Enfermedades y afecciones
Hernia deportiva (pubalgia del deportista)
Una hernia deportiva es una lesión dolorosa de los tejidos blandos que se produce en la zona de la ingle. Suele aparecer al practicar deportes que requieren cambios bruscos de dirección o movimientos de torsión intensos.
Aunque una hernia deportiva puede derivar en una hernia inguinal clásica, se trata de una lesión diferente.
- La hernia inguinal (el tipo más común de hernia en la ingle) se produce cuando el tejido abdominal, como parte del intestino, se desplaza a través de una abertura en la pared abdominal inferior, formando un bulto doloroso.
- La hernia deportiva es una distensión o desgarro de cualquier tejido blando (músculo, tendón o ligamento) de la parte inferior del abdomen o la zona inguinal.
Dado que pueden verse afectados diferentes tejidos y que puede que no exista una hernia tradicional, la comunidad médica prefiere el término «pubalgia del deportista» para referirse a este tipo de lesión. Sin embargo, el público en general y los medios de comunicación están más familiarizados con el término «hernia deportiva», por lo que este es el que se utilizará en el resto del artículo.
Anatomía
Los tejidos blandos más afectados por la hernia deportiva son los músculos oblicuos de la parte inferior del abdomen. Son especialmente vulnerables los tendones que unen los músculos oblicuos al hueso púbico. En muchos casos de hernia deportiva, los tendones que unen los músculos del muslo al hueso púbico (aductores) también sufren distensiones o desgarros.
Causa
Las actividades deportivas que implican apoyar los pies en el suelo y girar con el máximo esfuerzo pueden provocar un desgarro en los tejidos blandos de la parte inferior del abdomen o la ingle.
Las hernias deportivas se producen principalmente en deportes de alta intensidad, como el hockey sobre hielo, el fútbol, la lucha libre y el fútbol americano.
Síntomas
Una hernia deportiva suele provocar un dolor intenso en la zona de la ingle en el momento de la lesión. Por lo general, el dolor remite con el reposo, pero reaparece al reanudar la actividad deportiva, sobre todo al realizar movimientos de torsión.
Una hernia deportiva no provoca un bulto visible en la ingle, como ocurre con la hernia inguinal, que es más común. Con el tiempo, una hernia deportiva puede derivar en una hernia inguinal, y los órganos abdominales pueden ejercer presión sobre los tejidos blandos debilitados y formar un bulto visible.
Sin tratamiento, esta lesión puede provocar un dolor crónico e incapacitante que le impida retomar la práctica deportiva.
Revisión médica
Durante tu primera visita, el médico te preguntará por tus síntomas y cómo se produjo la lesión.
Si tienes una hernia deportiva, es probable que, al realizarte un examen físico, el médico detecte sensibilidad en la ingle o por encima del pubis. Aunque una hernia deportiva puede estar relacionada con una hernia inguinal tradicional, en la mayoría de los casos el médico no detecta ninguna hernia durante el examen físico.
Pruebas físicas
Para ayudar a determinar si padeces una hernia deportiva, es probable que tu médico te pida que hagas una abdominal o que flexiones el tronco (el torso) contra resistencia. Si padeces una hernia deportiva, estas pruebas te resultarán dolorosas.
Pruebas de diagnóstico por imagen
Una vez que el médico haya realizado un examen exhaustivo, es posible que solicite radiografías o resonancias magnéticas (RM) para ayudar a determinar si padeces una hernia deportiva.
En ocasiones, se recomiendan gammagrafías óseas u otras pruebas para descartar otras posibles causas del dolor.
Tratamiento
Tratamiento no quirúrgico
Reposo. Durante los primeros 7 a 10 días tras la lesión, el tratamiento con reposo y hielo puede resultar útil. Si notas un bulto en la ingle, una faja o un vendaje pueden ayudar a aliviar los síntomas dolorosos.
Fisioterapia. Dos semanas después de la lesión, puede empezar a realizar ejercicios de fisioterapia para mejorar la fuerza y la flexibilidad de los músculos abdominales y de la parte interna de los muslos.
Medicamentos antiinflamatorios. Es posible que tu médico te recomiende antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno o el naproxeno, para reducir la inflamación y el dolor.
En muchos casos, entre cuatro y seis semanas de fisioterapia bastan para aliviar el dolor y permitir que el deportista vuelva a practicar deporte. Sin embargo, si el dolor reaparece al reanudar la actividad deportiva, es posible que haya que plantearse una intervención quirúrgica para reparar los tejidos desgarrados.
Tratamiento quirúrgico
Intervención quirúrgica. La cirugía para reparar los tejidos desgarrados en la ingle puede realizarse de las siguientes formas:
- Una intervención tradicional y abierta con una incisión larga.
- Una intervención endoscópica. En una endoscopia, el cirujano realiza incisiones cutáneas más pequeñas y utiliza una pequeña cámara, denominada endoscopio, para ver el interior del abdomen.
Los resultados finales de las intervenciones tradicionales y endoscópicas son los mismos.
En algunos casos de hernia deportiva es necesario cortar un pequeño nervio de la ingle (nervio inguinal) durante la intervención quirúrgica para aliviar el dolor del paciente. Este procedimiento se denomina neurectomía inguinal.
Su médico le explicará cuál es la intervención quirúrgica que mejor se adapta a sus necesidades.
Rehabilitación quirúrgica. Su médico elaborará un plan de rehabilitación para ayudarle a recuperar la fuerza y la resistencia. La mayoría de los deportistas pueden volver a practicar deporte entre 6 y 12 semanas después de la operación.
Resultados quirúrgicos. Más del 90 % de los pacientes que se someten primero a un tratamiento no quirúrgico y luego a una intervención quirúrgica pueden retomar la actividad deportiva. En algunos pacientes, los tejidos se volverán a desgarrar durante la práctica deportiva, por lo que será necesario repetir la reparación quirúrgica.
Intervención quirúrgica adicional. En algunos casos de hernia deportiva, el dolor en la parte interna del muslo persiste tras la intervención. Es posible que el cirujano recomiende una intervención adicional, denominada tenotomía de los aductores, para tratar este dolor. En esta intervención, el cirujano secciona el tendón que une los músculos de la parte interna del muslo al pubis. El tendón se regenerará con una longitud mayor, lo que aliviará la tensión y proporcionará al paciente una mayor amplitud de movimiento.
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