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Artroplastia total de cadera (prótesis total de cadera)

La información contenida en este documento le ayudará a comprender las ventajas y las limitaciones de la artroplastia total de cadera, tanto si está empezando a explorar las opciones de tratamiento como si ya ha decidido someterse a la intervención. Este artículo describe el funcionamiento de una cadera normal, las causas del dolor de cadera, las expectativas de la artroplastia de cadera y los ejercicios y actividades que le ayudarán a recuperar la movilidad y la fuerza y, por consiguiente, a retomar las actividades cotidianas.

Cuando la cadera está dañada por artritis, fracturas u otros problemas, las actividades cotidianas, como caminar o sentarse y levantarse, pueden resultar dolorosas y difíciles. La cadera puede endurecerse, lo que dificulta ponerse y quitarse el calzado y los calcetines. Puede haber molestias incluso durante el reposo.

Si los medicamentos, los cambios en las actividades cotidianas y el uso de dispositivos de ayuda para caminar no logran aliviar suficientemente los síntomas, la artroplastia de cadera puede ser una opción. La cirugía de artroplastia de cadera es un procedimiento seguro y eficaz para aliviar el dolor, mejorar la movilidad y ayudar a disfrutar de las actividades cotidianas normales.

Realizada por primera vez en 1960, es una de las intervenciones quirúrgicas con mayor éxito de la medicina en general. Desde 1960, los avances en las técnicas quirúrgicas y las tecnologías empleadas han aumentado la eficacia de la artroplastia total de cadera. Según la Agencia para la Investigación y la Calidad de la Atención Médica de Estados Unidos, cada año se realizan más de 300 000 artroplastias totales de cadera en Estados Unidos.

Anatomía

La cadera es una de las articulaciones más grandes del cuerpo. Se trata de una articulación esférica. La cavidad está formada por el acetábulo, que forma parte de la pelvis. La esfera es la cabeza del fémur (hueso del muslo), es decir, su extremo superior.

Las superficies óseas de la esfera y la cavidad están recubiertas de cartílago articular, un tejido blando que amortigua los extremos de los huesos y les permite moverse con facilidad.

Una membrana fina, denominada membrana sinovial, recubre la articulación de la cadera. En una cadera sana, esta membrana produce una pequeña cantidad de líquido que lubrica el cartílago y elimina prácticamente toda la fricción durante los movimientos de la cadera.

Unas bandas de tejido denominadas ligamentos (cápsula de la cadera) conectan la cabeza femoral con la cavidad y proporcionan estabilidad a la articulación.

Anatomía de una cadera normal.

Anatomía de una cadera normal.

Causas comunes del dolor de cadera

La causa más común de dolor crónico y disfunción en la cadera es la artritis. La osteoartritis, la artritis reumatoide y la artritis traumática son las formas más comunes de esta enfermedad.

  • Osteoartritis. Se trata de un tipo de artritis que provoca desgaste y está relacionada con la edad. Suele aparecer en personas de 50 años o más, a menudo en individuos con antecedentes familiares de artritis. El cartílago que amortigua los huesos de la cadera se desgasta. Entonces se produce fricción entre los huesos, lo que causa dolor y rigidez en la cadera. La osteoartritis también puede estar causada o acelerada por pequeñas irregularidades en el desarrollo de la cadera durante la infancia.
  • Artritis reumatoide. Es una enfermedad autoinmune que provoca inflamación y engrosamiento de la membrana sinovial. Esta inflamación crónica puede dañar el cartílago, causando dolor y rigidez. La artritis reumatoide es el tipo más común de un grupo de enfermedades denominadas «artritis inflamatoria».
  • Artritis postraumática. Puede aparecer tras una lesión o una fractura grave de cadera. El daño en el cartílago provoca dolor y rigidez en la cadera con el paso del tiempo.
  • Necrosis avascular. Una lesión en la cadera, como una luxación o una fractura, puede limitar el riego sanguíneo de la cabeza del fémur. Este cuadro se denomina necrosis avascular (también conocida comúnmente como «osteonecrosis»). La falta de riego sanguíneo puede provocar el colapso de la superficie ósea, lo que da lugar a artritis. La necrosis avascular también puede estar causada por algunas enfermedades.
  • Enfermedades de la cadera en los niños. Algunos bebés y niños padecen problemas de cadera. Aunque estos problemas se traten con éxito durante la infancia, pueden llegar a provocar artritis en etapas posteriores de la vida. Esto ocurre porque el crecimiento de la cadera puede no ser el normal, lo que afecta a las superficies articulares.
Cuádriceps con osteoartritis.

Cuádriceps con osteoartritis.

Descripción

En la artroplastia total de cadera (también conocida como prótesis total de cadera), se extirpan el hueso y el cartílago dañados y se sustituyen por componentes protésicos.

  • La cabeza del fémur lesionada se extirpa y se sustituye por una varilla metálica, que se coloca en el canal medular del fémur. La varilla femoral puede fijarse al hueso mediante cementación o a presión.
  • En la parte superior del vástago se coloca una esfera de cerámica o de metal. Esta sustituye a la cabeza del fémur lesionada que se ha extirpado.
  • La superficie cartilaginosa lesionada de la cavidad (acetábulo) se extirpa y se sustituye por una cavidad metálica. La cavidad se fija en su lugar mediante tornillos o cemento.
  • Se coloca un espaciador de plástico, cerámica o metal entre la esfera y la cavidad nueva para proporcionar una superficie de contacto con la menor fricción posible.
(Izquierda) Componentes individuales de una artroplastia total de cadera. (Centro) Componentes ensamblados para formar un implante. (Derecha) Implante colocado en la cadera.

(Izquierda) Componentes individuales de una artroplastia total de cadera. (Centro) Componentes ensamblados para formar un implante. (Derecha) Implante colocado en la cadera.

¿Cuándo está indicada la artroplastia de cadera?

La decisión de someterse a una artroplastia de cadera debe tomarla el paciente junto con su familia, el médico de atención primaria y el cirujano ortopédico. La primera etapa de este proceso de decisión suele ser la derivación, por parte del médico generalista, a un cirujano ortopédico para una evaluación inicial.

Candidatos para la cirugía

No existen restricciones absolutas de edad o peso para las artroplastias totales de cadera.

Las recomendaciones para la cirugía se basan en el dolor y las limitaciones de movimiento del paciente, no en la edad. La mayoría de los pacientes sometidos a una artroplastia total de cadera tienen entre 50 y 80 años, pero los cirujanos ortopédicos evalúan a cada paciente de forma individual. Las artroplastias totales de cadera se han realizado con éxito en todas las edades, desde adolescentes con artritis juvenil hasta pacientes de edad avanzada con artritis degenerativa.

¿Cuándo se recomienda la cirugía?

Hay varios motivos por los que el médico puede recomendar una artroplastia de cadera. Las personas que se benefician de una artroplastia de cadera suelen presentar:

  • dolor en la cadera que limita las actividades cotidianas, como caminar o agacharse;
  • dolor en la cadera incluso en reposo, tanto de día como de noche;
  • rigidez en la cadera que limita la capacidad de moverse o levantar la pierna;
  • alivio insuficiente del dolor con el uso de antiinflamatorios, fisioterapia o dispositivos de ayuda para caminar.

Evaluación ortopédica

La evaluación realizada por el cirujano ortopédico consta de varias etapas.

  • Historial médico. El cirujano ortopédico recopilará información general sobre su estado de salud y le preguntará sobre la intensidad de los dolores de cadera y en qué medida le impiden realizar las actividades cotidianas.
  • Examen físico. Se evaluará la movilidad, la fuerza y la alineación de la cadera.
  • Radiografías. Las imágenes obtenidas con esta técnica ayudan a evaluar la gravedad de las lesiones o deformidades en la cadera.
  • Otras pruebas. En algunos casos, puede ser necesario realizar otras pruebas, como una resonancia magnética (RM), para evaluar el estado del hueso y los tejidos blandos de la cadera.
(Izquierda) En esta radiografía de una cadera normal, el espacio entre la cabeza femoral y la cavidad acetabular indica que el cartílago está sano. (Derecha) Esta radiografía de una cadera con artritis muestra una pérdida grave del espacio articular.

(Izquierda) En esta radiografía de una cadera normal, el espacio entre la cabeza femoral y la cavidad acetabular indica que el cartílago está sano. (Derecha) Esta radiografía de una cadera con artritis muestra una pérdida grave del espacio articular.

Esta radiografía muestra un gran espolón óseo formado en la cabeza del fémur de una cadera con artritis.

Esta radiografía muestra un gran espolón óseo formado en la cabeza del fémur de una cadera con artritis.

Decisión sobre la artroplastia de cadera

Habla con el médico

El cirujano ortopédico analizará los resultados de la evaluación y le indicará si considera que la artroplastia de cadera es el mejor método para aliviar el dolor y mejorar la movilidad. También se pueden valorar otras opciones de tratamiento, como los medicamentos, la fisioterapia u otros tipos de cirugía.

Además, el cirujano ortopédico le explicará los posibles riesgos y complicaciones relacionados con la artroplastia de cadera, tanto los relacionados con la intervención quirúrgica en sí como los que pueden surgir tras la operación, con el paso del tiempo.

No dude en preguntarle al médico cualquier cosa que no entienda. Cuanta más información tenga, mejor podrá afrontar los cambios que la artroplastia de cadera supondrá en su vida.

Expectativas realistas

Un factor importante a la hora de decidir si someterse a una artroplastia de cadera es comprender lo que el procedimiento puede y no puede lograr. La mayoría de las personas que se someten a una artroplastia de cadera experimentan una reducción considerable del dolor en la cadera y una mejora significativa en su capacidad para realizar las actividades cotidianas.

El uso y las actividades normales provocan el desgaste del material situado entre la cabeza y la cavidad de todos los implantes utilizados en las artroplastias de cadera. El exceso de actividad física o el sobrepeso pueden acelerar este desgaste normal y hacer que la prótesis de cadera se afloje y provoque dolor. Por ello, muchos cirujanos recomiendan evitar actividades de alto impacto, como correr, trotar, saltar y otros deportes de alto impacto.

Las actividades recomendadas tras una artroplastia total de cadera son caminar sin límite de distancia, nadar, jugar al golf, conducir, hacer senderismo, montar en bicicleta, bailar y otros deportes de bajo impacto.

Si se adaptan adecuadamente a las actividades que se realizan, las prótesis de cadera pueden durar muchos años.

Preparación para la cirugía

Evaluación médica

Una vez decidida la artroplastia de cadera, el cirujano ortopédico puede solicitar que su médico de cabecera le realice un examen físico completo antes de la intervención quirúrgica. Este es necesario para confirmar que su estado de salud permite realizar la cirugía y completar el proceso de recuperación. Muchos pacientes con enfermedades crónicas, como enfermedades cardíacas, también pueden ser evaluados por un especialista, como un cardiólogo, antes de la cirugía.

Exámenes

Es posible que sea necesario realizar varias pruebas, como análisis de sangre y de orina, electrocardiogramas (ECG) y radiografías de tórax, para ayudar a preparar la intervención quirúrgica.

Preparación de la piel

No debe haber infecciones ni irritaciones en la piel antes de la cirugía. De ser el caso, consulte al cirujano ortopédico para que le prescriba un tratamiento que mejore el estado de la piel antes de la intervención.

Donaciones de sangre

Es posible que sea necesario que se extraiga sangre antes de la operación. Se conservará por si la necesita después de la intervención.

Medicamentos

Informe al cirujano ortopédico de los medicamentos que esté tomando. El cirujano o su médico de cabecera le indicarán cuáles debe dejar de tomar y cuáles no antes de la intervención.

Pérdida de peso

En caso de sobrepeso, el médico puede recomendarle que pierda algo de peso antes de la operación para minimizar la carga sobre la nueva cadera y reducir los riesgos de la intervención.

Revisión dental

Aunque la aparición de infecciones tras una artroplastia de cadera no es habitual, la entrada de bacterias en el torrente sanguíneo puede provocar infecciones. Dado que las bacterias pueden penetrar en el torrente sanguíneo durante los procedimientos odontológicos, cualquier intervención odontológica de envergadura (como extracciones dentales y tratamientos periodontales) debe completarse antes de someterse a la cirugía de artroplastia de cadera. Las limpiezas dentales de rutina deben posponerse hasta unas semanas después de la cirugía.

Análisis de orina

Las personas con antecedentes de infecciones urinarias recientes o frecuentes deben someterse a una evaluación urológica antes de la cirugía. Los hombres de edad avanzada con enfermedades de la próstata deben considerar la posibilidad de completar el tratamiento necesario antes de la cirugía.

Planificación social

Aunque ya es posible caminar con muletas o un andador poco después de la operación, durante algunas semanas necesitarás ayuda para realizar tareas como cocinar, hacer la compra, ducharte y lavar la ropa.

Si vive solo, la consulta del cirujano ortopédico, un asistente social o un auxiliar de cuidados posoperatorios del hospital pueden ayudarle a tomar con antelación las medidas necesarias para contar con la ayuda de alguien en casa. También es posible organizar su estancia durante la recuperación en un centro de cuidados prolongados durante un breve periodo de tiempo tras la intervención.

Planificación doméstica

Se pueden realizar varias modificaciones para facilitar el desplazamiento por la casa durante la recuperación. Los siguientes elementos pueden resultar de ayuda en las actividades cotidianas:

  • barras de apoyo o pasamanos bien fijadas a las paredes de la cabina de ducha o de la bañera;
  • barandillas sólidas en todas las escaleras;
  • un sillón estable para la recuperación inicial, con un asiento firme (que permita que las rodillas queden por debajo de la cadera), un respaldo firme y dos reposabrazos;
  • un ascensor sanitario;
  • una repisa de baño estable o una silla para bañarse;
  • una esponja con mango largo o una ducha de mano;
  • una varilla para vestirse, un calzador para calcetines y un calzador de mango largo para zapatos, para ponerse y quitarse los zapatos y los calcetines sin forzar demasiado la nueva cadera;
  • una pinza que permita sujetar objetos sin tener que doblar demasiado las caderas;
  • almohadillas firmes para sillas, sofás y el coche, que te permitan sentarte con las rodillas por debajo de la cadera;
  • Retire todas las alfombras sueltas o cables eléctricos de las zonas por las que camina en su casa.

Prepara un «rincón de descanso» donde pasarás la mayor parte del tiempo. Cosas como el teléfono, el mando a distancia de la televisión, material de lectura y medicamentos deben estar siempre a mano.

La cirugía

Es muy probable que te ingresen el mismo día de la operación.

Anestesia

Tras el ingreso, un miembro del equipo de anestesia le realizará una evaluación. Los tipos más comunes de anestesia son la anestesia general (se le adormece por completo) o la anestesia raquídea, la epidural o el bloqueo nervioso periférico (permanece despierto, pero no siente nada de la cintura para abajo). El equipo de anestesia, con su ayuda, determinará cuál es el mejor tipo de anestesia para usted.

Componentes del implante

En la actualidad se utilizan muchos tipos diferentes de diseños y materiales en las prótesis de cadera. Casi todas ellas constan de dos componentes básicos: la esfera (fabricada en metal resistente de alto pulido o en material cerámico) y la cavidad (un receptáculo duradero de plástico, cerámica o metal, que puede tener una cubierta metálica exterior).

Los componentes de la prótesis pueden encajarse a presión en el hueso, para permitir que este crezca sobre ellos, o pueden fijarse mediante cementación. La decisión de fijarlos a presión o mediante cementación depende de numerosos factores, como la calidad y la resistencia de su hueso. También es posible utilizar una combinación de vástago cementado y cavidad no cementada.

El cirujano ortopédico elegirá el tipo de prótesis que mejor se adapte a las necesidades.

(Izquierda) Componente femoral no cementado convencional. (Centro) Vista aproximada de este componente, en la que se aprecia la superficie porosa que permite la penetración del crecimiento óseo. (Derecha) Componente femoral y componente acetabular funcionando conjuntamente.

(Izquierda) Componente femoral no cementado convencional. (Centro) Vista aproximada de este componente, en la que se aprecia la superficie porosa que permite la penetración del crecimiento óseo. (Derecha) Componente femoral y componente acetabular funcionando conjuntamente.

(Izquierda) El componente acetabular muestra la capa plástica (polietileno) en el interior de la copa metálica. (Derecha) La superficie porosa de este componente acetabular permite la penetración del crecimiento óseo. Los orificios que rodean el receptáculo se utilizan en caso de que sea necesario fijarlo con tornillos en la posición correcta.

(Izquierda) El componente acetabular muestra la capa plástica (polietileno) en el interior de la copa metálica. (Derecha) La superficie porosa de este componente acetabular permite la penetración del crecimiento óseo. Los orificios que rodean el receptáculo se utilizan en caso de que sea necesario fijarlo con tornillos en la posición correcta.

Procedimiento

La intervención quirúrgica dura unas horas. El cirujano ortopédico extirpará el cartílago y el hueso dañados y, a continuación, colocará los nuevos implantes metálicos, plásticos o cerámicos para restablecer la alineación y las funciones de la cadera.

Radiografías antes y después de la artroplastia total de cadera. En este caso, se utilizaron componentes no cementados.

Radiografías antes y después de la artroplastia total de cadera. En este caso, se utilizaron componentes no cementados.

Después de la cirugía, le llevarán a la sala de recuperación, donde permanecerá varias horas mientras se supervisa su recuperación de la anestesia. Una vez que se despierte, le trasladarán a su habitación en el hospital.

Ingreso hospitalario

Es probable que tenga que permanecer en el hospital durante unos días. Para proteger la cadera al inicio de la recuperación, puede que sea necesario utilizar algún objeto que le ayude a mantener la posición, como una almohada de espuma entre las piernas.

Tratamiento del dolor

Después de la cirugía, sentirá dolor, pero el cirujano y el personal de enfermería le administrarán medicamentos para que se sienta lo más cómodo posible. El control del dolor es una parte importante de la recuperación. Recuperará la movilidad poco después de la cirugía y, si el dolor es menor, podrá moverse antes y recuperar fuerzas más rápidamente. Si el dolor postoperatorio le molesta, hable con el cirujano.

Fisioterapia

Los paseos y las actividades ligeras son importantes para su recuperación. La mayoría de los pacientes sometidos a una artroplastia total de cadera comienzan a ponerse de pie y a caminar con la ayuda de dispositivos ortopédicos y de un fisioterapeuta al día siguiente de la cirugía. En algunos casos, los pacientes comienzan a ponerse de pie y a caminar el mismo día de la cirugía. El fisioterapeuta le enseñará ejercicios específicos para fortalecer la cadera y recuperar la movilidad, de modo que pueda caminar y realizar otras actividades cotidianas.

Prevención de la neumonía

El espirómetro mide la cantidad de aire que se inhala y se exhala.
El espirómetro mide la cantidad de aire que se inhala y se exhala.
Thinkstock © 2011

Es habitual que los pacientes presenten una respiración superficial al inicio del periodo posoperatorio. Esto se debe normalmente a los efectos de la anestesia, de los analgésicos y al tiempo que pasan en cama. Esta respiración superficial puede provocar un colapso parcial de los pulmones (denominado «atelectasia»), lo que puede hacer que los pacientes sean propensos a la neumonía. Para ayudar a evitar que esto ocurra, es importante forzar la respiración profunda. La enfermera puede traerle un sencillo dispositivo respiratorio llamado espirómetro, para animarle a respirar profundamente.

Recuperación

El éxito de la intervención dependerá en gran medida de que, durante las primeras semanas tras la operación, se sigan las instrucciones que el cirujano ortopédico haya dado sobre los cuidados en casa.

Cuidados de la herida

Es posible que tenga puntos o grapas en la herida o una sutura debajo de la piel. Los puntos o grapas se retirarán aproximadamente dos semanas después de la operación.

Evita mojar la herida hasta que esté bien cicatrizada y seca. Después, puedes seguir poniéndote vendajes en la herida para evitar que la ropa o las medias de compresión te provoquen irritación.

Dieta

Es habitual perder un poco el apetito durante unas semanas después de la cirugía. Es importante seguir una dieta equilibrada, a menudo complementada con suplementos de hierro, para favorecer la cicatrización adecuada de los tejidos y recuperar la fuerza muscular. Bebe mucho líquido.

Actividad

El ejercicio es un componente esencial de los cuidados que se deben seguir en casa, sobre todo durante las primeras semanas tras la cirugía. La mayoría de las actividades ligeras cotidianas se pueden retomar entre 3 y 6 semanas después de la cirugía. Es habitual sentir molestias al realizar actividades y durante la noche durante algunas semanas.

Thinkstock © 2011

Su programa de actividades debe incluir:

  • un programa de caminatas progresivo para aumentar tu movilidad poco a poco; primero en casa y luego fuera de ella;
  • reanudar otras actividades domésticas habituales, como sentarse, levantarse y subir escaleras;
  • Ejercicios específicos varias veces al día, para recuperar la movilidad y fortalecer la cadera. Es probable que puedas realizar los ejercicios sin ayuda, pero acude a un fisioterapeuta para que te ayude en casa o en una clínica de fisioterapia durante las primeras semanas tras la cirugía.

Posibles complicaciones de la cirugía

La tasa de complicaciones tras una artroplastia de cadera es baja. Las complicaciones graves, como la infección articular, se producen en menos del 2 % de los pacientes. Las complicaciones médicas importantes, como un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular, son aún menos frecuentes. Sin embargo, las enfermedades crónicas pueden aumentar el riesgo de complicaciones. Aunque son poco frecuentes, cuando estas complicaciones se producen, pueden prolongar o limitar la recuperación completa.

Infección

Las infecciones pueden producirse en la superficie de la herida o en el interior, alrededor de la prótesis. Pueden aparecer durante la estancia en el hospital o una vez que se haya ido a casa. Incluso pueden aparecer varios años después.

Las infecciones leves de la herida suelen tratarse con antibióticos. Las infecciones más graves o profundas pueden requerir una nueva intervención quirúrgica y la extracción de la prótesis. Cualquier infección en el cuerpo puede extenderse hasta la prótesis articular.

Coágulos sanguíneos

La formación de coágulos sanguíneos en las venas de la pierna o la pelvis es una de las complicaciones más frecuentes de la artroplastia de cadera. Estos coágulos pueden poner en peligro la vida si se desprenden y llegan a los pulmones. El cirujano ortopédico elaborará un programa de prevención que puede incluir medicamentos anticoagulantes, medias de compresión, compresión neumática, ejercicios de bombeo con el tobillo y movilización temprana.

Pueden formarse coágulos de sangre en las venas de la pierna o de la pelvis.

Pueden formarse coágulos de sangre en las venas de la pierna o de la pelvis.

Diferencia en la longitud de las piernas

Tras una artroplastia de cadera, a veces puede parecer que una pierna es más larga o más corta que la otra. El cirujano ortopédico hará todo lo posible para que la longitud de sus piernas sea igual, pero puede aumentar o reducir ligeramente la longitud de una pierna para maximizar la estabilidad y la biomecánica de la cadera. Algunos pacientes pueden sentirse más cómodos utilizando una plantilla elevadora después de la cirugía.

Luxación

Se produce cuando la bola se sale de la cavidad. El riesgo de luxación es mayor durante los primeros meses tras la cirugía, cuando los tejidos aún se están cicatrizando. No es habitual que se produzca una luxación. Si la bola se sale de la cavidad, normalmente basta con una reducción cerrada para volver a colocarla en su sitio sin necesidad de otra intervención quirúrgica. En caso de que la cadera vuelva a luxarse, puede ser necesaria otra intervención quirúrgica.

Desplazamiento del implante de cadera.

Desplazamiento del implante de cadera.

Desgaste y aflojamiento del implante

Con el paso de los años, la prótesis de cadera puede desgastarse o aflojarse. Esto se debe principalmente a las actividades cotidianas. También puede deberse a la pérdida de densidad ósea, conocida como osteólisis. Si el aflojamiento causa dolor, puede ser necesaria una segunda intervención quirúrgica, denominada revisión.

Otras complicaciones

Pueden producirse lesiones en los nervios y los vasos sanguíneos, hemorragias, fracturas y rigidez. En un pequeño número de pacientes, parte del dolor puede persistir o pueden aparecer nuevos dolores después de la cirugía.

Prevención de complicaciones tras la cirugía

Cómo reconocer los síntomas de la presencia de un coágulo sanguíneo

Siga atentamente las instrucciones del cirujano ortopédico para reducir el riesgo de desarrollar coágulos sanguíneos durante las primeras semanas de la recuperación. Es posible que le recomiende que siga tomando los anticoagulantes que comenzó a tomar en el hospital. Informe al médico de inmediato si presenta alguno de los siguientes signos de alerta.

Señales de alerta de coágulos sanguíneos. Las señales de alerta de un posible coágulo sanguíneo en la pierna incluyen:

  • dolor en la pantorrilla y en la pierna no afectada por la herida;
  • sensibilidad o enrojecimiento en la pantorrilla;
  • Aparición o aumento de hinchazón en el muslo, la pantorrilla, el tobillo o el pie.

Síntomas de alerta de una embolia pulmonar. Los síntomas de alerta de un coágulo sanguíneo que se desplaza hasta el pulmón incluyen:

  • dificultad repentina para respirar;
  • aparición repentina de dolor en el pecho;
  • dolor de pecho localizado y tos.

Prevención de infecciones

Una causa frecuente de infecciones tras una artroplastia de cadera es la entrada de bacterias en el torrente sanguíneo durante procedimientos odontológicos, infecciones del tracto urinario e infecciones cutáneas.

Tras la cirugía, los pacientes con determinados factores de riesgo pueden necesitar tomar antibióticos antes de someterse a tratamientos dentales y limpiezas dentales, o antes de someterse a cualquier procedimiento quirúrgico que pueda permitir la entrada de bacterias en el torrente sanguíneo. El cirujano ortopédico le indicará si, en su caso, es necesario tomar antibióticos preventivos antes de someterse a procedimientos dentales.

Señales de alerta de infección. Informe inmediatamente al médico si presenta alguno de los siguientes síntomas que puedan indicar una posible infección de la prótesis de cadera:

  • fiebre persistente (superior a 37,7 °C, medida por vía oral);
  • escalofríos;
  • aumento del enrojecimiento, la sensibilidad o la hinchazón de la herida en la cadera;
  • drenaje a través de la herida de la cadera;
  • Aumento del dolor en la cadera, tanto en reposo como al realizar actividades.

Evitar las caídas

Una caída durante las primeras semanas tras la operación puede dañar la nueva prótesis de cadera y hacer necesaria una nueva intervención quirúrgica. Las escaleras suponen un peligro especial hasta que la cadera haya recuperado su fuerza y movilidad. Utilice un bastón, muletas, un andador o los pasamanos, o pida ayuda a alguien hasta que mejore su equilibrio, flexibilidad y fuerza.

El cirujano ortopédico y el fisioterapeuta le ayudarán a decidir qué dispositivos de apoyo necesitará después de la operación y cuándo podrá dejar de utilizarlos con total seguridad.

Otras precauciones

Para garantizar una recuperación adecuada y evitar el desplazamiento de la prótesis, es posible que deba tomar precauciones especiales al sentarse, agacharse o dormir, normalmente durante las primeras seis semanas tras la cirugía. Estas precauciones variarán de un paciente a otro, dependiendo de la vía de acceso quirúrgica que haya utilizado el cirujano para realizar la artroplastia de cadera.

Antes de que le den el alta del hospital, el cirujano y el fisioterapeuta le indicarán las precauciones específicas que debe seguir.

Resultados

La diferencia que supone la nueva cadera

Es posible que note cierto entumecimiento en la piel alrededor de la incisión. También puede sentir rigidez, sobre todo al agacharse con frecuencia. Estos síntomas suelen disminuir con el tiempo, y la mayoría de los pacientes consideran que son menores en comparación con el dolor y la limitación de movimientos que padecían antes de la cirugía.

La nueva prótesis de cadera puede activar los detectores de metales que se utilizan en los controles de seguridad de los aeropuertos y en algunos edificios. Si se activa la alarma, informe al agente de seguridad de que lleva una prótesis de cadera. El cirujano ortopédico puede proporcionarle una tarjeta que confirme que tiene una prótesis de cadera.

Protección de la prótesis de cadera

Hay muchas cosas que se pueden hacer para proteger la prótesis de cadera y prolongar la vida útil del implante.

  • Siga un programa regular de ejercicios ligeros para mantener la fuerza y la movilidad adecuadas de la nueva cadera.
  • Tome precauciones especiales para evitar caídas y lesiones. Si se fractura un hueso de la pierna, es posible que sea necesario someterse a otra intervención quirúrgica.
  • Informe a su dentista de que tiene una prótesis de cadera. Pregunte al cirujano ortopédico si debe tomar antibióticos antes de someterse a procedimientos dentales.
  • Acuda periódicamente al cirujano ortopédico para someterse a revisiones y radiografías de rutina, aunque no haya problemas aparentes con la prótesis de cadera.

La AAOS no respalda ningún tratamiento, procedimiento, producto ni médico mencionado en este documento. Esta información se facilita con fines educativos y no pretende constituir un consejo médico. Cualquier persona que necesite asesoramiento o asistencia ortopédica específica debe consultar a su cirujano ortopédico o buscar uno en su zona a través del programa «Buscar un ortopedista» de la AAOS, disponible en este sitio web.