufrir un «burner» o un «stinger».
Estas lesiones suelen producirse al caer de cabeza, como en una derribada en la lucha libre o en un placaje en el fútbol americano. De hecho, los placajes o bloqueos en el fútbol americano son la actividad deportiva que con mayor frecuencia provoca lesiones de tipo «burner» o «stinger». Los jugadores defensivos y los linieros ofensivos del fútbol americano sufren con frecuencia esta lesión.
Estenosis espinal. Además de la práctica de deportes de contacto, un canal espinal estrecho puede aumentar el riesgo de sufrir un «burner» o un «stinger». Los deportistas que sufren «stingers» o «burners» recurrentes pueden tener canales espinales más estrechos que los jugadores que no padecen lesiones recurrentes. Esta afección, denominada estenosis espinal, puede ser congénita (se nace con un canal espinal más estrecho) o degenerativa (el canal espinal se estrecha debido al desgaste natural con la edad).
Síntomas
Los síntomas de «burner» y «stinger» suelen aparecer solo en un brazo. Por lo general, duran entre unos segundos y unos minutos, pero en algunos casos pueden prolongarse durante horas, días o incluso más tiempo. Los síntomas más comunes de un «burner» o un «stinger» son:
- Una sensación de ardor o de descarga eléctrica
- Entumecimiento y debilidad en el brazo inmediatamente después de la lesión
- Una sensación de calor
Revisión médica
Para determinar si tu lesión es un «burner» o un «stinger», tu médico te preguntará por tus síntomas y cómo se produjo la lesión. Por lo general, no es necesario realizar pruebas de imagen, como radiografías, resonancias magnéticas (RM) ni estudios nerviosos.
Es necesario realizar un examen más exhaustivo si presenta alguno de los siguientes síntomas:
- Debilidad que dura más de varios días
- Dolor de cuello
- Síntomas en ambos brazos
- Historial de dolores recurrentes en el cuello
Tratamiento
El tratamiento comienza por evitar que el deportista sufra nuevas lesiones. No se permite a los deportistas reincorporarse a la actividad deportiva hasta que los síntomas hayan desaparecido por completo. Esto puede tardar unos minutos o varios días. Nunca se debe permitir que los deportistas vuelvan a practicar deporte si presentan debilidad o dolor de cuello.
Aunque la lesión mejora con el tiempo, si los síntomas persisten durante varios días, es posible que necesites acudir a un entrenador o terapeuta para recuperar la fuerza y la movilidad.
Si ha sufrido episodios recurrentes de «pinchazos» en el cuello, es posible que su médico le recomiende utilizar un collarín especial o hombreras elevadas durante la práctica deportiva.
Entre los ejemplos de hombreras especiales se incluyen las «hombreras araña», que se llevan debajo de las hombreras, o el «cuello de vaquero», que se lleva encima de las hombreras.
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