Enfermedades y afecciones
Displasia osteofibrosa y adamantinoma
La displasia osteofibrosa (OFD) y el adamantinoma son tumores óseos poco frecuentes que suelen aparecer con mayor frecuencia en la tibia.
La displasia osteofibrosa es un tumor benigno que suele aparecer durante la infancia. No se extiende a otras partes del cuerpo y muchos casos se tratan de forma conservadora, con un seguimiento cuidadoso a lo largo del tiempo.
Un adamantinoma es un tumor maligno que puede extenderse y que requiere cirugía para su extirpación. Suele aparecer en adolescentes y adultos jóvenes, una vez que los huesos han dejado de crecer.
Los médicos e investigadores creen que el OFD y el adamantinoma están relacionados, basándose en varias similitudes entre los tumores, entre ellas la localización, la edad del paciente y su aspecto en las radiografías y al microscopio. Además, los médicos han identificado un tercer tumor similar —un adamantinoma similar al OFD o «adamantinoma diferenciado»— que incluye una mezcla de células tumorales cancerosas y no cancerosas, pero del que no se sabe que se extienda a otras partes del cuerpo.
Aunque se considera que estos tres tumores forman parte de un continuo patológico —con el OFD y el adamantinoma en los extremos y el adamantinoma de tipo OFD en el centro—, los datos disponibles no indican que el OFD pueda evolucionar a adamantinoma.
Descripción
Displasia osteofibrosa (OFD)
La displasia osteofibrosa representa menos del 1 % de todos los tumores de origen óseo. Suele aparecer en personas menores de 20 años y se estabiliza cuando los huesos dejan de crecer.
Casi todos los tumores OFD se producen en la parte media y larga de la tibia, aunque existen algunos casos aislados en los que se han descrito en el peroné (el hueso más pequeño de la pantorrilla), así como en los huesos largos del brazo (húmero, radio y cúbito). El OFD crece dentro del hueso cortical duro que forma la parte externa de estos huesos.
Adamantinoma
Al igual que el OFD, el adamantinoma es muy poco frecuente. Menos del 1 % de todos los tumores cancerosos que se originan en el hueso son adamantinomas.
Estos tumores de crecimiento lento suelen aparecer en la parte media de la tibia y, en muchos casos, también afectan al peroné. Aunque es poco frecuente, también se han detectado adamantinomas en los huesos del brazo, las costillas, la pelvis, el pie y la columna vertebral. Los adamantinomas son tumores más agresivos y pueden destruir la cortical externa o extenderse al canal central del hueso. En muchos casos, los adamantinomas afectan también a los músculos y otros tejidos blandos que rodean el hueso.
A diferencia de la OFD, en aproximadamente el 15 % de los casos, los adamantinomas dan metástasis (se extienden) a otras partes del cuerpo, sobre todo a los pulmones, los ganglios linfáticos y otros huesos. Se han descrito casos de metástasis que se han producido años después del diagnóstico inicial y del tratamiento posterior.
Aunque los adamantinomas pueden aparecer en cualquier persona a cualquier edad, los adolescentes y los hombres jóvenes son los más afectados.
Causa
Se desconoce la causa de la OFD y del adamantinoma. No se ha demostrado ninguna relación entre la aparición de estos tumores óseos y la exposición a sustancias químicas, a la radiación o a actividades concretas.
Síntomas
En muchos casos, tanto de la OFD como del adamantinoma, los pacientes no presentan síntomas y la afección se detecta en una radiografía realizada por otros motivos. Cuando sí se presentan síntomas, estos suelen variar de una persona a otra. Los síntomas más comunes tanto de la OFD como del adamantinoma incluyen:
- Hinchazón en la zona del tumor
- Dolor en la zona del tumor
- Una fractura provocada por el tumor que debilita el hueso
- Cuando el tumor se desarrolla en la tibia, la parte inferior de la pierna puede presentar una apariencia deformada debido a la curvatura (abombamiento) del hueso.
Revisión médica
Historial médico y exploración física
Antes de la exploración física, el médico hablará contigo sobre tu estado de salud general y tus síntomas para hacerse una idea clara del problema. Durante la exploración física, el médico comprobará si hay sensibilidad al palpar el hueso, hinchazón o alguna masa en la zona donde se presentan los síntomas.
Pruebas
Los signos y síntomas de la displasia ósea fetal (OFD) y del adamantinoma son similares a los de muchos otros tipos de tumores óseos. Es posible que tu médico recurra a varias pruebas para diferenciar entre los distintos tumores y establecer un diagnóstico preciso.
- Radiografías. Estas pruebas proporcionan imágenes nítidas de estructuras densas, como los huesos, y resultan muy útiles para diagnosticar tumores óseos. Los distintos tipos de tumores presentan características diferentes en las radiografías. Por ejemplo, un OFD tiene unos bordes muy marcados y puede parecer un tumor grande o varias áreas tumorales más pequeñas. Un adamantinoma tiene un aspecto de «burbuja de jabón» en las radiografías.
- Otras pruebas de imagen. Es posible que se necesiten más pruebas de imagen para evaluar mejor estos tumores. Su médico también puede solicitar tomografías computarizadas (TC), resonancias magnéticas (RM) o gammagrafías óseas para ayudar a definir mejor el tumor. Estas pruebas pueden proporcionar más detalles, especialmente de los tejidos blandos. También pueden ofrecer imágenes transversales.
Una tomografía computarizada o una resonancia magnética le mostrarán a su médico con mayor precisión dónde se encuentra el tumor y cuáles son sus características específicas. Por ejemplo, en una TC, su médico puede ver si el tumor de adamantinoma ha perforado una zona del hueso.
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Biopsia. Puede ser necesario realizar una biopsia para confirmar si el tumor es un OFD, un adamantinoma o un adamantinoma similar al OFD. En una biopsia, se extrae una muestra de tejido del tumor y se examina al microscopio. Es posible que el médico le administre anestesia local para adormecer la zona y extraiga una muestra con una aguja. Las biopsias también pueden realizarse mediante una pequeña intervención quirúrgica.
Si su médico diagnostica que el tumor es un adamantinoma, es posible que necesite someterse a algunas pruebas adicionales para determinar si la enfermedad se ha extendido a otras zonas, como una tomografía computarizada del tórax o una gammagrafía ósea.
Tratamiento
Tratamiento no quirúrgico
Dado que el OFD no es canceroso y, por lo general, no crece una vez que el paciente alcanza la madurez esquelética, el tratamiento suele consistir en la observación. Su médico controlará el tumor mediante radiografías periódicas que se realizarán cada pocos meses. Un adamantinoma similar al OFD se trata de la misma manera.
Si el tumor está debilitando el hueso hasta el punto de provocar que se combe o cambie de forma, es posible que el médico te recomiende usar una férula. Esto también puede evitar que el tumor provoque una fractura en el hueso.
Tratamiento quirúrgico
En los casos en los que un OFD o un adamantinoma similar al OFD provoque deformidades óseas graves o fracturas, a menudo se recomienda la cirugía para extirpar el tumor y estabilizar el hueso.
Los adamantinomas siempre requieren cirugía. No responden a otros tratamientos contra el cáncer, como la quimioterapia y la radioterapia.
- Cirugía de preservación de la extremidad. En esta intervención, el médico extirpa la sección de hueso donde se encuentra el tumor, así como parte del tejido sano que lo rodea. El hueco se rellena con un injerto óseo —es decir, hueso extraído de un cadáver (aloinjerto) o de otro hueso del propio cuerpo (autoinjerto)— para estabilizar el hueso y favorecer la cicatrización mediante la formación de hueso nuevo. En ocasiones, el hueco requiere una reconstrucción con un implante metálico (prótesis) para estabilizar el hueso.
- Amputación. Si el adamantinoma no puede extirparse por completo mediante una cirugía de preservación de la extremidad, o si hay afectación de nervios y vasos sanguíneos, puede ser necesario extirpar toda la extremidad o parte de ella. Su cirujano le explicará las ventajas de la preservación de la extremidad frente a la amputación.
- Recuperación. Tras la intervención quirúrgica, es posible que su médico le realice más radiografías y otras pruebas de imagen para confirmar que el tumor se ha extirpado por completo.
El tiempo que tardará en retomar sus actividades cotidianas variará en función del tamaño del tumor y de su ubicación. Su médico le proporcionará instrucciones específicas para guiar su rehabilitación.
Es posible que sea necesario acudir al médico y someterse a pruebas cada pocos meses.
Conclusión
Un OFD es un tumor benigno del que no se ha demostrado que pueda volverse canceroso. Los adamantinomas son cancerosos y, en muchos casos, reaparecen en la misma zona ósea, a veces muchos años después. Debido a este riesgo de recurrencia, es necesario que tu médico realice un seguimiento a largo plazo del adamantinoma.
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