Nuestros conocimientos en ortopedia. Tu mejor salud.

de la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos

Enfermedades y afecciones

Tratamiento

Recuperación

Mantenerse sano

Imprimir

Correo electrónico

Prevención de lesiones deportivas para la generación del baby boom

Aunque quizá no exista una fuente de la juventud, puedes ralentizar el proceso de envejecimiento manteniéndote físicamente activo. El ejercicio regular mejora la función muscular y articular, mantiene los huesos fuertes y reduce el riesgo de sufrir un infarto o un ictus.

A continuación te ofrecemos algunos consejos elaborados por la Sociedad Americana de Ortopedia y Medicina Deportiva y la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos que pueden ayudarte a hacer ejercicio de forma segura.

Calentamiento

Dedica siempre un tiempo a calentar y estirar antes de realizar actividad física. Diversos estudios han demostrado que los músculos fríos son más propensos a sufrir lesiones. Calienta haciendo saltos de tijera, pedaleando en una bicicleta estática o corriendo o caminando sin moverte del sitio durante 3 a 5 minutos. A continuación, estira lenta y suavemente, manteniendo cada estiramiento durante 30 segundos. No estires los músculos fríos.

Enfriamiento

Al igual que el calentamiento, es importante hacer un enfriamiento. Realizar estiramientos suaves después de la actividad física es muy importante para preparar el cuerpo para la próxima sesión de ejercicio. Esto facilitará la recuperación tras el ejercicio.

Sé constante

Evita el síndrome del «deportista de fin de semana». Concentrar el ejercicio en solo dos días te expone a sufrir lesiones y no mejora tu forma física. Intenta realizar al menos 30 minutos de actividad física moderada cada día. Si realmente andas corto de tiempo, puedes dividirlo en sesiones de 10 minutos.

Recuerda que la actividad física moderada puede consistir en pasear al perro, trabajar en el jardín, jugar con los niños y subir por las escaleras en lugar de usar el ascensor. Aparcar en el extremo más alejado del aparcamiento aumentará la distancia que tienes que recorrer a pie entre el coche y tu destino.

Estate preparado

Apúntate a clases de deporte. Tanto si eres principiante como si llevas mucho tiempo practicando un deporte, las clases son una inversión que vale la pena. Una técnica adecuada y una buena instrucción reducen el riesgo de sufrir lesiones por «sobrecarga», como tendinitis o fracturas por estrés.

Los distritos de parques locales y los clubes deportivos ofrecen clases para distintos niveles en muchos deportes.

Invierte en un buen equipamiento. Elige el calzado adecuado para tu deporte y utilízalo solo para esa actividad. Cuando la suela empiece a estar desgastada o las zapatillas ya no te ofrezcan la misma sujeción, es hora de cambiarlas.

Escucha a tu cuerpo

A medida que envejeces, es posible que notes que ya no eres tan flexible como antes o que no puedes realizar el mismo tipo de actividades que hacías hace años. Aunque a nadie le gusta hacerse mayor, podrás prevenir las lesiones adaptando tu actividad a las necesidades de tu cuerpo.

Aplica la regla del diez por ciento

Cuando modifiques tu nivel de actividad, aumenta la intensidad en incrementos de no más del 10 % por semana. Si normalmente caminas 3 km al día y quieres mejorar tu forma física, no intentes pasar de repente a caminar 6 km. Aumenta poco a poco la distancia cada semana hasta alcanzar tu objetivo. Cuando realices entrenamiento de fuerza, sigue la regla del 10 % como guía y aumenta el peso de forma gradual.

Fitness equilibrado

Elabora un programa de entrenamiento equilibrado que incluya ejercicio cardiovascular, entrenamiento de fuerza y ejercicios de flexibilidad. Además de ofrecer un entrenamiento completo para todo el cuerpo, un programa equilibrado evitará que te aburras y reducirá el riesgo de sufrir lesiones.

Añade actividades y nuevos ejercicios con precaución. Tanto si has llevado una vida sedentaria como si estás en buena forma física, no intentes realizar demasiadas actividades a la vez. Lo mejor es añadir no más de una o dos actividades nuevas por sesión de entrenamiento.

Si padeces o has padecido alguna lesión deportiva u ortopédica, como tendinitis, artritis, una fractura por estrés o dolor lumbar, consulta a un cirujano ortopédico que pueda ayudarte a diseñar una rutina de ejercicio físico para mejorar tu bienestar y reducir al mínimo el riesgo de lesiones.

Contribución y/o actualización a cargo de

Dr. Michael J. Alaia, miembro de la FAAOS

Revisado por pares por

Dr. Stuart J. Fischer, miembro de la FAAOS

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.