Enfermedades y afecciones
Congelación
La congelación es una lesión de los tejidos corporales provocada por la exposición a temperaturas muy bajas. Las zonas más afectadas suelen ser la nariz, las mejillas, las orejas, los dedos de las manos y los pies. Esta afección provoca una pérdida de sensibilidad y de color en la zona afectada y puede causar daños permanentes en los tejidos. En casos graves, la congelación puede dar lugar a la amputación de la parte del cuerpo afectada.
Durante el invierno, es importante cubrirse siempre la piel expuesta cuando se trabaja al aire libre, se practican deportes de invierno o se hacen recados. La congelación puede producirse en cuestión de minutos cuando se está al aire libre en condiciones de frío extremo, y también puede ocurrir a temperaturas por encima de cero si hay viento fuerte.
Descripción
Cuando estás al aire libre en un ambiente frío, la prioridad principal de tu cuerpo es mantener su temperatura central (óptima). Para ello, el cuerpo desvía la sangre de las extremidades, como las manos y los pies, hacia los órganos centrales del cuerpo: el corazón y los pulmones. Esta es la forma en que tu cuerpo se asegura de que la sangre fluya hacia los órganos que más la necesitan. Sin embargo, este desvío de la sangre aumenta el riesgo de lesiones por frío en los dedos de las manos y los pies u otras extremidades.
En realidad, los tejidos corporales se congelan cuando sufren una congelación. Se forman cristales de hielo en las células, lo que provoca daños físicos y cambios permanentes en la composición química celular. Cuando el hielo se derrite, se producen cambios adicionales que pueden provocar la muerte celular.
Hay dos tipos de congelación:
- La congelación superficial se produce cuando solo se ve afectada la superficie de la piel.
- Las quemaduras por frío profundas también afectan a los tejidos subyacentes.
Causa
La congelación se produce por la exposición a temperaturas muy bajas. Las personas mayores y los jóvenes son especialmente vulnerablesa la congelación. Otros factores de riesgo son:
- No vestirse adecuadamente para el tiempo que hace
- Pasar demasiado tiempo al aire libre con frío
- Mojarse mientras se está expuesto al frío
- Padecer una enfermedad que afecte a la circulación, como la diabetes o la aterosclerosis.
- Haber sufrido una lesión anterior provocada por el frío.
- El consumo de determinadas sustancias, como el alcohol y la nicotina
- Tomar determinados medicamentos recetados, como los betabloqueantes, que reducen el flujo sanguíneo hacia la piel
Síntomas
Es importante saber reconocer los síntomas de la congelación para poder acudir al médico si es necesario. Entre los síntomas se incluyen:
- La zona afectada se adormece
- La piel está fría al tacto, pero los tejidos más profundos están blandos (congelación superficial)
- Toda la zona afectada se nota compacta, dura y helada (congelación profunda)
- La piel tiene un aspecto ceroso, blanco o grisáceo
Tratamiento
Acude al médico de inmediato si sospechas que tú o alguien que te acompaña tiene congelación. En algunos casos, la congelación puede tener consecuencias muy graves.
- La falta de riego sanguíneo y de oxígeno en la piel puede provocar la necrosis de los tejidos, lo que da lugar a daños tisulares permanentes. Esto puede hacer necesaria la amputación de la parte del cuerpo afectada.
- En algunos casos, una persona con congelación también puede sufrir hipotermia, otra afección grave relacionada con el frío que requiere asistencia médica de urgencia.
Si no se dispone de asistencia médica de inmediato, sigue estas recomendaciones sobre lo que se debe y no se debe hacer para tratar la congelación:
Lo que hay que hacer
- Entra en casa o lleva a la persona afectada al interior (a una habitación cálida) lo antes posible.
- Pide ayuda médica de inmediato. Mientras esperas a que llegue la ayuda, puedes darle a la persona un caldo, un té u otra bebida caliente.
- DESCANSA las zonas lesionadas.
- Quítese cualquier prenda mojada o que le apriete.
- Calienta suavemente la zona afectada por la congelación. Para ello, sumerge la zona afectada en agua tibia (no caliente) durante al menos 30 a 45 minutos, o hasta que la zona se note caliente y se recupere la sensibilidad. Durante el calentamiento, ten en cuenta que tanto tú como la persona afectada podéis sentir un dolor intenso, y que la zona lesionada puede hincharse y cambiar de color.
- EVITE las infecciones dejando las ampollas intactas. Cúbralas sin apretar con un paño estéril o limpio.
Lo que NO hay que hacer
- NO hagas nada que pueda dañar aún más el tejido.
- NO frotes ni masajees la zona afectada por la congelación con las manos ni con ningún otro objeto.
- NO camine con los pies afectados por la congelación. Siéntese o haga que la persona afectada se quede quieta con los pies ligeramente elevados.
- NO calientes la zona afectada si existe la posibilidad de que vuelva a exponerse al frío. La piel que se calienta y luego se vuelve a congelar puede sufrir daños tisulares adicionales.
- NO utilices fuentes de calor seco, como una almohadilla térmica, el fuego, un secador de pelo, un calefactor o un radiador, para calentar la zona. La piel puede estar entumecida y quemarse con facilidad.
Prevención
Es más fácil prevenir la congelación que tratarla. Si tienes que salir cuando hace mucho frío, ve bien preparado.
Si sigues estas cinco medidas de precaución de sentido común, te asegurarás de que tus salidas invernales terminen sin incidentes:
- Vístete adecuadamente.
La ropa ligera, holgada y en capas proporciona tanto ventilación como aislamiento. Completa tu atuendo con una prenda de tejido repelente al agua (no impermeable). - Protégete la cabeza, las manos y los pies.
A través del cuero cabelludo se produce una pérdida de calor considerable, por lo que es fundamental llevar un gorro que abrigue. Unas orejeras o un gorro con orejeras te protegerán las orejas del frío. También puedes optar por una bufanda que te cubra las orejas, las mejillas y la nariz, además de la parte superior de la cabeza. Las manoplas abrigan más que los guantes, y llevar dos pares de calcetines (uno de lana sobre otro de algodón ligero) te ayudará a mantener los pies calientes. - No bebas alcohol ni fumes antes de salir al frío.
El alcohol, la cafeína y la nicotina hacen que la piel sea más propensa a sufrir lesiones térmicas. - Si te mojas, ¡entra en casa!
Quítate la ropa mojada lo antes posible. - Revísate cada media hora aproximadamente para detectar signos de congelación.
Si sientes entumecimiento en los dedos de las manos o los pies, la nariz, las orejas o cualquier otra parte del cuerpo, entra en un lugar cerrado inmediatamente.
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La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.